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CRÓNICA
El
otro 1 de junio
Pocos
kilómetros separaron las celebraciones de rojos y tricolores.
El primer día de gobierno de Antonio Saca estuvo marcado por
la
evidente polarización política que vive el país.
El FMLN y ARENA
inauguraron el quinquenio presidencial cada quien a su modo.
Don Esteban es un hombre acostumbrado a los avatares
de la vida. Acomodado en una banca al costado sur de la Plaza Cívica,
frente a la Biblioteca Nacional, ahí donde antes era el Banco
Hipotecario, el anciano de 75 años escucha atento el discurso
de aquel señor barbado que, a diez metros de distancia, no deja
de levantar la mano derecha y de preguntar si están de acuerdo
con él.
“Sí”, grita. Ahí está don Esteban,
bajo el sol ardiente que fríe la plaza, pero donde casi nadie
se mueve. Casi nadie porque otros se refugian a la sombra de un árbol
ubicado al costado oeste de la tarima o al amparo de toldos ubicados
al centro de la plaza.
Es el otro primero de junio. El de la “Asamblea Popular”.
“La fiesta de los farabundistas”, dice alguien.
Ese día, San Salvador estuvo más polarizado
que de costumbre. Rojos y tricolores celebraban cada quien a su modo.
Según su preferencia.
San
salvador amaneció más polarizado que nunca el primero
de
junio. Cada quien tenía su propia celebración, según
su preferencia. |
A las 9:50 de la mañana, justo cuando el nuevo
mandatario de la República se enfunda la banda presidencial,
campesinos, trabajadores, estudiantes y algunos farabundistas también
inician, con una marcha, su propio festejo.
Antes, el ambiente es más bien relajado. “¿Por qué
no inician?”, pregunta alguien. “Porque la Policía
ha detenido varios buses con compañeros”, dice una voz
por los altavoces.
La espera se alivia con algunas paletas, cigarros y la “Marcha
de la Unidad” que suena por los parlantes del carro de Alquileres
MM rentado para la ocasión. Poco a poco, van llegando buses repletos
de manifestantes.
“Bueno compañeros, formémonos en dos filas y comencemos
a marchar”, invita uno de los organizadores.
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La
dirigencia efemelenista organizó su propia celebración
en la Plaza Cívica.
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Unas dos mil personas comienzan el recorrido de los
aproximadamente cinco kilómetros que llevan desde el Parque Cuscatlán
hasta la Feria, o sus inmediaciones.
Hasta el monumento al Salvador del Mundo, todo normal. De pronto, piedras,
palos, vidrios rotos, policías y manifestantes en actitud realmente
amenazadora, rompen la aparente paz con que transcurre la marcha.
Los universitarios se han ensañado con los vitrales del edificio
de una telefonía celular y, más adelante, con los rótulos
de varias televisoras nacionales.
Es probable que los asistentes a la celebración oficial no se
dieron cuenta de la protesta sino hasta que leyeron los periódicos
del siguiente día. Faltaban poco más de cinco cuadras
cuando un pelotón de policías impide el paso de los manifestantes.
Un pequeño mitin, mezclado con insultos a los agentes, concluye
la marcha. Era hora de desandar los pasos y enrumbarse hacia la Plaza
Cívica, en el centro de San Salvador.
segundo acto
Ahí, al tiempo que Antonio Saca inaugura su quinquenio de gestión,
Schafik Handal hace lo mismo con lo que él mismo llama “la
resistencia y la lucha permanente”.
El auditorio, más bien escaso, no alcanza a ocupar más
allá de la mitad de la plaza, agita sus pañuelos rojos
como tratando de ahuyentar los alientos flamígeros producto del
vapor que se levanta del piso enlosado del parque.
El calor agobia. El sol quema. Ahí no hay ventiladores que mitiguen
la temperatura. Lo único que queda es guarecerse en algún
resquicio bajo los toldos o en la misma sombra del que está enfrente.
Las palabras lucha, resistencia, concertación y diálogo
están de moda en el caló efemelenista. En más de
una docena de veces han aparecido en los discursos de los políticos,
acompañadas por frenéticos aplausos y gritos de aprobación
de los asistentes.
