 |  |
PRESAS
DE CAZA
La
otra trinchera
¿Existe
una solución drástica al problema de las maras? Entre
el concepto
‘martinista’ y el diálogo, el gobierno de Saca ha
decidido enfrentar a los
pandilleros con una cacería tan efectiva que quizá no
basten las cárceles
del país para recluir a todos. ¿Cuál es el punto
de vista de quienes busca
apresar el súper mano dura? ¿Acaso importa?
| |
Cecilio
Díaz y María Berta Portillo viajaron desde Virginia
hasta Guatajiagua, para sepultar a 17 familiares fallecidos hace
15 días en Carolina, San Miguel. |
La voz de -al menos- cuatro pandilleros es recogida
en esta edición para hablar sobre el origen de la guerra entre
las pandillas y, por otro lado, saber el punto de vista de quienes están
en la mira de la administración Saca...
“Lo que fue determinante en la guerra de pandillas fue el hecho
de que muchos de nosotros teníamos experiencia en las fuerzas
especiales tanto del ejército como de la guerrilla”.
Las palabras son de Ernesto, alias “El Smokey”, quien ahora
trabaja en programas de rehabilitación de jóvenes en riesgo
social y es corresponsal para un canal de la televisión francesa...
El conocimiento en tácticas militares nos llevó a convertirnos
en la pandilla más violenta de Los Angeles en los años
90. Te voy a contar de cuando llegamos a los Estados Unidos”.
Lo primero que vimos fue que los salvadoreños indocumentados
estaban siendo discriminados tanto por el Estado (de California) como
por las pandillas pertenecientes a otras razas. Y como veníamos
del conflicto (salvadoreño), donde se nos había enseñado
a defender la integridad de la patria, aún a costa de nuestras
vidas, venimos nosotros y ¡pum! defendimos a nuestros compatriotas”.
Para esos días, la 18, que era una pandilla mexicana fundada
en los 60, tenía algunos jóvenes salvadoreños en
sus filas Fue una de las pandillas que más cerca estuvo de nosotros.
Hubo casos en que salíamos y compartíamos fiestas. Así
lo hacíamos. Pero en una fiesta rosa, los 18 mataron al ‘Shaggy’,
un compañero de mi clica, los ‘western locos’ del
área del Coliseo de Los Angeles.
La
historia de una identidad controversial
Entre 1978-1979 se da la primera migración significativa
a los Estados Unidos.
- RIVALIDADES con pandillas de otras razas. Los jóvenes salvadoreños
recién llegados (campesinos, obreros, ex-combatientes) deciden
organizarse para enfrentarse.
- EN EL ÁREA 213 Nacen como “los stoners”y se
identifican con vestimentas de heavy-metal. Comienzan las riñas,
robos y tentativas de asesinato; son perseguidos por la policía
local; luego, son arrestados y detenidos los primeros.
-en PRISIÓN aprenden a organizarse, pelear, fabricar crack
y comunicarse con códigos propios. Quedan libres los primeros,
ahora transformados en Mara Salvatrucha (una palabra compuesta de
salvadoreño y trucho, “alguien que anda en la jugada”),
pero con una actitud distinta: pantalones flojos, cabezas rapadas,
tenis y tatuajes. Obtienen el respeto a través de la violencia. |
Eso originó que instantáneamente muchos
cipotes salvadoreños se pasaran a la MS y se quitaran los tatuajes.
Yo estaba en prisión por una tentativa de homicidio. Otros se
identificaron en esa pandilla y se quedaron. Ahí comenzó
la guerra”.
Con la firma de los Acuerdos de Paz (en El Salvador), Estados Unidos
propuso la deportación masiva de todo salvadoreño que
hubiese cometido delito o que habían llegado por un decreto de
asilo; esa garantía desapareció”.
Llegamos a El Salvador sin una política de reinserción
y rehabilitación. Inmediatamente sufrimos abusos, discriminación
y cierre de espacios laborales (como en Los Angeles) y no tuvimos otra
opción que sobrevivir de forma ilícita: venta de drogas,
asaltos, crímenes y otras cuestiones que se fueron dando...”.
Creo que no era responsabilidad del gobierno de El Salvador, porque
si voy a Estados Unidos o crezco, estudio, paso mi adolescencia y cometo
un delito en los Estados Unidos, no soy un delincuente salvadoreño;
soy un delincuente norteamericano”.
