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ENTREVISTA
El
lenguaje está en crisis
Alex
Grijelmo ha marcado el nuevo rumbo estilístico de los periódicos
en países de Latinoamérica, al crear un Libro de Estilo,
que para algunos se llega a considerar una Biblia o, en
el peor de los casos, una publicación que no merece siquiera
una rápida ojeada.
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No se considera un gurú del periodismo ni cosa
que se parezca. Es sólo un acucioso investigador del lenguaje
escrito, al que defiende contra todo avance tecnológico que invada
el mundo y que atente directamente contra las palabras.
Su propuesta de rescate de las letras se consolida con el renovado y
ampliado Libro de Estilo, que preparó para su antigua empresa
El País, el más importante de los periódicos de
España.
Grijelmo visitó El Salvador y reconoció el dilema de haber
creado un modelo periodístico, que lastimosamente
se aplica muy poco.
Los libros se venden pero los periódicos siguen mal escritos,
resume.
Vértice: ¿Están mejor escritos los periódicos
de hoy que los de antes?
Álex Grijelmo: No sé
No sé cómo
eran antes, lo que sí sé es que se está produciendo
un deterioro del lenguaje evidente. O sea, estamos llenando los periódicos
de anglicismos, de tecnicismos, de sintaxis extrañas, titulando
mal, empobreciendo el léxico. Eso sí lo veo.
¿Cómo eran en el siglo pasado? ¡Pues, claro! Eran
periódicos con menos medios y no me atrevo a decir que fueran
mejores que los de ahora.
Producto de qué ¿las universidades?
Supongo que hay algo de eso. Las universidades forman mal; hay un gran
complejo de inferioridad ante el idioma inglés. Creemos que utilizar
palabras del inglés es más prestigioso.
Los periodistas intentamos hablar mejor y utilizamos expresiones que
nadie utiliza. Oyes: los atracadores huyeron a bordo de un coche,
eso se dice mucho en España, como las notas de la policía
dicen huyeron a bordo de un coche
. Ya todos los periodistas
dicen: huyeron a bordo de una motocicleta; cualquier día
va a huir alguien a bordo de unos patines.
Nadie va diciendo a un amigo: oye, pues el otro día cuando
iba a bordo de mi coche, oí en la radio....
En nuestros periódicos los buses son llamados unidades
del transporte colectivo...
En todos los sitios hay alguna sandez de este tipo. A veces, por el
lenguaje de administración, por ejemplo, al recreo le llaman
segmento de ocio y cosas así.
Bueno, ese deterioro si se está produciendo es porque las universidades
no están atendiendo ese problema seguramente y porque las empresas
tampoco son conscientes y los periodistas menos y, bueno, algunos nos
dedicamos a denunciarlo con escaso éxito.
¿Qué tan escaso?
Se venden los libros, pero no se arreglan los periódicos (ríe).
Remontémonos a la etapa en que escribió el Manual
de Estilo que viene a ser la Biblia para los periodistas
(interrumpe) Pero es frustrante.
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¿Por qué?
Porque ves muchos pecados.
O sea, ¿volvería a hacer un manual sobre ese manual?
Sí y luego lo tiro a los periodistas para contar las veces que
se escribe mal
No, el libro ese de El País, en efecto,
está teniendo mucho éxito desde hace muchos años,
se vende muy bien en España y Latinoamérica, y lo compran
y lo leen muchas personas, excepto los redactores de El País
(ríe). Entonces, es bastante frustrante ver en el periódico
esa incomprensión de estilo
¿Cuánto tiempo le llevó elaborarlo?
Estuve trabajando un año. Estaba trabajando, en realidad, sobre
un libro de estilo anterior, esto es como las catedrales que se hacen
sobre templos visigóticos, pues, algo así.
Allí había un templo visigótico, un primer libro,
más suscinto, y yo construí el que, luego, pues, ha tenido
difusión internacional, sobre un pequeño libro que había
anteriormente.
Fue satisfactorio ver el producto final, ¿el producto de
la investigación?
¿Producto de investigación? No. Fue todo intuición,
como un trabajo periodístico más. Lo que no sabes lo preguntas
y, como normalmente lees el periódico todos los días y
te encuentras cosas que están mal, piensas: lo voy a poner
en el libro de estilo para que no salgan más. Y, luego,
siguen saliendo y te enfadas todavía más. Por lo menos,
si no estuvieran en el libro de estilo tendrían disculpas; pero,
bueno
Ahora eres director de contenidos de Prisa Internacional ¿En
qué momento se produjo tu transición a lo que ahora estás
haciendo?
