 |  |
Al
otro lado de la noticia
Periodismo
a la inversa
Dicen
que la comparación entre diferentes actividades es riesgosa y,
en muchas ocasiones, irrelevante. ¿Cómo comparar una curul
legislativa con una mesa editorial de un periódico? ¿Cómo
cotejar un espacio de promoción cultural con una sala de redacción?
En el marco del día del periodista, Vértice ideó
intercambiar roles con cinco personalidades públicas de nuestro
país e invitarlas a que formaran parte, durante un día,
de la planificación del periódico en la mesa de editores;
y a otros, que entrevistaran a los periodistas que cubren su área
de trabajo. Un ejercicio de pura catarsis.
Dicen que política y periodismo no se pueden
mezclar, claro. Pero políticos y periodistas sí, una novedosa
idea de Vértice lo hizo en el marco del día del periodista
salvadoreño. Cuatro diputados fueron editores de este periódico
por un día.
Están sentados uno frente al otro, con cara de inquietud e incertidumbre.
Como peces fuera del agua. Como preguntándose qué hacen
sentados ahí…
Norman Quijano, de ARENA, llegó puntual a la cita, como para
apurar la experiencia desconocida.
Esa misma que hizo que Ileana Rogel, del FMLN, preguntara “¿cómo
es la cosa?”, antes de ingresar a la reunión.
“Sencillo. Sólo es que usted participe
de la reunión donde se toman las decisiones para la edición
que saldrá mañana. No como diputada, usted es, hoy, una
editora de El Diario de Hoy”, se le responde.
Asiente y se decide a atravesar la calle rumbo a la sala de chat de
elsalvador.com donde será, ahora y sólo ahora, la reunión
de editores.
“¿Algún día se imaginó que sería
editora de El Diario de Hoy?”. La pregunta, a modo de preámbulo,
pareció sorprender a la diputada efemelenista. Una sonrisa, como
quien no quiere la cosa, fue la respuesta. “Esto es histórico”,
musitó otro que se había prestado a esta idea loca de
convertir a políticos en editores periodísticos durante
un día.
Lo que sí estaba claro es que la parlamentaria
quería evidenciar a toda costa a qué instituto político
pertenece. Un traje rojo y negro ponía en guardia hasta al más
avisado de los editores.
Después llegaría Hugo Martínez, también
del FMLN, para completar la mesa editorial de El Diario de Hoy de ese
día.
| |
| El
editor Dagoberto Marroquín no dejó escapar la oportunidad
de de mostrar sus dotes artísticas |
Al menos, el equilibrio informativo estaba asegurado.
Pero ese día no dejaba de ser inusual a
todos. Desde el lugar donde se desarrollaría el cónclave,
los nuevos colegas, hasta los aperitivos a media reunión eran
extraños, pero bienvenidos.
Quizás por eso, al menos los primeros minutos, los editores de
El Diario de Hoy parecían otros. Lucían serios, inusualmente
serios, quizás para dejar una buena impresión en sus nuevos
colegas.
O quizás porque, sin querer, habían convertido la sala
de chat de elsalvador.com en un sitio histórico, como dice uno
de los carteles colgados en la pared frontal de la habitación.
Así comenzó la reunión. Entre gestos extrañados,
incómodos, risas disimuladas y la bienvenida a los “forasteros”,
al mejor estilo de un primer día de clases.
Y mientras unos y otros trataban de encontrar una salida lo más
pronto posible a esa encrucijada de decir su nombre y la sección
a su cargo, los nuevos editores intentaban tomar nota de lo que se les
venía.
Después se dieron cuenta de que no lo necesitarían, de
que jamás lo olvidarían. Era su primera aventura periodística.
Estaban ahí sentados frente a frente. Escuchando y anotando los
temas que se trataban, como en otras veces lo hacen desde su propia
trinchera, en su charco, para hablar a lo popular.
