Del 10 al 17 de octubre de 2004


REPORTAJE

Confesiones prohibidas

La tan sola mención de la palabra aborto genera controversia y polarización en la población salvadoreña. Talvez porque, aunque sea penalizado con severidad, sigue pasando a diario en este país.

Alicia Miranda Duke
Los diputados amplían el Art. 1 de la Carta Magna en 1998.
Art. 1.- El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia (...) Asimismo reconoce como persona humana a todo ser humano desde el instante de la concepción.

Abril de 1998. La Asamblea Legislativa era escenario de una de las polémicas más fuertes que se hayan visto, desde la firma de los Acuerdos de Paz.

Los diputados discutían la posibilidad de ampliar la despenalización en algunos casos de aborto. Hasta ese momento los terapéuticos, por violación y cuando el feto presentaba problemas congénitos no eran penados; pauta que se había establecido desde 1973.

Pero ante la posibilidad de que se despenalizara el aborto en El Salvador, la fundación Si a la Vida, con la mano a la Iglesia Católica, presentaron a la Asamblea Legislativa 150 mil firmas en las que pedían a los diputados defender la vida desde el momento de la concepción.

Trascurrieron meses para que el pleno decidiera. Sin embargo, la resolución fue unánime. Cualquier tipo de aborto quedaba penalizado, incluso los casos que antes no eran punibles.

La noticia era un fuerte revés para las organizaciones de mujeres que, en el otro extremo de la discusión, habían pedido la despenalización del aborto.

Lejos de sosegar la polémica, la penalización del aborto ha marcado la agenda política, social y religiosa en El Salvador en los últimos años siempre que el tema entra al debate público.

Los actores siguen siendo los mismos y en la misma la palestra. Por un lado, la iglesia y fundaciones privadas se declaran defensores de la vida desde el momento de la concepción (establecido desde 1998 en el Art. 1 de la Constitución de la República de El Salvador).

Y, por otro lado, las organizaciones de mujeres que defienden el derecho a practicarlo argumentando que el aborto se ha convertido en un problema de salud pública, razón que sustentan en los datos que muestra la Organización de las Naciones Unidas.

El Fondo para la Población Mundial de la ONU establece que en América Latina “el aborto en malas condiciones causa aproximadamente la mitad de todas las defunciones derivadas de la maternidad”.

Vértice conversó con dos jóvenes que, al margen de la ley y la discusión del tema, abortaron.

Atrás queda su decisión, pero no dejan de reconocer que arriesgaron su vida. Ahora, aceptan, que sus embarazos pudieron haberlos evitado si hubieran sido más conscientes.

Febrero de 1998. Entra en vigencia la nueva normativa donde quedaba establecido que cualquier forma de aborto sería castigado con la cárcel.

REPORTAJE

La polémica en curso

Pese a ser una práctica penalizada por las leyes en El Salvador, muchas mujeres deciden correr el riesgo de abortar. Contabilizar esta realidad es una tarea, casi, imposible. “No podemos hacerlo porque nadie va a venir a decirnos que lo hizo”, asegura Jorge Cruz González, doctor de la Gerencia de la Mujer del Ministerio de Salud. “Lo que si se sentimos es que desde que cambiaron las leyes se han presentado menos casos de abortos provocados” dice el galeno.

Como Luisa en El Salvador muchas mujeres también toman la misma decisión. Solo entre enero de 2002 y julio de 2004, la Unidad de Información, Monitoreo y Evaluación del Ministerio de Salud reportó 255 abortos sépticos. Es decir, mujeres que fueron atendidas por una grave infección vaginal post aborto.

No se puede establecer, a priori, una relación directa entre este tipo de infección y un aborto; pero sí existe la posibilidad de que un aborto provocado genere una infección o septicémica con indicios abortivos.

El doctor Jorge Cruz González, de la Gerencia de la Mujer en el Ministerio de Salud, asegura que la cifra podría aumentar si se toma en cuenta que a veces los abortos provocados no presentan “restos de maniobra abortiva”. Dicho en otras palabras, muchos abortos que se registran como espontáneos son, en realidad, provocados.

