4 de abril de 2004


INTERNACIONAL

La lucha contra el VIH

La falta de dinero y las diferencias comerciales entre las patentes aminoran el combate contra el virus del SIDA alrededor de todo el mundo, pero puede estar colapsando debido a una falta de recursos monetarios.

The New York Times
Por Donald G. McNeil Jr.

vertice@elsalvador.com

Tres años después de que la organización de Naciones Unidas declaró una ofensiva en escala mundial en contra del SIDA y 14 meses después de que el Presidente Bush prometiera 15,000 millones de dólares para el tratamiento del SIDA en países pobres, la escasez de recursos económicos y batallas por las patentes han impedido que los fármacos antirretrovirales lleguen a más del 90 por ciento de las personas pobres que los necesitan.

El progreso en la distribución de los fármacos, mismo que ha reducido marcadamente la tasa de mortandad en Estados Unidos y otros países de Occidente, ha sido agonizantemente lenta pese a notables reducciones en sus precios.

Uno de los resultados de lo anterior es que apenas 300,000 personas, aproximadamente, en las naciones más pobres del mundo están recibiendo la medicina, de los seis millones que la necesitan, según datos de la Organización Mundial de Salud OMS).

Expertos, grupos de promotores y funcionarios de salud concuerdan en que existe la probabilidad de que las demoras, que se tornaron más complejas debido a la insuficiencia de instalaciones médicas y capacitación en países muy pobres, persistan a menos que el gasto se incremente de manera considerable.

¿crisis a la vista?

Previamente en este mes, Stephen Lewis, el enviado especial de Naciones Unidas para atender el SIDA en Africa, concedió que el ambicioso plan de la OMS, relativo a poner bajo tratamiento a tres millones de personas para el año 2005 -lo cual fue anunciado el 1 de diciembre, el Día Mundial del SIDA- ya estaba colapsando debido a una falta de recursos monetarios.

Las donaciones efectuadas al Fondo Mundial para el Combate del SIDA, Tuberculosis y Malaria ascienden actualmente, aproximadamente, a 1,600 millones de dólares al año, apenas el 20 por ciento de lo que, según Kofi Annan, el secretario general de la ONU, se necesitaba cuando él mismo creó el fondo en el 2001.

La escasez de recursos económicos ha impedido que los antirretrovirales lleguen a más del 90% de las personas pobres.

Aduciendo que las contribuciones en escala mundial equivalían a una diminuta fracción de lo que se está invirtiendo en operaciones militares y la construcción de instituciones civiles en Irak y Afganistán, Lewis agregó que si el programa de la OMS fracasaba, “no queda ninguna excusa, ni racionalizaciones que ocultar, ni oscuras calumnias para justificar la indiferencia: tan sólo estarán las tumbas colectivas de los traicionados”.

Si bien el Presidente estadounidense, George W. Bush, prometió en su discurso del 2003 sobre el Estado de la Unión que invertiría 15,000 millones de dólares, a lo largo de cinco años, en el combate al SIDA en Africa y el Caribe, sus peticiones presupuestarias se han quedado cortas de cumplir con dicho objetivo.

Para la donación más reciente al Fondo Mundial, el mandatario de Estados Unidos solicitó 200 millones de dólares, aun cuando el Congreso estadounidense había autorizado 550 millones de dólares.

De la misma forma, ni Europa ni Asia han sido tan generosos como el fondo habría esperado.
El Dr. Richard G.A. Feachem, británico que funge como el director ejecutivo del fondo, hizo frente a la situación, describiendo las donaciones actuales como “un pronunciado vuelo ascendente hacia nuestra altitud crucero, que anticipamos será de ocho mil millones de dólares”.

Sería “inconcebible” llegar a esa meta en los primeros dos años del fondo, agregó. El doctor está tratando de convencer al Congreso de entregar un desembolso por 1,200 millones de dólares para el 2005.

George W. Bush prometió que invertiría 15,000 millones de dólares en el área.

Un problema: dinero

Al mismo tiempo, muy pocas personas en países pobres han logrado obtener fármacos antirretrovirales de bajo costo y del tipo genérico. Si bien los fármacos genéricos han sido aprobados por la Organización Mundial de Salud, aprobados por el Banco Mundial y se han usado en varios países africanos, el gobierno del Presidente Bush hasta ahora solamente ha pagado la medicina que sigue estando bajo patente, misma que cuesta mucho más.

Por ejemplo, Daniel Berman, codirector de la campaña en favor de drogas a bajo costo que lleva Médicos Sin Fronteras , dijo que, en Zimbabue, su organización estaba planeando brindar tratamiento a 1,000 pacientes con fármacos provenientes de dos laboratorios genéricos ya aprobados, con sede en la India: Cipla Ltd. y Ranbaxy Laboratories Ltd.

Ambas empresas combinan tres antirretrovirales con el fin de que la dosis de un día sea nada más de dos píldoras, en tanto que su costo oscila entre 244 y 292 dólares por paciente, por año.

En tanto, según Berman, el Centro para Control de Enfermedades en Atlanta planea cubrir el costo del tratamiento de 1,000 zimbabuenses comprando los mismos tres medicamentos por separado: de Glaxo-SmithKline, Bristol-Myers Squibb y Boehringer-Ingelheim. Los mejores precios disponibles en Africa por parte de esas empresas, dijo, suman $562 al año, y la dosis diaria es de seis pastillas.

Defensores de fármacos a bajo costo dicen que el gobierno actual del Presidente Bush ha cedido a la presión del cabildo farmacéutico para encontrar formas de rechazar los genéricos.

El viernes pasado, los senadores Edward M. Kennedy, demócrata de Massachusetts, y John McCain, republicano de Arizona, escribieron una carta conjunta dirigida a la Casa Blanca, en la cual la exhortaban a dar su aceptación a medicamentos genéricos ya aprobados por la OMS.

En otra misiva, el diputado Henry A. Waxman, demócrata de California, acusó al gobierno estadounidense de estar tratando de fijar las normas para laboratorios de la India en niveles superiores a los de las normas estadounidenses.

Uno de los portavoces de Randall L. Tobias, el coordinador del SIDA del gobierno actual, dijo que cualquier sugerencia de que él estaba desdeñando los genéricos “carecía de sentido totalmente”.

“Nosotros compraremos cualquier fármaco que sea seguro y efectivo al menor precio posible”, aseguró el portavoz, el Doctor Mark R. Dybul. “No nos interesa si lo hace Cipla o Ranbaxy, si lo producen en Sudáfrica, Brasil o en Nigeria”.

Tobias tenía una reunión programada para este lunes en Botswana, la cual tiene el objetivo de evaluar si el proceso de aprobación de la Organización Mundial de Salud aplica el rigor suficiente.

 


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.