Pero esta vez era distinto, se trataba de la edición número
25,001 de El Diario de Hoy, de la que ellos formarían parte por
una novedosa iniciativa de Vértice en el marco del día
del periodista salvadoreño.
| Norman
Quijano
“Fue una experiencia muy interesante.
Vi un proceso bastante meticuloso y analítico. Vi también
que no es un sistema rígido, que entre broma y seriedad
se obtiene un buen producto. Considero que eso es algo muy importante
de conocer. Me sentí motivado, deseoso de dar mi modesto
aporte y muy reflexivo. Nunca imaginé convertirme en editor”. |
Con las aguas ya calmas, la confianza asomó en
la cara de los nóveles editores. Aparte de las noticias, también
aparecieron los chistes. Como aquel del burro que provocó un
accidente de tránsito o la ocurrencia de un editor al informar
de que a “algunos diputados se les había terminado la vida
buena” cuando informó sobre la pérdida de privilegios
a los parlamentarios guatemaltecos.
Las risas distendieron el ambiente. Y los nervios iniciales desaparecieron.
Pero no las diferencias ideológicas de los invitados. Esas son
imposibles de borrar de la noche a la mañana. Porque mientras
Quijano sugería que se incluyera en la nota que era la primera
vez que se penaba un caso de aborto en el país, Martínez
y Rogel se iban por que se le diera un enfoque más socio-económico
a la redacción. Total, como dicen los ancianos, “gallina
que come huevos…”.
La llegada del refrigerio, tan extraño como bienvenido, marcó
el punto de distención en el cónclave periodístico.
Una caja de donas dispuesta al centro de la mesa ovalada avispó
a más de alguno.
Las casi dos horas de reunión llegan a su fin con la invitación
de la reunión de la tarde. La cara de los nóveles editores
reflejan un dejo, sino de alivio, al menos de resignación por
haber soportado estoicamente algo a lo que no están acostumbrados.
Editar un periódico requiere de imaginación y mucha, pero
mucha, paciencia. Lo de ellos es otro “trip”, dirían
los jóvenes.
reunión vespertina
El parto de un periódico es en dos actos. Uno matutino y el otro
vespertino. Cada uno con una sazón especial y diferente.
La reunión vespertina, o sea, el segundo acto del parto periodístico,
tuvo, también, otro componente. Esta vez fue el turno del diputado
pecenista Dagoberto Marroquín en convertirse en editor de El
Diario de Hoy por un día.
Él solo, sin barra, tomó al toro por lo cuernos y se olvidó
de que, a esa misma hora, Francisco Merino lo declaraba ausente en la
plenaria de ese día.
Sentado a la derecha de su “amigo”, como llamó a
Luis Lainez, así, sin tilde, con los brazos cruzados sobre la
mesa, y con esa mirada desconfiada que lo caracteriza, Dagoberto Marroquín
veía cómo ingresaban, uno a uno, sus nuevos colegas.
Conforme avanzó la reunión, Marroquín se tomó
en serio su papel de editor y aclaró algunos puntos políticos,
a petición de Laínez, con tilde. Sugirió enfoques
y tener “sumo cuidado” en la redacción de la nota
de las AFPs. Sin duda, todo un editor periodístico.
| |
| Iliana
Rogel, fue por un día, editora de El Diario de Hoy, lo que
alguien considero "historico" |
El diputado tomó un papel más activo que
sus colegas de la mañana. Sus discursos alargaron más
de lo usual la reunión de la tarde. Más de alguno llegó
a bromear que de seguir así no habría edición del
siguiente día.
Las intervenciones de cada editor se sucedían a lo largo de la
reunión, algunas salpicadas por las ocurrencias o los reclamos
de Marroquín. “Yo creía que en las noticias que
se publican sólo decidía Lafitte Fernández, pero
hoy me doy cuenta de que hay toda una democracia”, dijo el parlamentario.
Los murmullos y las risas asomaron nuevamente. Verdad o mentira, no
se pudo comprobar.
