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CARTAS
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Jóvenes
y las elecciones
El tema de las
votaciones anda en boca de todo el mundo, en los jóvenes
no es la excepción, cientos de miles de jóvenes
mayores de 18 años están llamados a emitir el sufragio
el próximo 21 de marzo y no todos están convencidos
a quién le otorgarán su voto para elegir al próximo
Presidente de la República.
Se respira en el ambiente la usual incertidumbre de quién
es el mejor para el cargo y en muchas ocasiones se evalúa
a groso modo el comportamiento de los candidatos; no se necesita
ser experto en política para hacerlo, basta con ver las
noticias y darse cuenta de lo que su imagen proyecta: uno que
trata de enfocar al país como una empresa patriótica,
el otro que lo contradice y, sin embargo, hay que ir a votar por
alguno de ellos.
Muchos votan por el partido de su conveniencia sin lograr identificar
en qué sentido; otros lo hacen por pura tendencia familiar,
cuando la mamá les comenta que si gana éste, se
queda sin trabajo; son pocos los que en realidad tratan de conocer
a los aspirantes a la presidencia indagando en sus planes de gobierno.
Aprovecharse de los jóvenes sería un grave error.
No se han escuchado propuestas concretas en cuanto a la juventud;
siempre es un sector olvidado y que solo cuando les convienen
a los partidos se dice que la mayoría de los jóvenes
se ven reflejados en determinado candidato y al final de
cuentas son ellos mismos los que se sienten incapaces de involucrarse
en las necesidades del país. No son escuchados.
Habría que evaluar si en realidad los candidatos no han
dejado abandonado este sector tan importante en la sociedad o
lo están explotando ideológicamente con pura propaganda
política.
Rhina Eunice Rojas
rhinaeunicerojas@hotmail.com
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Los
señores motoristas
Sólo de payasito vea maje fueron
las palabras de un señor microbusero de una coaster de la ruta
41. El señor conductor se molestó por que yo venía
en mi carril y no me hice a un lado (¡sobre la cuneta!) y como
siempre ellos jugando a las carreras con otra coaster.
No sé por qué el gobierno deja los problemas hasta que
ya no se pueden controlar.
Así como ha pasado con todos los problemas que han ido creciendo,
así este es un problema bastante grande y cada vez crece más
y más.
La semana pasada pude ver como un microbús de la ruta 30 golpeaba
a un vehículo particular y se marchó tranquilamente. Talvez
el gobierno no puede hacer nada porque muchos políticos tienen
unidades de transporte público.
Pero, en realidad, en las calles aparte de luchar con el tráfico
pesado, se tiene que tener cuidado de que no lo golpeen a uno los señores
conductores de las coaster.
Tal vez el nuevo gobierno, quien quiera que sea, pueda hacer algo, ya
que en las campañas electorales no se oye nada acerca de este
gran problema.
Erick Helena
erickhelena@hotmail.com
Auxilio
desde Sinaloa
La inseguridad y la violencia han llegado como
nunca a los niveles más altos en un inicio de año en Sinaloa.
Más de dos asesinatos diarios, sin contar los otros actos criminales.
Juan S. Millán y sus operadores de seguridad son culpables por
ineptitud y negligencia. Por actuar con omisión, dolo, y consentimiento
hacia los actos delictivos.
Los sinaloenses somos víctimas de asesinos y gobernantes. Por
la ola de terror y miedo en que vivimos no sabemos si el gobierno junto
con los delincuentes son culpables de varias de las muertes. La autoridad
-al justificar los actos criminales- invita a la impunidad.
Gonzalo Armienta Calderón, en la Secretaría General de
Gobierno, es el segundo responsable de esta situación; es una
figura decorativa, una antigüedad en el gobierno, nunca se le habían
fugado tantos reos de las cárceles de Sinaloa a un secretario
general. Nunca las cárceles habían estado tan mal, ni
los órganos de seguridad que él controla, tan ineptos.
Ni la justicia que supervisa tan fácil.
El concejo estatal de seguridad creado para pasarle a la ciudadanía
la responsabilidad de la violencia en el Estado no funciona por el miedo
que infunden. El valor cívico de los sinaloenses no es suficiente
para solicitar su renuncia, o en su defecto exigir su castigo, porque
de los delincuentes sólo ellos saben quiénes son y dónde
están.
Marta Rojo Bermejo
marearoja2004@todito.com
Sobre
la familia Araujo
No
me conocen, pero yo soy una descendiente de Araujo. Explico: mi bisabuelo
(y tatarabuelo) se llamaba Modesto Araujo y el tenía varios hijos
de los cuales dos de ellos se llamaban: José Manuel Araujo y
José Luz Araujo.
El señor José Manuel tuvo una esposa de la cual no recuerdo
su nombre (con quien tuvo varios hijos) y también tuvo una señora
aparte con la que tuvo 11 hijos ilegítimos (mi papá era
hijo de este señor). El señor José Luz Araujo tuvo
una esposa con la que no tuvo ningún hijo; pero sí los
tuvo con muchas otras mujeres; una de ellas era mi bisabuelita, la madre
de mi abuela materna.
La razón por la que escribo es porque el Dr. Manuel Araujo se
parece enormemente a mi papá. Si no fuera porque las fotos son
en blanco y negro y que este señor tiene tremendo bigote, diría,
que es la misma persona. Estoy muy curiosa por saber más de este
señor.
Espero que alguien me conteste y que podamos corresponder. En mi caso,
responderé a todas las preguntas sobre la familia Araujo; mi
abuelita tiene muchos recuerdos de Don José Luz Araujo y me dará
un placer responder a las preguntas. Nosotros vivimos en Canadá
y nos interesamos por nuestras raíces salvadoreñas.
Meybel
Granados
meybel.granados@sympatico.ca
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