Al desaparecer las garantías, el gobierno salvadoreño
cometió el error de no enviar una comisión a averiguar
las condiciones de los compatriotas. Cuando Estados Unidos se deshace
del problema social, El Salvador nos recibe sin ninguna preparación”.
No era nuestra idea que la pandilla creciera en El Salvador. Queríamos
vivir mejor que allá; pero hubo marginación y persecución
de la policía. De pronto vinieron pandillas enemigas (la 18)
y comenzaron a reclutar delincuencia común. Nos vimos obligados
a crecer porque no era posible que la 18 fuera más grande que
nosotros, y nosotros éramos la pandilla original salvadoreña...”.
A prisión en el salvador
Aquí me detienen cuando fui acusado de atentar contra dos policías
porque supuestamente tenía el arma agresora; pero quedé
en libertad seis días después por falta de pruebas”.
Un mes después soy detenido nuevamente con el cargo de homicidio
agravado en dos empresarios; pero resultó que el día del
crimen estaba en una actividad de rehabilitación e, incluso,
pedí la protección de la PNC”.
Todavía guardo el video de un noticiero local como evidencia.
El motivo de las detenciones era evitar que yo presentara el éxito
del programa de reinserción donde trabajaba”.
Desde ese momento defino el accionar de las autoridades como una política
de exterminio, concepto con el cual concuerdan todos los pandilleros
a raíz del Mano Dura”.
Se suponía que la policía iba a representar un organigrama
de los mandos de las pandillas en el foro de debate de la Corte Suprema
de Justicia, y solo presentaron el de la 18. El de la MS no lo presentaron
porque era falso; yo aparecía ahí como uno de los líderes
cuando no existen los líderes en la MS. Esto sucedió en
el Hotel Intercontinental”.
| |
| LAS
CIFRAS QUE EL GOBIERNO MENCIONA GIRAN ALREDEDOR DE 15 MIL PANDILLEROS.
MIEMBROS DE LA MS ASEGURAn TENER 45 MIL EN EL PAÍS, DONDE
EL 30% NO ESTÁ TATUADO. |
Por eso pienso que estamos siendo el papel higiénico
para todos los problemas de El Salvador. Se nos acusa del tráfico
de drogas cuando las pandillas solo son la mano de obra.
Fíjate, durante la guerra, el país sirvió como
puente al narcotráfico; después se transformó en
un país consumidor. Mientras nos persiguen, los narcotraficantes
están sueltos y tranquilos operando.
Otro sector interesado son los traficantes de armas, quienes se beneficiarían
al quedarse operando libremente mientras nosotros estamos en guerra”.
Con los casos de las mutilaciones y decapitaciones te digo que ese no
es el operandi de la MS”.
Esa es la forma operandi que a mí me enseñaron en la Fuerza
Armada. Las pandillas asesinan a la luz del día a otro pandillero
y en frente de quien sea para adquirir respeto. El caso es que los medios
se han dedicado a promover la violencia y la han dirigido a las pandillas”.
Te insisto en las políticas de exterminio porque antes una delegación
se encargaba de la 18 y otra de la MS. Después del Plan Mano
Dura nos colocaron en celdas a la par para que nos conociéramos.
Conociéramos a nuestras familias para después tomar represalias
entre las mismas pandillas”.
El Estado sabe que no mejorará la economía por la sobrepoblación.
Y quienes son más vulnerables para eliminar son las pandillas
porque nadie va a dar cinco centavos por nuestros derechos”.
Por eso podríamos suponer que las pandillas podrían irse
un día a la clandestinidad. Ambas están bien armadas.
Como MS tenemos suficiente capacidad para atacar al Estado y a la 18
juntos. Pero este es mi punto de vista de lo que podría pasar
si continúa esta cacería indiscriminada. Creemos que hay
falta de interés de parte de las autoridades para solucionar
de mejor forma el problema”.
Es que no le están apostando a la reinserción porque no
les interesa. No me extrañaría que algún día
nos relacionaran con Al-Qaeda, porque la Ley de Terrorismo de Estados
Unidos es similar a la Ley Antimaras. Nos han ligado al FMLN y no tienen
nada que ver con las pandillas. El único punto es que simplemente
nos atrajo su plataforma de gobierno en un momento determinado”.
