13 de junio de 2004


LA COLUMNA

Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com

Otras cinco preguntas

Hace ya unas cuantas columnas me atreví a formular, por primera vez, cinco preguntas. Después de ello se me acercaron otras personas y me hicieron otras interrogantes. Decidí traerlas a colación.

Uno. ¿Qué corona tienen los buseros? Porque estos señores hacen lo que les da la gana con una impunidad que asusta. Le incrementan al pasaje, ocasionan accidentes “por desperfectos mecánicos”, brindan un pésimo servicio y un larguísimo etcétera y las autoridades, bien gracias. Llevamos tres semanas de incremento en el pasaje y ninguna autoridad, lea bien, ninguna, nadie, ha dicho algo, aunque sea demagógicamente, referente al aumento. Son sólo tres centavos, sí, cierto, pero se han preguntado qué significan esos tres centavos para alguien que aborda cuatro autobuses diarios. Caminar es bueno para la salud. ¿Verdad señores funcionarios?

Dos. Relacionada, aunque no es la misma cosa. ¿Y qué hay con los microbuseros? También una especie típica que adorna nuestra fauna ciudadana. Estos señores tampoco son un dechado de virtudes. Quizás, y sin exagerar, son más peligrosos que los primeros. Hace unos días un cobrador de un microbús de una ruta capitalina bajó a un anciano casi a empujones porque éste tardaba mucho y el otro carro venía cerca, a pesar de que había hecho meta, aun con los policías enfrente, por casi veinte minutos en una parada NO autorizada. ¡Al menos tenía música estridente para distraernos! ¿Verdad señores funcionarios?

Tres. ¿Habrá, algún día, Presupuesto General de la Nación? Seis meses sin presupuesto y seguimos contando. Mientras escuelas, hospitales, contratos y muchos proyectos “en bien del pueblo salvadoreño” seguirán durmiendo el sueño de los justos. !Al menos fomentamos el hábito del ahorro! ¿Verdad señores diputados?

Cuatro. ¿Cuándo se reducirán los asesinatos en el país? El número de muertes violentas crece cada día de forma casi incontrolada y no se ven visos de que disminuya. Mientras, los salvadoreños vivimos con la inquietante sensación de vulnerabilidad ante la delincuencia civil.
Cinco. No viene al caso, pero todos nos preguntamos eso. ¿Cuándo clasificaremos a otro Mundial? Hoy inicia otra carrera por asistir a otra copa del mundo, pero lastimosamente también inicia la venta de ilusiones de muchos medios para los lectores. Ojalá y al final el torneo no sirva para llenar los bolsillos de otros a costa de la desilusión de los aficionados. ¡Al mundial no vamos, pero a México lo…! ¿Verdad señores… a quién le pregunto?
Corro el riesgo de ser tildado como pesimista o tendencioso. Aunque abrigo la esperanza de escribir, algún día, las respuestas.


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