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Democracias
infectadas Informe Especial
La
caída de Arnoldo Alemán
El
ex presidente guarda prisión después de haber sido sentenciado
a 20 años por su participación
en varios delitos de lavado y corrupción
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Las investigaciones periodísticas en conjunto con las indagaciones
de la Embajada de Estados Unidos y las denuncias del Presidente
Enrique Bolaños terminaron de hundir al ex hombre fuerte
de Nicaragua.
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Arnoldo Alemán Lacayo fue bautizado por
el pueblo como el gordo. Sobrepasa las 300 libras. Pelo
negro, corto, ensortijado, ojos pequeños e incisivos.
Fue alcalde de Managua, capital de Nicaragua, de 1990 a 1996. Luego
llegó a la Presidencia y ahora está condenado a 20 años
de prisión por lavado de dinero y delitos de corrupción.
Desde hace cuatro meses convalece en un hospital de Managua,
por una operación en una de sus manos.
Su período presidencial se caracterizó por un duro enfrentamiento
con los medios de comunicación y los periodistas que empezaron
a hurgar en el desmedido crecimiento de su patrimonio personal. En 1997
declaró tener 9 millones de córdobas; cinco años
después aseguró tener 19 pero no todas sus propiedades
estaban en la declaración patrimonial.
El 10 de enero de 1999, a raíz de las publicaciones que La Prensa
hizo sobre el uso de bienes estatales en una finca del Presidente, en
Tola, Rivas, al sur del país, el entonces Secretario de Comunicación
Social de la Presidencia, Gilberto Wong, envió una nota con la
intención de aclarar la especie que difundió el diario.
La hacienda a la cual hacen mención en su Diario es una
propiedad que adquirió el señor Presidente en su carácter
personal en mayo de 1998, mediante compra hecha al señor Gerardo
Blandón, presidente de la Asociación de Sorgueros de Nicaragua,
organización afiliada a UPANIC.
Esta propiedad es de 586 manzanas y no de 1,900 manzanas a como erróneamente
se informa en su Diario, escribió Wong.
Al día siguiente, en medio de esta polémica, el presidente
confirmó en el programa televisivo Buenos Días de Canal
Dos lo dicho por su subalterno.
Dos días más tarde, funcionarios de la Contraloría
de la República estaban hurgando en los archivos del Registro
de la Propiedad de Rivas y comprobaron que la finca rural que el presidente
dijo era suya está registrada bajo el Nš. 27,563, tiene 356 manzanas
y su propietario es la sociedad anónima Gestiones y Negocios
Inmobiliarios S.A. (Geninsa), según la investigación
que la dirección de Verificación y Análisis de
la Contraloría hizo para esa fecha.
También se comprobó que el 23 de enero de 1998, el doctor
Arnoldo Alemán pagó 15 mil dólares al señor
Francisco Gerardo Blandón con un cheque del Sun Bank de Miami
de la cuenta Nš. 0702002225150.
Sin embargo, en su Declaración de Probidad no aparecían
ni la cuenta en Sun Bank ni la propiedad en Tola y dice no tener nada
que ver con Geninsa.
He aclarado en repetidas ocasiones... que no tengo ni una sola
acción invertida en la empresa Gestiones y Negocios Inmobiliarios,
S.A. (Geninsa), que ésta es una persona jurídica del dominio
comercial en la que no poseo ninguna participación, asegura
en una acotación que hace en los anexos de su declaración.
Tampoco aparecía La Chinampa, la famosa finca presidencial
ubicada en el kilómetro 27 de la Carretera Vieja a León,
en la declaración de probidad de Alemán.
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Alemán
es fundador y presidente honorario
del Partido Liberal Constitucionalista.
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Manzanas
615
Dimensiones
de la
finca La Chinampa,
donde Alemán hizo
evidente su crecimiento económico
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Millones
$100
Lo que se presume
que el ex mandatario y sus cómplices robaron a las arcas
del Estado nicaragüense
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La finca había sido comprada a precio baratísimo
a una cooperativa que recibió las tierras en la Reforma Agraria
sandinista. La Chinampa tiene 615 manzanas. Legalmente también
pertenecía a Geninsa, sociedad de la que era presidenta la difunta
hermana del ex mandatario, Amelia Alemán Lacayo.
Según declaraciones de Alemán a Radio Corporación
el 16 de enero de 1999, esa finca la adquirió a 1,500 córdobas
cada manzana, por lo que su precio total sería de unos 100 mil
dólares al cambio de la época. La Chinampa fue la finca
emblemática del crecimiento patrimonial del Presidente Alemán.
Por ahí pasaron casi todas las instituciones del Estado prestando
sus servicios. Según investigaciones de la Contraloría,
la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), instaló
allí tres modernos pozos de agua potable.
