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REPORTAJE
Cuando
el remedio resulta más dañino
Presionado
por las críticas pos electorales, el presidente Francisco Flores
propuso un incremento al salario mínimo, entre otras medidas,
como solución a la crisis económica nacional. El solo
anuncio generó un alza en los precios de la canasta básica
y, finalmente, deterioró la capacidad adquisitiva de los salvadoreños.
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La propuesta del aumento al salario mínimo, hecha
por el presidente Francisco Flores a finales de abril, generó,
más que esperanzas, preocupación en muchos hogares salvadoreños.
El anuncio provocó, casi de inmediato, un aumento considerable
en los precios de los principales productos de la canasta básica.
Un fenómeno explicable, según el economista Carlos Federico
Paredes, vicepresidente del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas
(COLPROCE).
La economía de mercado es una economía de expectativas,
si se anuncia la medida (el incremento) de esa manera, desde el nivel
político, se desencadena inmediatamente lo que se produjo (aumento
en los precios), dijo.
El fenómeno tiene un nombre: especulación, un cáncer
que aparece cada vez que se toca el tema salarial.
El último sondeo de precios realizado por la Dirección
de Protección al Consumidor (DPC) advierte del alza de precios
en productos no sólo de la canasta básica alimenticia,
sino también de la canasta básica de servicios: el saco
de arroz subió de $20 a $26 dólares; la telefonía
fija aumentó hasta un 200%.
Consecuencias
Esto provoca que los salvadoreños que reciben el salario mínimo
($144) sienten que el sueldo se les esfuma cada vez más rápido.
El problema se agrava aún más, si se considera que la
mayoría de la Población Económicamente Activa (PEA)
en nuestro país no tiene un empleo formal, lo que significa que
la mayor parte de trabajadores no se beneficia con la aprobación
de posibles nuevos aumentos.
Estimaciones de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo
(FUSADES), señalan que un 55 por ciento de salvadoreños
son asalariados, el resto engrosa el sector informal, el que no
se rige estrictamente por la regulación salarial.
Este último sector (informal) es el más vulnerable a las
fluctuaciones en el mercado y su capacidad adquisitiva se ve seriamente
afectada.
El costo de la canasta básica en marzo de este año
es uno por ciento más caro que en marzo del año pasado
y los
costos promedio de todo, en ese mismo período, son 2.39 por ciento
más caros, sostuvo Margarita de Sanfeliú, de FUSADES.
El valor de la canasta básica alimenticia en El Salvador ronda
los $273 por persona, lo que permite inferir que una familia promedio
salvadoreña (cuatro miembros) tendría que llevar dos salarios
mínimos para sostener su hogar. Pero la tasa de empleo indica
que en el país únicamente trabajan de 1.5 a dos miembros
del grupo familiar.
A las familias de más bajos ingresos, un salario mínimo
sólo les alcanza para satisfacer sus necesidades mínimas
y priorizan esa satisfacción en detrimento de otras necesidades
básicas para la armonía social, como lo son
el vestuario y la diversión, entre otras.
¿Qué hacer?
La representante de FUSADES como el vicepresidente del COLPROCE señalan
que para fortalecer efectivamente el nivel de vida de los salvadoreños,
se debe ir más allá del aumento en el ingreso monetario
y deben establecerse políticas de consenso entre todos los sectores
involucrados en el sistema laboral.
De no ser así, un incremento decretado en el salario mínimo
se traslada, de inmediato, a costos y a precios de bienes y, peor aún,
a mayor desempleo, advierten los consultados.
Lo que tendría que haber es una consulta con las empresas
para ver qué tanto pueden soportarlo (el incremento) sin
trasladarlo a costos, dijo la licenciado De Sanfeliú.
Paredes va más allá al recomendar que antes de aumentar
el salario mínimo hay que hacerse cuatro preguntas fundamentales:
¿Cuál es el poder adquisitivo del salario? ¿Cuál
es la diferencia entre salario mínimo y el salario que pagan
las microempresas? ¿Cuál es la capacidad de compra de
la canasta básica? y la última está relacionada
con los salarios relevantes del mercado,
Esta es la base para considerar un política de salario,
insiste Paredes.
