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EL
DILEMA DEL TOROLA
Guerra de intereses
La
construcción de la presa El Chaparral ha originado más
que denuncias por futuros
daños ambientales. Se habla de supuestas presiones a pobladores
para que vendan
sus tierras donde se asentaría el proyecto, amenazas a muerte
y compra-venta de
terrenos, de los cuales no hay registros.
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Las aguas del río Torola no se habían
revuelto tanto desde la guerra hasta hace unos cuatro años, cuando
la CEL las divisó como potencial fuente energética.
El argumento de la compañía: crear una especie de reserva
energética para el país mediante la construcción
de cuatro represas hidroeléctricas a lo largo de 13 kilómetros
del recorrido del río, en el que según sus cálculos
se obtendrían más de 200 kilovatios hora.
Este proyecto será posible si se obtiene un préstamo de
$92.5 millones del gobierno japonés, mismo que ha financiado
un estudio de factibilidad de la zona donde descansarían las
represas El Chaparral, ubicada al norte de San Miguel.
La CEL, incluso, mantiene desde hace un tiempo una oficina de representación
en Carolina, San Miguel, desde donde sus delegados monitorean a diario
en la zona del proyecto. Todo parece indicar que El Chaparral es un
hecho, sin embargo, no todo está ganado.
Mientras la CEL lo maneja como un plan posible, se ha dado luz verde
para comprar tierras clave dentro del área de influencia
del proyecto. Sin embargo, un centenar de pobladores de cantones y caseríos
no quieren que sus tierras sean anegadas o, en todo caso, piden a la
CEL una recompensa justa y por anticipado.
Según el proyecto, la construcción de la represa abarcaría
un lago artificial de unos 8.5 kilómetros cuadrados; aunque los
pobladores hablan de más que eso. Le pedimos que, antes
de hacer el proyecto, nos paguen por anticipado los costos de esas propiedades
que van a hundir, y no hagan como cuando construyeron la 15 de Septiembre,
donde se domaron a la gente y no les pagaron ni cinco centavos,
señala Jacobo Martínez, uno de los líderes de la
población.
Los reclamos de don Jacobo no llegan allí. La CEL está
acostumbrada a construir estos proyectos y a robarse las tierras de
los pobres, añade, mientras fija su mirada en parte de
sus 50 manzanas de tierras que, asegura, son fértiles y de uso
agropecuario. Esta misma razón esgrime cada uno de los propietarios
de estas tierras bañadas por el Torola.
Pero, en medio de este conflicto hay acusaciones graves sobre amenazas
de muerte y hasta sospechas de negocios irregulares.
La CEL es acusada por los pobladores de presionarlos para que vendan
sus tierras. Y, en este sentido, ellos señalan a un grupo de
empleados de la compañía eléctrica que está
tomando ventaja de este río revuelto para comprar y vender tierras
con el objeto de obtener ganancias a costa de la sencillez o ignorancia
de los propietarios originales. Los afectados, por el momento, son los
dueños de las tierras que están ubicadas en cantones y
caseríos como Soledad Terrero, La Ceibita, El Jocote, El Cerrito
y La Orilla, entre otros, de Carolina.
¿mentira o verdad?
Ellos señalan a un grupo de ingenieros que formó
una cooperativa para realizar las transacciones.
Están comprando estas tierras para luego venderlas a la
empresa (a CEL) o al proyecto por alto precio, afirma Martínez.
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Sobre
estas colinas se construiría la presa El Chaparral, pero
la Cel aún no convence a todos los pobladores para que
le cedan sus tierras.
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Ellos mencionan entre esos cooperativistas a Nelson
Villegas, Jaime Contreras y Marcelino Castro.
Nelson Villegas es el representante en la oficina de Carolina. Contreras,
por su parte, es actualmente el jefe del proyecto El Chaparral.
Todos ellos, al parecer de los lugareños, han mostrado un especial
interés en sus tierras. A Nelson Villegas lo describen como un
ingeniero bien educado que nos escucha; pero, por otro lado,
lo señalan como el encargado de cabildear con los pobladores
en sus casas y de medir las propiedades.
Santos Castro y Gabriel Rivas, residentes de Soledad Terrero; María
Lastenia Pineda y Samuel Argueta Portillo, del cantón La Ceibita,
también dan fe de las actividades del ingeniero Villegas, pero
sostienen que en ningún momento él les haya propuesto
negociar.
Santos Castro afirma: Villegas me dijo que las tierras no las
negociaba él, sino otros. Al principio quien vino a negociar
las tierras fue Marcelino Castro, pero ese hombre desapareció;
después apareció Jaime Contreras y es el que dicen que
anda comprando, señala Santos Castro.
Contreras y Castro son los nombres que más resuenan como principales
compradores de una parte de las tierras de al menos nueve pobladores,
entre ellos Virgilio Vásquez, Víctor y Medardo Hernández,
Jacinto Barahona y Antonio Castillo Nolasco.