Aún así, queremos enviar un mensaje a nuestro Presidente...
Que nos dé la oportunidad de participar y presentar nuestros
puntos de vista sobre la ley y las consecuencias que ésta trae
para los jóvenes que ya estamos fuera”.
Yo sé que es un Presidente distinto, accesible y hay voluntad
en él”.
El sabe que tenemos muchos elementos que pueden ayudar a mejorar la
condición de vida y el índice de inseguridad nacional.
Pero sé que hay otras personas en el Estado que no abren los
espacios y no quieren dar la oportunidad que él quiere ofrecer
a los jóvenes. Pensamos que con él se puede llegar a un
acuerdo. No queremos seguir siendo el problema sino parte de la solución”.
PRESAS
DE CAZA
Plegarias
ignoradas...
El
testimonio en primera persona de este ex pandillero es más común
de lo que muchos salvadoreños imaginamos y comprendemos.
Pero ¿qué mueve a un joven para que ingrese a una pandilla?
No hay
una respuesta única a la pregunta; pero hay algunas tan deplorables
como la ausencia de un padre y la desidia de una madre.
| |
| La
PNC reporta la captura de 599 mareros a través de las denuncias,
en lo que va del plan super mano dura. Otros 107 están en
proceso de investigación. |
Si tuviera la posibilidad de tener frente a mi a ese
chamaco de 14 años, que está a punto de entrar a la MS,
le dijera: “¡Mira lo que te espera! Perdí a mi hermano
y a mi casi me matan...
Mientras estés adentro, nunca tendrás tranquilidad porque
vas a tener que cuidarte, a cada segundo, de los que considerás
tus enemigos. Conocí todas las cárceles de Los Angeles
y allí pasé cumpleaños.
Desperdicié toda mi juventud; ni siquiera pude estudiar. En las
pandillas solo vas a sufrir golpes fuertes. A un pandillero le espera
el hospital, la cárcel o la muerte. ¿Vale la pena?”.
Pero en aquel momento no hubo alguien que me dijera nada. Me sentía
bien con los ‘hommies’. Toda mi infancia estuve sólo
y con ellos, por fin, tenía compañía. Mi madre
se había ido a Estados Unidos cuando era pequeño y no
conocía a mi papá”.
Desde que me acuerdo quise saber quién era mi papá; pero
cuando preguntaba por él, mi madre me pegaba. Me acuerdo que
eran tantas las ganas de conocerlo que miraba como los niños
pasaban con sus papás frente a la tienda que teníamos
y me imaginaba que era yo el que iba a pasear o a la iglesia”.
Cuando me fui de El Salvador para los Estados Unidos, la cosa no cambió.
Me presentaron a tres hombres diferentes como mi papá. ¡Era
horrible!”
Esa situación me confundió más y terminé
por acomplejarme. Hoy por fin conozco a mi padre; de hecho, somos amigos,
pero en ese momento tenía ganas de matarlo”.
La rabia y los maltratos de mi madre fueron el gancho para que comenzara
a gustarme el ambiente de las pandillas.
Al principio sentí miedo. Los ‘hommies’ andaban armados
y eso me daba miedo; pero, poco a poco, fui formando parte de ese mundo
hasta que el miedo desapareció”.
Para entrar a la MS hice lo que hacen todos, aguanté una verguiada
de 13 segundos para demostrar coraje. Creo que es una forma de decir
que estás dispuesto a cualquier cosa por la clica. Y de hecho,
una vez adentro, comencé a hacer locuras”.
La vida en la pandilla era agitada. Teníamos que dormir durante
el día para andar despiertos en la noche ‘pisteando’
(tomando cerveza), ‘loqueando’ (drogándose) o cuidando
el barrio”.
A veces traíamos carros robados para ir a los ‘walk by’
(entrar caminando a otro barrio y acribillar a los pandilleros contrarios)
o los ‘drive by’ (entrar a bordo de un carro a otro barrio
y acribillar a los pandilleros contrarios)”.
Adentro del barrio teníamos bien controlado a todos; incluyendo
a los vendedores de droga, a los que les cobrábamos 20 dólares
semanales por estar en nuestra zona. Con el dinero, que era mucho, comprábamos
armas para los 30 pandilleros que formaban la clica”.
