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RENDIR CUENTAS
De puertas abiertas
Después
de años de críticas y señalamientos, los alcaldes
del país dicen estar dispuestos a actuar con transparencia
en sus administraciones. Hablan de una verdadera rendición de
cuentas y de permitir, mediante decreto de ley, la fiscalización
ciudadana. ¿Cumplirán sus ofrecimientos?
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Transparentes. Es la palabra clave que, se pretende,
definirá a las administraciones de las 262 alcaldías del
país. Al menos, esa es la apuesta municipal.
Después de años de experiencias (fuera del territorio)
sobre rendición de cuentas y transparencia municipal; una vez
superada la resistencia para llevar adelante la idea de una ley que
obligue al control y vigilancia en los gastos de las comunas, y tras
realizar las consultas técnicas a expertos locales y extranjeros,
por fin se tiene un primer borrador del anteproyecto de Ley de
Transparencia Municipal para la República de El Salvador.
Pese a que es irónico, la iniciativa se consolidó en el
seno mismo de la Corporación de Municipalidades (COMURES) durante
el XVIII Congreso Nacional, en octubre de 2002.
A diez meses de celebrado el evento, cuatro capítulos y 25 artículos
esbozan la futura legislación.
Dentro de los considerandos del anteproyecto se alude al Artículo
246 de la Constitución de la República donde se expresa
que El interés público tiene primacía sobre
el interés privado.
Si bien, la futura Ley de Transparencia recoge el espíritu constitucionalista
¿qué más motiva a los ediles a promoverla?
En buen salvadoreño, si se aprueba la ley, esta pondría
en cintura a quien ocupe la silla edilicia y los miembros
del concejo, evitaría despilfarros, desviaciones arbitrarias
de fondos, apropiaciones indebidas de patrimonio y, literalmente, obligaría
a abrir las puertas de las alcaldías y de las arcas
municipales para que los ciudadanos asuman, entre otras responsabilidades,
la de supervisión y destino de gastos y, asimismo, exijan cuentas
a sus gobernadores locales.
Existen explicaciones variadas para este cambio de actitud. Las hay
técnicas, que refieren la obligada era de modernización
y competencia local e internacional.
Aunque pesan más los argumentos político-partidarios,
sumados a las influencias que se ejercen a nivel local o el poder que
podría administrarse en los municipios, de concretarse proyectos
como la descentralización (de agua, salud, educación)
y la asignación de más fondos públicos.
Actualmente, las 262 alcaldías del país administran unos
$400 millones al año. Fondos provenientes del Presupuesto General
(FODES) más otros propios (tasas, servicios, etc.).
La oposición aprobó entregarles más dinero (elevar
al 8% la asignación) y el gobierno lo vetó.
Realidad salvadoreña
La idiosincracia salvadoreña puede convertirse en un gran obstáculo
para la Ley de Transparencia.
Carlos Pinto, gerente técnico de COMURES por más de nueve
años, reserva comentarios al preguntarle sobre las dificultades
para avanzar en la propuesta de ley. No ha sido fácil,
se limita a expresar.
En la historia edilicia salvadoreña, existen casos documentados
sobre la sistemática oposición a trabajar con transparencia,
mucho menos a rendir cuentas. Uno de estos se relaciona con la administración
de la alcaldesa arenera en Antiguo Cuscatlán, Milagro Navas,
sobre quien pesan señalamientos de supuestos manoseos de fondos
públicos, además de otras acusaciones.
El Diario de Hoy, en la edición diaria, ha publicado anomalías
con el relleno sanitario, que administra el FMLN desde la comuna capitalina,
por ejemplo. Por su parte, la Dirección de Auditoría del
Sector Municipal, de la Corte de Cuentas de la República, contabiliza
123 denuncias confirmadas y argumentadas sobre diversas
anomalías en los sistemas de administración edilicios.
Los señalamientos van de enero de 2000 hasta agosto de 2003.
Las denuncias han sido muchas más; pero no hay pruebas para sostenerlas
y que terminen en posibles resoluciones de culpabilidad..
A
RENDIR CUENTAS
Los vientos traerán la ley
Octubre
puede ser el mes definitivo para la aprobación de la nueva ley
reguladora para alcaldes. La propuesta aún no entra en la Asamblea,
sin embargo, el tema ya está considerado para ser resuelto por
los políticos.
