Del 8 al 15 de agosto de 2004



LA COLUMNA

Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com

¿Quién manda aquí?

N¿Alguna vez se ha hecho usted esta pregunta? Yo sí. Y más después de ver cómo los buseros actúan con total impunidad en el tema de los aumentos del pasaje, de ver cómo los vendedores ambulantes han obligado a las autoridades edilicias a convertir las instalaciones de la alcaldía en un auténtico fortín, de ver a los mareros deambular como Juan por su casa sin respeto alguno a la famosa ley antimaras, de ver a algunos animales hacer tiros al aire sin que haya alguien que pare eso o de leer en los periódicos que los asaltos en los buses no disminuyen.

Veamos algunos casos. Comencemos con esa raza especial llamada busero o microbusero. Hace dos meses, estos señores se recetaron un incremento al pasaje —sin autorización, de acuerdo con las autoridades—. Desde ese entonces ha corrido mucha agua y no se ve como las autoridades resuelvan el problema. Hace varios años también los buseros ofrecieron renovar la flota y hasta ahora tampoco lo han hecho y las autoridades han brillado por su ausencia.

Amén de los numerosos accidentes de tránsito que provocan estas personas, en ocasiones bajo los efectos del alcohol. Una señora se preguntaba, un día de estos, que qué corona tienen estos señores para actuar con total impunidad. La respuesta que recibió de su vecino de asiento fue que le fuera a preguntar a los del Viceministerio de Transporte. Sinceramente, no creo que tengan la respuesta.

Otro caso.Los vendedores ambulantes tienen en jaque a las autoridades edilicias capitalinas, al menos esa es la sensación que sentí cuando vi a trabajadores municipales convertir al edificio comunal en un cuartel propio de la década de los 80. Pasar en estos días frente a la Alcaldía es recordar cómo estaban fortificados los puestos militares en la época de la guerra.
Es lastimoso también ver como la Policía remite a los mareros a los tribunales y estos, a los tres días, salen campantes.

¿No sé a quién acudir para hacerle la pregunta que encabeza el artículo? Lo que sí creo, y veo, es que, en este país, como que los delincuentes tienen más derechos que las personas honradas. Delincuentes sí, porque violar una ley lo convierte a uno en delincuente, y muchos de estos señores han violado normas, la ley de Transporte, por ejemplo.

Creo que ya es tiempo de determinar quién realmente tiene el poder, pero sin llegar a la violencia. Tenemos que fortalecer instituciones para hecer respetar las leyes en El Salvador. Si seguimos así, los buseros, los vendedores ambulantes, los mareros serán los verdaderos dueños de las calles.


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