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INTERNACIONAL
Corea
del Norte:
Donde cada bomba es un peligro
Aunque
la administración del Presidente Bush ha insistido en que los
esfuerzos de Corea del Norte por aumentar su arsenal nuclear no constituyen
una crisis, la mayoría de los expertos opina que es la amenaza
más grave de la última década contra la seguridad
en el noreste asiático.
Michael
R. Gordon
The New York Times News Service
vertice@elsalvador.com
El
peligro que ven es la diferencia entre la Norcorea actual -un Estado
aislado de la comunidad internacional que, según los servicios
de inteligencia de Estados Unidos, probablemente posee una o dos bombas
nucleares- y una Norcorea con un arsenal de seis o siete bombas y los
medios para producir más cada año, lo cual es la vía
rápida en la que el país se ha colocado a últimas
fechas.
Una expansión así no sólo aumentaría en
gran escala la amenaza militar contra los aliados y fuerzas de Estados
Unidos en la región, y potencialmente contra el propio Estados
Unidos, sino también aumentaría el riesgo de que Norcorea
pudiera vender material funcionable en el mercado negro. Podría
alentar a los Estados no nucleares en Asia a construir sus propias armas
nucleares. Si Norcorea llegara a desplomarse internamente, la tarea
de localizar y asegurar el material nuclear sería mucho más
complicada.
No obstante, los funcionarios de la administración Bush han hecho
todo lo que está a su alcance para restar importancia a los esfuerzos
nucleares de Corea del Norte. Como dijo el secretario de Estado Colin
L. Powell al iniciarse la semana pasada: No es aún una
crisis.
Al parecer hay varias razones para que la administración Bush
haya adoptado esta actitud.
Públicamente, los funcionarios dicen que los norcoreanos están
tratando de generar un ambiente de crisis con el fin de obtener concesiones
de Washington y que están decididos a no seguir las instrucciones
o sugerencias de Estados Unidos.
Primer objetivo: irak
Pero un alto funcionario estadounidense, quien pidió no ser identificado,
admitió que otros factores, en particular Irak, también
están interviniendo. Con fuerzas armadas estadounidenses fluyendo
hacia el Golfo Pérsico, a la administración del Presidente
Bush le agradaría frenar el problema en Corea del Norte mientras
se concentra en el derrocamiento de Saddam Hussein.
La administración Bush también está tratando de
calmar a aliados nerviosos, especialmente a Corea del Sur, quienes temen
que imponer condiciones severas para iniciar negociaciones con Norcorea
sólo servirá para crear nuevas tensiones en la península
de Corea.
No obstante, muchos analistas creen que las más recientes medidas
adoptadas por Norcorea plantean una amenaza similar a la que enfrentó
la administración del presidente Clinton hace diez años,
cuando Corea del Norte descargó las varillas de combustible nuclear
de su reactor en Yongbyon, generado temores de que las reprocesaría
para producir plutonio con la calidad necesaria para utilizarse en bombas
nucleares. (Posteriormente, Norcorea aceptó congelar su programa
nuclear a cambio de promesas de ayuda de Estados Unidos para satisfacer
en otras formas sus necesidades energéticas).
El informe de la CIA
Después
de que esa crisis fue superada, los servicios de inteligencia estadounidenses
calcularon que Norcorea aún tenía suficiente plutonio
disponible para fabricar una o dos bombas nucleares. Aunque se carece
de pruebas de que efectivamente hayan creado bombas nucleares con el
plutonio, la CIA ha llegado a la conclusión de que lo más
probable es que las tengan, dado que poseen el talento científico
y han tenido el tiempo suficiente para hacerlo.
Cualquiera que sea la capacidad nuclear de ese país, no hay la
menor duda de que Norcorea está lista para incrementar rápidamente
su arsenal. Mediante el reprocesamiento del combustible gastado en el
reactor de Yongbyon, Norcorea podría obtener plutonio para cinco
bombas en seis meses o menos, según funcionarios estadounidense
actuales y retirados. Además, poner en marcha nuevamente el reactor
generaría suficiente plutonio para fabricar una bomba al año.
Norcorea también podría aumentar su arsenal al terminar
la construcción de dos reactores de mayor tamaño y al
seguir adelante con sus trabajos de enriquecimiento de uranio. Norcorea
podría tener un sistema de enriquecer uranio para mediados de
la década, dice la CIA, con lo que generaría material
para dos bombas al año. Algunos partidarios de línea dura
en la administración Bush aseguran que un arsenal nuclear norcoreano
en expansión no representa una nueva amenaza en términos
cualitativos, dado que es muy probable que Norcorea ya haya cruzado
el umbral nuclear.
Pero la mayoría de los expertos está de acuerdo en que
un arsenal creciente introduce nuevos peligros en la ecuación.
