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ESPECIAL
La
integración europea:
Alemania mira al Este
La
República Federal de Alemania alberga una sociedad que ha sido
marcada durante el siglo XX. Pero, a diferencia de Latinoamérica,
su historia se exhibe para tomar lección y corregir los errores
del pasado. Tras la caída del Muro de Berlín, su apuesta
no sólo es la unificación de lo que fue Berlín
oriental, sino fortalecer la unión económica de Europa.
La expansión de la Unión Europea genera
miedos y la ola de calor, que estremeció el viejo continente,
no pudo tener un escenario más encendido que el actual. Dentro
del Bundestag (el Parlamento Federal) la pelea giró en torno
a una polémica reforma de Salud que busca reducir los gastos
de la sanidad pública y suprimir algunas prestaciones. El alemán
promedio no está de acuerdo y, en venganza, toma su coche y parte
con toda la familia a gozar de sus vacaciones.
Una verdadera paradoja, en boca de los más críticos. Aquí
estamos en crisis, pero todos aprovechan las vacaciones para escaparse
a los paraísos veraniegos y la semana de rebajas para echar la
casa por la ventana comprando ropa a mitad de precio.
¿Cuál crisis? Pero el problema es mucho más complejo
que eso. La sociedad alemana luce abatida por una crisis originada que
ha estancado la economía y pone en aprietos la estabilidad del
sector empresarial.
Esta semana, el Gobierno roji-verde y la oposición conservadora
pactaron el proyecto de ley de reforma sanitaria, que rebajará
las cuotas del seguro a cambio de la supresión de prestaciones.
Un logro que solo puede atribuírsele -con todo y sus contras-
a la ministra de Sanidad, Ulla Schmidt, y al portavoz de la Unión
Cristianodemócrata y de la Unión Socialcristiana de Baviera
(CDU/CSU), Horst Seehofer.
Ambos alcanzaron una solución de consenso tras una reunión
de más de doce horas. La propuesta cuenta, de hecho, con el beneplácito
del canciller Gerhard Schroeder y de los jefes de la CDU, Angela Merkel,
y de la CSU, Edmund Stoiber. No fue fácil.
Trece años después de la unificación, el tema de
la unidad alemana es denso. Más allá de las simpatías
que genera el ciclista Jan Ulrich, un ex berlinés oriental (que
está a punto del éxito, pero se cae y se levanta contra
todo pronóstico, y justo antes de ganar el Tour de France 2003
sufre un traspiés) la economía alemana es casi su sinónimo.
La economía es clave para que la unificación sea algo
que una conmemoración o un grato recuerdo.
Más que subsidios
Nadie puede negar en Berlín que el sector oriental necesita algo
más que subsidios, bondades y solidaridad, lo cual depende del
sector occidental, pero si la economía del occidente alemán
está congelada, el futuro no es prometedor a corto plazo.
Es obvio que la ampliación de la Unión Europea reaviva
los temores. De hecho, se piensa que la ampliación hacia la Europa
del Este colocará en aprietos aún más a las empresas
alemanas orientales.
El gobierno federal, a cambio, promueve los beneficios de la apertura
en el sentido que habrá un mercado inmenso y hará que
la Alemania del Este (por su ubicación geográfica) cobrará
un papel estratégico como zona de tránsito comercial.
La ampliación incluye a diez nuevos miembros en 2004, que incluye
a países como Polonia, Rumania, Kosovo, Croacia, Yugoslavia,
Macedonia, Albania, Serbia y Montenegro, por ejemplo.
¿Y Turquía? Alemania tiene mucho interés
en sumar Turquía a la Unión Europea, justamente por la
comunidad turca que vive en Alemania, observa una funcionaria
de la Cancillería.
A favor en contra
Pero la sola idea arranca emociones encontradas. Unos piensan que una
Turquía moderna producirá menos migrantes y otros piensan
lo contrario. ¿Contendrá la migración en realidad
o la fomentará?
Imagine que pensaría el Congreso estadounidense si el Tratado
de Libre Comercio (TLC) incluyera la apertura de sus fronteras.
La libertad de circulación en la UE es uno de los pilares
y es uno de los temores, dice.
Sin embargo, a pesar del sinsabor que expresa la sociedad alemana en
este momento, el euro, la nueva moneda en todo el continente,
tiene una fortaleza mayor al dólar, que sufre las honduras de
una guerra.
Claro, no faltan quienes recuerden que la canasta básica era
más barata en su moneda original. ¿Alguna semejanza? Por
supuesto.
¿Recuerdan aquellos días posteriores a la dolarización?
Y de qué me sirve ganar en colones si tengo que pagar en
dólares. Más o menos así. Más o menos
porque las realidades son diferentes. Europa ofrece calidad de vida,
pero tiene su costo.
Por eso es que la reforma sanitaria (uno de los ejes del programa de
Schroeder para el saneamiento del sistema social
alemán) genera escozor. Contra viento y marea, el proyecto será
presentado dentro de poco ante la cámara baja del Parlamento
(Bundestag), que tiene mayoría roji-verde, para que a fines de
mes sea ratificado por la cámara alta (Bundesrat), que es dominada
por los conservadores.
Verano ¿italiano?
Un análisis publicado en la edición on line de Deutsche
Welle señaló que el consenso alcanzado permitirá
que la reforma entre en vigor a principios de 2004 y que las cuotas
del seguro obligatorio bajen gradualmente de 14,4% (que es el porcentaje
actual) al 12,15% en 2006.
El objetivo de la reforma es reducir los gastos de la sanidad
pública y suprimir algunas prestaciones.
El calor empezó a causar malestar y la noticia de la muerte de
los hijos de Saddam Hussein, Uday y Qusay, eran el acertijo de la semana.
Justo en ese momento, el ex subsecretario de Turismo italiano, Stefano
Stefani calificó a los turistas alemana de "rubios supranacionalistas
que asaltan a gritos nuestras playas".
Stefani fue cesado de su cargo y Schröder, que ama desde siempre
pasar sus vacaciones en Italia, prefirió quedarse en Alemania.
Casi un mes después de aquel escándalo, la rencilla diplomática
ha sido superada probablemente por una razón: Italia ocupa la
presidencia temporal de la UE y la ampliación hacia el Este es
uno de los objetivos que Alemania no pierde de vista.
Sin duda, el próximo 3 de octubre, cuando celebren el Día
de la Unidad Alemana en su trece aniversario, muchas temas habrá
en el tintero. Pero con sus aciertos y fracasos, Alemania camina hacia
la unidad que desea.
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