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REPORTAJE
Experimento
22 de abril
“Aquí
se puso feo. De repente se llenó de mareros y ya no pudimos
vivir
tranquilos, habían asaltos, venta y consumo de drogas, y para
colmo, la colonia estaba dividida por la mitad, de un lado la 18 y del
otro la MS. Hasta granadas tiraban”. Elizabeth Guerra, profesora.
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Para nosotros era la tierra prometida y por eso decidimos
llevar una carta bajo la manga: teníamos lista a la tía
del alcalde para que intercediera por nosotros”.
Primero fue construida (entre todos) la Casa Comunal y luego empezó
la distribución de los lotes.
El siguiente paso fue dejar una “zona franca” para la creación
de talleres de albañilería y carpintería.
“Con la guerra civil gente de varios departamentos emigró
a las partes que estaban solas y se asentaron.
Ahí llegó la marabunta que lo arruinaría todo.
Al principio les conseguimos ayuda; alimentos, agua y otras cosas. Entonces
la gente se acomodó, sobre todo los muchachos. Cuando la ayuda
terminó no supieron que hacer, algunos se fueron a Estados Unidos
y otros, empezaron a robar y a molestar a los vecinos. Quisimos detener
esto pero no tuvimos apoyo”, dice don Alberto.
Considerado el barrio más peligroso de Soyapango, comprende los
sectores: El Milagro, Vista al Boulevard, Maná Eben-Ezer, Colonia
22 de abril y Nueva Esperanza. A la 22 de abril no entraban microbuses
ni taxis y, en algunas ocasiones, ni siquiera la policía porque
antes tenían que organizarse operativos con más de diez
oficiales para poder entrar; en muchas ocasiones fueron atacados con
armas largas y sufrieron bajas.
PROYECTOS
QUE AYUDAN
A LOS JÓVENES |
A)
El nuevo programa de mantenimiento de computadoras ha sido uno
de los más aceptado por los jóvenes. Especialmente
los que piensan estudiar sistemas y cómputo.
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B)
Aunque el kinder ha vuelto a funcionar, todavía faltan
trabajos de remodelación de infraestructura y, al menos,
la construcción de dos aulas. La demanda es grande.
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C)
El complejo deportivo España alberga a siete mil niños
y jóvenes los cuales se preparan en talleres nocturnos
de fútbol, vólibol y softbol además de los
aeróbicos. |
Las guerra de las maras provocaba muchas muertes a diario.
Saqueaban casas aprovechando los velorios o las reuniones comunales.
Para los días de fiesta eran comunes las balaceras y, claro,
los muertos.
El kinder ha sido el mejor ejemplo. Fue robado infinidad de veces (aún
con los profesores y los niños en clase), así como destruida
su infraestructura
La comunidad se organizó e hizo un primer llamado a la alcaldía
de Soyapango; pero no tuvo resultados. Con la Policía Nacional
Civil (PNC) sucedió lo mismo
.
En 1998, la petición llegó al Consejo Nacional de Seguridad
Pública (CNSP) y se puso en marcha un “experimento”
de rescate, el cual partía de un programa denominado “arquitectura
social” que a través de proyectos deportivos (infraestructura,
talleres, charlas, etc.) logró educar a la gente y neutralizar
a las maras.
El experimento
El primer paso fue hacer una petición al Ministerio de Obras
Públicas para mover el anillo periférico, gestión
que tuvo el apoyo de Salvador Samayoa, entonces presidente del Consejo.
Con esto se pretendía evitar la pérdida de terrenos que
afectarían a algunas familias. Con la primera batalla ganada
se pasó al segundo objetivo, que era trabajar en el área
de la seguridad comunal.
Después de varias reuniones con la PNC se puso en marcha un plan
de rehabilitación de pandillas. Comenzaron a llegar los técnicos
del CNSP (quienes contaban con un plan estructurado de ayuda comunitaria),
y se puso en marcha un programa complejo que abarcaría talleres
de oficios y de orientación escolar. La mejora comenzó
a verse.
