30 de marzo de 2003

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CARTAS

 ¿Y mi esquela?

Alas 8:14 llego al Viceministerio de Transporte. No encuentro más que a la señorita de recepción y le pido permiso para pasar al departamento de esquelas. Al llegar, me pregunta un amable delegado de tránsito en que me podía servir y le indique que deseaba consultar la resolución sobre un traspaso de esquela. Me hizo sentarme, mientras esperaba que me llamaran.
Entonces conocí a mis compañeros de calvario: una persona con una esquela en su licencia y en el pasaporte un sello de ingreso al país con fecha posterior a la imposición de la esquela y una señora que compró un pick up sin saber que tenía esquelas pendientes y quería que las pasaran al dueño anterior.
Cuando me llamaron alcancé a ver a todos los que quedaron detrás esperando, como unas 30 personas. Mi sorpresa fue pasar a otra sala donde esperaban como 70 personas antes que yo. A las 9:30 me empecé a desesperar. Solo había llegado hasta la mitad de la fila; sin embargo, decidí continuar.
Sólo dos personas atendían las ventanillas. Cuando se dieron las 11:45 logré pasar y lo primero que me dijeron fue “tiene una esquela pendiente”. Contesté que había realizado el trámite de traspaso al dueño anterior desde hacía un mes y quería la resolución.
Contestaron que “no podían hacer nada”, que debía esperar esperar un par de meses ya que en el archivo tienen trabajo saturado. A las 12:15 había perdido toda la mañana y debía 25 colones de parque. Todavía pregunto ¿y mi esquela?

Ricardo Aquino

Los dormitorios públicos
Solo en los países del ‘cuarto mundo’ ocurren situaciones que voy a comentar, y no la hago con el sentido de pesimismo sino para que el nuevo alcalde corrija lo que por muchos años ha existido que son los famosos dormitorios públicos.
Cuando entrevisté a unos miembros del CAM acerca de donde llevan a las personas indigentes, y ebrios consuetudinarios, lo que me contestaron y pude comprobar es que los llevan a los dizque dormitorios públicos.
Estos no son más que los edificios abandonados por una u otra razón, ya sea dañados por el terremoto, embargos, problemas de litigios o que sé yo... que se encuentran en tremendo estado de insalubridad.
Las personas que están ahí conviven con la basura , excrementos humanos y por supuesto el mal olor, por si fuera poco las personas de sexo femenino que se encuentran en esta situación son violadas por sus compañeros de “suelo” y cuando uno de ellos fallece nadie se percata... además, son lugares de concentración de consumidores de drogas, ladrones de caseteras y de casas.
Ya es ahora que alguien ponga mano sobre esto, destruya totalmente estos edificios y construya verdaderos dormitorios públicos.

William Robin 
robin_81@msn.com



El menos indicado
Soy un salvadoreño residente en Los Angeles y muy orgulloso de haber nacido en El Salvador.
Como sigo siendo salvadoreño, me duele que con tanta tecnología y medios para salir de toda ignorancia no se trabaje más por el bienestar de los salvadoreños.
Con la guerra en Iraq se pude desatar una guerra mundial y El Salvador no sobreviviría a un ataque.
Déjenme decir que en esto de la guerra hay mucho odio personal.
Como residente en este país le tengo mucho respeto y amor a mi segunda patria, pues tengo que ser agradecido.
Mi punto es que si usted opinó personalmente apoyando la invasión a Iraq se respeta; pero, como mandatario de un país, creo que antes tiene que preguntarle al pueblo.
Yo no soy político favoritista, pero creo que debería de ser más responsable, tener dignidad, respetar al pueblo, propiciar que nos ayudemos los unos a los otros, sin pensar en ideologías. Esto permitiría que haya respeto, dignidad y patriotismo.

riymsv@aol.com



Anomalías en lotificación
En una parte de Hacienda La Joya, en el extremo poniente de Ciudad Arce, se está llevando a cabo una lotificación, diseñada únicamente con el propósito de explotar a la gente humilde, que no tiene vivienda y que se aventura a buscar un techo propio. El Río Jute atraviesa la lotificación y los nuevos ribereños serán inundados con las crecidas del río.
Toda la cuenca del río está cercada y ahora nadie puede tener acceso para lavar ropa y proveerse de agua como solía ser antes. Algunas personas han comprado la tierra que conforma el lecho del río, siendo ello una violación a las leyes civiles.
Muchas veces las comunidades crecen en un completo desorden urbanístico, sin agua potable donde proveerse, falta de drenaje de aguas lluvias y aguas servidas, y las calles sin previsión futurista.
Con estas anomalías, las autoridades municipales de Coatepeque y Ciudad Arce, están obligados a intervenir y mediar antes que el lugar se convierta en otro sector urbano con múltiples problemas, difíciles de resolver, por falta de un estudio y adecuada revisión del proyecto.

Miguel Angel Moreno
DUI 021234756-8



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