Está en boca de muchos lugareños el caso de Virgilio,
por ejemplo. Los denunciantes afirman que no sólo le compraron
a ¢15 mil cada manzana de tierra (cuando su valor real anda por
los ¢45 mil), sino que, además, le incumplieron la promesa
de dejarlo vivir en los terrenos mientras no se empezara con el proyecto.
A Virgilio ya lo despacharon del lugar. Hoy anda llorando en el
pueblo (Carolina) arrepentido de haber vendido, describe un poblador
que prefiere reservar su nombre.
Virgilio confirmó haber vendido a gente
de CEL sus ocho y media manzanas y explica que se las pagaron
a ¢30 mil; sin embargo, no recuerda los nombres de los compradores,
ni fechas de las negociaciones ni los nombres de abogados. Mire,
ya vendí y eso es pasado, expresa.
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Me
voy a explotar en mi casa y allí se acaba todo, pero
de allí no me salgo.
Bartolomé Díaz |
CEL
tendría que pagarnos lo justo por estas tierras y por
anticipado.
Jacobo Martínez
Líder local |
No
me han propuesto precio por las tierras , sólo han
venido a medirlas.
Santos Castro |
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Víctor Hernández, otro de los vendedores,
tampoco recuerda los nombres de sus compradores; aunque dijo que pertenecían
a CEL y que había firmado la venta cuyo monto no especificó
en una oficina capitalina de la que no recuerda su nombre y ubicación,
ni como se llamaba el abogado que celebró el contrato.
Cuando se le preguntó si negoció con alguno
de los ingenieros que mencionan los lugareños, sólo se
limitó a decir: Villegas no compra.
En un informe que publica la CEL en la Internet sobre este proyecto
informa que los propietarios del área de influencia del
embalse serán recompensados según precios del mercado...,
un proceso que la autónoma ya ha comenzado,
según confirmó Ramón Moreno, jefe de comunicaciones
de la CEL en conversación telefónica con Vértice.
El funcionario explicó que por ello han abierto una oficina en
Carolina para que los interesados en vender sus propiedades puedan negociar
con la institución.
Moreno no precisó a cuantos han comprado tierras; pero, además,
aclaró que en ningún momento la autónoma ha comprado
a través de intermediarios, sino directamente con los propietarios.
Incluso, algunos de los que se oponen al proyecto han querido
negociar; pero piden unos $13 mil por manzana y no vale eso. Usted se
imagina por donde va la cosa, manifestó Moreno.
Ricardo Navarro, director del Centro de Tecnología Apropiada
(CESTA), prefiere creer que algunos se estén aprovechando porque
sabemos que hay gente que está comprando... (porque) si
yo sé que la CEL va a construir allí y van a pagar a no
se cuánto, compro y vendo... eso mismo ha pasado y pasa con otros
proyectos gubernamentales.
La ubicación del ingeniero Contreras en la CEL fue imposible
y, por su parte, Moreno aclaró que no existen cooperativistas
en la empresa que estén haciendo ese tipo de negocios con las
tierras que se ubican en los municipios de Carolina, San Antonio del
Mosco y San Luis de la Reina.
Pero hay otra serie de interrogantes que, según los denunciantes,
están ocurriendo previo a la ejecución de un proyecto
pensado desde 1997 en el marco de la interconexión energética
impulsada en la región. Ellos hablan de presiones que les hace
la compañía para desalojarlos.
Las tácticas
Sutiles o directas unas, peligrosas otras. La única prueba es
la palabra de los pobladores contra la de CEL, y eso es poco.
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Según
la oposición, si la CEL quier ejecutar el proyecto El chaparral
tiene que comprarles a todos unas 40 mil manzanas a su precio
justo.
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Los residentes de Carolina dicen que las presiones incluyen
desde una constante presencia de personal de CEL en la zona, mediciones
de terrenos y propuestas de venta sin especificar la paga,
regalías en las comunidades de útiles escolares, zapatos
y otros objetos, que ellos consideran estrategias para persuadirlos
contra su voluntad.
En esta misión juegan un papel importante los llamados activistas.
Éstos son nada menos que miembros de las mismas comunidades,
pero que han sido contratados por la CEL para que promuevan la venta
de terrenos entre las familias. Moreno explicó que no activistas,
sino que trabajan como promotores sociales.
Una de las principales misiones que cumplen estos empleados temporales
de la CEL es promover entre las familias visitas a otros proyectos hidroeléctricos
como Cerrón Grande y 15 de Septiembre, para que testifiquen la
vida de algunas familias que se han beneficiado con la obra.
Al final les dan $10 y filman esas imágenes para hacerle
creer al gobierno de Japón de que toda la gente está vendiendo
gustosamente sus tierras. Eso es mentira, afirma don Jacobo.