Se trabajó con la alcaldía, el Consejo y las autoridades
y se estableció un plan que comprendía construcción
de espacios deportivos, ornato, capacitación para instructores
y cursos de formación en artes marciales, fútbol, aeróbicos,
artesanías y reparación de computadoras.
Se creó un programa de prevención de violencia y delincuencia
y los jóvenes, sobre todo los pocos pandilleros que quedaban,
respondieron al llamado.
De una población de 20 mil personas, se beneficiaron aproximadamente
7 mil jóvenes y niños. Así fue construido el Complejo
Deportivo España en la colonia 22 de abril, gracias a la cooperación
del gobierno español.
El promotor del proyecto, Carlos Castellanos del CNSP, se encargó
del programa comunitario y organizó las escuelas de fútbol,
las cuales tuvieron una respuesta inmediata de los niños. Todos
los talleres deportivos llevaron a formar instructores de la misma comunidad.
“Se trató de fortalecer los liderazgos y vender el proyecto
de prevención, comenzando con dos planes pilotos: las artes marciales,
que en un principio se vio con desconfianza porque enseñaría
a los jóvenes a pelear; pero fue quizás el más
exitoso porque se les enseñó disciplina. Se trabajó
en la autoestima de los mareros y se logró el cambio”.
El Consejo trabaja como facilitador y gestionador de ayudas y su capacidad
de ejecución se debe a dos características: son una instancia
pequeña y trabaja en zonas de mayor peligrosidad. “Es un
proyecto que debería multiplicarse; aunque hemos transformado
la comunidad en un 90%, todavía faltan cosas por hacer. La participación
de la gente es la clave”.
La
tierra prometida
En 1971, 350 familias sin hogar y de recursos limitados decidieron
tomarse un terreno baldío, que no presentara inversión.
La gente que hasta ese momento había vivido en barrancos,
mesones o al aire libre y había sufrido tanto el desinterés
de la comuna como la falta de programas estatales, decidió
organizarse y planificar la toma de tierras. Se crearon comisiones
y se representaron por zonas, dos de cada una; el Calvario, la Chacra,
Comunidad San José, etc. y comenzaron la búsqueda
por toda la ciudad.
Don alberto Hernández, uno de los fundadores, pasó
a ser el vocero de “la comunidad”. Inspeccionaron todos
los predios y terrenos existentes hasta que encontraron los rellenos
sanitarios de la Alcaldía Municipal. La comisión dio
su informe y aceptaron. Se llamaba Finca Margarita y había
sido confiscada por la alcaldía. Entrarían por Credisa
el día 22 de abril, con la intención de que al día
siguiente amanecieran levantadas las champas.
La toma se realizó a las nueve y media de la noche y el día
23 amanecieron las 350 familias asentadas. Ese día se presentó
el entonces alcalde, Dr. Carlos Herrera Rebollo y su Concejo Municipal,
a tratar de detener la acción. “Estábamos delinquiendo
pero también era ilegal, según la Constitución,
que nos desalojaran. Era una medida extrema que habíamos
hecho por necesidad”, recuerda don Alberto. |
Disciplina
en el deporte
El proyecto de artes marciales inicia en el 2002 con 3 escuelas
y un lema importante: “juguemos limpio y sin violencia”.
En la actualidad hay cinco escuelas y se practica una nueva modalidad,
“AMSA (Arte Marcial Salvadoreño), una combinación
de pateo, puño y lucha”, dice Rosa Haydée
Molina, instructora.
Con las clases de aeróbicos la comunidad más beneficiada
resultó ser la de las amas de casa. Hace dos años
comenzaron las clases y ahora la cantidad de alumnos se ha triplicado.
“Se imparten 3 clases por semana en dos turnos. Las mujeres
viene a dejar el estrés del trabajo y
eso ha aumentado su autoestima”, señala la instructora
Sonia Amaya.

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