1 de febrero de 2004


EXPEDIENTE POLICIALES

Radiografía de la PNC

Hoy se cumplen doce años de creación de la Policía Nacional Civil.
En ese período, algunas de sus acciones preocupan a muchos.

Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com

El secuestro, el asesinato, la violación y cualquier otro caso delincuencial es repudiable y merece ser perseguido con ahínco por las autoridades.

¿Pero qué pasa cuando son los mismos miembros del cuerpo encargado de dar seguridad los involucrados en este tipo de casos?

Cada día son más crecientes, y menos sorprendentes, las noticias de policías involucrados en hechos delincuenciales y puestos a la orden de autoridades judiciales.

Algunos llegan a asegurar, incluso, que “no estamos en buenas manos” en materia de seguridad pública.

La afirmación puede ser demasiado atrevida. Porque si bien es cierto en términos comparativos hoy tenemos una policía mejor que la anterior (la Policía Nacional), eso no significa que tenga problemas y que no haya ido perdiendo el rumbo a lo largo de estos doce años de vida que cumple hoy.

Una nueva policía
José María Monterrey dejó de lado sus negocios y asumió la tarea de instaurar un nuevo cuerpo policial acorde a las exigencias del momento que vivía el país.
Su nombramiento generó más interrogantes que expectativas. Un empresario privado, de perfil relativamente bajo, se hacía cargo de una nueva institución de seguridad pública.
Sin embargo, José María Monterrey asume la tarea, a pesar de los comentarios de allegados y detractores y se dedica a tiempo completo a sentar los cimientos de la Policía Nacional Civil.
Instaura su despacho en su propia empresa, Centrofrío, sobre la Avenida Olímpica, y desde ahí emprende una gestión orientada a la transición que significaba el desmontaje de los antiguos cuerpos de seguridad y el desarrollo de una policía todavía eje fundamental de los acuerdos de paz.
Para muchos consultados, el aporte de José María Monterrey consiste en fundar, desarrollar e instalar un nuevo cuerpo de seguridad.

Nombre: José María Monterrey
Período: 1992-1994
etapa: Instauración del nuevo cuerpo policial
cargo actual: Empresario

Miguel Cruz, director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (IUDOP), es tajante al sostener que “vamos, cada vez más, a una policía que se va a parecer más a los antiguos cuerpos de seguridad, a la antigua Policía Nacional”.

Por su parte, dos ex directores policiales, tal vez menos dramáticos que Cruz, coinciden en que lo que ha pasado en el cuerpo de seguridad es que se ha “perdido la mística y el acercamiento con la ciudadanía”; algo que al principio, allá por los años 90, “eso era fundamental”, aseguran.

Las afirmaciones de los consultados encuentran un fundamento muy sólido en las informaciones periodísticas y en algunas declaraciones entre los ciudadanos.

Cada día es más frecuente encontrar casos de corrupción o delictivos en las filas policiales que van desde los menos graves, como pedir “mordidas” en retenes policiales o por cualquier trámite, hasta violaciones, secuestros, asesinatos, asaltos, bandas delincuenciales, abusos de poder, intimidaciones, entre otros. Algo que también era señalado a los antiguos cuerpos de seguridad.

Pese a los problemas los agentes policiales tienen mucho prestigio en la región.

La nueva policía

En 1992, los Acuerdos de Paz firmados por el FMLN y el gobierno salvadoreño dieron vida a un nuevo cuerpo policial.

La idea era formar una institución nueva, con nueva estructura, doctrina y función distinta a los cuerpos existentes en ese momento. Su misión era, según la ley orgánica emanada del acuerdo entre las partes beligerantes, proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos y las libertades de las personas, prevenir y combatir toda clase de delitos, mantener la paz interna, la tranquilidad, el orden y la seguridad tanto en lo urbano como lo rural con estricto apego a los derechos humanos.

También, el mismo acuerdo establecía que la nueva policía sería independiente de la Fuerza Armada y ajena a toda actividad partidista.

Esto último no se cumplió totalmente. Si bien es cierto la corporación se deslindó de la institución castrense no necesariamente lo hizo de la cuestión partidista.

El primer director, José María Monterrey, en Chalatenango con la Policía Auxiliar Transitoria (PAT).

Al final, la PNC se conformó a partir de la repartición de cuotas a ambas bandos en conflicto.

