30 de marzo de 2003

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“A nadie le gusta la guerra”

Aunque las posibilidades de un ataque a la sede estadounidense en El Salvador parecen remotas, el desarrollo de la guerra se sigue con detenimiento: el avance aliado en el desierto iraquí, las protesta en favor de la paz, la ayuda humanitaria para los civiles víctimas del régimen Hussein, así como la reconstrucción de Iraq después del conflicto, donde El Salvador podría participar.

Javier Espinoza/Víctor Hugo Dueñas
vertice@elsalvador.com

Primero, fueron los ataques de septiembre; hoy, es la guerra en Iraq. Ambos sucesos han cambiado la historia no solo pasada, si no presente y futura. Rose Likins, la embajadora estadounidense acreditada en El Salvador, está consciente de la transformación mundial que se vive.

Con una actitud serena, pero decidida, habla de lo que su gobierno -apoyado por otras naciones amigas- está dispuesto a hacer en nombre de la paz. Ella sostiene que El Salvador es un país seguro y el conflicto ha cambiado poco la vida dentro de la sede diplomática o entre los estadounidenses residentes aquí.

Vértice: ¿Cómo ha impactado la guerra en el quehacer cotidiano de la Embajada?

Embajadora Likins: Hay dos campos: el primero, es nuestro trabajo con el gobierno de El Salvador, los contactos con la sociedad, con la prensa, con gente común, con la gente de las embajadas. En este campo se explica nuestra posición, por qué nos enfrentamos. El otro campo es el de seguridad, de proteger a la embajada y a la comunidad americana.
Hace algunos meses escuchamos las amenazas de Bin Laden, que al empezar el ataque en contra de Iraq ellos iban a realizar ataques terroristas donde sea. Todas las embajadas en el mundo tenemos la responsabilidad de protegernos.

¿Pero ha cambiado la presencia policial o se han girado órdenes estrictas para la comunidad estadounidense de cambiar su dinámica diaria?
Honestamente no, en términos de cambios físicos, creo que todos estamos más atentos a la condición mundial, hemos querido, por ejemplo, que siempre tengamos números de contactos con toda la gente, nuestra gente dentro de la comunidad americana estén en contacto constante; que los americanos miren al sitio web de la embajada regularmente...
Asegurarnos que nuestra comunidad local haya visto la última publicación, cosas por el estilo; pero en términos de decir que no vamos a viajar, no vamos a salir, al contrario, el 16 de marzo, para las elecciones, mandamos gente a muchos lados del país para observar las elecciones, con toda normalidad.

¿Qué parámetros se podrían tomar para declarar una alerta?
Obviamente una amenaza creíble de un ataque sería algo que, tal vez ,nos motivaría a cambiar al igual que después del 11 de septiembre. Si se acuerdan, hubo dos días que decidimos cerrar la embajada...
Una vez que establecimos que no había amenazas,que no había información creíble, entonces volvimos a los horarios y prácticas normales. El punto es una amenaza contra la comunidad americana.

¿Han tenido algún indicio?
Hemos tenido algunas amenazas al 911 y aquí en la embajada, tenemos procedimientos para verificarlas.
Hace algunos días alguien llamó y dijo que había una bomba e hicimos el chequeo, no encontramos nada; pero en todas las embajadas del mundo esto suele ocurrir. Y siempre verificamos y si no hay nada, entonces, seguimos igual.

¿El Salvador es un país seguro?
La relación del Departamento de Estado de nuestro gobierno en cuanto a la situación de terrorismo en El Salvador, ha sido de que la amenaza es poca. Obviamente la amenaza que todos enfrentamos, de los que vivimos en El Salvador es la amenaza del crimen, y nosotros igual que todos los demás que viven en este país, corren este riesgo de crimen organizado.

Hay críticas al Presidente Flores por formar parte de la alianza de países que apoyan la guerra ¿Qué opinión le merece esto?
Creo que las críticas no están basadas en una apreciación de la situación mundial. Estas críticas creo que no toman en cuenta la amenaza que presenta este país de destrucción masiva a todo el mundo, a la región del Medio Oriente y los Estados Unidos.
Creo que la posición del presidente Flores está basada en principios de que este tipo de acción, de que este tipo de situación no debe existir. Segundo, está basada en un compromiso por Naciones Unidas. Las Naciones Unidas ha hecho una labor grande de desarme y pese a eso no ha dado el resultado deseado.
Y, finalmente, su posición está basada en la realidad de que lo que afecta a Estados Unidos afecta a todas las Américas, a Centroamérica, a salvadoreños que viven en Estados Unidos.

Desde antes de la guerra ha habido proclamas por la paz ¿Qué opinión le merece estas manifestaciones?
Hasta el momento todas estas manifestaciones han sido pacíficas, la mayor parte de ellas han sido por ciudadanos norteamericanos, que quieren manifestar su oposición a nuestro gobierno...
Yo llamaría la atención al hecho de que en Iraq la gente no puede hacer este tipo de manifestaciones, la gente vive bajo una dictadura que les ha oprimido, que les ha maltratado, que les ha quitado acceso a comida, a medicamentos, cualquier violación a los derechos humanos.