En el 99
Después del Mundial de Atletismo de Sevilla me
ofrecieron dirigir una cadena de periódicos locales que en ese
momento estaba montando Grupo Prisa y acepté.
Mi último puesto en el periódico fue redactor jefe de
deportes, después de haber sido redactor jefe de Domingo, de
Nacional. Afortunadamente recorriendo todas las secciones del periódico
tuve una visión muy panorámica de todo y, después
del Mundial de Atletismo, me ofrecieron la cadena de periódicos
y aquí estoy.
¿Es un requisito pasar por varias secciones?
No, no es necesario, a mí -desde luego- me ha venido muy bien.
Trabajé en un periódico local en Burgos; después,
en una agencia de noticias. Me parece que son los dos mejores lugares
para aprender.
Un periódico pequeño porque tienes que hacer tantas cosas,
consigues meterte el periódico en la cabeza y, luego, una agencia
de noticias porque está relacionado con la materia prima del
periodismo que es la noticia; aquí ves quién trae las
noticias y en una agencia de noticias no puedes especular, inventar
ni interpretar, entonces, adquieres los mecanismos, la técnica
de extraer noticias de la realidad, el tener contacto con fuentes, cuidar
las fuentes, solo vives de que haya noticias.
Si tienes curiosidad y hablas con los compañeros, pues también
puedes tener esa visión. Lo que pasa es que hay mucha gente que
no lo hace, que está en su sección de economía
y solo lee periódicos de economía, solo lee libros de
economía, solo habla de economía, se quedará toda
la vida en la sección de economía, claro, sino va al fútbol
o nada.
¿Madrid o Barcelona?
¡Madrid! Primero el Burgos, pero -como está en tercera
división- me conformo con ganar la Eurocopa con el Madrid.
¿Por qué nunca hay que encasillarse?
Debe haber especialización en el periodismo, pero corremos el
peligro que -al especializarnos- sepamos cada vez más que cada
vez menos. Si vas profudizando en algo y ya te metes en un mundo tan
pequeño y haces un microperiodismo que pierdes la pertenencia
de la realidad y un día -siendo tú redactor de ciencia
y sabiendo tanto de las feromonas y de los agujeros negros- ves un suceso
en tu calle y no reaccionas. Y eso ha pasado. Al final se te olvida
que eres periodista. Es bueno que la gente vaya rotando, entendiendo
que haya una especialización, pero no hasta el punto de convertir
tu especialidad en una religión.
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Burgalés
nato
46 años de edad y director general
de Contenidos de Prisa Internacional, principalmente en Latinoamérica.
vida.
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El
lenguaje en prensa
Hay un gran complejo de inferioridad ante al idioma inglés.
Creemos que utilizar inglés es prestigioso. |
La
expansión de Prisa
Ponemos las empresas, la experiencia, pero no vamos a mandar
españoles a hacer radioa América.
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El
manual de estilo
Lo compran y lo leen muchas personas, excepto los redactores
de El País; es bastante frustrante. |
La
frontera entre la verdad y lo verosímil
Un tema delicado del periodismo actual
tiene que ver con el arrogo de algunos profesionales
al escribir sobre sucesos no comprobados, es decir, suponer que
las cosas pasan, pero basados en suposiciones o la imaginación.
El problema es la manipulación y Grijelmo no duda en calificarlo
como peligrosísimo.
¿Por qué habla de la verdad y lo verosimil?
Se usa mucho en las páginas de opinión interpretando
y diciendo: esta medida la ha propuesto tal partido porque en realidad
lo que está oculto y quiere hacer es esto, esto y esto
Son cosas que son verosímiles, pues ¿quizá?
Pero, se convierte lo verosímil como si fuera verdad y ese
es un juego que hay que combatir porque es peligrosísimo.
Una cosa es opinar sobre un hecho si está bien o está
mal; pero otra es juzgar las intenciones sin tener la información...
Eso me da mucho miedo...
También, a veces, se presenta en la misma información
que lo que es verosímil se presenta como si fuera cierto.
¿Es como tener una historia inconclusa?
Claro, los datos que me hacen falta me los imagino y como son verosímiles
los pongo. Eso no puede ser. Hay que contar lo que se sabe, no lo
que se imagina. Hay mucha confusión entre lo verosímil
y ahí está la historia del cura que decía en
la conferencia: es verosímil, pero ¿es verdad?
No lo sabemos. |
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