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ESPECIAL
El
fracaso de un sueño
Una
de las grandes leyendas de la aviación dejó de surcar
los cielos. El Concorde,
el único avión supersónico de pasajeros, hizo el
pasado 24 de octubre su último vuelo
entre Nueva York y Londres. Las razones de la cancelación son
puramente económicas:
el avión de pasajeros más rápido que el sonido
no es rentable.
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British Airways y Air France, las dos únicas
aerolíneas del Concorde, anunciaron a inicios de año su
decisión de aterrizar el Concorde para siempre, basados en una
serie de eventos que habían hecho de esta maravilla de la tecnología
una extrema pérdida de dinero.
La crisis del Condorde inició con el accidente de Air France
hace tres años en el cual murieron 113 personas, cerca del aereopuerto
Charles de Gaulle. El trágico evento llevó a las autoridades
europeas de la aviación a cancelar todos los vuelos del Concorde.
Tanto a Air France como a British Airways les costó un promedio
de unos 50 millones de dólares realizar los ajustes requeridos
para poner nuevamente la flota a volar.
Pero el reinicio de operaciones del avion supersónico estaba
condenado a la inevitable baja en la venta de pasajes. A esto se sumaron
los ataques del once de septiembre que afectaron primordialmente la
industria aérea. El último año del Concorde estuvo
marcado por pequeños pero no menos importantes incidentes, aterrizajes
de emergencia, mal funcionamiento de partes, fallas en el motor y despegues
cancelados, llevaron a los ejecutivos de British Airways y Air France
a decidir retirar el Concorde para siempre.
Y es que estamos hablando de un avión creado hace casi treinta
años, del cual nunca se ha podido construir una versión
que lo supere.
Último intento de salvación
El proyecto del Concorde fue asumido por los gobiernos
de Gran Bretaña y Francia en tiempos en que el hombre daba los
primeros pasos en la luna. El avión supersónico fue diseñado
en 1960 y puesto en operaciones en 1976. Según el capitán
John Hutchinson, piloto del Concorde por más de 15 años,
las computadoras que hoy tienen los Concorde son viejas y no le permiten
al avión tener algunas facilidades que tienen otros aviones modernos.
Pero Hutchinson, un renuente al cierre de los vuelos del Concorde, afirma
sin embargo aun funcionan (las computadoras).
Negociaciones entre British Airways y Airbus, el manufacturador de Concorde,
concluyeron que una importante inversión en mantenimiento y renovación
debía hacerse a los siete Concords de la flota si los querían
mantener en el aire. En un comunicado la aereolínea afirmó
que no era posible hacer semejante inversión en tiempos en que
la demanda por vuelos había bajado.
Ante el anuncio de la cancelación de los vuelos de este avión
las aerolíneas aumentaron el costo de los preciados últimos
boletos en el Concorde. Las personas que volaron en el último
viaje supersónico de pasajeros entre Londres y Nueva York han
pagado como mínimo tres mil dólares en clase económica
y hasta 10 mil en clases ejecutiva y primera clase. Definitivamente,
después del anuncio el Concorde volvió a ser rentable.
Concorde es un ícono en Gran Bretaña,
y el anuncio de su retiro no iba a dejar de brazos cruzados a terceros
interesados. Pero ¿quién podría querer hacerse
cargo de un avión supersónico de pasajeros creado hace
treinta años? Ni más ni menos que Sir Richard Branson,
un excéntrico empresario que ha creado la firma Virgin,
que incluye tarjetas de crédito, celulares, grabadora de música,
cadena de tiendas de discos compactos, bebidas, etc
y la aereolínea
Virgin Atlantics.
Volar en el Concorde
Branson ofreció a British Airways un millón de libras
esterlinas (más de 1,500,000 dólares) por cada avión
Concorde de su flota, y le ofreció a los británicos hacerlo
rentable. Según Branson es inaceptable que algo tan hermoso
deje de volar solo por los malos resultados de un año.
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Sin embargo, British Airways rechazó la oferta,
dando pocas explicaciones, pero dejando en claro que retirando el Concorde
le ahorraba a la empresa entre 40 y 65 millones de dólares anuales.
La gran magia del Concorde es que vuela a una velocidad de 1,350 millas
por hora y a una altura de 60,000 pies, cruzando de Europa a Nueva York
en menos de tres horas y media. Gracias al cambio horario, se llega
a Estados Unidos más temprano de lo que se sale de Europa.
Es decir, un ejecutivo parisino podía programar
una reunión en Nueva York a las nueve de la mañana, tomar
en vuelo a las ocho y media en Charles de Gaulle, y todavía tener
tiempo de hacer compras en la Gran Manzana antes de iniciar labores.
Según British Airways el cliente más frecuente del Concorde
fue un ejecutivo petrolero quien realizó aproximadamente 70 cruces
del Atlántico por año.
El avión es sin duda una joya, pero una joya muy cara de tener.
Para pagar el boleto de un Concorde había que ser muy rico o
invertir en los ahorros de tu vida.
Además, el avión no podía hacer cualquier ruta,
ya que al superar la velocidad del sonido emitía fuertes sonidos
que eran considerados contaminantes.
Eso explica por qué sus rutas eran primordialmente sobre el mar.
Despedidas
de un viejo amigo
El 24 de octubre aterrizó el último vuelo del Concorde
de British Airways en el aereopuerto de Heatrow, en Londres. A las
7:00 p.m. se esperó la realización de un acto oficial
de despedida del avión supersónico.
El adiós del Concorde en Francia se realizó en mayo
de este año y fue por sobre todo emotiva. Unos 250 trabajadores
del aereopuerto y de mantenimiento realizaron guardia de honor mientras
el último jet despegaba, y unas dos mil personas se aglomeraron
en el aereopuerto Charles de Gaulle para ver salir por última
vez este avión.
Ahora estamos a bordo del avión más bello del
mundo. Permanecerá como un sueño imborrable,
dijo Jean-Charles Principeaud, auxiliar de vuelo a bordo de un Concorde
de Air France.
En Londres se espera algo similar, de hecho la policía ha
pedido a los ciudadanos ver la despedida del avión por televisión,
puesto que se cree que el número de personas va a exceder
la capacidad del aereopuerto. Los aviones están destinados
a museos o coleccciones privadas.
Air France vendió uno de sus concordes por un precio simbólico
al Museo del Auto y Técnica en Sinsheim, Alemania. Además
ha desmantelado otro avión para ser subastado en partes con
el fin de colectar fondos para financiar proyectos para niños.
La subasta incluirá dos motores Olympues 593, los cuales
impulsaban la nave a más del doble de la velocidad del sonido.
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