7 de marzo de 2004


POLÍTICA

Panorama electoral 2004

La campaña electoral está en su recta final. Y a juzgar por los últimos sondeos
de opinión la mayoría de los votantes parece haber optado por un candidato;
pero, de acá a las elecciones ¿puede cambiar la tendencia?

Alicia Miranda Duke
vertice@elsalvador.com

Durante 113 días los salvadoreños se han levantado respirando la campaña electoral. Se desayunan con Tony Saca, candidato de la oficialista ARENA, recorriendo cantones y colonias de todo el país; mientras, Schafik Handal, el aspirante a la presidencia por la izquierda, asegura a través de los medios de comunicación “ser el cambio”que necesita el país.

La campaña, para agrado de unos y dolor de cabeza de otros, es parte del día a día de los salvadoreños desde fines del año pasado. Pero la historia no está por terminar, ya que los partidos políticos en contienda amenazan con no bajar la guardia en las dos semanas que quedan para asegurar el triunfo en la carrera presidencial. Y no importa que las últimas encuestas hayan inclinado la balanza a favor de un solo candidato: Saca, el fenómeno mediático.

Así lo demuestran los datos de la firma encuestadora CID-Gallup, con un definitivo 54% y el mismo Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (IUDOP), con un 46.5% en la intención de voto.

Con base a lo anterior Elías Antonio Saca sería el nuevo presidente de la República de El Salvador y el FMLN habría cosechado su tercera derrota presidencial, desde que entró al ruedo como partido político, tras la firma de los acuerdos de Chapultepec.

Algo impensable hace un año, cuando el partido de la bandera rojiblanca dominaba los números en la intención de votos del electorado.

A sus espaldas estaba el resultado en las elecciones municipales y para diputados, que le dejó 31 escaños en la Asamblea Legislativa y la mayoría de las alcaldías en los núcleos urbanos. Eran, desde su punto de vista, los grandes ganadores.

Los resultados preocuparon a propios y extraños. En ARENA inició un proceso de reingeniería con “relevos” en su dirección y el ajuste de un proceso de elección interno para definir no sólo a una persona “candidateable”, sino también toda una estrategia que garantizara un cuarto período en el Ejecutivo.

El que pega primero

Al final, el resultado fue simple: un nombre y un primer eslogan: Tony Saca y “Hablemos con libertad”. Empresario radial y ex presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP). Saca ha tenido poca trayectoria política, pero siempre ha estado ligado al partido ARENA.

El primer concepto fue un hombre común que, con base en su esfuerzo, logró trascender como empresario y salir adelante.

Además, la estrategia mostraba a un hombre deseoso de acercarse a la gente para escucharla y comprender sus problemas y encontrar “juntos soluciones comunes”.

La campaña buscaba resolver uno de los principales señalamientos que se hacían en los estudios de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico (FUSADES) y el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD): acercar la brecha entre gobernantes y gobernados. Como anillo al dedo.

El golpe de efecto se hizo sentir. Mientras el FMLN recurría al Tribunal Supremo Electoral (TSE) apelando a una campaña adelantada, ARENA y Saca ganaron terreno con el tiempo y el viento a su favor.

El nombre del candidato oficial empezó a puntear en las encuestas de opinión, mientras los mítines se sucedían, uno tras otro, en diferentes pueblos del país.

Para cuando el FMLN, que estaba inmerso en un polémico proceso de elección interna, salió con el nombre del veterano Schafik Handal, ARENA ya daba el segundo paso en su campaña.

“Con Schafik como candidato se nos hizo más fácil la cosa”, reconoció el jefe de campaña de ARENA, René Figueroa.
“La gente parecía haberle perdido el miedo al FMLN, pero los miedos se despertaron en el momento en que el candidato comenzó a recordar la parte más dura de la guerra”, aseguró a El Diario de Hoy Víctor Borge, asesor de candidatos presidenciales a nivel centroamericano.

