 |  |
LA
COLUMNA
Conciencia
política
LHace pocos días, el diputado por ARENA,
Julio Gamero, hizo una declaración a un noticiero de la televisión
local que no debe tomarse a la ligera. Parafraseando un poco, dijo que
quedaba en la conciencia de los diputados del FMLN el no haber dado
sus votos para aprobar un proyecto de interés nacional: el voto
residencial. Quiero retomar de esas declaraciones el peso en la
conciencia que deben tener, pero todos los políticos de
este país a fin de tomar decisiones rápidas y razonadas
en torno a problemas que considero de mayor interés nacional
que el voto residencial, y uno de ellos es la violencia.
A diario los espacios noticiosos -escritos y televisivos especialmente-
exhiben las crueles imágenes de la violencia. Pero de todas ellas,
la que jamás podré olvidar son las lágrimas de
Karla González, de 9 años, mientras relataba como unos
hombres le habían arrebatado a su padre, al que hacía
unos minutos había despedido sin imaginar que sería para
siempre. Me pregunto hasta cuándo durará en esta niña
el retrato de su padre mortalmente herido o el de esos hombres vestidos
de negro que huían sin que les importara dejarla sin consuelo
y en el desamparo junto a Carlos, su hermano de 5 años. Hasta
cuándo olvidará el sonido de los disparos que perforaron
el pulmón de su padre, Carlos Alberto González, un agente
de la PNC. Cuando pasen los años, quizá su madre le cuente
que su tío, también policía, murió en iguales
circunstancias cuando ella tenía apenas un año de vida.
En la conciencia de quien pesarán las lágrimas de Karla
y el trauma de haberse enfrentado tan frontalmente y a temprana edad
con ese monstruo llamado violencia, y al que pareciera estamos acostumbrándonos.
Por supuestos tintes político electorales o por lo que sea, el
tema de la violencia ha cobrado notoriedad y se discute, sobre todo
en la Asamblea Legislativa. Eso es un adelanto, pues ya era tiempo que
nuestras autoridades consideraran como parte de la agenda pública
el tema de la violencia, una de las principales preocupaciones de la
población salvadoreña, según lo revelan distintos
sondeos de opinión pública. Pero este optimismo se desvanece
cuando escuchamos a nuestros políticos y demás autoridades
competentes enredarse en una ensarta de dimes y diretes estériles
sobre el tema en cuestión cuando lejos de ideologías partidarias,
debería primar el bienestar público. Mientras tanto, muchos
Carlos González mueren y se llevan a la tumba sus sueños,
muchas Karlas González siguen llorando porque la violencia les
arrebató lo que más querían. ¿En la conciencia
de quien pesa todo esto?
Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular. | |