Hegemonía en Asia
Si Norcorea tuviera media docena de bombas o más, podría
amenazar a Corea del Sur y a Japón, y aún tener bombas
suficientes para tratar de disuadir a Estados Unidos de que lance un
ataque de represalia.
Si alguien tiene uno o dos bombas, no puede tener una estrategia
militar, dice Robert J. Einhorn, ex funcionario de alto rango
en el Departamento de Estado.
Pero, cuando se tienen seis o siete bombas se puede desarrollar
una estrategia de amenazar o incluso usar algunas bombas al tiempo que
se mantienen en reserva otras. Se puede hacer algo más que simplemente
lanzar una sola bomba en un acto de desesperación o venganza,
señala.
La expansión nuclear sería incluso más preocupante
dado que Corea del Norte tiene ya bastante tiempo de estar perfeccionando
misiles que puedan cruzar el océano.
Sus programas de misiles están mucho más avanzados que
los de Irán e Irak. Norcorea declaró una moratoria sobre
nuevos vuelos de prueba de misiles. Pero si cancela esa moratoria y
termina de perfeccionar su misil Taepo-Dong 2, podría lanzar
un misil con una carga nuclear hasta territorio de Estados Unidos.
La preocupación en torno a posibles sucesos como los arriba mencionados,
de hecho, fue una fuerza impulsora decisiva que subyació la campaña
de la administración Bush para crear todo un sistema de defensa
de misiles.
La expansión del arsenal de Norcorea también complicaría
cualesquiera planes que hubiera formulado el Pentágono para lanzar
un ataque preventivo. Es mucho más difícil localizar a
una docena de armas que encontrar sólo a una o dos.
Otra gran preocupación es que las armas nucleares norcoreanas
pueden traducirse en una mayor proliferación nuclear en términos
más amplios. No hay evidencias de que Norcorea haya vendido en
alguna ocasión material funcionable.
Pero si estuviera generando material funcionable para suficientes bombas
al año, le sobraría el necesario para venderlo. Vender
material nuclear sería una grave provocación, pero es
un paso que Norcorea podía dar si está política
y económicamente aislada y tratando de evitar un colapso total.
Norcorea tiene un historial de vender misiles a cambio de dinero
en efectivo, dice Gary Samore, director de Estudios en el Instituto
Internacional de Estudios Estratégicos y máximo funcionario
en la oficina de proliferación nuclear del Consejo de Seguridad
Nacional durante el período del presidente Bill Clinton.
Samore agrega que mientras más armas nucleares tengan,
mayor será el peligro de que puedan deshacerse de algunas a cambio
de dinero en efectivo, y no hay la menor duda de que habría compradores.
La expansión del arsenal nuclear de Norcorea también aplicaría
nuevas presiones para que Corea del Sur y Japón siguieran su
ejemplo.
La ambición nuclear
Al referirse a los japoneses y sudcoreanos, Kurt Campbell, quien fue
el funcionario decano del Departamento de Defensa en Asia durante la
administración Clinton y ahora es vicepresidente decano del Centro
de Estudios Estratégicos e Internacionales, dice: Los que
tienen ambiciones nucleares claramente están en la minoría,
pero hablar de opciones nucleares ya no sería ahora tabú
en comentarios sobre estrategia.
Algo que aumenta las preocupaciones es el estancamiento diplomático
prevaleciente. Estados Unidos ha declarado que no tomará parte
en negociaciones directas hasta que Norcorea primero haya desmantelado
sus estructuras para crear uranio altamente enriquecido y congele su
producción de plutonio. Junto con otras naciones aliadas, ha
suspendido el envío a Norcorea de aceite combustible pesado.
A esto, Norcorea respondió con la expulsión de los inspectores
de la Agencia de Energía Atómica y el anuncio de que volvería
a poner en marcha su reactor en Yongbyon, además de abrir de
nuevo la fábrica que reprocesa el combustible gastado.
Las acciones de Corea del Norte contrastan con el enfoque reciente adoptado
por Irak, que hasta ahora ha dado un acceso sin restricciones al más
reciente grupo de inspectores de armas de la Organización de
las Naciones Unidas.
Irak, sin embargo, es en lo que Estados Unidos se está concentrando
ahora. La administración Bush está decidida a impedir
que Irak pase a formar parte del club nuclear.
Los funcionarios de Estados Unidos también han llegado a la conclusión
de que una invasión de Irak puede llevarse a cabo rápidamente
y con un costo mínimo, en contraste con lo que significaría
una guerra contra Corea del Norte.
La planeación de Estados Unidos plantea una guerra invernal si
Irak no se desarma voluntariamente, y la administración Bush
no tiene la intención de permitir que los sucesos en Asia, por
más inquietantes que sean, la obliguen a abandonar esa ruta.
El Presidente Bush indicó lo anterior el jueves pasado: Creo
que la situación en Corea del Norte se resolverá pacíficamente,
dijo, pero añadió que el día de ajuste de
cuentas con Saddam Husein se está aproximando.
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