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CARTAS
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Abuso
de autoridad
CEn diciembre
del año pasado, mi compañera Barby Clement y yo
decidimos visitar el país con dos objetivos: uno de ellos
reunirnos con nuestra familia para las festividades de Navidad
y año nuevo; la otra razón fue para llevar un lote
de medicinas a la Unidad de Salud de Dulce Nombre de María
en Chalatenango, y al mismo tiempo repartir juguetes a 200 niños
pobres.
Gracias a Dios, las actividades planeadas se realizaron sin ningún
percance, hubo piñatas, competencias de carreras, el tradicional
palo encebado y payaso.
Pero lo que quisiéramos señalar fue el incidente
que tuvimos en el aeropuerto a nuestro regreso a Canadá
el 7 de enero.
Como es costumbre, nuestra familia nos acompañó
al aeropuerto para despedirnos. Mi esposa es deshabilitada y se
moviliza en silla de ruedas y en el aeropuerto -como es costumbre-
fui a solicitar una silla. Pagamos los impuestos y posteriormente
nos condujeron vía elevador hacia la segunda planta.
Nuestra familia también se dirigió arriba. Pero
para nuestra sorpresa, cuando llegamos a la segunda planta, estábamos
ya en el área donde sólo los viajeros pueden entrar.
Desde ahí, pudimos ver al otro lado a mi madre y el resto
de la familia que esperaban ansiosos; cuando nosotros intentamos
cruzar la puerta, fuimos detenidos por un oficial de seguridad
quien nos dijo que no podíamos salir; vale aclarar que
esta área es antes de pasar al chequeo de maletas de mano.
Solicitamos hablar con un supervisor y llegó la señora
Patricia de Salamanca, quien rudamente nos dijo que no podíamos
salir. Le explicamos que no nos habíamos despedido pues
fuimos traídos directamente ahí.
No quisiera entrar en detalles de la irracionalidad, negligencia,
y abuso de autoridad con que esta señora de Salamanca actuó.
Después de demandar nuestros derechos, la señora
de Salamanca le dio permiso a mi anciana madre para que nos diera
su bendición.
Nuestro trabajo por los niños de El Salvador va a continuar,
pero esperamos que en el futuro no se den este tipo de incidentes
y que se eduque a este tipo de personal.
Víctor
Fuentes y Barby Clement
losgemelos@sympatico.ca
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Tala
de Conacastes en Soya
DLeyendo la noticia de que talarán los conacastes en Soyapango,
me da un poco de tristeza porque recuerdo esa calle (hace unos 25 años,
como se veía de bonita flanqueada por esos bellos árboles.
Si es necesario talarlos y no queda más remedio, pienso que sería
muy buena idea recoger semillas de esos árboles, hacerlas germinar
y replantar los nuevos en la misma forma en que se encuentran los actuales,
de tal forma de darle una continuidad a esa especie.
Recordemos que El Salvador es uno de los países más deforestados
del mundo y esto se agrava cuando talamos árboles y no los reponemos.
Deberíamos reforestar en una proporción de por lo menos
3 a 1 con respecto a lo que se corta para ver si podemos salvar la ecología
de nuestro pequeño país.
Benjamín
Barahona, Bronx, N.Y.
ben.barahona@att.net
¿Fuentes
o piletas?
Tuve la oportunidad de recorrer la carretera hacia el aeropuerto
y realmente merece una excelente calificación. También
pude admirar los bonitos retornos, con sus atractivos monumentos, muy
modernos.
Pero no me queda claro si las piletas de agua, alrededor de estos monumentos,
son estanques de agua retenida, nacimientos de zancudos o si la intención
primaria fue hacer lindas fuentes.
Pero es deplorable observar uno que otro chorrito levantado y aquella
cantidad de agua sucia. ¿A quién corresponde el ornato
de estas piscinas y por lo tanto el mantenimiento? ¿Siempre al
Fovial o la Alcaldía? Porque si no sería mejor que ese
espacio se transformara en lindos jardines con flores, que darían
una mayor vistosidad.
Marina
Soto
marinahsoto@yahoo.com
Carreras ilegales de autos
Las sanciones dadas a los menores que utilizan nuestras calles
para competencias automovilísticas creo que definitivamente no
son suficientes.
Es muy dudoso que unas cuantas charlas sirvan para disuadir a muchachos
que son obviamente inmaduros y desconsiderados y a padres de familia que
por negligencia, apatía o actitud derrotista no controlan ni educan
a sus hijos sino que los dejan hacer lo que quieran.
Una mejor solución sería embargarles definitivamente los
automóviles que utilizan para infringir la ley y poner en riesgo
la vida de otros conductores que van de paso.
Si se ejecutara esta medida, estos autos luego podrían ser subastados
entre la población general y los fondos recaudados podrían
ser usados para establecer puestos de control permanentes en las calles
que son usadas de forma rutinaria para hacer estas competencias.
Para nadie es un secreto que lugares como la avenida Jerusalén
y el Paseo General Escalón, a la altura del monumento al Salvador
del Mundo, son los sitios donde esta gente pone en riesgo su vida y la
del resto.
Graciela
Fortín-Magaña
GracielaFM@aol.com
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