Nada nos detenía, ni siquiera la gente de la Iglesia Evangélica
que había en el barrio. Me acuerdo que iba a esa iglesia, pero
sólo para conocer a más gente. El señor que le
daba mantenimiento al edificio era mi amigo; así que me dejaba
dormir adentro”.
¡Hacíamos maldades! Hay cosas que no las puedo decir porque
son muy negras; pero hice horrores en esa iglesia. Me drogaba, tomaba
y llevaba a mujeres casi todos los días. En fin, la vida se me
iba entre las drogas y las maldades que hacíamos a otros”.
Todos los días me enfrentaba con la muerte. A veces me veía
en medio de una balacera y yo tiraba como loco para todos lados. No
razonaba el peligro al que me exponía. Un día de esos
me cayó un balazo en la espalda”.
El proyectil pasó a tres centímetros de mi corazón.
Estuve unas varios días en coma, inconsciente. No sé como
es que salí bien”.
Pocos días después de haberme recuperado, mi madre recibió
la noticia del asesinato de mi hermano; pero ni eso me calmó.
Seguí en el vacil”.
Anduve en todas las juveniles en Los Angeles y seguí siendo rebelde
hasta que me agarraron
por andar un arma. Era un delito menor y por eso me preguntaron si quería
hacer servicio a la comunidad o entrar a la cárcel. De cabezón
les dije que quería estar preso. Así que cuando cumplí
el tiempo, me deportaron”.
La esperanza
Regresé a El Salvador en septiembre de 1992. Estaba cansado,
no quería seguir en con esa vida, quería calmarme; pero
las cosas no cambiaron.
Fui de los primeros que vino de Estados Unidos con una
moda nueva. Andaba vestido con zapatos Nike, con pantalones flojos y
bien planchados, así como se visten los pandilleros en Estados
Unidos.
En poco tiempo, algunos jovencitos se comenzaron a identificar conmigo.
Me preguntaban porque me vestía así y yo les decía
que era un MS. Aunque quería calmarme, siempre me identificaba
como pandillero”.
Les fui explicando a los chamacos que en la pandilla éramos unidos
y que nos protegíamos de los contrarios. No faltó él
que se interesara por entrar. Por eso terminé formando dos clicas
de la MS, una en Usulután y otra en Santa Tecla”.
Los que están en El Paraíso son cipotes que se brincaron
porque yo estaba allí. Me seguían y el nombre ‘Flipper’
comenzó a escucharse por todos lados”.
Tenía poco tiempo de estar en El Salvador y las radios sacaban
noticias sobre un pandillero deportado y drogadicto que andaba por las
calles buscando problemas”.
Una vez, fui a la casa de un locutor a pedirle cuentas. El tipo no hallaba
que hacer y creo que por miedo tuvo que llevarme a la radio para que,
en vivo, me defendiera”.
Los cuatro años siguientes anduve en las mismas hasta que me
metí en problemas. Fui a una fiesta y asesiné a un joven”.
Eso fue lo que me llevó directo a ‘Mariona’; pero
adentro no me calmé. Seguí de rebelde. Me hice escolta
de un capo, que distribuía la droga adentro del penal. Yo lo
conocía; así que me dio trabajo cuidándolo”.
Anduve en malos pasos. Distribuía y consumía droga todo
el tiempo. Si no me mataron es porque Dios es bueno. Gracias a mi Dios
que no duré mucho tiempo descarriado”.
Un día de esos, en el año 1996, iba pasando por una champita
sencilla de lámina y vi un montón de hermanos que estaban
condenados a 20 años de prisión. Igual que yo estaban
condenados a 20 años; nadie los visitaba y no tenían ni
un cinco para un cafecito; pero vi que tenían una cara diferente”.
Me di cuanta que tenían alegría en sus ojos y pensé
que yo quería ser feliz. Yo estaba pasando por un momento difícil
en mi vida, me había dejado la mujer y aquí no tenía
familia; por eso consumía mucha droga para olvidar”.
Pensé que esa alegría no me la daba la droga que me metía
todos los días. Así que me animé a entrar y le
dije a Dios: ‘Si existís, cambiame’ y lo hizo porque
dejé ese mundo de una buena vez”.