Se reporta 16,842 mil abortos espontáneos, entre 2002 y 2004. “A veces, es muy complicado saber si fue provocado porque no hay forma de demostrarlo”.

Fuera de los datos que proporciona el Ministerio de Salud resulta difícil tener una cifra exacta, pues la misma naturaleza del hecho (de estar penalizado) imposibilita registrarlos.

Ahora bien, se podría tener una aproximación a esta realidad si, además de los registros oficiales, se toma en cuenta las 3,600 pacientes que hasta el momento se han atendido en la Fundación Sí a la Vida, desde 1995. Aunque no hayan abortado, sí contemplaron hacerlo.

¿El resultado? Una suma considerable de mujeres salvadoreñas que abortaron o que pensaron, en algún momento de sus vidas, que era una salida.

17 mil abortos
Espontáneos y sépticos reportados por el Ministerio de Salud, entre los años 2002 y 2004 .

Regina de Cardenal asegura que para que una mujer desista de la idea de hacerlo, lo único que necesita es información adecuada. “Hemos tenido pacientes que estaban seguras de hacerlo y al final convencemos al 99% de ellas”, asegura. “Les explicamos lo que implica un aborto y las consecuencias que pueden provocar en una mujer”.

¿Cómo lo hacen? La Fundación Sí a la Vida cuenta con videos y documentación en la que muestran, muy explícitamente, como se practican diferentes tipos de abortos.
“También les enseñamos el tamaño que tiene el feto de acuerdo al tiempo que tienen de embarazo”.

De esta forma, aseguran que toda mujer que llegue a buscar ayuda en la fundación desistirá de hacerlo.
Aunque para la fundación privada este método les resulta exitoso, para América Romualdo, representante de Las Dignas, se trata de un chantaje emocional. “Estas jóvenes desisten de hacerlo por las altas dosis de culpa que les hacen sentir”, argumenta.

¿Asesinato?


Pese a estar completamente penalizado, la polémica en torno al aborto todavía persiste.
Para Regina de Cardenal el aborto no es más que un “asesinato” y, por lo tanto, no se debe dar espacio para la despenalización.

El mismo argumento defiende el máximo representante de la iglesia católica en el país. “Es la interrupción de una vida con premeditación y alevosía”, explica el arzobispo de San Salvador, Fernando Saénz Lacalle.

Por su parte, organizaciones de mujeres como Las Dignas sostienen que se trata de la salud de la mujer.
“El hecho de que sea clandestino pone en riesgo la vida de muchas mujeres, es un problema de salud pública”, asegura Romualdo.

Pero al margen de la controversia y la ley, muchas jóvenes siguen abortando en este país. ¿Cuál es la razón para hacerlo?
Aunque incomprensible e imperdonable para muchos, María José, una joven de 21 años, expone las suyas...

Naciones Unidas. "Al menos un cuarto de las muertes derivadas de un aborto en malas condiciones corresponden a niñas entre 15 y 19 años".

REPORTAJE

La felicidad que no calzó

A sus 19 años, Lucía aborta convencida de que en ese momento era lo mejor, razón que aún sostiene. "No desearía que ninguna mujer tenga que decidir si hacerlo o no", dice cuatro años después.

"No me había cuidado y eso trajo consecuencias imperdonables para una joven, como yo, que había recibido de mi familia una buena educación sexual".

“Esos días pensé que acababa de tomar una decisión muy difícil. Era culpable, en parte, por inconsciente”, explica Luisa mientras frota con sus manos la sábana blanca sobre la que está sentada.

Abraza una almohada contra su pecho y, a veces, se tapa la boca con ella, como quien no quiere ser escuchada. “¿Por dónde querés que empiece?”, pregunta y balancea unos zapatos de plataforma que cuelgan de la orilla de la cama.

