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EN
QUÉ CREEN LOS SALVADOREÑOS
Un Dios...varios idiomas
El
salvadoreño es tremendamente religioso, sostienen estudios sobre
religiosidad en el país, sin embargo, su relación con
el Ser Supremo no es mono sectaria. En el país existen un número
significativo de denominaciones que le ayudan a estar en contacto con
Dios; es cuestión de gustos
Creemos en un solo Dios (99%), sin embargo, no todos
los salvadoreños comulgamos con una misma religión. De
un tiempo para acá, el espectro religioso en el país se
ha diversificado a un ritmo acelerado.
Desde finales del Siglo XIX, el salvadoreño viene experimentando
un creciente rechazo a la doctrina católica, lo que lo ha llevado
a adoptar, cada vez más, ideas propias o de autollamados enviados
de Dios, en su búsqueda de lo que los sociólogos llaman
una religión a la carta, es decir, como explicaron
algunos teólogos aal periódico español El Mundo,
ideas adaptadas a las necesidades e inquietudes de cada cual, o lo que
mejor le convenga.
En este mosaico religioso, que cada día es más evidente,
según las últimas estadísticas del Instituto Universitario
de Opinión Pública (IUDOP), de la UCA, la católica
y evangélica son las religiones predominantes (56.5% y 25.3%,
respectivamente), mientras que un 17.2% acepta no tener religión
y sólo un 1.3 por ciento se adscribe a las demás denominaciones.
Con semejante rompecabezas de creencias, no extraña que aparezcan
las contradicciones cuando de celebraciones litúrgicas se trata.
Así, católicos, evangélicos, islámicos,
israelitas, testigos de Jehová, anglicanos, mormones, pueblo
de Amós, agnósticos y todo ese mercado religioso que convive
en el país comparten su creencia monoteísta; pero difieren
en sus dogmas.
O como dice Carlos Lara, antropólogo de la Universidad de El
Salvador, definitivamente eso trae una transformación en
las concepciones religiosas en el salvadoreño.
Los hegemónicos
A pesar del creciente avance de las iglesias evangélicas en el
país, el catolicismo aún se mantiene como la religión
hegemónica entre la grey salvadoreña.
Según Lara, esto es por dos razones; la primera, por su profundidad
histórica. No podemos comparar 500 años de historia
con 30 ó 40 años de las iglesias evangélicas o
pentecostales, dice.
Y segundo, porque la Iglesia Católica, con todas sus diferencias,
mantiene una unidad orgánica bien definida, en contraposición
con las otras. Incluso hay fuertes contradicciones entre ellas,
advierte.
Esa dicotomía de poder religioso no es nueva. Viene desde finales
del Siglo XIX. Sin embargo, es a partir de 1978, y sobre todo en los
años de la guerra, cuando se empieza a desarrollar con más
fuerza el movimiento protestante.
Al menos unas 130 denominaciones religiosas, que hacen el 25.3%, según
la UCA, la colocan como la segunda comunidad religiosa más importante
en el país.
Unas con más influencia que otras, se disputan el universo de
católicos desencantados de El Salvador.
Ahí encontramos a las Asambleas de Dios, con al menos mil 440
iglesias en el país y una grey que alcanza los 245 mil personas.
El Tabernáculo Bíblico Bautista Amigos de Israel
también es importante y famoso, más que por su carismático
líder, por la cantidad de proyectos sociales que ejecuta en todo
el país.
Y en esa competencia no se escatiman esfuerzos. Los órganos de
difusión incluyen desde televisoras, pasando por radios y medios
escritos, donde no se desperdician recursos. Aquí circulan
muchos billetes, dice un feligrés que no se quiso identificar.
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| Para
católicos y evangélicos el bautismo en agua significa
pasar de la muerte a una nueva vida. |
Con tal proliferación de sectas, resulta lógico
que aparezcan las diferencias. Porque para unos ellos son los verdaderos
enviados de Dios y los únicos que se salvarán el
día del juicio final; aunque todos asuman a Dios como omnipotente,
todopoderoso y que más allá de lo terrenal, no tiene
principio ni fin.
La diferencia más marcada entre católicos y evangélicos
tal vez está en el carácter iconográfico. Mientras
que para los primeros las imágenes ocupan un lugar predominante
en sus ritos, para los segundos resulta, en muchos casos, chocante.
De ahí los enfrentamientos verbales entre ambos bandos.
Los más y los menos
Si nos ponemos a medir quién es más y quién menos,
nos encontramos que cuanto mayores somos, nos volvemos más religiosos
y siempre las mujeres son mayoría.
Respecto a estas mayores adscripciones, el teólogo español
Juan José Tamayo advierte que los jóvenes tienen una visión
del mundo más vitalista, mientras que las religiones fomentan
una visión más negativa, más enfocada a la otra
vida, lo que vuelve lógico que quienes se sientan más
cerca de la religión sean las personas de más edad.