Un pulso político

Con dos aspirantes de dos partidos antagónicos y sin comenzar la campaña de forma oficial, la pelea por ganar presencia ante los votantes, pero sobre todo ante los que no tenían candidato, inició. Algo relativamente fácil si se toma en cuenta que en aquel entonces no había un tercer camino.

Mientras el FMLN y ARENA tensionaban la soga, los otros partidos, el Centro Democrático Unido (CDU), el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y el de Conciliación Nacional (PCN), se situaron al margen, en sus propias discusiones internas para definir su participación en la contienda presidencial.

Francisco Flores resultó con la mejor nota en su gestión después de impulsar el Plan Mano Dura, según el IUDOP.

Por eso es que cuando el CDU y el PDC decidieron unirse (después de convencer a Héctor Silva, ex alcalde de San Salvador y diputado de centro izquierda), la intención por despolarizar la campaña electoral era demasiada tarde. Y mucho más con un estrategia débil.

La mala racha persistió para la Coalición que no ha logrado más allá de los ocho puntos porcentuales en la intención de voto.

La lucha era de dos y la polarización, con campañas de acusaciones y contra acusaciones continuó, mientras el centro no terminaba de echar raíces.

Alvaro Artiga, director de la Maestría de Ciencias Políticas de la UCA, lo resumió a Vértice en diciembre de 2003: “la candidatura del CDU-PDC no deja nada claro. Héctor Silva, más de centro izquierda, y Cristina Sol, que comienza diciendo que sigue siendo de derecha. Aunque podría explotarse la capacidad de concertación, no termina de convencer”. Al final, resumió con un “ni chicha ni limonada”.

Pero también los partidos mayoritarios decidieron anular cualquier posibilidad del centro.

Y es que para el FMLN, la Coalición representaba una fuerza que restaba votos, mientras ARENA, en silencio, se mostraba preocupado con la figura de Silva, una de las personas mejor evaluadas en el ámbito político.

Al final, frente al público, ambos partidos terminaron por desacreditar una tercera opción en las elecciones. Según Francisco Díaz, jefe de campaña de la Coalición, no estuvieron solos en ello: “Dejamos de ser un rival para ARENA y para el Frente por el poco apoyo que recibimos; incluso, en las coberturas que los medios de comunicación hacen”.

súper mano dura

Con ello, tanto ARENA como el FMLN dejaron de prestar atención en las numerosas encuestas que salieron a la luz pública. La lucha por la silla presidencial estaba entre ellos. Lo demás no importaba.

Mientras el partido de gobierno mantenía una ligera ventaja en diciembre de 2003, el FMLN sostenía que el último esfuerzo llegaría con el nuevo año.

El inicio de 2004 tomó por sorpresa al Frente. ARENA revivió el pasado donde señala al FMLN como el responsable de varios secuestros para financiarse durante y después de la guerra. El contraataque de la izquierda fue la advertencia que de continuar un gobierno arenero “persistirá la corrupción”.

Con ello, la polarización, incluso, terminó por permear la intención de voto favoreciendo sólo a las extremas y calando en el voto de los indecisos. El ganador: ARENA que, entre junio de 2003 hasta febrero de 2004, duplicó sus simpatizantes.

En general, los últimos sondeos de opinión pública coinciden.

Salvadoreños interesados en las elecciones
La población muestra un alto interés por participar en las próximas elecciones, según las encuestas

Tanto la firma CID- Gallup como el IUDOP aseguran que el interés por participar en las elecciones es superior que en años pasados.
Ambas encuestadoras dicen que la intención por asistir a las urnas rebasa el 50 por ciento. Esta vez la intención sobrepasa lo esperado por muchos analistas.
¿Cuáles son los elementos que determinan probable la participación masiva?
Uno de ellos podría ser que los salvadoreños votarán con el DUI. Es decir, que los más de 3.4 millones de personas tienen la posibilidad de asistir a la urna, independiente de que lo hagan o no.
Otro de los elementos que podrían influir es que se trata de elecciones presidenciales.
En ese sentido, “se genera la sensación de que se está jugando el todo por el todo”, explica Alvaro Artiga, director de la Maestría de Ciencias Políticas de la UCA.
De votar el porcentaje esperado, 2004 se caracterizaría como el año electoral con mayor participación de la población, al menos desde las elecciones de 1994. Lo que implicaría un paso en el proceso democratizador que vive el país.
Sin embargo, de acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano elaborado por el PNUD, la legitimidad de un gobierno democrático se construye, entre otras cosas, a través de la participación electoral.
En ese sentido, el respaldo directo e indirecto a un gobierno democrático se mide con la participación en las urnas, donde vayan a expresar su simpatía o rechazo a uno u otro.

