Del 3 al 10 de octubre de 2004


CRONICA

La verdad al banquillo

A un lado está el testimonio de Suyapa. En el otro extremo, el Estado salvadoreño. El punto de reunión es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Costa Rica. El caso en discusión tiene un punto de partida: los recuerdos de una mujer que, cuando adolescente, perdió a dos hermanas hace 22 años durante la guerra. Para el Estado salvadoreño todo lo que ella sostiene es mentira.

Lilian Martínez
Suyapa Serranoregresa al lugar donde creció a confrontar sus recuerdos y la desaparición de su familia

Los recuerdos de ella son falsos o verdaderos, según el ojo con el que se mire. Pero, a juicio de Suyapa Serrano, todo lo tiene claro. El día que volvió a la parcela de la que huyó -años atrás- fue encontrando pedazos de su memoria. Suyapa parece una niña. Hace “una retahíla de años” no visita el caserío donde creció y la emoción la hace dar palpar con sus manos cada pedazo de tierra, piedra y árbol y mirarlos cómo quien mira el mar por primera vez. ¿Está mintiendo? Para el Estado, definitivamente; ella miente. Y bajo ese argumento busca inclinar la balanza en la CIDH.

“Aquí estaba la cocina, aquí dormíamos” dice, tocando el aire que ocupa el espacio donde hubo una pared. “Este mango lo sembró mi papá, ¡Híjole, muchá! ¡Cómo está de grande!”, le comenta a su amiga Guadalupe y a Roque, otrora vecino de infancia y ahora el único inquilino de una tierra que albergó a una familia de 8 miembros.

De la casa que ella describe, con piso de tierra, donde Dionisio Serrano y María Victoria Cruz Franco (padre y madre, respectivamente), cobijaron a su prole, no queda más rastro que piedras, ramas y hojas secas.

“Mi mamá estaba en la cocina y yo aquí afuera, cuando por acá vinieron los soldados”, dice Suyapa señalando a su derecha. Los militares, según recuerda, la capturaron con un solo argumento: “Estás bonita, cipota. Si ya fuiste mujer de guerrillero, ahora vas a ser mujer de soldado”, recuerda haber escuchado. Tras abusar de ella, el mismo que profirió la sentencia se corrigió: “Ahora sabemos que no habías sido mujer de nadie”...

La demanda contra el Estado salvadoreño busca que éste realice una investigación a fondo para esclarecer la desaparición de las hermanas Serrano, el caso que fue llevado al tribunal interamericano a iniciativa del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y la Asociación Pro-Búsqueda.

Suyapa Serranoregresa al lugar donde creció a confrontar sus recuerdos y la desaparición de su familia

El proceso inició el 18 de junio de 2003 y busca dar con el paradero de Ernestina y Erlinda Serrano, quienes, según los demandantes, son parte de los niños perdidos durante una ofensiva que ejecutó el batallón Atlacatl, en el norte de Chalatenango, contra la guerrilla.

La parte acusadora sostiene que las niñas no son una invención de Suyapa, sino que existieron y son protagonistas anónimas del operativo que también fue conocido como “la guinda de mayo”. La defensa argumenta, que además de ser una suerte de fantasía, el caso de las menores no le compete a la instancia porque El Salvador ratificó la Convención Interamericana de Derechos Humanos a inicios de la década de los 90, años después de que las niñas Serrano desaparecieron.

Proceso abierto

El caso contra el Estado salvadoreño no gira en torno a la desaparición de estas menores, sino que apunta contra el comportamiento de las autoridades y los funcionarios locales, que según los demandantes, no dieron seguimiento al caso. Por eso esperan que, de emitir un fallo condenatorio, el Estado se vea obligado a investigar por todos los medios el paradero de Ernestina y Erlinda.

Sin embargo, en el supuesto de que la CIDH condene a El Salvador, “el Estado podía pedir a la Corte una explicación sobre los alcances de su resolución”, explicó el abogado Astor Escalante.

“Como gobierno estamos dispuestos a respetar lo que dispongan los tribunales legalmente constituidos; somos respetuosos de las sentencias judiciales”, afirmó. Sin embargo, Escalante señaló que a veces “no todo lo que pueda presentarse a demanda es cierto. No digo que este caso; pero, a veces, se manipula la información”, aclaró.