Es la primera vez que cuenta lo que pasó hace cuatro años cuando, en vano, trató de enterrar lo sucedido.
“Tenía 19 años y mi novio de ese entonces 25 años ó 26. ¡No recuerdo bien! La verdad es que acababa de conocerlo.

Lo vi, me gustó y en poco tiempo comenzamos una relación. Fue tan rápida que ni siquiera hubo espacio para el cortejo. No lo conocía bien”.

El ciclo universitario estaba a punto de terminar. Mi novio me dijo que se iba a pasar las vacaciones con su familia a Nicaragua y antes de que se fuera estuvimos juntos. (Luisa guarda un largo silencio). Al mes me di cuenta de que estaba embarazada”.

La decisión


Me acuerdo haber visto a una enfermera diciendome ‘¡felicidades!’. Me dio cólera porque no calzaba en ninguna parte”.
No era el hombre con el que me iba a casar y, mucho menos, estaba pensando tener una familia a los 19 años. Quería seguir con mis estudios y por eso no dudé. Le dije a una amiga que no podía tenerlo”.

Esos días fueron horribles. Sentía que había traicionado muchas cosas, no solo los sueños de seguir estudiando, sino también la confianza y las esperanzas que mi familia tenía en mí”.

Pasé horas pensando en lo que había sucedido y por micro décimas pensaba que iba a hacer algo incorrecto”.
En ese dilema pasaron tres días, tres días de pesadillas continuas. Pasaba tirada en la cama, debajo de la colcha, reclamándome y repasando el momento en el que había estado con mi novio”.

Aunque suene trillado, en mi casa tenía la vida resuelta. Era estudiante universitaria, con pequeñas comodidades, con la comida caliente en la mesa y con dinero en la bolsa. Por eso, la idea de tenerlo se hizo más pequeña”.

(Las palabras le brotan de los labios. Luisa intenta aparentar control y mesura por lo que dice; pero los recuerdos le invaden la mente sin que pueda hacer más que aceptar que lo que cuenta le sucedió. Luisa frunce el ceño y se muerde los labios muy nerviosa).

“Fuimos al apartamento del novio de mi amiga y me tomé unas pastillas. Llegó la noche y no me sucedió nada. Al día siguiente otra vez las mismas pastillas, en el mismo apartamento y con la misma angustia. Pasó la tarde, llegó la noche y nada”.

Al tercer día estaba mucho más preocupada. No sucedía nada y el tiempo estaba corriendo pero de repente sentí algo y, bueno, sucedió”.

(Después de estas palabras, Luisa parece mucho más tranquila, respira profundo y se acomoda el pelo).
“No pienso en lo que hice como un número proyectado a una cifra o a un problema del país. Tampoco puedo decir el aborto es bueno o malo. Fue bueno para mi en ese momento”, concluye mientras se coloca los zapatos que dejó caer en el piso.

"Por lo que hice no sería capaz de sentarme en una mesa para exponer sobre el aborto. Creo que es algo privado que inmiscuye solo a la mujer. No me pararía en un atril a defender el derecho a hacerlo; pero tampoco marcharía con las personas defensoras de la vida y no sé que más".

Ayuda a la mujer. "La mayoría de mujeres que vienen al centro para la mujer se convence de tener a sus hijos", Regina de Cardenal, de "Si a la Vida".

REPORTAJE

“Yo quería que terminara todo"

Hoy María José tiene 22 años y recuerda, sin remordimientos, los motivos que la llevaron a abortar cuando tenía a penas 17 años. “Lo que tenía que pasar, pasó”, dice.

"Recibí educación sexual de las monjas de mi colegio. Hasta hace poco tiempo medio platiqué con mi mamá. Ella me dijo: 'Hija, lo que tenías que saber ya lo sabes'.

Llega puntual a la cita. Empuja la puerta del café y, en seguida, llama la atención del mesero que sin pronunciar palabra se acerca. Ella, que ya notó el interés, señala con un dedo una mesa que está al fondo. “Ya me están esperando”, dice y camina sin mirar al mesero.

