24 de agosto de 2003


ESPECIAL

La integración europea:
Alemania mira al Este

La República Federal de Alemania alberga una sociedad que ha sido marcada durante el siglo XX. Pero, a diferencia de Latinoamérica, su historia se exhibe para tomar lección y corregir los errores del pasado. Tras la caída del Muro de Berlín, su apuesta no sólo es la unificación de lo que fue Berlín oriental, sino fortalecer la unión económica de Europa.

Texto y Fotos: Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

La expansión de la Unión Europea genera miedos y la ola de calor, que estremeció el viejo continente, no pudo tener un escenario más encendido que el actual. Dentro del Bundestag (el Parlamento Federal) la pelea giró en torno a una polémica reforma de Salud que busca reducir los gastos de la sanidad pública y suprimir algunas prestaciones. El alemán promedio no está de acuerdo y, en venganza, toma su coche y parte con toda la familia a gozar de sus vacaciones.

Una verdadera paradoja, en boca de los más críticos. “Aquí estamos en crisis, pero todos aprovechan las vacaciones para escaparse a los paraísos veraniegos y la semana de rebajas para echar la casa por la ventana comprando ropa a mitad de precio”.

¿Cuál crisis? Pero el problema es mucho más complejo que eso. La sociedad alemana luce abatida por una crisis originada que ha estancado la economía y pone en aprietos la estabilidad del sector empresarial.

Esta semana, el Gobierno roji-verde y la oposición conservadora pactaron el proyecto de ley de reforma sanitaria, que rebajará las cuotas del seguro a cambio de la supresión de prestaciones.

Un logro que solo puede atribuírsele -con todo y sus contras- a la ministra de Sanidad, Ulla Schmidt, y al portavoz de la Unión Cristianodemócrata y de la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), Horst Seehofer.

Ambos alcanzaron una solución de consenso tras una reunión de más de doce horas. La propuesta cuenta, de hecho, con el beneplácito del canciller Gerhard Schroeder y de los jefes de la CDU, Angela Merkel, y de la CSU, Edmund Stoiber. No fue fácil.

Trece años después de la unificación, el tema de la unidad alemana es denso. Más allá de las simpatías que genera el ciclista Jan Ulrich, un ex berlinés oriental (que está a punto del éxito, pero se cae y se levanta contra todo pronóstico, y justo antes de ganar el Tour de France 2003 sufre un traspiés) la economía alemana es casi su sinónimo.
La economía es clave para que la unificación sea algo que una conmemoración o un grato recuerdo.

Más que subsidios

Nadie puede negar en Berlín que el sector oriental necesita algo más que subsidios, bondades y solidaridad, lo cual depende del sector occidental, pero si la economía del occidente alemán está congelada, el futuro no es prometedor a corto plazo.

Es obvio que la ampliación de la Unión Europea reaviva los temores. De hecho, se piensa que la ampliación hacia la Europa del Este colocará en aprietos aún más a las empresas alemanas orientales.

El gobierno federal, a cambio, promueve los beneficios de la apertura en el sentido que habrá un mercado inmenso y hará que la Alemania del Este (por su ubicación geográfica) cobrará un papel estratégico como zona de tránsito comercial.

La ampliación incluye a diez nuevos miembros en 2004, que incluye a países como Polonia, Rumania, Kosovo, Croacia, Yugoslavia, Macedonia, Albania, Serbia y Montenegro, por ejemplo.

¿Y Turquía? “Alemania tiene mucho interés en sumar Turquía a la Unión Europea, justamente por la comunidad turca que vive en Alemania”, observa una funcionaria de la Cancillería.

A favor en contra

Pero la sola idea arranca emociones encontradas. Unos piensan que una Turquía moderna producirá menos migrantes y otros piensan lo contrario. ¿Contendrá la migración en realidad o la fomentará?

Imagine que pensaría el Congreso estadounidense si el Tratado de Libre Comercio (TLC) incluyera la apertura de sus fronteras.

“La libertad de circulación en la UE es uno de los pilares y es uno de los temores”, dice.
Sin embargo, a pesar del sinsabor que expresa la sociedad alemana en este momento, el “euro”, la nueva moneda en todo el continente, tiene una fortaleza mayor al dólar, que sufre las honduras de una guerra.
Claro, no faltan quienes recuerden que la canasta básica era más barata en su moneda original. ¿Alguna semejanza? Por supuesto.

¿Recuerdan aquellos días posteriores a la dolarización? “Y de qué me sirve ganar en colones si tengo que pagar en dólares”. Más o menos así. Más o menos porque las realidades son diferentes. Europa ofrece calidad de vida, pero tiene su costo.

Por eso es que la reforma sanitaria (uno de los ejes del programa de Schroeder para el saneamiento del sistema social
alemán) genera escozor. Contra viento y marea, el proyecto será presentado dentro de poco ante la cámara baja del Parlamento (Bundestag), que tiene mayoría roji-verde, para que a fines de mes sea ratificado por la cámara alta (Bundesrat), que es dominada por los conservadores.

Verano ¿italiano?

Un análisis publicado en la edición on line de Deutsche Welle señaló que el consenso alcanzado permitirá que la reforma entre en vigor a principios de 2004 y que las cuotas del seguro obligatorio bajen gradualmente de 14,4% (que es el porcentaje actual) al 12,15% en 2006.

“El objetivo de la reforma es reducir los gastos de la sanidad pública y suprimir algunas prestaciones”.

El calor empezó a causar malestar y la noticia de la muerte de los hijos de Saddam Hussein, Uday y Qusay, eran el acertijo de la semana. Justo en ese momento, el ex subsecretario de Turismo italiano, Stefano Stefani calificó a los turistas alemana de "rubios supranacionalistas que asaltan a gritos nuestras playas".

Stefani fue cesado de su cargo y Schröder, que ama desde siempre pasar sus vacaciones en Italia, prefirió quedarse en Alemania.

Casi un mes después de aquel escándalo, la rencilla diplomática ha sido superada probablemente por una razón: Italia ocupa la presidencia temporal de la UE y la ampliación hacia el Este es uno de los objetivos que Alemania no pierde de vista.

Sin duda, el próximo 3 de octubre, cuando celebren el Día de la Unidad Alemana en su trece aniversario, muchas temas habrá en el tintero. Pero con sus aciertos y fracasos, Alemania camina hacia la unidad que desea.


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.