31 de agosto de 2003


ENTREVISTA

“Esto no debilita a las Naciones Unidas”

Beat Rohr es el nuevo representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en El Salvador y considera que los atentados contra la misión diplomática en Bagdad, contrario a debilitarlos, ha fortalecido su convicción de trabajo y ha demostrado que son una institución importante y necesaria.

Texto: Erick L. Lemus y Mirella Cáceres
Fotos: Omar Carbonero

vertice@elsalvador.com
Para este funcionario, los conflictos armados cada vez son más violentos, complejos e irrespetuosos del lado humanitario. Una lección que aprender

Beat Rohr es un suizo canadiense al frente de la principal oficina que representa a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en El Salvador. Procedente de Egipto, donde fungía como director de una organización humanitaria, ha arribado a la sede con una visión clara.

Vértice conversó con él sobre su nuevo cargo y sus proyecciones en el país; pero, principalmente, escrutó su percepción a los atentados contra la misión de la ONU en Bagdad que cobró la vida de 24 funcionarios.

En este contexto, Rohr, tiene bien claro dos cosas: el atentado no fue contra la misión diplomática sino contra el pueblo iraquí y , dos, esto debe servir a la máxima organización mundial para que aprenda ciertas lecciones en materia de seguridad.

Vértice: ¿Este ataque debilitó a la ONU?
Beat Rhor: Debilita porque perdemos personas sumamente valiosas para la institución, pero nos fortalece en nuestra convicción de que tenemos que hacer un trabajo, que sí somos necesarios como institución.
Me da la impresión de que los últimos diez días, después del atentado, la comunidad internacional dice en conjunto: ‘a las Naciones Unidas la necesitamos, la tenemos que apoyar y tenemos que darle el rol que se merece como institución’. En el caso de Iraq no ha sido fácil. Si usted lee los periódicos de hoy, se está hablando de una fuerza bajo supervisión de las Naciones Unidas; posiblemente reemplazar la fuerza de los Estados Unidos que está manejando toda la parte de seguridad y ocupación.
Si esto se va a hacer o no es un debate a nivel de Consejo de Seguridad, pero es importante ver que esto no debilita a las Naciones Unidas. He estado hablando con personas que conocen, que trabajan allá... se sienten mucho más comprometidos.

Pero hay críticas sobre el papel de la ONU y hasta la han señalado como ineficaz.
En Iraq las Naciones Unidas han estado desde (hace) mucho. En los últimos años, especialmente en la fase del boicot, uno de los programas más grandes a nivel mundial de la ONU es el programa de petróleo, que permite al régimen vender cierta cantidad de petróleo, se importa alimento y se distribuye (al pueblo de Iraq).
Este programa es identificado como uno de los más exitosos y con menos problemas en términos de transparencia. Es un programa muy positivo. La inspección de armas ha sido muy compleja. Yo creo que, a nivel del pueblo iraquí, la ONU es muy respetada y querida. Cuando uno trabaja en un conflicto, siempre va a estar atacado de ambos lados.
La ONU se ha opuesto claramente a la guerra que inició este año y esto ha causado mucha polémica. Sabemos que este ha sido un tema muy debatido y conflictivo.
Siempre existe la amenaza hacia la ONU como un objetivo militar, pero nunca antes de esa manera tan explícita.
No, es que nunca (lo) fue. Han habido incidentes en todo contexto, se ha atentado a instalaciones de las Naciones Unidas en muchos países, incluso, en este país; pero lo que es muy distinto en este atentado es la violencia, la fuerza. Estamos hablando de cantidades de seres humanos que dejaron su vida. Es más la magnitud.

¿El ataque en Bagdad generaría un mensaje de radicalización para los que ven con malestar a la ONU?

Cuando uno toma el rol de verificador, (es natural) que ambas partes tengan momentos en los cuales muestren descontento... están más de un lado o del otro. Yo creo que es parte de asumir esta responsabilidad.
Lo que sí nos ha caracterizado es la voluntad y la disponibilidad de seguir trabajando con dos partes, negociar, discutir y escuchar. Creo que esta es la clave. Uno no puede resolver de manera simple y de manera militar.
Creo que el proceso de diálogo, de discusión a largo plazo tiene impacto... muchas veces positivo. A veces, esto puede tardar muchos años.

ONU en la mira

¿El ataque en Bagdad qué tanto cambia la manera de proceder de parte de la ONU?

Está muy claro que la seguridad del personal tiene una importancia primordial. Es algo no negociable, son lo único que tenemos para cumplir nuestra misión. Yo creo que el tema de seguridad tendrá más importancia en el futuro.
¿Qué hacemos? ¿Cómo trabajamos? ¿Cómo podemos evitar esto? ¡Aquí no hay nadie quien gane! Este para mí es un ataque indirecto a la población de Iraq. Su pueblo merece que las Naciones Unidas y la comunidad internacional lo apoye; tienen derecho a la autodeterminación.

