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CARTAS
Edad
versus experiencia
El
dicho salvadoreño “por eso estamos como estamos”
se puede aplicar al hecho de que no avanzamos en determinadas
áreas porque no hacemos lo correcto. Ese es el caso de
la utilización de los recursos humanos que estamos viendo
en una gran parte de las empresas a todo nivel y en algunas dependencias
gubernamentales.
Sucede que tales entes productivos, que poseen departamentos o
gerencias que administran a su personal y que suelen ser dirigidos
por personas recién graduadas en esas áreas, cuando
requieren llenar vacantes, piden candidatos de entre 30 y 35 años
y que además tengan experiencia. A veces se dan el lujo
de despedir a las personas experimentadas porque tienen más
de 50 años, mismas que ahora se ven emproblemadas pues
no podrán jubilarse según el sistema de pensiones.
Un buen técnico o un inteligente profesional universitario,
con sólo que no haya perdido o repetido un ciclo o año
lectivo, necesita como mínimo 20 años de estudio,
contando desde el jardín de infantes hasta su graduación.
Si calculamos que inició la parvularia a los 4 años
de edad, su edad promedio al momento de graduarse de la universidad
será de unos 25 años, sin contar los períodos
de especialización, posgrados o maestrías.
Esto nos lleva a preguntarnos ¿cuántos serán los
años mínimos para obtener la experiencia solicitada?
Por lógica, un experto deberá tener más de
15 años en la misma actividad y en consecuencia, la edad
de un profesional o técnico calificado será superior
a los 40 años.
Oscar
Rubén Zelaya Lara
orzelayal@navegante.com.sv
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Se queja del Fonomed
Acabo
de leer el desplegado del Fonomed publicado en El Diario de Hoy. El
sistema que brinda “atencion médica por teléfono”
en base a una tarjeta prepago. En el desplegado se lee que estos señores
se sienten “ofendidos” por la posición del Concejo
Superior de Salud Pública (CSSP) de nuestro país, ante
el servicio que Fonomed da a los salvadoreños. Dicha empresa
se autodefine como lo máximo en “medical call center”.
Muy respetuosamente quisiera comentarles que su servidor es diábetico,
y que en una de tantas noches que me dio un serio bajón de azúcar,
el consejo que recibí usando el Fonomed fue: “cómase
un pan francés y recuéstese hasta que sienta el alivio”.
Cualquiera, sin ser médico, hubiese sugerido más bien
tomarse un vaso de agua azucarada por la rapidez con que el azúcar
se debe absorber de esta manera. Y no es la primera vez que obtengo
una respuesta tan poco profesional de tal servicio. Aparte que la doctora
que me atendió a esa hora estaba más dormida que despierta,
a juzgar por sus contínuos bostezos y el aburrimiento y disgusto
de estar atendiendo a un diabético como yo a las 12 de la noche.
¿Qué opinan los representantes de tal teléfono
médico? No es la primera queja hasta donde tengo conocimiento.
Por otro lado, ¿dónde están las pruebas de esa
“tecnología de punta”?
Tomás
Herrera
computadoraz@yahoo.com
Felicitación
a diputados
Quizá
las noticias de mayor atención en la última semana fueron
la reelección de la Procuradora de Derechos Humanos, quién
ha hecho más que menos cambios sustanciales en dicho organismo,
bien por su continuidad.
El nuevo envío de tropas a Irak está por decidirse y creo
que sí va a ver “reenganche” pues así como
van las cosas seguimos dependiendo del tablero político de los
“yunais”.
Por último, lo que más ha dado de que hablar: el impuesto
que se está “cocinando” sobre los cigarrillos, el
alcohol y las armas, total, los empresarios de estos rubros no tienen
de que preocuparse, pues quien al final paga las cuentas son los consumidores.
Vaya para los padres de la patria mis raras felicitaciones, si es que
tienen las agallas de imponer un impuesto a estos rubros de productos
que más que bien, hacen mal, y ya es hora de que aporten a las
arcas del Estado.
Rafael
Vélez
luadrimar@yahoo.com.mx
Arrepentido
de prestar
Recientemente
fui a la sucursal de un banco que anuncia otorgar créditos sin
cobrar comisiones y con bajas tasas de interés. Por primera vez
solicité que me prestaran “x” cantidad de dólares
para un período de tres años, me aceptaron la solicitud
y me aprobaron el crédito. Utilicé el dinero y sin esperármelo,
reuní la misma cantidad de dinero que me habían prestado
y fui a la agencia bancaria para liquidar la deuda. Cuál fue
mi sorpresa cuando me notificanron que tenía que pagar casi $80
por 25 días de préstamo cuando los intereses debían
ser menos de $40.
Yo creí que lo que tenía que pagar era la deuda más
los intereses de ese mes pero no fue así, me inventaron uno y
mil motivos para un cobro que terminé pagando. ¿Quién
podrá defendernos?
Eduardo
Ernesto Mena Maldonado
emehna@hotmail.com
¿Qué
pasa con los criminales?
Me
ha causado mucha impresión su reportaje sobre la labor de los
médicos forenses de Medicina Legal.
Pero lo que verdaderamente me tiene horrorizado es pensar que los anónimos
criminales capaces de cometer semejantes atrocidades, andan libres en
la calle, mezclados con nosotros, entre la multitud...
José
Gregorio Cortez Ortiz
cortezortiz@yahoo.com
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