14 de marzo de 2004


INTERNACIONAL

La maldición de Al Qaeda

Trece explosiones sacudieron la capital española en plena hora pico, y, en cuestión
de segundos, cuatro trenes llenos de trabajadores y estudiantes que llegaban a
Madrid desde zonas cercanas fueron el blanco de uno de los golpes terroristas
más sangrientos presumiblemente realizados por el fundamentalismo árabe.

Claudia J. Rivera / Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

“Hemos logrado con éxito infiltrarnos en el corazón de Europa y destruir uno de los principales pilares de la alianza de los cruzados, España (...) Aznar, ¿dónde está ahora América? ¿quién te protegerá de nosotros? ¿Reino Unido, Japón, Italia y los demás? (...) Si está bien para vosotros matar a nuestros niños, mujeres, ancianos y jóvenes en Afganistán, Iraq, Palestina y Cachemira ¿por qué nos estaría vedado a nosotros matar a los vuestros?”

El extracto del comunicado enviado a la sala de redacción del periódico árabe “Al-Quds Al-Arabi”, de Londres, enchinó los pelos de la Unión Europea al cierre de la semana porque ahora la pregunta es: ¿Quién es el próximo? Es decir, quién de los aliados será el blanco de las amenazas que Osama Bin Laden profirió en octubre pasado.

Si bien la opinión pública española acusó a la banda separatista ETA como autora del ataque terrorista, pocos recordaron —al calor del horror— el mensaje hecho el 18 de octubre de 2003 por el líder de la red terrorista Al Qaeda, a través de una cinta sonora que transmitió la cadena árabe Al Yazira.

Ahora España y toda Europa (Francia y Reino Unido, especialmente) saben que las palabras son hechos concretos. Los expertos dieron credibilidad al comunicado publicado por el periódico árabe “Al-Quds Al-Arabi”, ya que es el medio habitual empleado por la red terrorista de Bin Laden para reivindicar o desmentir sus acciones.

Hace unos meses, Bin Laden pedía a los miembros de Al Qaeda que siguieran la resistencia armada contra la ocupación iraquí por las fuerzas estadounidenses y azuzaba atentar contra los países participantes en la “injusta” guerra de Iraq.

Pero descartar a ETA y reconocer a Al Qaeda es una de cal y otra de arena en
un contexto tan inoportuno para los fines electorales del partido gobernante y su flamante candidato Mariano Rajoy.

Los españoles se unificarón en las muestras de dolor después de los atentafos

El dedo acusador

En una primera reacción oficial, el ministro español del Interior, Ángel Acebes, había atribuido los atentados a ETA durante todo el jueves. Luego, al cierre de la jornada, hubo que considerar otra posibilidad tras el hallazgo de una furgoneta en la localidad madrileña de Alcalá de Henares con siete detonadores y una “cinta en árabe con versículos del Corán”.

Así, el Ejecutivo aceptó que el gobierno estaba analizando “con total cautela” la supuesta reivindicación de la red terrorista del millonario saudí Osama Bin Laden.

El gobierno español de José María Aznar fue uno de los aliados férreos de Washington en la justificación de la guerra en Iraq y en este momento tiene desplegados 1,300 soldados, que forman parte de la brigada hispano-latinoamericana “Plus Ultra”, donde hay tropa salvadoreña.

La televisión, en cambio, uniformó la autoría y pronto la gente salió a las calles, enarboló el llamado a la paz y repudió a la organización separatista.

Como si vivieran una polarización semejante a la vivida en El Salvador frente a nuestras elecciones presidenciales, el Partido Popular (PP)debió barajar la mejor de sus cartas porque el hecho que fuera ETA el autor del atentado valida el discurso antiterrorismo que ha manejado.

Una llamada telefónica de ETA a un periódico vasco desmintió que hayan participado.

Sin embargo, el mensaje enviado al periódico en Londres reveló lo que la sociedad española temió desde que casi toda la población protestó contra la intervención en Iraq.

Ahora está claro; es un ajuste de cuentas entre Al Qaeda y quienes hicieron la segunda a la administración Bush.

“Cuando atacamos las tropas italianas en Nasiriya y te enviamos un ultimátum a ti y los agentes americanos para que os retirárais de la alianza antiislámica, no entendísteis el mensaje. Ahora lo dejamos claro y esperamos que esta vez lo entiendas (...) Nosotros, las Brigadas de Abu Hafs Al Masri, no sentimos pena por los denominados civiles”, sentenció el texto.