¿Las manifestaciones podrían afectar alguna decisión de Estados Unidos?
Estamos convencidos de que Sadam Hussein y sus armas de destrucción masiva constituyen una amenaza inminente, un peligro inminente al mundo y que no podemos esperar hasta que nos ataque para tomar acciones.
Como dije antes, todos los esfuerzos para sacar estas armas de Iraq vienen de las resoluciones de las Naciones Unidas, y hay un acuerdo dentro del Consejo de Seguridad que dice que no debe tenerlas y que ha tenido su última oportunidad de darlas a los inspectores, a las autoridades indicadas, y no lo ha hecho.
¿Cómo describe el ambiente dentro de la comunidad estadounidense?
Hemos visto una parte de la comunidad que está muy preocupada. A nadie le gusta la guerra. Son nuestros seres queridos, nuestros primos, hermanos que ya han muerto; pero hay principios importantes que nuestro país siempre ha decidido defender.

¿La guerra en Iraq ha dado otro giro en la vida de los estadounidenses?
El conflicto con Iraq es otro momento distinto, importante y espero que termine rápidamente sin mayores daños, sin mayor pérdida de vidas, pero si lo que también vemos es que es una acción concreta que estamos tomando para hacer el mundo más seguro para todos nosotros y en este sentido es algo positivo que se va a eliminar un peligro inminente.

¿Cómo cree que va a ser la historia?

Mi opinión personal es que daría esperanza, que podemos derrotar fuerzas que constituyen una amenaza a la paz y al mundo; que sí se puede, y estamos determinados a seguir luchando por los principios, por la libertad y la paz.

Se hablaba que iba a ser una guerra rápida y contundente, aunque es difícil hablar de fechas para el fin de la guerra ¿Terminará pronto?
Honestamente, creo que quizás había una percepción generalizada, quizás basada en la experiencia de la otra guerra...
Lo que pasó en Kuwait era expulsar una fuerza que había invadido a Kuwait; pero nunca intentamos derrotar el régimen de Sadam Hussein, esta vez ha sido otra cosa, y ninguna guerra es cosa fácil.
Entonces las preparaciones que ha tomado meses en hacer, indicaba que iba a ser gran cosa: el número de gente, el número de aviones, de buques de guerra, todo este esfuerzo de poner tantas tropas, fuerzas y suministros indicaba que iba a ser algo más grande y con objetivo distinto.

Volviendo al tema de la solidaridad de El Salvador con el tema de la guerra ¿esto podría transformarse en alguna cooperación para El Salvador?
El Salvador, creo, que se ha destacado siendo uno de los primeros miembros de la coalición.
La posibilidad de que El Salvador participe en una época posconflicto, señala el gran respeto que tenemos nosotros en Estados Unidos por El Salvador y por su Fuerza Armada.
Como todos reconocimos, las fuerzas armadas de El Salvador han llegado a un punto dentro de su desarrollo profesional, de poder jugar un papel en situaciones de desastre, como hicieron después del huracán Mitch y después de los terremotos.
En términos de que beneficios tendría El Salvador yo diría, primeramente, que la seguridad que esta acción va a dar al mundo... Segundo, la habilidad de algunos elementos de las fuerzas armadas a participar en una acción así para ellos va a ser una experiencia valiosa en términos de su desarrollo y prepararlos para futuras misiones, quizás con Naciones Unidas, en mantenimiento de paz.

¿Hay tareas concretas a realizar?

No, estamos pensando de la experiencia que tienen. Honestamente todavía no es claro el mapa de necesidades que habrá un momento terminado el conflicto.

¿Es normal la emisión de visas?

Nada ha cambiado.

¿La gente llega como siempre?
Diría que, igual que después de septiembre, hemos detectado una disminución en interés en hacer viajes a Estados Unidos, que no me sorprende. Creemos que será temporal y no representa problema.

“Es una causa justa y necesaria”
A ocho días de la guerra, la embajadora estadounidense descarta hablar sobre un posible fin de este conflicto en un plazo determinado. Espera, no obstante, que éste sea en el menor tiempo posible para evitar daños a los civiles en Iraq, como a los miembros de las fuerzas armadas británico-estadounidenses.
Vértice, consciente del impacto de la guerra en la historia del siglo XXI, solicitó a la embajadora, un mensaje general. Estas fueron sus palabras:
“Mi mensaje sería que la causa es justa y necesaria. Nuestro gobierno se vio con la necesidad de protegernos a todos y tomó la decisión, no ligeramente, sino después de muchas consideraciones, mucho esfuerzo en la parte diplomática para evitar la guerra, pero finalmente la amenaza es demasiado grande para seguirla tolerando, y que vamos a tomar todas las medidas necesarias para proteger a la comunidad aquí, para proteger a los estadounidenses en los Estados Unidos y a la comunidad salvadoreña en los Estados Unidos.
Todos esperamos que la guerra sea exitosa y completada en el período de tiempo más corto posible y que nosotros vamos a estar para trabajar con los iraquíes, a reconstruir su país, apoyarles con ayuda humanitaria, que ya ha empezado, cuando las condiciones nos den más seguridad.
No vamos a abandonar nuestro compromiso con Iraq, vamos a ayudarles a reconstruir, no tenemos ninguna intención de quedarnos con sus recursos, con su territorio. Nuestro objetivo es desarmar, encontrar y liquidar las armas de destrucción masiva. Ayudar a la gente a reconstruir su país y regresar a nuestras casas.
Siempre que estemos frente a una amenaza de seguridad vamos a estar muy atentos trabajando con el gobierno de El Salvador y todos los países amigos para protegernos”.


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