Para el jurista Henry Campos, el que este caso haya pasado a la Corte significa que se le está reclamado al país por no haberse ajustado a la Declaración Iberoamericana de Derechos Humanos y, si los demandantes ganan, el respeto del El Salvador a la resolución podría influir no sólo en el movimiento de capitales, sino también en movimientos políticos a nivel internacional, “máximo cuando estamos pidiendo ser miembro del Consejo de Seguridad”, afirma Campos.

Otro punto que el Estado no debe perder de vista es que el caso de las hermanas Serrano es solo uno de casi una veintena de otras demandas que se han presentado en su contra ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Dichas instituciones aseguran haber agotado todas las instancias a nivel nacional antes de llevar los casos a instancias internacionales.

En el sistema interamericano, para que un caso pase a una instancia como la Comisión Interamericana de Derechos Humanas a la Corte, la parte acusada debe haberse negado a llegar a una solución amistosa con la parte acusadora. Cuando esa posibilidad se agota, y si los expertos de la CIDH estiman que hay elementos suficientes, el caso pasa a ser del conocimiento del pleno.

La CIDH ya ha dirimido temas complejos contra diversos Estados. Honduras fue el primero en ser condenado, Nicaragua tuvo lo suyo con un caso ocurrido durante el régimen sandinista, y Guatemala ha merecido su más reciente condena por el asesinato de niños de la calle a manos de sicarios miembros de los cuerpos de seguridad. En Suramérica, los gobiernos Fujimori y Hugo Chávez también han sido condenados.

La resolución probablemente será emitida a finales de este año y, si la delegación oficial pierde, implica que nuestro país entre a la lista de sancionados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El Salvador es el único país centroamericano que todavía conserva una posición prestigiosa.

Una lluvia de recuerdos

El Estado salvadoreño tuvo que comparecer ante la Corte Interamericana de Justicia los pasados 8 y 9 de septiembre. Ahora está a la espera del veredicto por este caso.

En junio de 1982 la Fuerza Armada inició un operativo con el objetivo de eliminar los asentamientos guerrilleros al norte de Chalatenango. En el caserío Santanita, de San Antonio de la Cruz, Dionisio Cruz (Nicho), padre de los Serrano Cruz, escuchó los rumores de que pronto aparecería el ejército. Días antes, un vecino había sido asesinado frente a su casa, y el temor por su vida y la de los suyos le hizo tomar una decisión: dejarlo todo y huir hasta que el operativo terminara o encontrar un lugar más seguro.

De acuerdo al testimonio de Suyapa, a los tres días de haber caminado entre montes y quebradas, la familia se dividió. María Victoria, Fernando y Rosa se adelantaron. Dionisio, Suyapa, que ya tenía un bebé de once meses, junto a Erlinda, Ernestina y Enrique perdieron el paso y quedaron rezagados. Los niños tenían sed y al no encontrar agua en una quebrada, su padre decidió ir a buscarla quebrada abajo junto a Enrique.

Suyapa dice que escuchó disparos y temerosa de que si su hijo lloraba, la encontrarían y matarían por ser adulta, escondió a sus hermanas y se separó de ellas. Al rato de dejarlas, Suyapa dice haber escuchado voces y visto a dos soldados acercarse al escondite de sus hermanas. Asegura que los vio discutir sobre si llevárselas o no y que luego de no oírlos hablar más, al anochecer, se acercó a donde las había dejado pero ya no estaban... Cuando su padre y su hermano regresaron, la búsqueda fue en vano. Más tarde una vecina aseguró haber visto a las niñas bajar de un helicóptero militar en La Sierpe, ciudad de Chalatenango, y luego subir a una ambulancia de la Cruz Roja. La guerra continuó y la familia Serrano Cruz permaneció en Honduras.

Fernando, que perdió la vista en la guerra, piensa que “ahora deben ser mujeres, pero igual queremos saber qué fue de ellas” porque lo prometieron a su madre, en el lecho de su muerte.

 


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