Pocas reuniones de editores tienen refrigerio incluido, y mucho menos
mañana y tarde, al menos cortesía de la casa. Quizás
por eso los murmullos y los cambios de expresión cada vez que
aparecían las cajas de donas y las tazas de café. No era
para menos, no todos los días se cuecen habas…
Pero el paso inexorable del tiempo hace mella en cualquiera, y llegó
un momento en que Marroquín se enfrascó en la confección
de un barco de papel, ese mismo que le quedó de souvenir a la
editora de El País, Sandra Moreno.
Dicen que para juzgar el trabajo del otro hay que calzarse los zapatos
de éste. Por no decir que “no es lo mismo verla venir que
tenerla enfrente”.
Esa premisa primó en el ejercicio con los diputados convertidos
en periodistas por un día. Dar a conocer al menos un día
de trabajo en un medio escrito. Sentarse al otro lado de la noticia.
“Sentir en carne propia” ese estrés delicioso de
construir un periódico. Prestarles nuestros zapatos para que
se los calcen. Ellos tendrán la última palabra. Nosotros
seguiremos con lo nuestro.
Al
otro lado de la noticia
“El periodista no puede
considerarse neutral”
El
autor, diputado efemelenista, aceptó la oportunidad de entrevistar
al editor de política de El Diario de Hoy, Luis Laínez.
Por media hora,
hablaron sobre el periodismo que se hace en El Salvador. Laínez,
quien
tantas veces ha formulado las preguntas, hoy tuvo que responder.
| |
| Tanto
Hugo Martínez como Luis Laínez coincidieron en que
el ejercicio periodístico fue interesante. |
Hugo Martínez: ¿Por qué
decidiste ser periodista?
No sé… por casualidad, yo quería aprender a escribir.
Después te metés en la profesión y te va gustando
escribir, contar historias, descubrir algo que no estaba a flote.
¿Qué pensás
del periodismo salvadoreño?
Que está evolucionando desde hace una década, pero que
le hace falta cambiar mucho, adquirir nuevas herramientas, dominar géneros,
sobre todo madurar, porque está como en la adolescencia, pero
eso lo va a lograr con el tiempo, cuando los periodistas crezcamos y
cosechemos otras experiencias.
¿Si estuviera a tu alcance, qué crees que debería
mejorar el periodismo salvadoreño?
Tal vez las capacitaciones de los periodistas, crear espacios, porque
en esto lo que más falta hace es tiempo, tal vez tenés
las mejores intenciones de ir a seminarios, pero hay que trabajar, tenés
familia… Yo cambiaría eso y promovería que lean
más, que no sólo se trata de ir a poner una grabadora,
tomar nota, sino también tomar ejemplos, de saber cómo
se escribe en otros lados, tenés a la mano la Internet que te
sirve para conocer otras realidades y es tan fácil, con un “click”
llegás a otro periódico, pero hay gente que no lo aprovecha.
Una
extraña sensación
Me parecio extraño. Nunca había experimentado el hecho
de ser entrevistado, pero no me sentí nervioso porque con
Hugo Martínez ya nos conocíamos, había confianza.
Se había preparado, llevaba un cuestionario y su asistente
fungió como fotógrafa. Se esforzó en su papel
de periodista, estuvo interesante el ejercicio. Luis Laínez. |
¿Qué pensás del periodismo
investigativo? ¿Cómo lo ves? ¿Está a la
altura?
Ese género es uno de tantos, no es, ni cualitativamente hablando,
mejor que otros, como el periodismo de espectáculos o el que
cubre la Asamblea. Es un estilo… no puedo decirte que todo va
a girar alrededor del periodismo investigativo, es una especialización
que la van a tener unos y otros no. Para que haya un periodismo investigativo
fuerte tiene que haber también una gran inversión de los
medios, porque es un género muy especializado quizás un
poco más que los demás y que da frutos en el tiempo, no
podés tener una investigación en un par de días
y llamarla periodismo de investigación, es algo más profundo.
