28 de septiembre de 2003


LA COLUMNA

Mirella Cáceres
vertice@elsalvador.com

Conciencia política

LHace pocos días, el diputado por ARENA, Julio Gamero, hizo una declaración a un noticiero de la televisión local que no debe tomarse a la ligera. Parafraseando un poco, dijo que quedaba en la conciencia de los diputados del FMLN el no haber dado sus votos para aprobar un proyecto de interés nacional: el voto residencial. Quiero retomar de esas declaraciones el “peso en la conciencia” que deben tener, pero todos los políticos de este país a fin de tomar decisiones rápidas y razonadas en torno a problemas que considero de mayor interés nacional que el voto residencial, y uno de ellos es la violencia.

A diario los espacios noticiosos -escritos y televisivos especialmente- exhiben las crueles imágenes de la violencia. Pero de todas ellas, la que jamás podré olvidar son las lágrimas de Karla González, de 9 años, mientras relataba como “unos hombres” le habían arrebatado a su padre, al que hacía unos minutos había despedido sin imaginar que sería para siempre. Me pregunto hasta cuándo durará en esta niña el retrato de su padre mortalmente herido o el de esos hombres vestidos de negro que huían sin que les importara dejarla sin consuelo y en el desamparo junto a Carlos, su hermano de 5 años. Hasta cuándo olvidará el sonido de los disparos que perforaron el pulmón de su padre, Carlos Alberto González, un agente de la PNC. Cuando pasen los años, quizá su madre le cuente que su tío, también policía, murió en iguales circunstancias cuando ella tenía apenas un año de vida.

En la conciencia de quien pesarán las lágrimas de Karla y el trauma de haberse enfrentado tan frontalmente y a temprana edad con ese monstruo llamado violencia, y al que pareciera estamos acostumbrándonos. Por supuestos tintes político electorales o por lo que sea, el tema de la violencia ha cobrado notoriedad y se discute, sobre todo en la Asamblea Legislativa. Eso es un adelanto, pues ya era tiempo que nuestras autoridades consideraran como parte de la agenda pública el tema de la violencia, una de las principales preocupaciones de la población salvadoreña, según lo revelan distintos sondeos de opinión pública. Pero este optimismo se desvanece cuando escuchamos a nuestros políticos y demás autoridades competentes enredarse en una ensarta de dimes y diretes estériles sobre el tema en cuestión cuando lejos de ideologías partidarias, debería primar el bienestar público. Mientras tanto, muchos Carlos González mueren y se llevan a la tumba sus sueños, muchas Karlas González siguen llorando porque la violencia les arrebató lo que más querían. ¿En la conciencia de quien pesa todo esto?


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