No nos engañan con esas cosas de que estos proyectos dan
desarrollo, lo comprobamos en San Ildefonso con la gente que vive a
14 kilómetros del dique, afirma Samuel Portillo.
A la par de todo esto, hay señalamientos más graves que
no los denuncian a las autoridades porque saben que no actuarán
contra una compañía a la que califican poderosa.
Jacobo Martínez dice que hace un año lo amenazaron por
medio de un escrito firmado por La empresa, más tarde
le dispararon una madrugada cuando se dirigía a sus propiedades
. Investigamos bien y fueron activistas que trabajan
para la CEL. Yo le reclamé a (Nelson) Villegas y no me lo aceptó,
pero tampoco me lo negó, relata.
Luis Martínez recibió una llamada internacional advirtiéndoles
que dejaran de oponerse al proyecto. Luego constataron que esa llamada
provenía de Chicago (EE. UU.), donde está la sede de la
empresa HARZA, la que por muchos años ha realizado estudios de
factibilidad para la CEL. ¿Casualidad? No se sabe.
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Santos Castro y José Dolores Pineda dicen que
junto a Bartolo Díaz han recibido advertencias si no abandonan
la lucha. A mí me dijo un activista que vendiera
ahorita porque después no nos iban a pagar las propiedades y
que la gente de CEL les había ordenado que a los que no quisieran
vender les va a tocar mocha (muerte), afirma Santos
Castro.
Según Dolores, a él también le dijo un activista
medio borracho que tienen luz verde de parte de la CEL para matar a
cualquiera que se oponga al proyecto.
Moreno lo desmiente. Negamos categóricamente esas aseveraciones
y rechaza que a estos pobladores no se les haya presentado el proyecto
en detalle. Lo único que hemos recibido de ellos son expresiones
groseras cuando los han convocado, dice.
En tanto, la CEL está abierta a negociar con cada dueño
el precio de las tierras claves para el proyecto, que, por
ahora, sólo es eso.
No hay huellas
Los intentos por encontrar rastros de transacciones o de amenazas
fueron nulos.
Los opositores de Carolina han denunciado las presiones y amenazas
de CEL; pero reconocen que no tienen prueba alguna, más que
su testimonio.
Igual ocurrió con la búsqueda de transacciones hechas
por los ingenieros de CEL acusados de comprar tierras y venderlas
después. En el Registro de la Propiedad de San Miguel, donde
deberían estar inscritas, se informó que no hay ningún
dato al respecto. Y es que existe un problema, muchos de estos pobladores
carecen de escritura pública o en cambio poseen papeles simples
o escritura privada que no necesariamente deben estar registrada,
según se consultó a un notario. También explicó
que para vender tienen que legalizar formalmente antes y debe pasar
un tiempo para que aparezca en los registros. |
EL
DILEMA DEL TOROLA
Torola, el río entre dos extremos
El
proyecto El Chaparral presenta dos caras: la de quienes han nacido y
crecido junto
a él, los que viven de su caudal; y la de una compañía
que lo mira como una oportunidad
para generar desarrollo en beneficio del país.
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Los
ausoles de Agua Caliente alrededor
del río se verán amenazados. |
Este río es nuestra vida, repiten una y otra
vez ribereños y no ribereños cuando explican las razones
de porqué se oponen al proyecto de construcción de la
presa. Sus argumentos suenan válidos, cuando se mira el Torola,
un raro santuario natural que le sobreviven a este país tan contaminado.
Anegar 8.5 kilómetros cuadrados de tierra fértil suscita
temores entre los pobladores cuyas casas y los recuerdos físicos
de toda una vida desaparecerían por completo.
En su proyecto, CEL reconoce como únicas desventajas la pérdida
de terrenos y vías de acceso, así como la reubicación
de moradores, a quienes de paso ofrece otros sitios con mejores condiciones.
También propone la construcción de otros pasos de acceso,
incremento de la seguridad, protección del medio ambiente de
la zona, por 4 ó 5 años, reactivación del comercio
y la economía; pero, sobre todo, el aporte energético
a la demanda creciente del país del 5% ó 6% cada año.
En fin se beneficiarían unas 85 mil familias.
Para Ricardo Navarro, del CESTA, las presas son costosas y son una amenaza
ambiental porque los embalses generan gas metano y este incide más
como efecto invernadero que el bióxido de carbono. La CEL
debe considerar otras alternativas... hay que pensar en una visión
integral a nivel de generación energética, opinó
Navarro.
Los lugareños no confían en los beneficios prometidos
porque han constatado experiencias negativas en otros proyectos energéticos.
Sólo piden que respeten su derecho a vivir donde ellos quieren,
junto al Torola. El tiempo dirá si fue buena idea o no respetar
un tesoro natural, y si nos trajo o no beneficios.

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