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Con el inicio de la nueva legislatura y la acostumbrada
recomposición de las comisiones de trabajo en la Asamblea Legislativa,
el diputado pecenista Mario Ponce fue nombrado presidente de la Comisión
de Asuntos Municipales, que tendrá a su cargo estudiar y dictaminar
sobre la propuesta de ley edilicia.
De acuerdo con el político, el tema de la Ley de Transparencia
ya está incluido dentro de la agenda de trabajo de la comisión
que representa.
Como primer punto de prioridad estaba el aumento del seis al ocho
por ciento (para las alcaldías), inmediatamente, pensamos impulsar
la ley, declaró.
Aunque ARENA ha rechazado destinar más fondos a las
municipalidades, se espera que apoye la futura legislación debido
a que con ello se posibilitan tres grandes tareas, dijo el pecenista:
se sabrá la cantidad de recursos que se posee, se ejecutarán
obras de acuerdo a las necesidades reales de la ciudadanía y
habrá una rendición de cuentas. Para Ponce es difícil
separar el aumento al FODES de la Ley de Transparencia: Es una
necesidad para demostrar a los detractores de los alcaldes que ellos
sí son capaces de administrar más fondos y con mayor responsabilidad.
Y La Ley de Ética para Funcionarios Públicos, que promueve
la Contraloría, estaría relacionada con la Ley de Transparencia.
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Propuesta de articulado
El borrador de la Ley de Transparencia contiene,
por ahora, 25 artículos, divididos en 4 Capítulos.
Artículo
1
Que los municipios desarrollen y promuevan mecanismos
y procedimientos a favor de la transparencia en la gestión
pública, prácticas de gobierno abierto y la
participación de ciudadanos en asuntos de la comunidad.
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Artículo
7
El Sistema de Trans-parencia Municipal (STM) es el conjunto
de programas, políticas y mecanismos de buenas prácticas
de gobierno relacionadas con: acceso público a la información,
rendición de cuentas, control y fiscalización
ciudadana. |
Artículo
6
Todos los ciudadanos tienen derecho a: participar en
el proceso de decisión gubernamental a nivel local,
tomar conocimiento del funcionamiento del gobierno
ser
escuchados por su gobernante.
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Artículo
8
Se reconoce a todas las personas naturales y jurídicas,
el derecho a solicitar información y de recibir esta
de manera veraz y oportuna por parte de las autoridades edilicias
a quienes se les solicitó
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A
RENDIR CUENTAS
Contraloría obliga a resarcir daños
Centenares
de denuncias contra alcaldes y miembros de conce-jos son recibidas en
la Corte de Cuentas; aunque, no todas son válidas.
Los ciudadanos, los alcaldes o concejos en pugna y los Medios de Comunicación
genaran señalamientos.
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Más tarde o más temprano, las denuncias
contra alcaldes o concejos (salientes o en turno) surten efecto. De
la lluvia de señalamientos que recibe el ente Contralor, una
parte termina en resoluciones de cámara, es decir, sentencias
en firme.
A la fecha, se han emitido 13 resoluciones, siete de ellas con responsabilidad
administrativa que obligan a la reparación de daños.
De 2002 a 2003 se dio curso legal a 123 denuncias de centenares recibidas.
El grueso, 69, contiene acusaciones contra ediles y sus concejos del
centro del país; 26 más, corresponden a la zona oriental;
16, a la zona paracentral, y 12, a la occidental.
Al determinar el origen de las acusaciones: 61 fueron interpuestas por
ciudadanos; 31 de oficio (iniciativa de la Corte de Cuentas); 21 de
alcaldes o concejos en pugna y 10 por otros medios. Estos
últimos vía e-mail o a través de medios de comunicación.
Existen dos grandes categorías para agrupar las denuncias: mal
manejo de proyectos o de tipo administrativo. Las primeras refieren
problemas en obras de fraguado, licitaciones dudosas, posesión
irregular de infraestructuras o patrimonios públicos, entre otros.
Las denuncias administrativas leves incluyen: mal uso de
vehículos nacionales o irregularidades en nombramientos de alcaldes
o miembros del concejo.
Las denuncias administrativas graves pueden ser financieras
o patrimoniales, donde se incluye los faltantes de dinero.
Las condenas
De 13 resoluciones de cámara emitidas a la fecha, en los últimos
dos años, siete demandan reparación de daños.
