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INTERNACIONAL
La
adaptación de los terroristas
Los
mortales bombazos en Arabia Saudita muestran cómo Al-Qaeda, el
blanco clave de la guerra liderada por Estados Unidos contra el terrorismo,
se puede adaptar y cambiar mientras sigue dando sus golpes terroristas.
La
operación fue relativamente simple, especialmente si se la compara
con los ataques del 11 de septiembre de 2001 que tenían múltiples
aspectos. Se cree que muchos de los terroristas suicidas en Riyadh eran
locales, con lo que se eliminó la necesidad de viajes internacionales
y comunicaciones electrónicas, así como los rastros subyacentes
que pueden quedar para los investigadores. Y atacaron blancos extremadamente
visibles: complejos residenciales que se sabe albergan a estadounidenses
y otros extranjeros.
Para muchos expertos en terrorismo y observadores de Al-Qaeda, las bombas
colocadas en vehículos que al explotar mataron a por lo menos
34 personas, incluidos ocho estadounidenses, son pruebas frescas de
que el grupo está aprendiendo lecciones conforme sigue atacando.
Un grupo terrorista como Al-Qaeda es semejante al tiburón
arquetípico en el agua, dijo el experto en terrorismo Bruce
Hoffman del grupo de investigadores de la Rand Corporation. Tiene
que avanzar constantemente para sobrevivir.
Algunos se refieren a Al-Qaeda como una red, en tanto que otros la describen
como una red de redes.
Adel Al-Jubeir, asesor de política exterior del príncipe
heredero saudita, la describió como un modo de pensar.
¿El virus perpetuo?
Magnus Ranstorp, director del Centro para el Estudio del Terrorismo
y la Violencia Política de la Universidad de San Andrés
en Escocia, la llamó un virus. Es un virus que se autoperpetúa
y va en direcciones diferentes, involucra a individuos diferentes, se
vuelve resistente y cambia de dirección e intensidad conforme
a la presión que se ejerza sobre él, dijo.
Cualquiera que sea la caracterización, es claro que Al-Qaeda
ha vuelto a ganar su primer lugar como amenaza para los intereses estadounidenses.
Una funcionaria estadounidense de inteligencia descartó la idea
de que los bombazos marquen un resurgimiento de Al-Qaeda porque, dijo,
el grupo simplemente funciona a su propia velocidad: Al-Qaeda
tiene su propio tiempo y no parece guiarse por el reloj de nadie más.
A partir del 11 de septiembre, la tarjeta de anotaciones del Departamento
de Justicia incluye a 237 cargos criminales interpuestos en investigaciones
sobre terrorismo; más de 500 deportaciones vinculadas a las investigaciones
sobre los sucesos del 11 de septiembre; 18,000 citatorios y órdenes
de cateo emitidas; 124 millones de dólares en más de 600
cuentas bancarias congeladas, y 1,228 intervenciones telefónicas
secretas y cateos aprobados en relación a presuntos terroristas
o espías.
El jueves, el secretario de la Defensa Donald Rumsfeld dijo que han
sido detenidas más de dos mil personas que tienen vínculos
y relaciones con terroristas en todo el mundo. El director de
la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés)
Robert Mueller dijo a principios de este año que se habían
evitado más de 100 ataques terroristas en el mundo, pero es difícil
verificar esa cifra.
Además, el Departamento de Justicia dijo que se han desintegrado
células terroristas en Buffalo, Nueva York, Detroit, Seattle
y Portland, Oregon.
Michael Greenberger, profesor de leyes y director del Centro para la
Salud y la Seguridad Interna de la Universidad de Maryland, que trabajó
en contra terrorismo en el Departamento de Justicia en el gobierno de
Clinton, puso en duda la importancia de esos casos.
No hay duda alguna de que al pueblo estadounidense le hemos sobre
vendido la importancia de las detenciones y los juicios que se están
efectuando en Estados Unidos, dijo y agregó que cree que
quienes han sido capturados son personajes marginales a los que
están tratando de enjaretarnos como actores importantes.
Charles Heyman, editor y experto en temas militares del Grupo de Información
de Jane en Inglaterra, dijo que es un error pensar en Al-Qaeda como
si fuera una corporación occidental. Comentó que actualmente
los combatientes que escaparon de Afganistán están realizando
muchas de sus campañas en el ámbito local, así
como operaciones para las cuales reciben directivas en pocas ocasiones,
si no es que en ninguna, de algún nivel más alto.
Pienso que es probable que haya unos 100 miembros de Al-Qaeda
en esta ciudad, dijo Heyman.
Sumit Ganguly, un profesor especializado en terrorismo de la Universidad
de Texas estuvo de acuerdo. Se están volviendo mucho más
hábiles en esto porque se han dado cuenta de que están
siendo observados mucho más de cerca, dijo.