La decisión de entrar a la iglesia La Esperanza, en el sector
tres del penal, y de salir de las maras la tomé yo. Nadie me
obligó. Es algo muy personal”.
Opinión sobre el Plan super mano dura
¿Qué opinas sobre el Plan Super Mano Dura? Lo digo con
mucho respeto porque viene del señor Presidente, pero para mí
es una solución muy represiva. Violencia genera más violencia.
No soy profeta; pero es posible que aquí se empiecen a dar problemas
graves. Uno ve como les violan sus derechos y eso está generando
mucho resentimiento.
Si alguien ha infringido la ley hay que juzgarse según manda
la ley; pero, como cristiano, creo que el gobierno debería de
buscar la forma de llegar a esta gente.
Si la solución al problema de las maras estuviera en tus manos,
¿qué harías? Crearía muchos centros de prevención
para estos cipotes. Les contara cómo es la vida en las pandillas
a través de mi testimonio y el de otros casos parecidos.
PRESAS
DE CAZA
Marcado
de por vida
El
fruto amargo de la emigración puede destruir familias, como fue
el caso de Carlos, que partió a Estados Unidos con todos los
suyos.
Esto no impidió que ingresara a una pandilla. Luego de ser deportado,
ahora se dedica a ofrecer a los mareros una vida diferente.
Somos tres hermanos, pero el más inquieto fui
yo, el de en medio... Nosotros huímos de aquí antes de
la guerra. Llegamos a Estados Unidos en 1979”.
Mis padres pasaban trabajando y mi papá tomaba mucho, y siempre
había problemas en la casa. Vivíamos cerca del centro
de Los Ángeles”.
Yo hubiera podido estudiar y seguir otro camino, porque mi familia se
había levantado y tenía recursos económicos. Pero
lo que uno necesita en una familia es ser amado; no que le den las cosas
sin amor.
Eso me llevó a unirme a la pandilla, a meterme en bastantes problemas
y a buscar ser reconocido en ese ambiente.
Entonces tenía 17 años. Llegué a cometer los crímenes
típicos de los pandilleros; pero nunca participé en una
violación”.
Aún estando en la pandilla siempre me gustó leer, porque
no quería que nadie me tuviera como tonto. Todos los crímenes
que cometí los planifiqué. La gente me respetaba. Pero
un día, me descuidé y me arrestaron y pasé casi
seis años en la cárcel esperando ser juzgado por diversos
delitos. Uno de los casos en mi contra era bien pesado. Si lo perdía
me daban cadena perpetua o la pena de muerte”.
A pesar de eso, en la cárcel me iba poniendo peor, me metí
con la mafia, vendí droga, y me hice adicto a la heroína”.
Llegué a una situación en la que estaba bien enfermo”.
Pero pasó algo... En la prisión, cuando uno hace una cosa
mala, lo mandan al ‘hoyo’. Se trata de una celda pequeña,
algo oscura, con lavamanos, excusado y un camarote. Dentro del hoyo
sólo le permiten tener un cepillo, una pasta de dientes y un
libro religioso. Mi mamá me mandó una Biblia. Entré
y salí tantas veces de esa celda que la leí toda y la
releí.
Después de cierto tiempo Dios le llega a enseñar a uno
que su corazón está mal. Lo que pasa es que uno se acostumbra
a hacer tanta maldad que ya se le convierte en algo bueno. Al ver eso
le pedí a Dios que me cambiara y como que creció una chispa
en mi corazón. Pero el cambio no fue automático”.
Cuando salía del ‘hoyo’ seguía haciendo las
mismas cosas, pero ya no me sentía a gusto”.
Cuando puyaba a alguien y les contaba a los de mi celda me lo celebraban.
Yo era uno de ellos, estaba entre los más peligrosos. Sin embargo,
me tiraba de rodillas, lloraba y leía la Biblia”.
Aunque no agarraba el libro y decía ‘soy cristiano’,
algo pasaba en mi interior. Luego, pienso que Dios hizo el milagro,
a Él se lo atribuyo... En el juicio me bajaron el tiempo de condena,
quitaron varias acusaciones en mi contra, y en el delito por el que
me declararon culpable, me bajaron los cargos y, al final, me deportaron”.