Veinte por ciento para cado uno y el resto proveniente de la sociedad civil, en evidente contradicción incluso con el mismo encargado de la misión técnica que sugirió la formación de la policía, Jesús Rodez, quien recomendó no llenar a la policía de miembros ni del régimen anterior ni de la guerrilla, sino hacerla sobre bases completamente nuevas.

Eso fue dañino, de acuerdo con Cruz, porque se manipuló políticamente la creación del nuevo cuerpo y “se trató de mantener a la misma gente de antes”, bajo el argumento de falta de experiencia; pero lo único que hizo fue mantener viejas prácticas en la forma de enfrentar el delito.

Luego se sucedieron una serie de hechos que hicieron más traumática la transición porque obligaron a correr en su instauración.

La evolución policial
La segunda administración, a manos del ingeniero Rodrigo Ávila, significó el despliegue territorial del nuevo cuerpo de seguridad pública.
Asumió la dirección general después de que se retirará José María Monterrey.
Su carrera dentro de la PNC comenzó prácticamente de cero como director de administración o, como dicen algunos, para gestionar y administrar fondos internacionales. Algo que él acepta y agrega que “también los fondos nacionales”.
Su mérito consiste básicamente en desplegar y empezar la consolidación de un nuevo cuerpo policial en una época postbélica altamente frágil en materia de seguridad pública.
Su gestión, además, se caracterizó por su absoluta participación en las acciones policiales debido, como él lo sostiene, “a la juventud”. Tenía 30 años cuando asumió la dirección policial.
Ahora está a cargo de la dirección departamental de ARENA en La Libertad.

Nombre: Rodrigo Ávila
Período: 1994- 1999
etapa: Despliegue de la PNC
cargo actual: Director departamental de ARENA en La Libertad

Casos como el asalto a la agencia de una institución bancaria cometido por hombres vestidos con uniformes de la Policía Nacional, aceleraron el desmontaje de ese cuerpo de seguridad antes de tiempo, después de una decisión política del entonces Presidente de la República Armando Calderón Sol, lo que, en palabras de Ávila, obligó a asumir la responsabilidad de la seguridad pública sin estar “necesariamente preparados”.

Otro problema con el que tuvo que lidiar en un principio la corporación es, de acuerdo con Ávila, una “especie de dicotomía en el poder” con el ministro de seguridad pública, Hugo Barrera, en cuanto al mando de la Policía; pero eso se solucionó y, al final , se trabajó armónicamente.

Si bien es cierto todos los problemas, de distinta índole, que pudo haber tenido la conformación de la PNC la afectaron, ninguno lo hizo tanto como las cuotas partidarias, de acuerdo con los consultados; incluso algunos afirman que esa podría ser, precisamente, la génesis de los problemas actuales en el accionar policial y que aún persisten.

La defensa

El director Ricardo Menesses lo niega y asegura que ese tema ya es historia en la Policía. “Ya nadie habla de eso”, aseveró.

Sin embargo, Vértice conoce al menos un caso de un miembro de la corporación que tuvo que dejar la institución por diferencias ideológicas partidarias con su superior.

En su lugar, el director policial prefiere hablar de transparencia y de la depuración que ha realizado la corporación de malos elementos.

Cierto. Nadie puede negar que la Policía no ha asumido su responsabilidad en todo caso donde ha sido señalada o cualquiera de sus miembros han resultado involucrados. Sólo el año pasado, la Inspectoría General procesó 5,039 elementos, entre operativos y administrativos por faltas al reglamento disciplinario. De esos, 287 tuvieron que dejar la institución.

Ese proceso de limpieza que ha realizado la institución a lo largo de sus once años de existencia es beneficioso porque profesionaliza cada vez más la labor policial. Pero, a la luz de los casos recientes, parece ser que aún falta mucho por trabajar.

Rodrigo Ávila dice que todo pasa por la motivación del personal. “Antes hacíamos mucho énfasis en los alicientes, en las motivaciones, etc. y siento, sin temor a equivocarme, que en las épocas iniciales de la Policía el tema de la corrupción (al interior de ésta) ni se escuchaba.

Era una policía más cercana a la gente”, dice.