Las mujeres, por su parte, de acuerdo con el teólogo, son
herederas de una larga tradición en la cual han carecido de autonomía
de pensamiento, lo que las ha mantenido vinculadas a la religión.
Han vivido a su sombra, más sometidas al mundo de las creencias
que los varones.
Lara tiene su propia explicación y asume que la religiosidad
femenina se debe más que todo a que la mujer mantiene un sentido
de responsabilidad mayor que el hombre en términos religiosos
y a que en términos de sacrificio, mantiene una aceptación
resignada del sufrimiento.
De esa manera, la mujer siempre lleva la delantera con respecto a las
creencias que los hombres. Por ejemplo, un 92.8% cree en los milagros,
frente a un 89.2% del sexo masculino.
Según la revista Magazzine, lo que sí permanece inmutable
es la imagen que tenemos de Dios. Aquí el estereotipo resulta
inmune a todas las diferencias. La mayoría concibe al Ser Supremo
como masculino; aunque no se atreve a dar una descripción detallada.
¿Por qué?
Lara sostiene que es porque el concepto de Dios es demasiado abstracto
para la gente en general. La gente tiene más relación
con la imagen, con el icono, y menos con una concepción abstracta,
dice. Por eso es que sólo el 32.5% considera a Dios todopoderoso,
porque su relación con él es por medio de los intermediarios,
los santos patronos, acepta. Pero esto aplica para los católicos,
la mayoría en este caso. ¿Y los demás?
Un recorrido por la espiritualidad salvadoreña permitió
a Vértice descubrir que, al menos en lo que a religiones se refiere,
el país no es chovinista. Al contrario, acepta y convive con
denominaciones tan disímiles como lo son sus habitantes. Somos
una especie de Torre de Babel. Todos creemos en un solo Dios, pero conversamos
con él en distinto idioma.
La Pascua de los israelitas
El judaísmo se sustenta en 613 preceptos
o mandamientos que regulan el comportamiento del ser humano. Se comprometen
a cumplir las leyes judías, entre las más importantes
está el amar a tu prójimo como a tí mismo.
En el judaísmo no existen los dogmas según el Rabino Daniel
Sant, de la Comunidad Israelita en El Salvador. Nosotros creemos
en un Dios único sin imagen y sin forma, asegura.
La comunidad israelita celebra la Pascua, la cual representa la contraposición
entre la esclavitud y la libertad vivida por ese pueblo en el antiguo
Egipto. La fiesta se realiza una vez al año, generalmente los
meses de marzo o abril del calendario gregoriano. La fecha puede variar
de acuerdo al calendario judío y en ocasiones coincide con la
Pascua cristiana.
La comunidad prepara una cena con pan sin levadura, vino y hierbas amargas.
Los mayores se sientan en almohadones y les relatan a los niños
su liberación de la esclavitud hace 3500 años. El judaísmo
no es proselitista; es decir, que no busca adeptos como en el caso de
otras religiónes.
Si una persona quisiera adherirse al judaísmo tiene que estudiar
la religión y después se presentará ante un tribunal
rabino que decidirá su aprobación. En el mundo existen
unos 14 millones de israelitas.
En Centroamérica, Guatemala tiene la comunidad más grande
mientras que la de El Salvador es la más pequeña. Cada
sábado unas 100 familias se reúnen en la sinagoga.
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70%
De hombres y mujeres
encuestados creen en la existencia de otra vida después
de la muerte física.
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91%
Dijo creer en los milagros. Un dato curioso de la encuesta del
IUDOP es que un 80.8% de los que no profesan religión alguna,
también creen en ellos.
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La
Iglesia Anglicana
UNA SEMANA PARA LA REFLEXIÓN ESPIRITUAL
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La
Iglesia Anglicana (o Episcopal como se llama en algunos países)
se dice católica, apostólica y reformada. El término
anglo se deriva de sus raíces en Inglaterra, aunque provienen
de la iglesia judeocristiana.
La iglesia Anglicana es Una, Santa, Católica y Apostólica.
Lo que no somos es romanos. Pero nosotros tomamos la teología
católica así como los católicos romanos,
asegura el obispo Martín Barahona, de la Iglesia Anglicana
en El Salvador.
Según el obispo Barahona, la diferencia entre los católicos
romanos y los anglicanos es en el sistema administrativo.
Nosotros no tenemos una autoridad central como ellos lo
tienen, que sería el Papa.
Además explica que los sucesores de los apóstoles
son los obispos y, en ese sentido, se convierten en la máxima
autoridad desde el punto de vista pastoral.
La administración de la iglesia está en manos de
los laicos. Esta modalidad -dicen- los hace ser democráticos.
La máxima autoridad es la Convención Diocesana,
la cual se realiza una vez al año y que está dirigida
por un obispo.
Dentro de sus tradiciones está la conmemoración
de la Semana Santa. Aunque no tenemos los mismos rituales
que los católicos romanos, celebramos esta semana,
dice el obispo.