Estamos de regreso
También
parece ser que están respondiendo a cualquier impresión
de que se están debilitando, dijo David Isenberg, analista de
alta jerarquía del Consejo Británico Estadounidense de
Información sobre Seguridad en Washington. Es como si estuvieran
diciendo: Ustedes creen que nos han hecho huir, pero tomen, aquí
les va esto, agregó.
Por otra parte, varios expertos dijeron que parece ser que ha aminorado
la posibilidad de que haya más ataques a gran escala dentro de
Estados Unidos.
Pienso que si hubiesen podido ya lo hubieran hecho, dijo
Peter Bergen autor de Holy War Inc.: Inside the Secret World of Osama
Bin Laden, quien entrevistó a bin Laden en 1997.
Hoffman dijo que es importante conservar a los ataques más recientes
en perspectiva.
Hay un mundo de diferencia entre atacar un bar en Bali un sábado
por la noche o un conjunto residencial en una parte acomodada de la
ciudad un lunes en la noche, a causar que el World Trade Center se derrumbe
y atacar al Pentágono, dijo. Y eso, en sí
mismo, demuestra un progreso considerable.
Los bombazos de Riyadh, aun cuando no de la escala de los ataques del
11 de septiembre o los de agosto de 1998 contra las embajadas estadounidenses
en Kenia y Tanzania, sí requirieron de planeación y compromiso.
Weldon Kennedy, un ex subdirector de la FBI que estuvo a cargo de la
investigación del bombazo en la Ciudad de Oklahoma, dijo que
la operación le sonaba a algo como un esfuerzo de grupo
muy bien coordinado, con una etiqueta de un precio menor a cinco
mil dólares.
Según varios expertos, es probable que la planeación se
llevara varias semanas si no es que meses.
Kennedy también dijo que cree que los ataques recientes sólo
reflejan el tiempo necesario que le tomó a Al-Qaeda reagruparse
después de que, con la invasión a Afganistán liderada
por Estados Unidos, se derrocara al gobierno de los talibán que
protegían al grupo terrorista.
Lo que sucedió en Afganistán fue que se desbarataron
total y completamente las líneas de suministro y las de comunicación
... y les ha tomado algún tiempo volver a unirse para planear
y organizarse, dijo.
Las preguntas sobre la situación actual de Al-Qaeda comienzan
hasta arriba, con su líder Osama bin Laden, cuyo estatus y lugares
por donde anda son desconocidos desde la caída de los talibán
a finales de 2001.
Estamos buscando por todas partes, el general Richard Myers
dijo el jueves durante una conferencia de prensa en la que estuvo Rumsfeld.
Ustedes saben; no sabemos si está vivo o muerto.
Para Charles Pena, director de estudios de política de defensa
del Cato Institute con sede en Washington, sin tener a alguien que esté
dentro de Al-Qaeda que proporcione información es difícil
saber las respuestas a muchas preguntas. Por ejemplo, ¿Al-Qaeda
previó que personajes clave serían capturados y tomó
nuevas medidas? ¿Cuáles han sido, si las hay, las consecuencias
de la guerra de Irak? ¿Cómo está funcionando la
campaña contra el terrorismo?
La red compleja
En
esta guerra contra Al-Qaeda, no hay parámetros, dijo Pena.
El Presidente Bush, al hablar con los reporteros en la Casa Blanca,
dijo que nadie debe estar satisfecho consigo mismo mientras Al-Qaeda
se siga movilizando. También reiteró lo que dijo
a principios de este mes cuando viajaba en el barco USS Abraham Lincoln:
cerca de la mitad de los operativos clave de Al-Qaeda ha sido capturada
o está muerta.
Una posible repercusión significativa de los ataques de la semana
pasada es la perspectiva de que Arabia Saudita le apriete las tuercas
a los terroristas y a los simpatizantes de Al-Qaeda en el país.
Aun cuando altos funcionarios estadounidenses alaban el nivel de la
cooperación saudita, también se han producido incontables
quejas y discusiones sobre que el país no está manejando
con seriedad el problema.
El papel del reino es vital porque son demasiados los terroristas de
Al-Qaeda que son sauditas, incluido bin Laden y una mayoría de
los secuestradores del 11 de septiembre y de los suicidas del lunes.
También se dice que ha sido una muy importante fuente de financiamiento
para Al-Qaeda.
Durante la conferencia de prensa del viernes, Al-Jubeir dijo que los
bombazos en Ryadh han impulsado a su país en una forma parecida
a la experiencia estadounidense tras el 11 de septiembre, y que los
gobernantes están analizando prácticamente todos los aspectos
de la sociedad saudita para poder asegurarnos de que los inmunicemos
y evitemos que puedan reclutar a sauditas para estas campañas.
Sin embargo, también dijo que el país ha sido calumniado
injustificadamente y que está firmemente comprometido a trabajar
con Estados Unidos y otros para destruir al terrorismo.
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