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Los
medios de comunicación aún despiertan animosidad
entre los manifestantes.
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“Van a tener la resistencia y la lucha permanente”,
ofrece Schafik Handal. Aplausos y mentadas de madre por parte del auditorio
con un claro destinatario. A esa hora, los oídos del nuevo presidente
seguramente estaban a punto de reventar.
Y los largos discursos siguen. Más aplausos y más consignas.
El sol ha alcanzado su cénit. El pueblo, en tanto, se ha ido
a comer un bocadillo o a adquirir uno que otro souvenir de los ya habituales
en este tipo de actividades. Otros, mientras, encuentran un auténtico
oasis en el frontispicio del Palacio Nacional.
En medio del barullo, los vendelotodo tratan de conseguir unos cuantos
centavos que les signifiquen paliar su exigua economía. A ellos
no les importan los discursos, vengan de donde vengan. “Hay que
aprovechar estas cosas. Son centavitos extras”, dice una regordeta
vendedora bajo un huacal lleno de bolsas de agua y bebidas enlatadas.
El calor y las ansias de mitigarlo son un verdadero festín para
ellos. Mas no para los disertantes, quienes tienen que competir con
una economía de mercado al más puro estilo popular.
“Un saludo especial para nuestros aliados que siguen, al igual
que nosotros, en pie de lucha”, decía Schafik. “¿Qué
le damos? Los DVD de la guerra cuestan seis dólares”, ofrecía
un vendedor.
Y la disputa sigue. Camisetas, libros, afiches, mascarillas para la
cara a base de hojas silvestres, cigarros, minutas, café con
pan, panes con mortadela, hot dogs, “para engañar el estómago”,
en clara lucha con los llamados al diálogo del ex candidato presidencial.
el principio del fin
Schafik termina su discurso y se dirige entre apretones de mano de sus
compañeros hacia su asiento. Salvador Arias, Sáenz Varela,
Sánchez Cerén, Guillermo Mata, Nidia Díaz, todos
acomodan sus sillas para darle espacio al patriarca.
La
fiesta anunciada
El Frente anunció, 15 días antes, que iba
a realizar actividades paralelas al acto de toma de poder del presidente
Antonio Saca. |
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21
de marzo
La fórmula efemelenista Schafik Handal y Guillermo Mata
pierde las elecciones presidenciales frente a Antonio Saca.
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15
de mayo
Durante una convención, el FMLN decide no asistir al acto
de toma de poder de Antonio Saca, el 1º de junio. |
1
de junio
El FMLN y algunas organizaciones populares organizan sus propios
actos para inaugurar el quinquenio de Saca. |
3
de junio
El presidente Saca se reúne con la oposición, entre
ellos el FMLN, para planear una agenda de concertación. |
“¡Schafik, Schafik!”, grita la muchedumbre.
Él, con satisfacción, levanta la mano con los dedos en
señal de victoria y saluda a sus correligionarios.
Sentado en su silla, con el semblante serio, mira a los presentes. Reparo
en algo, ningún miembro de los “moderados” acompaña
la mesa principal, ahí sólo hay ortodoxos, los incondicionales
del veterano líder.
Los discursos terminan a eso de la 1:00 de la tarde. “¡El
pueblo, unido, jamás será vencido!”, se oye en los
parlantes. Agarrado de las manos de sus compañeros, Schafik Handal
canta a todo pulmón el estribillo.
La fiesta ha terminado. Aclamado por los asistentes, se dirige a la
camioneta verde Hyundai que lo espera frente a Catedral y se marcha
sobre la Avenida Monseñor Romero.
Ahí queda don Esteban. Se levanta de su asiento, toma su maletín
azul con el logo Adidas a los costados, agrega los tres centavos al
pasaje del bus que lo llevará hasta Soyapango, de donde salió
a las 8:00 de la mañana. “¿Satisfecho?”, le
pregunto. Un movimiento de cabeza de arriba hacia abajo obtengo como
respuesta.
Atrás queda la Plaza tapizada de bolsas celestes. Seis hombres
doblan las sillas y desmontan los canopis.
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