El director de un medio dijo, en la campaña del 2000,
que el 80% de los periodistas de este país eran de izquierda.
¿Qué opinás?
Es su opinión. Lo que sí creo es que hay gente que confunde
las cosas. Cree que está en una posición, digamos, idealista,
la confunde con una forma de vida… Creo que, en cuanto a la ideología
de las personas, eso no infiere tanto en su capacidad de trabajo ni
en la calidad de lo que produce.
¿Y crees que hay periodistas que toman partido en una
campaña electoral?
Los hay, pero cada vez menos…
¿Y qué opinas de ellos?
Hay gente o medios que pueden tomar posturas por ideas que a veces pueden
coincidir con los planteamientos de los partidos, pero no significa
que estén apoyando a un partido en particular; hay casos excepcionales
de periodistas que apoyan a ciertos partidos en particular. Creo que
el periodista, en ningún momento, puede considerarse neutral,
desde el momento que decís: “voy a usar esta palabra y
no esta otra” estás discriminando la realidad. Desde ese
momento la neutralidad queda como algo imposible de alcanzar. Lo que
tenés que buscar es balance, equilibrio, cuando faltás
a una de estas cosas es que tomas un partido, como muy descarado. Eso
va en contra de la ética del periodista, es un compromiso con
los lectores, con el público; al final de cuentas, lo que hace
esa persona es desmerecerse ante los demás.
Entonces va contra la ética y se desmerece una persona
que tome una opción, así como tú decías
“descarada”
Es que… si estás en el ejercicio periodístico, tu
compromiso es con tus lectores, con los televidentes, con los radioescuchas,
ellos son para los que vos trabajás. Tenés un compromiso
directo, un vínculo con tu público… te convertís
en los oídos, en los ojos del ciudadano común y corriente
que no tiene acceso, digamos, a un presidente, a un diputado, a un funcionario,
incluso a un accidente, a un muerto. Cuando no tenés claro eso
y tenés un compromiso con un partido político, te estás
como cambiando de bando en el sentido de que vos ya tenés un
compromiso y estás faltando a él. Diferente es un periodista
que cese sus funciones y toma partido…
¿Cuál debería ser la actitud
de un periodista si sobre el enfoque de una nota tiene diferencias con
el dueño del medio?
Eso sucede seguidísimo. Hay una cosa que se ha puesto de moda
últimamente, pero que siempre ha existido, digamos en el Diario,
es que podés dialogar, podés explicar tus razones, el
impacto en la vida nacional, las repercusiones sociales y así
dialogando se puede llegar a un acuerdo. No es algo que te van a decir:
“No sale”. Lo que va a suceder es que vas a dar un debate
de la importancia de “tal” tema y si el tema es fuerte se
va a publicar…
¿Y si no hay acuerdo?
Siempre debe haber acuerdo. Siempre hay un diálogo que llega
a algo.
¿Ese acuerdo puede incluir que el nombre del periodista no aparezca
en la nota?
Podría ser… otra cosa, cuando no aparece el nombre del
periodista es cuando han trabajado varios, cuando una nota es muy corta
nunca te le ponen el crédito o porque representa más la
posición del Diario que la de un periodista en particular.
¿Qué piensas sobre información y opinión?
Que son dos posibilidades que pueden haber en un medio de comunicación,
pero que están separadas o más bien delimitadas en sus
espacios, la opinión es exclusiva de las páginas editoriales.
La información, como tal, va para las páginas de información,
no se deben mezclar.
¿Crees que se respeta esa diferencia entre la opinión
editorial del medio y la información que ese medio está
comprometido a trasladarle a su público?
Nadie es perfecto, muchas veces se ha visto que se han traspasado los
límites, por eso te decía, que el periodismo tiene que
madurar y crecer y una de esas cosas es que comparás un medio
de comunicación, cualquiera, con hace quince años y vas
a ver una diferencia enorme, entonces eso ha ido cambiando.