Amarga bienvenida
Vine aquí en el año 1997. Entonces, recuerdo que todavía
tenía tatuajes en la cara y noté cómo la gente
sentía pánico de ver a alguien así entre ellos”.
Nadie pensaba ver un tipo como yo en Galerías,
Merliot o Metrocentro, lugares por los que pasaba para ir a la iglesia
donde me congrego. Con el tiempo la gente se acostumbra, pero hay otros
que guardan distancia. Sí, hay personas que me han recibido bien...
pero son pocos”.
Después de hablar con un hermano de la iglesia, que es dueño
de un gimnasio muy conocido, me dieron la membresía. Cuando yo
entraba la gente se me quedaba viendo; en la cara les notaba que me
tenían miedo y no querían acercárseme”.
Entonces Pensé: ‘si me voy, si me intimidan, voy a quedar
derrotado y nunca voy a poder ser parte de la sociedad’. Seguí
yendo al gimnasio y me fui ganando su confianza.
Si alguna persona necesitaba levantar algo, venía yo y le ayudaba.
Me daban las gracias, me comenzaban a preguntar sobre mi vida y yo les
explicaba todo lo que había pasado y cómo Dios obró
en mí”.
Eso es lo que hago, sé que voy a ir a lugares donde la gente
me va a tener miedo. Es cierto, cometí ciertos errores y yo tengo
que probarle a la gente que hubo un cambio. Llevo ya seis años
estudiando en el instituto bíblico, estoy en el segundo ciclo
de Ingeniería en Sistemas y trabajo con una fundación
que ayuda a pandilleros que quieren rehabilitarse”.
Yo puedo llegar ante ellos y decirles ‘esto pasó en mi
vida’. Muchos me conocieron en EE.UU. y testifican lo que yo era:
‘Sí, yo lo conocí allá y era así,
pensamos que lo habían matado en la cámara de gas y ahora
lo vemos aquí”.
No soy pandillero ni me visto como ellos; pero tengo marcas en mi cuerpo.
Si me pregunta ¿qué pienso sobre la mano súper
dura? Le digo que si algo no es constitucional, no es correcto.
Aunque ciertas situaciones desesperan a la población y la gente
clama porque se tomen medidas más difíciles para los pandilleros,
no pienso que puedan meter a alguien en la cárcel por lo que
es; pero sí por lo que hace. Me imagino que eso está en
la Constitución. Porque conozco un poco más la constitución
de EE.UU.”
Pienso que la súper mano dura son medidas drásticas para
disminuir el crimen y, si se trata de eso, creo que los delincuentes
van a padecer. Mi responsabilidad como ciudadano es obedecer las leyes,
y no puedo decir que la mano súper dura ‘es mala’,
pero sé lo que piensan los pandilleros: ‘que se trata de
una política para mostrar que el Presidente está haciendo
lo que prometió”.
| “Nunca
podré salir de aquí” |
| Luz
vive dentro de una habitación oscura por donde el sol suele
colarse, a veces, tímido, como quien pide permiso en absoluto
silencio... |
Yo
sé que fue la policía quien me disparó cuando
iba con mi marido. Si unos minutos antes los ‘cuilios’
nos habían pedido los papeles y, a la vuelta, pum-pum, nos
balacearon y aquel pudo correr porque solo le dieron en la mano.
Yo no. A mi la bala me atravesó el hueso y por eso camino
patoja. En el hospital me hicieron injertos, pero siempre quedé
patoja. Después de eso es que volví a quedar embarazada
de este chiquitín. La otra niña tiene tres años.
No la puedo llevar a ningún kinder, aunque quisiera. ¡Chis!
No tengo pisto y los privados cobran bien caro y me da pena porque
la bicha es bien inteligente (...) pero aquí se entretiene
conmigo, jugando, y jodiendo al hermanito. Lo mejor es que siempre
estoy cerca; es que no tengo trabajo y, con estos tatuajes, no llego
lejos. Si no es la policía que me detiene, pueden venir los
otros mierdas, los enemigos y me pegan un tiro. Aquí sólo
mi marido es quien me cuida. Él trabaja para mantener la
casa. Somos de la misma pandilla. Somo una familia y no, no me puedo
quitar los tatuajes. Entonces, me mataría la mara”.
|
Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular. | |