El entonces director de Enacal, Róger Solórzano,
dijo que la familia Alemán pagó poco más de 20,000
dólares por los tres pozos, pero una empresa privada que brinda
servicios de perforación asegura que cada pozo de La Chinampa
cuesta unos $17,000; es decir, la familia Alemán se ahorró
casi $10,000 en cada obra.
La Contraloría también denunció que la Empresa
Nicaragüense de Electricidad (Enel) realizó trabajos por
más de medio millón de córdobas en propiedades
de la familia Alemán Lacayo, entre las que se destaca La Chinampa.
El ex director del Instituto de Desarrollo Rural, IDR, Eduardo Mena,
apareció como firmante de los contratos con Enel para instalar
2,420 metros de líneas de distribución, dos transformadores
y luminarias en el trecho que va del kilómetro 27 y medio hasta
el kilómetro 32 de la carretera a León. Exactamente donde
se ubica La Chinampa.
Los checazos
En el año 2000, el diario La Prensa desarrolló y publicó
una investigación periodística que desenmarañó
una compleja operación financiera, conocida popularmente como
Los Checazos, que dirigía el ex director general
de Ingresos, Byron Jerez, ahora condenado a ocho años de prisión,
pero con el beneficio de casa por cárcel, la cual consistía
en sustraer dinero de las instituciones del Estado solicitándoles
notas de crédito que eran pagadas a través
de cheques a nombre de empresas que estaban ligadas a Jerez.
Posteriormente el dinero era convertido en dólares en una casa
de cambio denominada Multicambios, y en muchos casos era enviado a cuentas
de empresas que Jerez había creado en Panamá.
La Contraloría General de la República investigó
el caso, pero sólo encontró responsabilidades administrativas
contra Jerez.
Una denuncia judicial por ese caso no prosperó porque el juez
a cargo, Walter Solís, no hizo más que tomar la declaración
de Jerez y otro funcionario del gobierno de Alemán involucrado
en el fraude contra el Estado. Se rumoró que el juez recibió
un pago para absolver a Jerez, pero eso nunca fue probado. El judicial
fue destituido de su cargo por la Corte Suprema de Justicia. Jerez ganó
así la batalla legal.
Un año más tarde, el 12 de noviembre de 2001, La Prensa
volvía a insistir en el tema y esta vez con más pruebas
de la corrupción del gobierno de Alemán.
Las nuevas muestras colocaban a Alemán contra la pared, al destapar
el diario que con los checazos de la Dirección General de Ingresos,
se pagó parte de una deuda que tenía la sociedad Gestiones
y Negocios Inmobiliarios SA (Geninsa), con el ahora extinto Banco de
Industria y Comercio (Banic).
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El
ex presidente fue desaforado después que 47 diputados levantaran
la mano. Entre ellos estaban varios antiguos colaboradores.
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El diario desplegó durante tres días información
documentada que hacían irrebatibles sus denuncias.
Alemán, que estaba a poco menos de un mes de concluir su mandato
y entregar la banda presidencial a su correligionario Enrique
Bolaños, declaró silencio presidencial hasta
el 10 de enero de 2002.
Sin embargo, el silencio se prolongó mucho más y no dio
declaraciones sobre los checazos.
Estados Unidos y su embajador en Managua, Oliver Garza, estaban muy
atentos a los movimientos financieros de Alemán y Jerez y a las
denuncias de La Prensa. En silencio empezaron sus propias averiguaciones.
La contraloría se vio obligada a iniciar una nueva investigación
sobre los checazos, que sumaban unos 55 millones de córdobas,
equivalentes a unos cuatro millones de dólares, sólo en
la Dirección General de Ingresos. Por ese otro caso, Jerez fue
condenado ocho años de prisión.
La nueva era
Cuando Enrique Bolaños asumió el poder, empezó
a denunciar la corrupción del gobierno de Alemán, tomando
distancia de él, pese a haber sido su Vicepresidente durante
cuatro años.
Comenzó con el caso del fraude a la televisora estatal, conocido
como Caso Canal 6 por la frecuencia de la estación
televisiva.
Esta fue una operación financiera que empezó con un contrato
suscrito entre una sociedad llamada Casco SA, con la televisora mexicana
TV Azteca y el Canal 6 por 1.3 millones de dólares, los cuales
terminaron en cuentas de Alemán o de la Fundación Democrática
Nicaragüense (FDN), la corporación que servía para
lavar el dinero saqueado a las arcas del Estado de Nicaragua, con varias
cuentas en el sistema financiero de Panamá.
En esta sociedad estaban Alemán, su hija María Dolores
Alemán Cardenal y Byron Jerez, quien también era el tesorero
del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), del cual el ex mandatario
era fundador y presidente honorario.
En el caso salió involucrado el ex embajador mexicano en Nicaragua,
Ricardo Galán, quien también fue asesor de
Alemán y pesa sobre él una orden de captura.