Al
otro lado de la noticia
“Periodistas, no críticos”
Esta
reconocida empresaria cultural también asumió el rol de
periodista.
Con un estilo más relajado pero acucioso, logró extraer
algunos juicios
sobre el estado de nuestro arte y cultura, a los editores de Vida de
El Diario de Hoy, Ana Giralt y Javier Maldonado.
Cuatro menos diez minutos del miércoles 28 de
julio. Mientras navego en el río revuelto de buses y carros de
la Avenida Juan Pablo II, pienso en la manía que tengo de meterme
en líos, como si no tuviera suficientes.
A petición de Vértice, vamos a invertir los roles. Me
dispongo, grabadora en mano, a entrevistar a los “entrevistadores”,
a los editores de “Vida”. Es un buen lío entrevistar
a la periodista “más agresiva, dura y crítica”,
que “ponía a temblar a los diputados en la Asamblea cuando
la veían entrar”, según algunos de sus colegas.
Y a la vez, a su compañero de fórmula, Javier Maldonado,
“periodista jovial, hiperactivo y eléctrico”.
Nos presentamos “entrevistadora” y “entrevistados”.
Ojos lindos y un “look” sobrio, pero moderno y discretamente
sexy, Ana Giralt parece una auténtica catalana, aunque es “re-tica
y centroamericana”.
La
entrevistadora
Nombre: Beatriz Alcaine
Profesión: inventora, diseñadora...
pero le gusta más que la llamen “artista y empresaria
cultural”.
Trabaja: tampoco le gusta que la presenten como
“propietaria” de la La Luna Casa y Arte, sino como
“fundadora” de este centro cultural que abrió
sus puertas en 1991. |
La
incomodidad de ser entrevistado
Yo no estaba nervioso, pero se siente raro que a uno le pongan la
cámara enfrente y le hagan fotos.
Me intrigaba que la entrevista fuera sobre cultura general porque
si me empezaban a hacer preguntas de presidentes salvadoreños,
por ejemplo, me habrían ponchado. Sé más de
artistas que de presidentes. (Javier Maldonado) |
Javier Maldonado trae una sonrisa fresca y amplia y
su mirada saca chispas. Mientras caminamos al edificio de enfrente,
entre risas nerviosas, los dos piden que no los vaya a tratar mal, pero
yo les aseguro que soy “noble y buena gente”.
Me habría encantado sacarlos de su lugar de trabajo y hacer una
plática en sofás cómodos con una buena taza de
café. Pero no. Ya estamos allí, mirándonos de frente.
La grabadora empieza a correr.
Beatriz Alcaine: Ana, un par de colegas tuyos me decían
que quizá tú eres la periodista joven más crítica,
agresiva y dura que hizo temblar a la Asamblea más de una vez.
¿se puede tener esa misma actitud en el campo de la cultura,
escenarios?
Lo estamos tratando de hacer, es un área que desconocía
y donde se puede hacer tanto… Así como aprendí a
conocer qué hacen los diputados… sacar cosas más
interesantes del quehacer legislativo, eso estamos tratando de hacer
acá.
¿Tienen los recursos para hacer que esta sección de ustedes
trascienda el mero traslado de informacion?
Ana: Para ser la primera vez que en el Diario se tiene una
presencia permanente de la palabra cultura y de las distintas expresiones
culturales, creo que se está haciendo un buen trabajo, se podría
hacer mejor y para eso vamos… Creo que tenemos libertad, aunque
existen momentos en los que, por diferentes motivos, hemos tenido que
limitarnos, pero han sido mínimas.
Javier: Muchas veces hemos tenido que valorar qué podemos sacrificar
y lamentabemente hay material que hemos tenido que “mochar”.
Ana, en esos cinco años que pasaste en política,
conociste a muchos personajes, ¿quién de ellos te impresionó?
