 |  |
CARTAS
|
¿Y
mi esquela?
Alas 8:14 llego al Viceministerio de Transporte.
No encuentro más que a la señorita de recepción
y le pido permiso para pasar al departamento de esquelas. Al llegar,
me pregunta un amable delegado de tránsito en que me podía
servir y le indique que deseaba consultar la resolución
sobre un traspaso de esquela. Me hizo sentarme, mientras esperaba
que me llamaran.
Entonces conocí a mis compañeros de calvario: una
persona con una esquela en su licencia y en el pasaporte un sello
de ingreso al país con fecha posterior a la imposición
de la esquela y una señora que compró un pick up
sin saber que tenía esquelas pendientes y quería
que las pasaran al dueño anterior.
Cuando me llamaron alcancé a ver a todos los que quedaron
detrás esperando, como unas 30 personas. Mi sorpresa fue
pasar a otra sala donde esperaban como 70 personas antes que yo.
A las 9:30 me empecé a desesperar. Solo había llegado
hasta la mitad de la fila; sin embargo, decidí continuar.
Sólo dos personas atendían las ventanillas. Cuando
se dieron las 11:45 logré pasar y lo primero que me dijeron
fue tiene una esquela pendiente. Contesté que
había realizado el trámite de traspaso al dueño
anterior desde hacía un mes y quería la resolución.
Contestaron que no podían hacer nada, que debía
esperar esperar un par de meses ya que en el archivo tienen trabajo
saturado. A las 12:15 había perdido toda la mañana
y debía 25 colones de parque. Todavía pregunto ¿y
mi esquela?
Ricardo
Aquino
|
Los
dormitorios públicos
Solo en los países del cuarto mundo ocurren situaciones
que voy a comentar, y no la hago con el sentido de pesimismo sino para
que el nuevo alcalde corrija lo que por muchos años ha existido
que son los famosos dormitorios públicos.
Cuando entrevisté a unos miembros del CAM acerca de donde llevan
a las personas indigentes, y ebrios consuetudinarios, lo que me contestaron
y pude comprobar es que los llevan a los dizque dormitorios públicos.
Estos no son más que los edificios abandonados por una u otra
razón, ya sea dañados por el terremoto, embargos, problemas
de litigios o que sé yo... que se encuentran en tremendo estado
de insalubridad.
Las personas que están ahí conviven con la basura , excrementos
humanos y por supuesto el mal olor, por si fuera poco las personas de
sexo femenino que se encuentran en esta situación son violadas
por sus compañeros de suelo y cuando uno de ellos
fallece nadie se percata... además, son lugares de concentración
de consumidores de drogas, ladrones de caseteras y de casas.
Ya es ahora que alguien ponga mano sobre esto, destruya totalmente estos
edificios y construya verdaderos dormitorios públicos.
William Robin
robin_81@msn.com
El
menos indicado
Soy un salvadoreño residente en Los Angeles y muy orgulloso de
haber nacido en El Salvador.
Como sigo siendo salvadoreño, me duele que con tanta tecnología
y medios para salir de toda ignorancia no se trabaje más por
el bienestar de los salvadoreños.
Con la guerra en Iraq se pude desatar una guerra mundial y El Salvador
no sobreviviría a un ataque.
Déjenme decir que en esto de la guerra hay mucho odio personal.
Como residente en este país le tengo mucho respeto y amor a mi
segunda patria, pues tengo que ser agradecido.
Mi punto es que si usted opinó personalmente apoyando la invasión
a Iraq se respeta; pero, como mandatario de un país, creo que
antes tiene que preguntarle al pueblo.
Yo no soy político favoritista, pero creo que debería
de ser más responsable, tener dignidad, respetar al pueblo, propiciar
que nos ayudemos los unos a los otros, sin pensar en ideologías.
Esto permitiría que haya respeto, dignidad y patriotismo.
riymsv@aol.com
Anomalías
en lotificación
En una parte de Hacienda La Joya, en el extremo poniente de Ciudad Arce,
se está llevando a cabo una lotificación, diseñada
únicamente con el propósito de explotar a la gente humilde,
que no tiene vivienda y que se aventura a buscar un techo propio. El
Río Jute atraviesa la lotificación y los nuevos ribereños
serán inundados con las crecidas del río.
Toda la cuenca del río está cercada y ahora nadie puede
tener acceso para lavar ropa y proveerse de agua como solía ser
antes. Algunas personas han comprado la tierra que conforma el lecho
del río, siendo ello una violación a las leyes civiles.
Muchas veces las comunidades crecen en un completo desorden urbanístico,
sin agua potable donde proveerse, falta de drenaje de aguas lluvias
y aguas servidas, y las calles sin previsión futurista.
Con estas anomalías, las autoridades municipales de Coatepeque
y Ciudad Arce, están obligados a intervenir y mediar antes que
el lugar se convierta en otro sector urbano con múltiples problemas,
difíciles de resolver, por falta de un estudio y adecuada revisión
del proyecto.
Miguel
Angel Moreno
DUI 021234756-8
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|