Del 12 al 19 de septiembre de 2004


REPORTAJE

Experimento 22 de abril

“Aquí se puso feo. De repente se llenó de mareros y ya no pudimos
vivir tranquilos, habían asaltos, venta y consumo de drogas, y para
colmo, la colonia estaba dividida por la mitad, de un lado la 18 y del
otro la MS. Hasta granadas tiraban”. Elizabeth Guerra, profesora.

Juan Carlos Rivas
vertice@elsalvador.com

Para nosotros era la tierra prometida y por eso decidimos llevar una carta bajo la manga: teníamos lista a la tía del alcalde para que intercediera por nosotros”.

Primero fue construida (entre todos) la Casa Comunal y luego empezó la distribución de los lotes.

El siguiente paso fue dejar una “zona franca” para la creación de talleres de albañilería y carpintería.
“Con la guerra civil gente de varios departamentos emigró a las partes que estaban solas y se asentaron.

Ahí llegó la marabunta que lo arruinaría todo. Al principio les conseguimos ayuda; alimentos, agua y otras cosas. Entonces la gente se acomodó, sobre todo los muchachos. Cuando la ayuda terminó no supieron que hacer, algunos se fueron a Estados Unidos y otros, empezaron a robar y a molestar a los vecinos. Quisimos detener esto pero no tuvimos apoyo”, dice don Alberto.

Considerado el barrio más peligroso de Soyapango, comprende los sectores: El Milagro, Vista al Boulevard, Maná Eben-Ezer, Colonia 22 de abril y Nueva Esperanza. A la 22 de abril no entraban microbuses ni taxis y, en algunas ocasiones, ni siquiera la policía porque antes tenían que organizarse operativos con más de diez oficiales para poder entrar; en muchas ocasiones fueron atacados con armas largas y sufrieron bajas.

PROYECTOS QUE AYUDAN
A LOS JÓVENES

A) El nuevo programa de mantenimiento de computadoras ha sido uno de los más aceptado por los jóvenes. Especialmente los que piensan estudiar sistemas y cómputo.

B) Aunque el kinder ha vuelto a funcionar, todavía faltan trabajos de remodelación de infraestructura y, al menos, la construcción de dos aulas. La demanda es grande.

C) El complejo deportivo España alberga a siete mil niños y jóvenes los cuales se preparan en talleres nocturnos de fútbol, vólibol y softbol además de los aeróbicos.

Las guerra de las maras provocaba muchas muertes a diario. Saqueaban casas aprovechando los velorios o las reuniones comunales. Para los días de fiesta eran comunes las balaceras y, claro, los muertos.

El kinder ha sido el mejor ejemplo. Fue robado infinidad de veces (aún con los profesores y los niños en clase), así como destruida su infraestructura

La comunidad se organizó e hizo un primer llamado a la alcaldía de Soyapango; pero no tuvo resultados. Con la Policía Nacional Civil (PNC) sucedió lo mismo
.
En 1998, la petición llegó al Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) y se puso en marcha un “experimento” de rescate, el cual partía de un programa denominado “arquitectura social” que a través de proyectos deportivos (infraestructura, talleres, charlas, etc.) logró educar a la gente y neutralizar a las maras.

El experimento

El primer paso fue hacer una petición al Ministerio de Obras Públicas para mover el anillo periférico, gestión que tuvo el apoyo de Salvador Samayoa, entonces presidente del Consejo.

Con esto se pretendía evitar la pérdida de terrenos que afectarían a algunas familias. Con la primera batalla ganada se pasó al segundo objetivo, que era trabajar en el área de la seguridad comunal.

Después de varias reuniones con la PNC se puso en marcha un plan de rehabilitación de pandillas. Comenzaron a llegar los técnicos del CNSP (quienes contaban con un plan estructurado de ayuda comunitaria), y se puso en marcha un programa complejo que abarcaría talleres de oficios y de orientación escolar. La mejora comenzó a verse.

Se trabajó con la alcaldía, el Consejo y las autoridades y se estableció un plan que comprendía construcción de espacios deportivos, ornato, capacitación para instructores y cursos de formación en artes marciales, fútbol, aeróbicos, artesanías y reparación de computadoras.

Se creó un programa de prevención de violencia y delincuencia y los jóvenes, sobre todo los pocos pandilleros que quedaban, respondieron al llamado.

De una población de 20 mil personas, se beneficiaron aproximadamente 7 mil jóvenes y niños. Así fue construido el Complejo Deportivo España en la colonia 22 de abril, gracias a la cooperación del gobierno español.

El promotor del proyecto, Carlos Castellanos del CNSP, se encargó del programa comunitario y organizó las escuelas de fútbol, las cuales tuvieron una respuesta inmediata de los niños. Todos los talleres deportivos llevaron a formar instructores de la misma comunidad.

“Se trató de fortalecer los liderazgos y vender el proyecto de prevención, comenzando con dos planes pilotos: las artes marciales, que en un principio se vio con desconfianza porque enseñaría a los jóvenes a pelear; pero fue quizás el más exitoso porque se les enseñó disciplina. Se trabajó en la autoestima de los mareros y se logró el cambio”.

El Consejo trabaja como facilitador y gestionador de ayudas y su capacidad de ejecución se debe a dos características: son una instancia pequeña y trabaja en zonas de mayor peligrosidad. “Es un proyecto que debería multiplicarse; aunque hemos transformado la comunidad en un 90%, todavía faltan cosas por hacer. La participación de la gente es la clave”.

La tierra prometida

En 1971, 350 familias sin hogar y de recursos limitados decidieron tomarse un terreno baldío, que no presentara inversión.
La gente que hasta ese momento había vivido en barrancos, mesones o al aire libre y había sufrido tanto el desinterés de la comuna como la falta de programas estatales, decidió organizarse y planificar la toma de tierras. Se crearon comisiones y se representaron por zonas, dos de cada una; el Calvario, la Chacra, Comunidad San José, etc. y comenzaron la búsqueda por toda la ciudad.
Don alberto Hernández, uno de los fundadores, pasó a ser el vocero de “la comunidad”. Inspeccionaron todos los predios y terrenos existentes hasta que encontraron los rellenos sanitarios de la Alcaldía Municipal. La comisión dio su informe y aceptaron. Se llamaba Finca Margarita y había sido confiscada por la alcaldía. Entrarían por Credisa el día 22 de abril, con la intención de que al día siguiente amanecieran levantadas las champas.
La toma se realizó a las nueve y media de la noche y el día 23 amanecieron las 350 familias asentadas. Ese día se presentó el entonces alcalde, Dr. Carlos Herrera Rebollo y su Concejo Municipal, a tratar de detener la acción. “Estábamos delinquiendo pero también era ilegal, según la Constitución, que nos desalojaran. Era una medida extrema que habíamos hecho por necesidad”, recuerda don Alberto.

Disciplina en el deporte

El proyecto de artes marciales inicia en el 2002 con 3 escuelas y un lema importante: “juguemos limpio y sin violencia”. En la actualidad hay cinco escuelas y se practica una nueva modalidad, “AMSA (Arte Marcial Salvadoreño), una combinación de pateo, puño y lucha”, dice Rosa Haydée Molina, instructora.

Con las clases de aeróbicos la comunidad más beneficiada resultó ser la de las amas de casa. Hace dos años comenzaron las clases y ahora la cantidad de alumnos se ha triplicado. “Se imparten 3 clases por semana en dos turnos. Las mujeres viene a dejar el estrés del trabajo y

eso ha aumentado su autoestima”, señala la instructora Sonia Amaya.


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