4 de julio de 2004


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

Edad versus experiencia

El dicho salvadoreño “por eso estamos como estamos” se puede aplicar al hecho de que no avanzamos en determinadas áreas porque no hacemos lo correcto. Ese es el caso de la utilización de los recursos humanos que estamos viendo en una gran parte de las empresas a todo nivel y en algunas dependencias gubernamentales.
Sucede que tales entes productivos, que poseen departamentos o gerencias que administran a su personal y que suelen ser dirigidos por personas recién graduadas en esas áreas, cuando requieren llenar vacantes, piden candidatos de entre 30 y 35 años y que además tengan experiencia. A veces se dan el lujo de despedir a las personas experimentadas porque tienen más de 50 años, mismas que ahora se ven emproblemadas pues no podrán jubilarse según el sistema de pensiones.
Un buen técnico o un inteligente profesional universitario, con sólo que no haya perdido o repetido un ciclo o año lectivo, necesita como mínimo 20 años de estudio, contando desde el jardín de infantes hasta su graduación. Si calculamos que inició la parvularia a los 4 años de edad, su edad promedio al momento de graduarse de la universidad será de unos 25 años, sin contar los períodos de especialización, posgrados o maestrías.
Esto nos lleva a preguntarnos ¿cuántos serán los años mínimos para obtener la experiencia solicitada? Por lógica, un experto deberá tener más de 15 años en la misma actividad y en consecuencia, la edad de un profesional o técnico calificado será superior a los 40 años.

Oscar Rubén Zelaya Lara
orzelayal@navegante.com.sv


Se queja del Fonomed


Acabo de leer el desplegado del Fonomed publicado en El Diario de Hoy. El sistema que brinda “atencion médica por teléfono” en base a una tarjeta prepago. En el desplegado se lee que estos señores se sienten “ofendidos” por la posición del Concejo Superior de Salud Pública (CSSP) de nuestro país, ante el servicio que Fonomed da a los salvadoreños. Dicha empresa se autodefine como lo máximo en “medical call center”. Muy respetuosamente quisiera comentarles que su servidor es diábetico, y que en una de tantas noches que me dio un serio bajón de azúcar, el consejo que recibí usando el Fonomed fue: “cómase un pan francés y recuéstese hasta que sienta el alivio”.
Cualquiera, sin ser médico, hubiese sugerido más bien tomarse un vaso de agua azucarada por la rapidez con que el azúcar se debe absorber de esta manera. Y no es la primera vez que obtengo una respuesta tan poco profesional de tal servicio. Aparte que la doctora que me atendió a esa hora estaba más dormida que despierta, a juzgar por sus contínuos bostezos y el aburrimiento y disgusto de estar atendiendo a un diabético como yo a las 12 de la noche.
¿Qué opinan los representantes de tal teléfono médico? No es la primera queja hasta donde tengo conocimiento. Por otro lado, ¿dónde están las pruebas de esa “tecnología de punta”?

Tomás Herrera
computadoraz@yahoo.com


Felicitación a diputados

Quizá las noticias de mayor atención en la última semana fueron la reelección de la Procuradora de Derechos Humanos, quién ha hecho más que menos cambios sustanciales en dicho organismo, bien por su continuidad.
El nuevo envío de tropas a Irak está por decidirse y creo que sí va a ver “reenganche” pues así como van las cosas seguimos dependiendo del tablero político de los “yunais”.
Por último, lo que más ha dado de que hablar: el impuesto que se está “cocinando” sobre los cigarrillos, el alcohol y las armas, total, los empresarios de estos rubros no tienen de que preocuparse, pues quien al final paga las cuentas son los consumidores. Vaya para los padres de la patria mis raras felicitaciones, si es que tienen las agallas de imponer un impuesto a estos rubros de productos que más que bien, hacen mal, y ya es hora de que aporten a las arcas del Estado.


Rafael Vélez
luadrimar@yahoo.com.mx


Arrepentido de prestar

Recientemente fui a la sucursal de un banco que anuncia otorgar créditos sin cobrar comisiones y con bajas tasas de interés. Por primera vez solicité que me prestaran “x” cantidad de dólares para un período de tres años, me aceptaron la solicitud y me aprobaron el crédito. Utilicé el dinero y sin esperármelo, reuní la misma cantidad de dinero que me habían prestado y fui a la agencia bancaria para liquidar la deuda. Cuál fue mi sorpresa cuando me notificanron que tenía que pagar casi $80 por 25 días de préstamo cuando los intereses debían ser menos de $40.
Yo creí que lo que tenía que pagar era la deuda más los intereses de ese mes pero no fue así, me inventaron uno y mil motivos para un cobro que terminé pagando. ¿Quién podrá defendernos?


Eduardo Ernesto Mena Maldonado
emehna@hotmail.com


¿Qué pasa con los criminales?

Me ha causado mucha impresión su reportaje sobre la labor de los médicos forenses de Medicina Legal.
Pero lo que verdaderamente me tiene horrorizado es pensar que los anónimos criminales capaces de cometer semejantes atrocidades, andan libres en la calle, mezclados con nosotros, entre la multitud...


José Gregorio Cortez Ortiz
cortezortiz@yahoo.com

 


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