La huaca
Los nicaragüenses no se habían repuesto del escándalo
del Canal 6 cuando Bolaños dejó ir otra andanada de acusaciones
contra Alemán.
El procurador en funciones, Francisco Fiallos, calculó en 1,400
millones de córdobas (cerca de 100 millones de dólares)
el dinero robado a las arcas del Estado y lavado en bancos extranjeros
por Arnoldo Alemán, Byron Jerez, familiares de ambos y ex funcionarios
del gobierno presidido por Alemán.
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La
procuraduría de Nicaragua ha investigado más de
10 mil cheques de instituciones estatales y privadas usados en
operaciones ilícitas
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El monto de lo robado equivalía a casi al presupuesto
de Salud de ese año que era de 1,532 millones de córdobas,
o el de Educación que era de 1,564 millones. También representaba
casi el 17 por ciento de las exportaciones del país, calculadas
en 592 millones de dólares.
En una amplia exposición, denominada La Ruta de la Corrupción,
secuela trágica de un pueblo, presentada en pantalla gigante
en el Centro de Convenciones Olof Palme a la sociedad civil, ministros
de Estado, jefes policiales, militares, diplomáticos y pobladores
comunes, Fiallos explicó paso a paso cómo Alemán
y Jerez habrían orquestado el saqueo de las arcas estatales para
beneficio personal, utilizando una serie de sociedades radicadas en
Panamá y la llamada Fundación Democrática Nicaragüense
(FDN).
En primer lugar, dijo que la Procuraduría había investigado
10,000 cheques de instituciones estatales y privadas utilizados en las
ilegales operaciones realizadas desde enero de 1997, cuando Alemán
asumió el poder, hasta finales de 2001.
Hemos descubierto que entre enero de 1997 y el
año 2001, hasta el momento, llevamos cuantificados las siguientes
pérdidas para el pueblo de Nicaragua, por medio de actos ilícitos
y dolosos que han significado unas cuantiosas sumas que señalan
a un vértice perverso que está detrás de todo este
movimiento de características mafiosas, utilizando el método
que se utiliza para lavar dinero mal habido. Tenemos en nuestro poder
más de diez mil cheques de dinero mal habido de robo al pueblo
de Nicaragua, aseguró Fiallos.
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Hubo
más
$$1.3
Los millones de dólares de la operación entre una
sociedad llamada Casco S.A. y dos televisoras. Los fondos fueron
para a cuentas de Arnoldo Alemán
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TELARAÑA DE CORRUPCIÓN
El procurador en funciones, Fiallos, dijo que todo el dinero sacado
de las arcas del Estado entraba, muy inteligentemente, a diferentes
empresas privadas, se diseminaba como una telaraña de la corrupción,
después volvía el dinero, entraba a un embudo y llegaba
a un centro que era la Fundación Democrática Nicaragüense
(FDN).
Las empresas utilizadas para el lavado de dinero fueron: Gold Castle
Fund, Fundación Democrática Palma Real, Avenir Development,
Ciborg Holding, Harfort Group, Tavis Group, Asesores Financieros (Asefinsa),
Consultores Corporativos, Kaiser Global Ltd, Industria Andina de Desarrollo,
Agroganadera Río Grande, Inversiones Duratil e Inversiones Santo
Domingo.
Estas sociedades recibían dinero de las arcas del Estado, bajo
el concepto de servicios o compra de bienes no recibidos en las instituciones
estatales.
Después se compraban dólares a bancos y casas de cambio
y luego transferían a la FDN, y ésta a su vez sacaba dinero
para empresas o personas naturales, cerrando el círculo del lavado
de dinero.
El juicio contra Alemán, bautizado como la huaca,
empezó en agosto del 2002, pero fue hasta diciembre de ese mismo
año que el ex presidente enfrentó la justicia cuando fue
desaforado con el voto de 47 diputados, de los quienes 38 eran sandinistas
y el resto ex colaboradores cercanos de él como el padrino de
sus hijas, Jaime Morales Carazo, conocido en la era Alemán como
el padrino, su más cercano asesor presidencial.
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LA CONDENA
El siete de
diciembre de 2003, a las cinco y media de la tarde, minutos antes
de que empezara en Nicaragua la tradicional gritería a
la virgen María, año y medio después de la
denuncia presentada por la Procuraduría contra Alemán,
la juez Juana Méndez, dictaba una lapidaria sentencia condenatoria
contra Alemán: Se condena al Dr. José Arnoldo
Alemán Lacayo, de generales en autos, a la pena principal
de veinte años de presidio, por los delitos de lavado de
dinero y/o activos provenientes de actividades ilícitas,
fraude, malversación de caudales públicos, peculado,
asociación e instigación para delinquir y delito
electoral, más una multa correspondiente al doble del valor
de los bienes objeto del proceso.
Se le inhabilita al ejercicio del cargo publico durante el tiempo
que dure la condena, dice el texto.
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