Cruz y Monterrey lo secundan. Menesses tiene una visión diferente; aunque, en cierto modo, no muy alejada. Muy en el fondo, su administración, según él, se basa en rescatar los aspectos que según los consultados hay que potenciar en la corporación. Acercamiento con la comunidad para que ésta se sienta protegida por “su policía”, apertura hacia los medios de comunicación y “tratar de ver cómo reconocer la labor del personal”.

Rescatable

Para los entrevis-tados, no todo es malo en la Policía. Si es cierto hay proble-mas de corrupción, sería ingrato no reconocer su aporte, ni el de su perso-nal.

Como también sería injusto culparla solo a ella. Algunos sociólogos -que no quisieron ser identificados- sostienen que parte de la culpa es del Estado o de las políticas para enfrentar la violencia. “Lo están convirtiendo en un cuerpo represivo”, dicen.

El súper policía
Para muchos, Mauricio Sandoval crea una nueva PNC. En ocasiones, la prensa fue su mejor aliada.
Mauricio Sandoval reorganizó la Policía Nacional Civil y le dio un sentido de gestión y un enfoque administrativo por medio del cual se buscó enfrentar el problema del crimen o definir reglas claras de lo que ellos querían combatir en ese momento.
Antes de asumir la dirección policial fue director del Organismo de Inteligencia del Estado (OIE) lo que le dio experiencia para establecer una unidad de información más alrededor de la policía.
Combatió con relativa efectividad el problema de los secuestros en el país; aunque, sus detractores siempre le criticaron el manejo que hizo sobre los medios de comunicación, donde él cobró protagonismo.
Para algunos miembros de la corporación aún activos, reorientó la mística policial e instauró los valores que aún permanecen en la institución. Se retiró después de cuatro años al frente para correr por la nominación presidencial de ARENA; pero fracasó en el intento.

Nombre: Mauricio Sandoval
Período: 1999-2003
etapa: La consolidación del nuevo cuerpo policial.
cargo actual: Dedicado a su empresa publicitaria.

“Esta Policía aún tiene muchas cosas mejores a los cuerpos que teníamos antes de los acuerdos”, resume el director del IUDOP.

“La Policía va camino hacia el profesionalismo y hacia la institucionalidad”, acepta Rodrigo Ávila.
“Hay que darle mérito. De las instituciones de los acuerdos de paz, es la que se ha mantenido más vertical”, manifiesta José María Monterrey.

Y los más importante aún, gran parte de la población aún mantiene un grado de confianza en la corporación, de acuerdo con las distintas encuestas de opinión pública.

Tampoco se puede negar su efectividad en el combate a la delincuencia organizada ni su lucha permanente por erradicarla, a pesar de las críticas recibidas por el tiempo en que se han ejecutado.

En los doce años que cumple hoy la corporación tiene que lamentar la pérdida de 703 de sus miembros.

Sin embargo, eso se queda empañado cuando, de acuerdo con las versiones periodísticas, cada día es más frecuente ver policías violar el juramento que una vez hicieron de proteger y garantizar la seguridad de la ciudadanía.

Pero para combatir eso, también la corporación necesita no solo el señalamiento de diferentes instituciones, ya sea estatales o no gubernamentales, y también requiere su apoyo.

La depuración de malos elementos es buena. “Es lo mejor que nos pudo haber pasado”, dice Menesses, pero no es suficiente.

“Los casos de corrupción hay que dimensionarlos desde la perspectiva de cómo está la moral
de la gente”, dice Ávila.

Cosas tan elementales como salarios, recursos, alicientes, todo abona para un mayor profesionalismo de los agentes. Hay casos de agentes que no reciben aumento salarial desde la época de Ávila. O de miembros de grupos de élite que tienen que comprar de su propia bolsa gorros navarone, por ejemplo. “Eso no es bueno para la moral de los miembros”, dicen algunos expertos consultados.

El problema de la corrupción policial hay que atacarlo de inmediato, dicen los entrevistados, de lo contrario se van a seguir dando casos de agentes involucrados en delitos. “Y esa no es la policía que queremos”, dijo Cruz.



Las piedras en el camino

Ni alto, ni bajo, ni feo, ni guapo... No son esas las cualidades
que buscan los partido s políticos en el electorado, sólo se trata
de lograr fríos números a su favor.

En el asalto al Holiday Inn fueron acusados Víctor Hugo López, Óscar Soto y Jorge García.