Por ejemplo, en un caso del oriente del país debe reintegrarse
$48,585 al determinarse doble delito administrativo y patrimonial.
Mientras que en la zona paracentral debe devolverse $34,000.
Pese a haberse dictado sentencia, la Corte de Cuentas reserva el nombre
del alcalde o concejo hallado culpable.
Frente a este panorama de denuncias y resoluciones, el director de Auditoría
del Sector Municipal, Benigno Vásquez Figueroa, no duda en apoyar
la iniciativa de la Ley de Transparencia.
La Corte de Cuentas no solo fiscaliza, sino está trabajando
porque las municipalidades trabajen con transparencia, sostiene.
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Buscan agilidad
En 2002 se
aprobaron reformas a la Ley de la Contraloría para agilizar
el estudio de las denuncias.
El auditor del Sector Municipal de la Corte de Cuentas, Benigno
Vásquez, identifica al menos cuatro causas que explican
las anomalías en las administraciones edilicias.
Uno, la negligencia; en segundo, el desconocimiento de leyes
y reglamentos; tres, puede ser la malversación de fondos
y en cuarto, hechos de responsabilidad directa que se hacen con
premeditación.
capacitación
Para aliviar los problemas la Corte de Cuentas, junto al Instituto
de Desarrollo Municipal (ISDEM) pretende capacitar a los alcaldes
y miembros de concejos de todo el país.
La ley exige a los aspirantes a diputados los llamados finiquitos;
sin embargo, no se exige a los aspirantes a alcaldes o miembros
de concejos.
La Corte tiene informes de quienes han cometido delitos o son
procesados por alguno.
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A
RENDIR CUENTAS
La fórmula TM
La
Corporación de Municipalidades de la República ha diseñado
una fórmula de Transparencia Municipal (TM) que aglutina cuatro
elementos básicos para que una administración edilicia
se modernice y actúe con transparencia.
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Idéntica a una ecuación matemática
con variables, así es la fórmula establecida por COMURES
para construir una gestión municipal moderna y transparente.
Se trata de la fórmula TM (Transparencia Municipal) que equivale
a la expresión IDRP, donde I es Información;
D, Control de Discrecionalidad; R, Rendición
de Cuentas y, P, Participación Ciudadana.
El fortalecimiento de estos componentes de la gestión pública,
hará posible que las prácticas de corrupción puedan
ser controladas y eliminadas de las instituciones, contiene un
documento oficial de la entidad municipal.
Carlos Pinto, Gerente Técnico de COMURES, ha seguido de cerca
lo que en un principio fue solo una idea de renovar las
administraciones edilicias, pero que ahora se concretiza, entre otras
cosas, en un primer borrador de la Ley de Transparencia.
(Las alcaldías) son las instancias del Estado más
cercanas al ciudadano, con muchas expectativas, comenta.
Son instituciones muy comprometidas, muy presionadas
y tomando
lo positivo, son administraciones altamente eficientes y eficaces,
añade.
A partir de la relevancia administrativa que implican las comunas, Pinto
habla de las corrientes mundiales que obligan a la modernización
y transparencia.
Para él, es prioritario ese binomio (modernización y transparencia).
La modernización entendida como la actualización de los
registros contables y financieros, mediante el uso de tecnología
actualizada.
La transparencia
implica la generación de información
con mecanismos modernos. Con la aprobación de la nueva
ley, se espera que los alcaldes actualicen sus equipos y rindan informes
con regularidad.
Voluntad es básica
Claro, lograr la transformación en las administraciones municipales,
sobre todo, en lo relacionado a la fiscalización ciudadana y
la rendición de cuentas, depende de una buena dosis de voluntad
política.
Pinto conoce muy bien sobre este requisito y lo ubica como el primero
a lograr. Si usted quiere ser transparente el primer paso es la
voluntad política más que cualquier marco legal que pueda
existir, acota.
Superadas las barreras político-partidarias, que pueden entenderse
como parte de la idiosincracia salvadoreña, es posible lograr
que los mecanismos de modernización y transparencia sean permanentes.
En otras palabras, no importaría el partido ni el color político
que administre las comunas, pues el sistema ya estaría desarrollándose
y habría que sujetarse a este.
En fin, todo es parte de la fórmula TM, que puede ser influenciada,
cambiada, ignorada o degenerada al aplicarse a la realidad social, de
por sí cambiante.
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