¿Por qué considera que el ataque ha sido contra la población iraquí?

Yo lo veo así. Creo que es un ataque personal, de individuos. Ojalá que las investigaciones puedan clarificar quién ha estado metido y por qué. El primer análisis, y particularmente en el contexto, ésto es una respuesta obvia de que es terrorismo, y el terrorismo tiene como objetivo desestabilizar procesos positivos.

¿Cómo queda la relación con Estados Unidos después que el Consejo de Seguridad no avalara la intervención en Iraq y luego de este ataque en Bagdad?

Que el Departamento de Estado esté hablando de un papel más amplio, es un indicador de que a nivel de la comunidad internacional uno ve este incidente como una oportunidad de trabajar juntos, porque se reconoce que no podemos trabajar solos.
Este proceso empezó con la visión de una intervención de pocos Estados frente a una manifestación de muchos países que piensan que no es la mejor forma. Pero ahora se tiene que trabajar juntos. Es un problema de todos.

Que Estados Unidos se haya conducido sólo ¿significa que irrespetó a la ONU?
Lo que pasó en el Consejo de Seguridad originará muchos más debates. Creo que esto nos permitirá evitar estas cosas en el futuro. A veces se tienen que hacer cosas que no son perfectas pero se aprende y se va adelante.
Ojalá que esto sea un proceso de aprendizaje. Para las Naciones Unidas ha sido algo muy negativo porque creemos en el rol del Consejo de Seguridad. Pensamos que este Consejo tiene que tener la capacidad de debatir y llegar a conclusiones; aunque, en este caso, parece haber fallado.

La ‘cuentas’ de la ONU

Siempre ha existido el fantasma de la crisis, del endeudamiento y Estados Unidos siempre salta a la luz como uno de ellos...
El pago de los miembros ha sido mucho mejor en los últimos años.Hoy no diría que tenemos muchos recursos; pero sí tenemos lo que necesitamos para lo que queremos hacer.

Si Naciones Unidas previene o administra conflictos, el que ya nos los haya en América Latina ¿podría preverse menos presencia de ustedes en el continente?
El rol de las Naciones Unidas es muy público. Está claro que agencias como el ACNUR, que tenía una presencia grande en Centroamérica en los años ochenta e inicios de los noventa, donde había refugiados en Honduras, Costa Rica, Panamá; ahora bien, a medida que esta situación se mejora, este tipo de agencias tiene una presencia mucho más pequeña.
Cada agencia tiene su rol y dentro de este hay labores que hacer, como las de la OPS, creo que (en El Salvador) hay todavía una cantidad de retos en salud, donde la participación de ellos es muy valiosa; entonces, muchas agencias siguen teniendo programas importantes aquí...
No creo que las Naciones Unidas vayan a desaparecer en América Latina. El rol nuestro es tratar de ajustarse a las necesidades de los países.

¿La ONU ha girado nuevas instrucciones de seguridad a sus oficinas en el mundo?

Aquí estamos preocupados por normas de seguridad porque El Salvador ha registrado índices de criminalidad que son preocupantes y esto hace que tengamos medidas preventivas más fuertes que en otro país. Las implicaciones del atentado en Bagdad han sido de revisión de nuestros sistemas de seguridad y es el proceso en el cual estamos. Pero no hay cambio en lo que hacemos aquí. Nuestro análisis de este país no ha cambiado.

En El Salvador tenemos niveles de violencia que ponen en riesgo a cualquiera; justamente ha estado en el debate la ley antimaras, ¿qué opina al respecto?
El tema de la violencia tiene raíces profundas: la guerra, problemas sociales, la pobreza y hay que buscar soluciones... Este caso es un esfuerzo radical que tiene ciertos sustentos; pero también tiene componentes con los que no estoy de acuerdo.
Las soluciones son costosas, son a mediano y largo plazo, necesitan una inversión en ayudar a esta población vulnerable para que tengan otras oportunidades y puedan crecer dentro de un ambiente menos violento. No hay una solución fácil y no estoy convencido que la fuerza resuelva este tipo de fenómenos sociales.

¿Cuál sería una propuesta viable?

Pienso que se necesita una serie de programas que van por la escuela, por el espacio, la ocupación de los jóvenes, tratar de insertarlos, tratar de darles oportunidades. La iglesia ha hecho un trabajo formidable y organizaciones no gubernamentales (que han trabajado) en la recuperación e inserción. Pero son proyectos costosos. Necesitan mucha voluntad y no hay soluciones a corto plazo.


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