Abu Hafs al Masri era el nombre de guerra del jefe militar de Al Qaeda eliminado por las tropas estadounidenses en Afganistán. El verdadero nombre de Abu Hafs era Mohammed Atef, un ex policía en Egipto.

Al hilar otros cabos, por ejemplo, trasciende un análisis hecho por el Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y
Estratégicos señala que España “es objetivo de la yihad global promovida por Al Qaida” porque “a los ojos de los terroristas, nuestro país forma parte de la conspiración mundial de los ‘cruzados y judíos’ para acabar con el islam”.
Más amenazas

El informe titulado “Las redes de terrorismo islamista en España. Balance y perspectivas de futuro” estudia la presencia extremista en la península ibérica tras los ataques el 11 de septiembre de 2001 al Centro Mundial del Comercio en Nueva York y el Pentágono, en Washington.

Pero la carta presuntamente proveniente de la red Al Qaeda tenía unas líneas más; habla de la fase final de
preparación de un gran ataque contra Estados Unidos.

Con el mejor de los tonos optimistas, auguran: “traemos buenas noticias para los musulmanes del mundo que el ataque previsto ‘Vientos de Muerte Negra’ contra Estados Unidos está ahora en su etapa final (...) 90 por ciento (listo) y la voluntad de Dios cerca”. Cierto o no, la seguridad internacional está crispada.

Arturo Menéndez, un salvadoreño que reside en Madrid, consternado, dice: “sea quien sea que hizo esto, me duele, porque ahora me siento madrileño, aunque estoy a kilómetros de distancia de serlo. Pero hoy decidí serlo, porque me uno a toda esa gente que murió, gente que no tiene ninguna culpa, niños, ancianos, padres y madres...”.

España llora a sus víctimas mientras toda Europa está alerta ante la amenaza de un próximo ataque. Todos saben que la aventura de la guerra tiene costos y en las calles de Madrid algunos recuerdan —tímidos— por qué se opusieron a la intervención militar en Iraq.

Después de España, ¿será Italia?
Aunque las autoridades españolas se resisten a descartar la participación de ETA, el resto de Europa piensa en Al Qaeda.

Mi primera reacción al enterarme de este horrible ataque fue dolor y preocupación. Entonces mi mente se fijó en Al Qaida, y pensé: ¿Quién será el próximo?”, dice el italiano Giacomo Celentano.

El hombre, de 58 años, es dueño de un pequeño bar en el centro de Roma, no muy lejos del Parlamento italiano. Su pensamiento refleja el de muchos de sus compatriotas.

Todavía no está claro quién puso las bombas en cuatro trenes regionales de Madrid que mataron a 198 personas el jueves. El gobierno español responsabilizó primero a ETA, pero un grupo vinculado con la red Al Qaeda se atribuyó los atentados.

El mensaje, según los reportes, incluye al menos una amenaza velada para Italia y otros países que apoyaron la guerra encabezada por Estados Unidos en Iraq.La carta también hizo referencia al atentado perpetrado en noviembre contra una base militar italiana en Nasiriya.
Expertos internacionales en terrorismo no descartaron que los ataques, de dimensiones desconocidas en Europa, pudo ser el resultado de la cooperación entre terroristas islámicos y de ETA.

Si esta hipótesis es correcta, Italia tiene motivos para preocuparse.Al igual que España, Italia tiene una larga tradición de terrorismo nacional que data de los años 70, cuando extremistas de izquierda y derecha asolaron al país con bombas y secuestros. En un reciente informe presentado en el Parlamento, el servicio secreto italiano sugirió que las Brigadas Rojas, un reaparecido grupo extremista de izquierda, podría haber establecido vínculos con islámicos.

Italia también ha sufrido en el último tiempo una serie de ataques con paquetes-bomba, presuntamente obra de anarquistas, y tiene su propio movimiento separatista en Cerdeña, la isla más cercana a la península ibérica.
Mientras tanto, Celentano ha decidido prohibir a sus clientes pasar al baño con paquetes o maletas. “Cada vez que veo a alguien entrar al baño con una maleta o una mochila, me asusto”.

 


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