La Iglesia Anglicana de El Salvador conmemorará la pasión,
muerte y resurección de Jesucristo a través de retiros
espirituales, de celebraciones eucarísticas, predicaciones
y otras actividades. Es lo mismo, pero buscamos más
intimidad, asegura el obispo.
Actualmente, la feligresía anglicana en El Salvador la
conforman unas 2 mil familias que se organizan en 10 iglesias
anglicanas, 5 misiones y 7 centros de predicación.
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Seguidores
del Islam
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El
Islam surge en el año 570 de la era cristiana después
del nacimiento de Mahoma, en la ciudad de La Meca (Arabia Saudita),
quien es considerado el último profeta enviado por Dios.
De Mahoma reciben la doctrina de la religión musulmana
que se resume en cinco mandamientos.
El primero, y el más importante, consiste en la existencia
de un único Dios: Alá. Los musulmanes rezan cinco
veces al día en dirección a La Meca; dan limosna
a los pobres, siempre que tengan la posibilidad de hacerlo; además,
peregrinan a La Meca una vez al año o -al menos- una vez
en su vida.
En El Salvador existen unos 5 mil seguidores del Islam, pero,
a nivel mundial, sobrepasan los mil millones.
Como en cualquier parte del mundo, los musulmanes salvadoreños
ayunan durante el mes sagrado, el Ramadán, desde la salida
hasta la puesta del sol, como una forma de purificación
o de recibir perdón por los pecados cometidos.
Al final del mes celebran la fiesta de romper el ayuno,
que este año concluyó el 7 de abril y que recuerda
como el patriarca Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo
como prueba de su fe en Dios.
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Iglesia
de Amós
De la tradición a la revelación de Jesús
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Se
denominan oficialmente Iglesia Pueblo de Amós, la
Obra del Espíritu Santo en la Tierra y no celebran
la Semana Mayor ni comparten los ritos con los que la celebra
la feligresía católica.
Para unos cuatro mil salvadoreños que profesan esa fe en
Amós en todo el país, el recordatorio de la pasión
y crucifixión de Jesús es cosa del pasado. Nosotros
hemos salido de una tradición a una revelación diferente,
dice un feligrés o Amosito.
Para los Amositos, celebrar la muerte de Jesús no tiene
sentido, sino más bien la resurrección. Sobre todo
cuando afirman contar con la revelación o encarnación
-física y espiritual- de Jesús en Amós, un
puertorriqueño que en 1943 se presentó al mundo
como el Mesías y el consolador o el Espíritu
Santo mismo, que habría de venir tras la ascensión
de Jesús resucitado al cielo, según relata el Nuevo
Testamento.
Desde entonces, unas diez mil personas del continente y de España
lo siguen como la fuente de la santificación y guía
en su proceso de preparación para ascender al cielo. Su
argumento: Somos cristianos evangélicos, la continuación
de la doctrina primitiva de Jesucristo, la esencia, sin ligarse
a una religión existente, la obra que está profetizada
desde los tiempos de Jesús.
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Testigos
de Jehová
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Testimonio y fe para ir al cielo
Los
Testigos de Jehová nacen en 1870, en Pensilvania, EE.UU.,
cuando un pequeño grupo de personas comenzó a reunirse
para estudiar la Biblia dirigidos por Charles Taze Russell.
Según los Testigos de Jehová, Dios creó la
tierra para que los seres humanos fueran felices; pero la desobediencia
y no dar testimonio de Dios ha postergado ese paraíso y,
por ende, a la vida eterna. A diferencia de los católicos
conmemoramos únicamente la muerte de Jesucristo, como testimonio
del amor de Dios, Jehová, al ofrecer la vida de su propio
hijo para salvarnos, asegura Wilfred Martínez, miembro
de la congregación salvadoreña de Testigos de Jehová.
En El Salvador existen más de 80 mil Testigos de Jehová,
entre activos y simpatizantes. En el mundo hay 65 millones.
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La fe del Mormón
La
iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
se fundó el 6 de abril de 1830, en Vermont, Estados Unidos.
Según establece esta iglesia, José Smith tuvo una
serie de revelaciones en las que Dios le pidió una renovación
del Evangelio de Jesucristo.
La doctrina de la iglesia se basa en el libro del Mormón
y la Biblia. Ambos dan a conocer el plan de Dios para salvarse.
Un mormón creerá en un Dios padre, un hijo, Jesucristo,
y un Espíritu Santo.
La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
comparte algunas celebraciones con la iglesia Católica
Apostólica Romana; por ejemplo la natividad de Jesucristo.
Sin embargo, su celebración más importante, que
celebran en el mes de abril, es la conferencia a nivel mundial
en la que escuchan vía satélite a su actual profeta,
Gordon B. Hinckley.
En El Salvador hay 60 mil seguidores. En el mundo el número
alcanza unos 12 millones.
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