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CARTAS
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¿Qué
es el éxito?
El
éxito se define como la habilidad de un ser humano para
triunfar en diferentes aspectos de su vida. No hay una fórmula
específica para el éxito, éste no viene a
nosotros; tenemos que salir a encontrarlo. En la vida, los problemas
son muchos, y como fantasmas vengadores nos atormentan día
con día; varias veces nos queremos dar por vencidos. Pero
la fe hace que los enfrentemos a ellos y salgamos victoriosos
de esa batalla.
Los crueles golpes de la adversidad caen como lluvia sobre nosotros;
poco a poco nos van venciendo vergonzosamente, pero con fe se
resiste y nos convertimos en ganadores porque la fe es la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no
se ve He.11:1; significando que aún cuando no veamos
luz al final del camino, todavía hay una salida o una esperanza
que nuestros ojos no pueden visualizar en la lucha por el triunfo,
¡la fe es la entrenadora!
Para triunfar se necesita atesorar este día, porque es
el único seguro. Sus horas se deslizan apresuradamente
y no pueden acumularse ni almacenarse como un valioso grano, para
su uso futuro. Hay muchos que reniegan contra el cielo porque
se oscurece y descarga su lluvia, pero en vez de ello, hay que
bendecirlo profundamente porque sólo así puede llenarse
más de vida.
Hay muchos que maldicen su destino porque los ha hecho llorar,
pero en vez de ello, hay que elevar el alma al Creador y agradecerle
por el sufrimiento que hemos pasado porque ahora somos mejores.
Porque él es quien hace la llaga, y el vendará,
Él hiere, y sus manos curan. Job 5:18
El éxito no necesariamente significa felicidad; el éxito
al lado de Dios significa prosperidad. Porque la felicidad no
se busca en el dinero
Sofía Rodríguez
sofia3100@hotmail.com
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La
Biblia en las aulas
Me
causa sorpresa la genialidad de varios religiosos, el Ministerio
de Educación y algunos diputados al querer implementar la lectura
bíblica dentro de las aulas en las instituciones públicas.
No puede negarse el gran contenido moral de la Biblia. Pero tampoco
se niega que en una sociedad como la nuestra, muy poco nos importa los
valores éticos y morales. Entonces, la gran pregunta es: ¿Que
se busca ganar con leer la Biblia antes de iniciar clases?
Miles de respuestas pueden surgir. Que niños menos violentos,
que menos mareros, menos corrupción cuando estos niños
crezcan y sean funcionarios públicos, ya que irán llenos
de la sabiduría bíblica. Ahora bien, si en este tiempo
la educación es muy deficiente en todos los aspectos técnico-científicos.
¿Se pretende mejorar la educación con una clase de Biblia?
Y si se quiere que se haga en las instituciones públicas, que
también la lean los diputados antes de empezar a mencionarse
la madre y hablar por teléfono en cada sesión plenaria.
Rina Odalys Romero Galvez
rini_moi_doc@hotmail.com
Opinión
Apreciamos los distintos programas de entrevistas televisadas que tanto
contribuyen a la difusión del pensamiento político; sobre
todo en esta época electoral.
Lo que no apreciamos es la manera de un presentador extranjero de una
televisora universitaria que exhibe la malísima costumbre de
no dejar terminar las frases de sus entrevistados.
No sabemos si para demostrar la superioridad de su conocimiento, él
concluye la respuesta en un murmullo que solo él entiende.
El entrevistador del canal solo concede dos minutos -los domingos por
la noche- a los candidatos presidenciales para exponer sobre un tema
preestablecido. Durante el resto de la hora, concede largo tiempo para
comentarios a un público que a duras penas sabe usar la lengua
castellana. A veces hasta le cuesta leer sus notas escritas.
Talvez estas líneas les sirvan a esos presentadores a mejorar
la apreciación que el público tiene de ellos, y a perfeccionar
la calidad de sus programas.
Wilfrido
Barrasa
wixybana100@yahoo.com
Fiesta
de la esperanza
Los que más disfrutan de la Navidad son los niños y los
que tienen un alma de niño. Hay que ser como niño para
poder llevar ante el pequeño Jesús todos los pecados,
preocupaciones, tristezas, todos los desalientos, las caídas
y desesperanzas y para no tener pena de acercarse a ese Redentor. Un
enfermo no tiene miedo de ir al médico puesto que sabe que lo
va a curar.
El que sufre una enfermedad del alma va en busca de Cristo Redentor,
¿quién tiene miedo de ese Salvador que tiene cara de niño?
Y se necesita ser niño para decirle: Te necesito. Vengo
cansado de ir por tantos caminos de la vida. No he encontrado la verdadera
paz lejos de Ti. Por eso, me pongo en fila donde está Zaqueo
y María Magdalena, el buen ladrón y tantos otros pecadores
que van con la mano abierta para pedir esa felicidad y esa paz que no
han encontrado. Y pedir con fe, para saber que se va recibir esa
gracia.
Ser como niño para pedir con la fuerza de la necesidad cuando
de veras se siente. Un pobre que pide limosna no necesita inventar un
discurso para decir que tiene hambre. Nosotros no necesitamos inventarlo
para decirle a Dios que tenemos hambre y sed de una verdadera felicidad.
Se necesita ser niño para estar seguros que ese Redentor puede
curar todos nuestros males. Puede convertir mi tristeza en alegría
porque es todopoderoso, mi enfermedad en salud, mi desesperanza en confianza,
mis tinieblas en luz.
Cristo ha sido para millones de seres humanos, el camino, la verdad
y la vida. También puede ser eso mismo para mi, para ti en está
Navidad.
Will
Morán Serra
wimss2002@yahoo.com
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