Rafael Machuca, por su sinceridad, siempre decía las
cosas en la cara, es de los pocos políticos que dicen que el
blanco es blanco y el azul es azul… Él, en las plenarias,
siempre fue un político demasiado franco e incluso lo critiqué
por la forma en que decía las cosas, mal o bien, pero siempre
fue franco.
¿Javier, de la gente que está en la onda de la cultura,
quién te ha impresionado? No me han impactado nombres
sino lo que hacen artistas a los que casi nunca se les identifica, que
no están en una galería famosa de arte, que no están
en un museo, a los que se les llama artesanos, pero que forman parte
de la vida cotidiana de la ciudad. Le doy el valor a la gente anónima.
Ana, ya fuera de tu oficio, ¿qué opinas del sexo?
El sexo es rico… (ríe). Es una libertad.
El sexo es una agresión y violencia para un montón
de gente, no es rico ni placentero, ¿qué opinás,
Javier?
Creo que en este tema se ha perdido el interés mágico,
lo ven como la satisfacción de una necesidad…
Hay un elemento cultural allí, ¿qué se
puede hacer para que en lugar de ser un tema tabú, se hable desde
los medios de comunicación para cambiar esa percepción?
Javier: No permitir a esos que pretenden manipular la moral, y decir
las cosas como realmente son, sin malas intenciones…
¿Ana, ser mujer en Costa Rica y ser mujer en El Salvador,
se parecen?
No. La mujer en El Salvador, sin ofender, creo que está demasiado
sumisa. En Costa Rica somos más aventadas, y nos dicen que somos
putas, y no somos putas, lo que pasa es que somos mucho más abiertas,
mucho más francas…
| A
mí Que me pregunten de política
Me inquietaba saber sobre qué tema me iban a platicar.
Temía que fuera de historia o algo parecido.
Me dije: si me preguntan sobre la historia salvadoreña,
ya me tronaron. A mí que me pregunten de política.
(Ana Giralt) |
Hablando del papel del arte ¿es relevante
o es un accesorio?
Javier: Se le ha visto como un accesorio… Tan
simple como haber visto en el Festival de Teatro Infantil donde habían
colas de niños con sus papás, pero en el festival centroamericano
no fue así…
¿Hay que apostarle al arte?
Ana: uno de los propósitos de Ricardo Poma fue
hacer un teatro en Metrocentro porque ahí converge mucha gente…
Javier: Es un error pensar que los medios de comunicación son
los encargados de fomentar el arte y cultivar a la agente, también
el gobierno debe impulsarlo en una dosis muy grande, y no lo hace.
Rafael Menjívar Ochoa dice que un buen periodismo cultural
lo hacen “individuos que no sólo manejan las buenas técnicas,
sino que saben de lo que están hablando, y aman y viven lo que
están hablando...
Ana: De acuerdo, hay muchos periodistas que no tienen idea
de lo que están hablando…y hay gente que se quiere convertir
en crítico cuando no lo es…
¿Pueden hacer reportajes de eventos culturales, pero
no crítica?
Ana: Decir este tipo de arte es una porquería
porque yo, Ana Giralt, lo digo, me parece irresponsable como periodista
porque influís en la opinión de un gran sector.
Javier: Podés matar ilusiones.
¿Hay algo que nos toca a todos, es el amor… lo
podrían definir?
Ana: el amor es una mezcla de sentimientos, de sensaciones...
Javier: es un sentimiento que a unos les da miedo…
Ana terminó relajada y feliz porque no le hice preguntas sobre
datos históricos. Javier cambió la risita nerviosa por
una más amplia y natural. Yo respiré aliviada.
Sumergida de nuevo en el río pesado de las cinco de la tarde,
pensé en todas las preguntas que pude haberles hecho y agradecí
ser entrevistadora sólo por hoy. Mis respetos a quienes lo son
todos los días.
| |
|
| Más
que una entrevista formal fue una plática amena la que sostuvieron
Ana Giralt y Javier Maldonado, editores de la sección Vida
de El Diario de Hoy, con Beatríz Alcaine, la periodista por
un día. |
Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular. | |