La labor policial también se ha visto ensombrecida en distintos momentos del tiempo. Agentes involucrados en narcotráfico, asesinatos y alteración de pruebas, serían las principales espinas en la parte escabrosa del camino andado en 12 años.

Sin duda, el asesinato de Adriano Vilanova Velver a manos de un grupo de policías de la delegación de Panchimalco quizá sea una de las más recordadas manchas en las vestiduras de la Policía Nacional Civil (PNC).

El hallazgo del cadáver del estudiante de medicina el 2 de septiembre de 1995 en una quebrada en una quinta situada en Los Planes de Renderos, no habría causado tal magnitud o impacto en la opinión pública si entre los culpables estuvieran involucrados policías activos.

Oficial de carrera
Ricardo Menesses rompió la “tradición” del director civil en la corporación con su designación.
Adiferencia de los tres directores generales de la Policía Nacional Civil, el actual, Ricardo Menesses, es un oficial formado en el seno mismo de la institución policial.
Para muchos, el comisionado Menesses es, en cierto forma, la continuación del proyecto institucional de su predecesor, Mauricio Sandoval.
Menesses ingresó a la policía el 8 de marzo de 1993. Luego de su graduación como subcomisionado creó, organizó y puso en funcionamiento el régimen interno de la Academia Nacional de Seguridad Pública.
Es un policía de carrera que conoce a la perfección el funcionamiento y las necesidades de la corporación. Ha mantenido una actitud muy abierta con los medios de comunicación y disposición a escuchar denuncias y a trabajar por superar problemas.
El hecho de llegar a ser director general y ser un policía formado en la misma institución, para muchos, es contraproducente, ya que genera dinámicas de “luchas intestinas” en los distintos jefes de unidades por llegar al poder.

Nombre: Ricardo Mauricio Menesses Orellana.
Período: de 2002 hasta la fecha.
etapa: Fortalecimiento de la institución policial.
cargo actual: Director General de la PNC.

Siete agentes señalados en el hecho; de éstos, cinco fueron declarados culpables del crimen y sentenciados a penas de entre 23 y 25 años de prisión, el 11 de octubre de 1998.

Los detalles de la muerte del joven Vilanova, quien murió a causa de una golpiza, y el homicidio mismo revelaron que el papel de algunos miembros de la corporación iba camino al desfiladero.

Una línea sucesiva de hechos similares, como de otra índole, en los que se involucraban directa o indirectamente policías, ocurrieron en años posteriores. Dos de los casos de mayor impacto se registraron en mayo de 2000.

Otro pelo en la sopa

El secuestro de Rodrigo Zablah ejecutado por supuestos policías que se conducían en una
patrulla es uno de ellos. Más tarde, a esos mismos agentes se les acusó de participar en cinco plagios más.

Las declaraciones del entonces director Mauricio Sandoval, de que los agentes no integraban la banda de secuestradores, sino que hacían “favores”, no desvió la atención hacia la reprobada conducta de la institución policial.

El 23 de mayo, seis días después del secuestro de Zablah, otros tres policías del Sistema de Emergencia 121 destacados en Ciudad Merliot volvían a ser protagonistas de las coberturas noticiosas, tras ser acusados de intervenir en un asalto al hotel Holiday Inn, ubicado en Antiguo Cuscatlán, La Libertad.

Los mismos agentes fueron señalados de participar en otro asalto, esta vez a la Colecturía de Impuestos Fiscales de Sonsonate.

Más casos se sucedieron y fueron desfilando uno a uno en los medios de comunicación.

Situaciones como abusos de poder, golpizas a detenidos, violaciones en bartolinas, entre otros, y todos con protagonistas vestidos de azul, empañan el papel preventivo del delito de muchos buenos policías.

Y aunque la PNC ejecuta un proceso de depuración relativamente efectivo, los malos elementos siguen dando de qué hablar.

Los encuestas aún le dan un gran nivel de confianza a la corporación, quizá porque ésta percibe que asume su responsabilidad en estos hechos. Lo cierto es que, como escribió una periodista de este medio, “inocentes o culpables, los policías tienen mucho que responder a la ciudadanía”.

Procesados 2003/5,039
Depurados 2,144
Depurados 2003/ 287

Los policías procesados por la Inspectoría General por violar el reglamento.
Los miembros de la PNC depurados, desde 2000, por cometer alguna falta. La depuración policial de 2003 alcanzó los distintos niveles de la PNC.

 


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.