Entonces, concluyen los entrevistados, las revisiónes y aumentos
en los salarios mínimos aislados de una política laboral
más amplia, son insuficientes.
Desde el 3 de abril pasado se formó el Consejo Nacional del Salario
Mínimo para que discutiera el tema.
Hace tres días (mayo 22) se acordó aumentar un 10% al
salario que se gana en las áreas de comercio y servicios; el
7.5% a nivel de industria y el 5% en maquilas. Para el agro no habrá
incremento.
Si con el solo anuncio presidencial se provocó aumento de precios,
debido a lo especulativo del mercado salvadoreño ¿Qué
ocurrirá ahora con el acuerdo firmen de subir el salario mínimo,
sobre todo, cuando FUSADES y CELPROFE insisten en la falta de una política
laboral?
¡Dios
sabe cómo hago!
Las
calles de San Salvador están ocupadas por un ejército
de personas en busca de ingresos... Cuando el dinero llega, apenas alcanza
para satisfacer las necesidades mínimas. Casi la mitad de la
población total de El Salvador, en edad de trabajar, no encuentra
un puesto estable ni bien remunerado.
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Son las seis de la tarde y la actividad comercial en
el sector del ex Telégrafo está en pleno apogeo.
En medio del murmullo se alcanza a escuchar la estridente voz de Óscar
Jiménez, un escuálido joven de unos 20 años que
vende frutas
en ese sector.
Aquí se gana poco porque hay mucha competencia, apenas,
y con suerte, se sacan 50 colones diarios. Sólo Dios sabe cómo
hago para sacar el alquiler, la cuota de la escuela de mis dos hijos
y la comida para la familia, dice, mientras toma del brazo a una
guapa señorita, con uniforme de oficina.
Venga mi amor, aquí le doy la libra cabal, la balanza no
tiene balero, le dice a la joven.
Ella, asustada y sorprendida, le lanza una risa en señal de negativa.
Él insiste.
Como Óscar, un ejército de personas se rebusca en las
calles de la capital en busca de un ingreso económico en tareas
ocasionales o empleos informales que les reporten lo necesario para
sobrevivir. Representan el 45 por ciento de la Población Económicamente
Activa del país.
En la casa trabajamos mi mujer y yo en esto de vender frutas,
pero el dinero apenas alcanza para comer. Aquí en esta situación
en la que estamos no existen diversiones, ni descanso, se queja
Oscar, sin desistir en su insistente pesca de clientes.
Yo al menos tengo un ingreso, sin embargo hay otra gente que sí
está jodida, me dice en un gesto de solidaridad.
Para ese sector de población, el Banco Mundial establece un techo
en el costo de la canasta básica que ronda los 60 dólares
mensuales.
Hay que escoger
Esta gente racionaliza tremendamente sus recursos y por lo tanto
no se puede dar prácticamente ningún tipo de lujos y escoge
estrictamente sus satisfactores, explica el vicepresidente del
COLPROCE, Carlos Federico Paredes.
Esto hace que se involucre toda la familia, sin importar la edad, en
la generación de ingresos.
Este es un negocio familiar. Mi mujer y yo vendemos aquí;
mi suegra, más abajo, y los bichos, en la calle,
explica el joven.
La semana pasada la Asamblea Legislativa aprobó un aumento en
el salario mínimo entre el cinco y diez por ciento, pero Óscar
no se verá beneficiado, el no aplica a la medida.
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AZÚCAR
$ 0.29
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ARROZ$0.30
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HUEVOS$2.19
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| La libra de azúcar
blanca costó $0.29 la semana pasada, un centavo más
arriba que hace cinco días. |
Desde hace 15 días,
el precio por la libra de arroz se incrementó. De $20 que
costaba el saco, subió a $26 |
El cartón
de 30 unidades de huevos grandes también sufrió un
leve incremento de dos centavos esta semana. |
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