El partido oficial se presenta como el posible ganador en una primera vuelta. Y, en ese sentido, esta es la campaña más exitosa entre la población que se mostraba indecisa, desde un principio.

Tony Saca, a lo largo de la campaña, estuvo un paso adelante del FMLN. Mientras el Frente se defendía de lo que ellos llamaron una “campaña gris”, ARENA enfiló sus baterías para regenerar su mensaje.

La muestra más clara que dio Saca fue el combate contra la pandillas juveniles (“maras”), ya que integró a su esquema de gobierno el “Plan súper mano dura”, un seguimiento al proyecto que inició durante 2003 el presidente Francisco Flores.

Con esto, la campaña arenera terminó de posicionarse entre la población, ya que a lo largo de los últimos años, las encuestas muestran que la delincuencia, y en especial aquella generada por los pandilleros, es el problema que más preocupa al grueso de la sociedad.

“La población apoya la medida porque piensa que le resolverá el problema”, sostiene Artiga.

Cierto o no, el 60% de la población es de la opinión, según el IUDOP, que el plan está contribuyendo a reducir “mucho y algo” la delincuencia producida por las maras en el país.

El resultado

El resultado después de tres meses y medio de campaña es un escenario polarizado en el que ARENA, con su estrategia de marketing político, es el que ha señalado el rumbo a seguir al resto de los partidos.

El actual mapa ubica a un partido ARENA que logró instalarse a la cabeza en la intención de votos; seguido por un FMLN que no logra recuperar el tiempo perdido, a lo largo de toda la campaña.

El Frente queda en una segunda posición, muy distante del primer lugar. Esto podría cerrarle las puertas a la posibilidad de una segunda vuelta que le permita recomponerse.

Los dos partidos restantes quedaron al margen. Un centro ( CDU-PDC ) que persiste en presentarse “como la opción para despolarizar” no pudo posicionarse como tal en la mente del electorado.

Por otro lado el PCN, con el perfil más bajo de los cuatro, se mantiene en el cuarto lugar sin mostrar preocupación por su futuro.

Ciro Cruz Zepeda, secretario general del PCN, no pierde la oportunidad para reiterar que “la verdadera encuesta es el día de las elecciones”. De esa forma sella la tranquilidad con la que se muestra el partido de las manitas.

A primera vista, las cartas parecieran estar sobre la mesa. Y a pesar de que aún quedan dos semanas para las elecciones presidenciales, si las elecciones se hubieran realizado esta semana, El Salvador tuviera nuevo presidente: Elías Antonio Saca.

En ese sentido, resta ver si en lo que falta de campaña la soga se tensionará más.
La izquierda tratará de acercarse al partido en el gobierno. Para esto intentará recuperar el espacio que perdió a lo largo de la campaña.

Y por otro lado, un ARENA que cuidará a toda costa la ventaja que tienen sobre su adversario.

La tensión también podría vivirse entre la población que ha demostrado mucho interés en participar.

A primera vista el saldo de la campaña puede ser positivo si partimos del interés en acudir a las urnas (58.2%). De hecho, el más alto registrado desde las elecciones de 1994, según el IUDOP.

Sin embargo, es el resultado de una tensión que viven únicamente dos partidos políticos.

“Con Schafik como candidato se nos hizo más fácil la cosa”, reconoció el jefe de campaña de ARENA, René Figueroa.

La falta de empleo y el alto costo de la canasta básica siguen afligiendo, según la última encuesta de la CID- Gallup.



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