María José es una joven que proyecta mezcla de inocencia y sensualidad. Viste un pantalón negro y una camisa blanca, bien ajustada, que combina con cintillo del mismo color sobre su cabello perfectamente peinado.

Hace un gesto con la mano como negando objeciones al tema del que va a hablar. “Nunca lo he contado, pero tampoco tengo problemas en hacerlo”, dice mientras ojea la carta de bebidas. Y, sin mayores preámbulos, María José comienza a relatar su experiencia.

“Soy coqueta de nacimiento y me dí cuenta rápido de que yo le gustaba. Eso sí, yo estaba a punto de graduarme de bachillerato, tenía muchos planes y ninguno incluía tener novio”.

Los juegos del CODICADER estaban cerca y yo era una de las atletas salvadoreñas. Por eso mis objetivos giraban en torno a los juegos”.

Además, éramos dos cosas totalmente diferentes. Yo quería estudiar derecho y él periodismo. Yo en el mundo del deporte y él en el mundo de la bohemia, fumaba y tomaba”.

Y todo sucedió


Salimos un par de veces, hasta que me avisaron que me iba a entrenar a otro país. Allí fue la primera vez que tuve relaciones; nunca lo había hecho. Yo me sentía bien con él y en ese tiempo pensaba que estaba saliendo solo conmigo (Levanta una ceja irónica y continúa).

Al regresar de mis entrenos comenzamos a tener relaciones. ¡Sin protección! Yo tenía a penas 17 años y como nunca había tenido experiencia sexual pensaba que él sabía lo que hacía. Bien tonta yo, por eso era lógico que pasara. ¡Zas, se me retrasó el período!”

Fuimos a Pro Familia y la prueba salió positiva. Entonces de inmediato pensé en que no quería tenerlo. Además, creo que era lo que él quería oir. Jamás pensé en otra cosa, ni siquiera cuando tuve la prueba en mis manos”.

No podía creer lo que me estaba pasando. Estaba super enojada conmigo misma. Así que con la ayuda de una persona me tomé unas pastillas y a los pocos días comencé a sentir dolores. En ningún momento vacilé, ni si quiera cuando sentía dolor”.

Me acuerdo que pensaba que era una decisión que tenía que ser así porque de lo contrario se me acabarían mis sueños profesionales. No podría tener un hijo con apenas 17 años, porque eso significaba dejar de estudiar”.
¡Yo, toda un ejemplo de atleta viviendo una gracia así! Aunque la culpa era de los dos, yo asumí mi parte”.

Si bien lo que me pasó significa igual o menos que un cero en mi vida, no quisiera que me volviera a pasar o que alguien pasara por algo así”.

Una vez lo comenté con una amiga que estaba pasando por lo mismo. Yo le dije ‘tenés esta alternativa’, como alguien lo hizo conmigo alguna vez. Estoy segura de que si muchas amigas mías hubieran tenido la oportunidad de elegir, lo hubieran hecho”.
Algún día voy a ser mamá, pero con la persona que yo decida. Voy a ser feliz”.

Mujeres a favor. Las Dignas, entre otras organizaciones no gubernamentales, abogan por el derecho que una mujer tiene a decidir sobre su cuerpo.

Cifras que reporta Naciones Unidas
Según el Fondo de Población Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), unas 50 millones de mujeres se someten a abortos cada año. De estas, 20 millones se realizan en malas condiciones; razón por la que 78.000 mujeres pierden la vida anualmente.

Además de las defunciones, otras mujeres que sufren algún tipo de secuela o lesión post aborto.
Para la organización mundial es un importante problema de salud pública, por lo que es el principal promotor en que los gobiernos busquen formas de evitar embarazos no deseados y atención médica adecuada para las mujeres.

La legislación mundial sobre el tema varía de país a país. El Salvador es uno de los paises, junto a Chile, que prohíbe todo tipo de aborto.
En el otro extremo están Canadá, Cuba, Estados Unidos, Puerto Rico, Francia y Hungría que son países que no tienen restricciones como la salvadoreña.



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