26 de enero de 2003

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CARTAS

Abuso de autoridad
CEn diciembre del año pasado, mi compañera Barby Clement y yo decidimos visitar el país con dos objetivos: uno de ellos reunirnos con nuestra familia para las festividades de Navidad y año nuevo; la otra razón fue para llevar un lote de medicinas a la Unidad de Salud de Dulce Nombre de María en Chalatenango, y al mismo tiempo repartir juguetes a 200 niños pobres.
Gracias a Dios, las actividades planeadas se realizaron sin ningún percance, hubo piñatas, competencias de carreras, el tradicional “palo encebado” y payaso.
Pero lo que quisiéramos señalar fue el incidente que tuvimos en el aeropuerto a nuestro regreso a Canadá el 7 de enero.
Como es costumbre, nuestra familia nos acompañó al aeropuerto para despedirnos. Mi esposa es deshabilitada y se moviliza en silla de ruedas y en el aeropuerto -como es costumbre- fui a solicitar una silla. Pagamos los impuestos y posteriormente nos condujeron vía elevador hacia la segunda planta.
Nuestra familia también se dirigió arriba. Pero para nuestra sorpresa, cuando llegamos a la segunda planta, estábamos ya en el área donde sólo los viajeros pueden entrar.
Desde ahí, pudimos ver al otro lado a mi madre y el resto de la familia que esperaban ansiosos; cuando nosotros intentamos cruzar la puerta, fuimos detenidos por un oficial de seguridad quien nos dijo que no podíamos salir; vale aclarar que esta área es antes de pasar al chequeo de maletas de mano.
Solicitamos hablar con un supervisor y llegó la señora Patricia de Salamanca, quien rudamente nos dijo que no podíamos salir. Le explicamos que no nos habíamos despedido pues fuimos traídos directamente ahí.
No quisiera entrar en detalles de la irracionalidad, negligencia, y abuso de autoridad con que esta señora de Salamanca actuó. Después de demandar nuestros derechos, la señora de Salamanca le dio permiso a mi anciana madre para que nos diera su bendición.
Nuestro trabajo por los niños de El Salvador va a continuar, pero esperamos que en el futuro no se den este tipo de incidentes y que se eduque a este tipo de personal.

Víctor Fuentes y Barby Clement
losgemelos@sympatico.ca

Tala de Conacastes en Soya

DLeyendo la noticia de que talarán los conacastes en Soyapango, me da un poco de tristeza porque recuerdo esa calle (hace unos 25 años, como se veía de bonita flanqueada por esos bellos árboles.
Si es necesario talarlos y no queda más remedio, pienso que sería muy buena idea recoger semillas de esos árboles, hacerlas germinar y replantar los nuevos en la misma forma en que se encuentran los actuales, de tal forma de darle una continuidad a esa especie.
Recordemos que El Salvador es uno de los países más deforestados del mundo y esto se agrava cuando talamos árboles y no los reponemos.
Deberíamos reforestar en una proporción de por lo menos 3 a 1 con respecto a lo que se corta para ver si podemos salvar la ecología de nuestro pequeño país.

Benjamín Barahona, Bronx, N.Y.
ben.barahona@att.net



¿Fuentes o piletas?
Tuve la oportunidad de recorrer la carretera hacia el aeropuerto y realmente merece una excelente calificación. También pude admirar los bonitos retornos, con sus atractivos monumentos, muy modernos.
Pero no me queda claro si las piletas de agua, alrededor de estos monumentos, son estanques de agua retenida, nacimientos de zancudos o si la intención primaria fue hacer lindas fuentes.
Pero es deplorable observar uno que otro chorrito levantado y aquella cantidad de agua sucia. ¿A quién corresponde el ornato de estas piscinas y por lo tanto el mantenimiento? ¿Siempre al Fovial o la Alcaldía? Porque si no sería mejor que ese espacio se transformara en lindos jardines con flores, que darían una mayor vistosidad.

Marina Soto
marinahsoto@yahoo.com



Carreras ilegales de autos

Las sanciones dadas a los menores que utilizan nuestras calles para competencias automovilísticas creo que definitivamente no son suficientes.
Es muy dudoso que unas cuantas charlas sirvan para disuadir a muchachos que son obviamente inmaduros y desconsiderados y a padres de familia que por negligencia, apatía o actitud derrotista no controlan ni educan a sus hijos sino que los dejan hacer lo que quieran.
Una mejor solución sería embargarles definitivamente los automóviles que utilizan para infringir la ley y poner en riesgo la vida de otros conductores que van de paso.
Si se ejecutara esta medida, estos autos luego podrían ser subastados entre la población general y los fondos recaudados podrían ser usados para establecer puestos de control permanentes en las calles que son usadas de forma rutinaria para hacer estas competencias.
Para nadie es un secreto que lugares como la avenida Jerusalén y el Paseo General Escalón, a la altura del monumento al Salvador del Mundo, son los sitios donde esta gente pone en riesgo su vida y la del resto.

Graciela Fortín-Magaña
GracielaFM@aol.com

 


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