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LA
COLUMNA

¿Quién
manda aquí?
N¿Alguna vez se ha hecho usted
esta pregunta? Yo sí. Y más después de ver cómo
los buseros actúan con total impunidad en el tema de los aumentos
del pasaje, de ver cómo los vendedores ambulantes han obligado
a las autoridades edilicias a convertir las instalaciones de la alcaldía
en un auténtico fortín, de ver a los mareros deambular
como Juan por su casa sin respeto alguno a la famosa ley antimaras,
de ver a algunos animales hacer tiros al aire sin que haya alguien que
pare eso o de leer en los periódicos que los asaltos en los buses
no disminuyen.
Veamos algunos casos. Comencemos con esa raza especial llamada busero
o microbusero. Hace dos meses, estos señores se recetaron un
incremento al pasaje —sin autorización, de acuerdo con
las autoridades—. Desde ese entonces ha corrido mucha agua y no
se ve como las autoridades resuelvan el problema. Hace varios años
también los buseros ofrecieron renovar la flota y hasta ahora
tampoco lo han hecho y las autoridades han brillado por su ausencia.
Amén de los numerosos accidentes de tránsito
que provocan estas personas, en ocasiones bajo los efectos del alcohol.
Una señora se preguntaba, un día de estos, que qué
corona tienen estos señores para actuar con total impunidad.
La respuesta que recibió de su vecino de asiento fue que le fuera
a preguntar a los del Viceministerio de Transporte. Sinceramente, no
creo que tengan la respuesta.
Otro caso.Los vendedores ambulantes tienen en jaque
a las autoridades edilicias capitalinas, al menos esa es la sensación
que sentí cuando vi a trabajadores municipales convertir al edificio
comunal en un cuartel propio de la década de los 80. Pasar en
estos días frente a la Alcaldía es recordar cómo
estaban fortificados los puestos militares en la época de la
guerra.
Es lastimoso también ver como la Policía remite a los
mareros a los tribunales y estos, a los tres días, salen campantes.
¿No sé a quién acudir para hacerle la pregunta
que encabeza el artículo? Lo que sí creo, y veo, es que,
en este país, como que los delincuentes tienen más derechos
que las personas honradas. Delincuentes sí, porque violar una
ley lo convierte a uno en delincuente, y muchos de estos señores
han violado normas, la ley de Transporte, por ejemplo.
Creo que ya es tiempo de determinar quién realmente tiene el
poder, pero sin llegar a la violencia. Tenemos que fortalecer instituciones
para hecer respetar las leyes en El Salvador. Si seguimos así,
los buseros, los vendedores ambulantes, los mareros serán los
verdaderos dueños de las calles.
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