4 de enero de 2004


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

¿Qué es el éxito?

El éxito se define como la habilidad de un ser humano para triunfar en diferentes aspectos de su vida. No hay una fórmula específica para el éxito, éste no viene a nosotros; tenemos que salir a encontrarlo. En la vida, los problemas son muchos, y como fantasmas vengadores nos atormentan día con día; varias veces nos queremos dar por vencidos. Pero la fe hace que los enfrentemos a ellos y salgamos victoriosos de esa batalla.
Los crueles golpes de la adversidad caen como lluvia sobre nosotros; poco a poco nos van venciendo vergonzosamente, pero con fe se resiste y nos convertimos en ganadores porque “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” He.11:1; significando que aún cuando no veamos luz al final del camino, todavía hay una salida o una esperanza que nuestros ojos no pueden visualizar en la lucha por el triunfo, ¡la fe es la entrenadora!
Para triunfar se necesita atesorar este día, porque es el único seguro. Sus horas se deslizan apresuradamente y no pueden acumularse ni almacenarse como un valioso grano, para su uso futuro. Hay muchos que reniegan contra el cielo porque se oscurece y descarga su lluvia, pero en vez de ello, hay que bendecirlo profundamente porque sólo así puede llenarse más de vida.
Hay muchos que maldicen su destino porque los ha hecho llorar, pero en vez de ello, hay que elevar el alma al Creador y agradecerle por el sufrimiento que hemos pasado porque ahora somos mejores. “Porque él es quien hace la llaga, y el vendará, Él hiere, y sus manos curan”. Job 5:18
El éxito no necesariamente significa felicidad; el éxito al lado de Dios significa prosperidad. Porque la felicidad no se busca en el dinero…

Sofía Rodríguez
sofia3100@hotmail.com

La Biblia en las aulas

Me causa sorpresa la “genialidad” de varios religiosos, el Ministerio de Educación y algunos diputados al querer implementar la lectura bíblica dentro de las aulas en las instituciones públicas.
No puede negarse el gran contenido moral de la Biblia. Pero tampoco se niega que en una sociedad como la nuestra, muy poco nos importa los valores éticos y morales. Entonces, la gran pregunta es: ¿Que se busca ganar con leer la Biblia antes de iniciar clases?
Miles de respuestas pueden surgir. Que niños menos violentos, que menos mareros, menos corrupción cuando estos niños crezcan y sean funcionarios públicos, ya que irán llenos de la sabiduría bíblica. Ahora bien, si en este tiempo la educación es muy deficiente en todos los aspectos técnico-científicos. ¿Se pretende mejorar la educación con una clase de Biblia?
Y si se quiere que se haga en las instituciones públicas, que también la lean los diputados antes de empezar a mencionarse la madre y hablar por teléfono en cada sesión plenaria.

Rina Odalys Romero Galvez
rini_moi_doc@hotmail.com



Opinión

Apreciamos los distintos programas de entrevistas televisadas que tanto contribuyen a la difusión del pensamiento político; sobre todo en esta época electoral.
Lo que no apreciamos es la manera de un presentador extranjero de una televisora universitaria que exhibe la malísima costumbre de no dejar terminar las frases de sus entrevistados.
No sabemos si para demostrar la superioridad de su conocimiento, él concluye la respuesta en un murmullo que solo él entiende.
El entrevistador del canal solo concede dos minutos -los domingos por la noche- a los candidatos presidenciales para exponer sobre un tema preestablecido. Durante el resto de la hora, concede largo tiempo para comentarios a un público que a duras penas sabe usar la lengua castellana. A veces hasta le cuesta leer sus notas escritas.
Talvez estas líneas les sirvan a esos presentadores a mejorar la apreciación que el público tiene de ellos, y a perfeccionar la calidad de sus programas.

Wilfrido Barrasa
wixybana100@yahoo.com



Fiesta de la esperanza
Los que más disfrutan de la Navidad son los niños y los que tienen un alma de niño. Hay que ser como niño para poder llevar ante el pequeño Jesús todos los pecados, preocupaciones, tristezas, todos los desalientos, las caídas y desesperanzas y para no tener pena de acercarse a ese Redentor. Un enfermo no tiene miedo de ir al médico puesto que sabe que lo va a curar.
El que sufre una enfermedad del alma va en busca de Cristo Redentor, ¿quién tiene miedo de ese Salvador que tiene cara de niño?
Y se necesita ser niño para decirle: “Te necesito. Vengo cansado de ir por tantos caminos de la vida. No he encontrado la verdadera paz lejos de Ti. Por eso, me pongo en fila donde está Zaqueo y María Magdalena, el buen ladrón y tantos otros pecadores que van con la mano abierta para pedir esa felicidad y esa paz que no han encontrado”. Y pedir con fe, para saber que se va recibir esa gracia.
Ser como niño para pedir con la fuerza de la necesidad cuando de veras se siente. Un pobre que pide limosna no necesita inventar un discurso para decir que tiene hambre. Nosotros no necesitamos inventarlo para decirle a Dios que tenemos hambre y sed de una verdadera felicidad.
Se necesita ser niño para estar seguros que ese Redentor puede curar todos nuestros males. Puede convertir mi tristeza en alegría porque es todopoderoso, mi enfermedad en salud, mi desesperanza en confianza, mis tinieblas en luz.
Cristo ha sido para millones de seres humanos, el camino, la verdad y la vida. También puede ser eso mismo para mi, para ti en está Navidad.

Will Morán Serra
wimss2002@yahoo.com

 


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.