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LA
COLUMNA

Premios,
no castigos
Quisiera tener la suerte que tienen dos personajes
públicos en nuestro país. O quizás quisiera tener
alcahuetes que me solapen las sinvergüenzadas que haga y, es más,
incluso me premien con capacitaciones en Europa o me envíen
de delegado deportivo a Sudamérica. O mejor, quisiera saber lo
que estos señores saben -o hacen- para exhibir ese nivel de impunidad.
Porque no tiene otro nombre más que ese. O acaso es negligencia,
compadrazgo, ineptitud, miedo, irresponsabilidad
Saque usted sus
conclusiones.
Porque me parece inconcebible que un funcionario señalado en
manoseos de decretos y muchas otras irregularidades en la casa
del pueblo se vaya campante a Europa, con gastos pagados y devengando
sueldo incluso, a un seminario de capacitación y nadie diga esta
boca es mía. Incluso algunos se atreven a decir que eso fue un
acuerdo de la junta directiva anterior. Vaya premio a la irresponsabilidad.
O que otro funcionario deportivo, señalado también por
enésima vez en desmanes en el equipo de todos no
reciba, al menos, una mínima sanción y lejos de eso salga
el presidente de ese organismo alegando que es un complot
montado por dos periódicos. Una de dos, o el señor perdió
la cabeza o es cómplice. Pero que busque culpables donde no los
hay.
¿Qué ejemplo estamos dando? Si hablamos de fomentar los
valores éticos y morales, de combatir la corrupción, de
transparencia, de honradez
de competencia. ¿Por qué
estos señores siguen donde están? ¿Qué saben?
¿A quién no le conviene que los castiguen? Tengan valor
y asuman sus responsabilidades porque no pueden seguir jugando con los
ciudadanos.
Si bien es cierto ambos cosas son diferentes. Vamos al trasfondo. En
el caso del funcionario de la casa del pueblo, por qué
si despidieron a algunos de sus subalternos no lo sancionaron a él.
¿No tendría que, al menos, supervisar el trabajo de sus
subalternos? Si no lo hizo ¿cómo se llama eso? Yo me preguntó,
y cuestiono a mis representantes, ¿si le dieron una
oportunidad más otra vez a ese señor, por qué no
dársela a los gatos? ¿Qué privilegios
tiene? ¿Cuál es el miedo? Alguien me lo podría
decir. Señores, este señor les está viendo la cara,
y ustedes a nosotros también.
El otro caso es digno de reír y llorar. No tanto porque es la
enésima excursión de equipo disfrazado que organiza este
caballero, sino por las cortinas de humo que se quieren lanzar en torno
a él.
Ahora resulta que las denuncias que hacemos los periodistas son complots
para dañar la imagen de mansas palomas.
De ahora en adelante vamos a actuar con más cautela,
dijo el presidente del organismo deportivo. ¿Qué significa
eso? Van a tener más cuidado en que no se descubran sus sinvergüenzadas
o van a seguir el ejemplo de sus antecesores y comprarán lenguas
viperinas para que despotriquen contra los que fiscalizamos responsablemente
sus acciones.
Parecen diferentes, pero muy en el fondo son la misma cosa. Uno con
cuestiones más delicadas que las del otro, sí. Pero ambos
han salido incólumes de sus actuaciones y hasta han recibido
palmaditas de apoyo.
¿A quién hay que acudir para pedir responsables? ¿Quién
manda a quién?
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