24 de agosto de 2003


ENTREVISTA

“Cuándo será el momento de parar”

Héctor Silva reconoce sentirse presionado por las expectativas que hay en torno a su posible candidatura por el centro político. Aún así, ha decidido esperar unos días más para anunciar su decisión final, de lanzarse o no. Aunque el diputados se aferra al silencio y pide esperar hasta el día fijado para su anuncio (el miércoles), sus colegas más cercanos ya han cometido infidencias y confirman que él competirá en 2004.

Texto: Víctor Hugo Dueñas y Alicia Miranda/Fotos: Lizeth Moreno
vertice@elsalvador.com

Abrumado por su efervescente carrera política, Héctor Silva, se muestra reflexivo y meditabundo.

Está consciente del peso que carga sobre sus hombros al tener que decidir si compite o no en las presidenciales de 2004. Ha medido el impacto de lanzarse al ruedo electoral, así como el hecho de no hacerlo.

Develando una faceta existencial poco conocida, Silva pregunta: hasta dónde llegar en la política. Él mismo sabe que ya no es un joven que decide de manera impulsiva sino de forma razonada, a la luz de los compromisos familiares, la sociedad, la política.
“Sí, para qué voy a decir que no”, confiesa Silva al preguntársele si se siente presionado.

Vértice: ¿Se inscribirá como candidato por el centro?
Héctor silva: En este momento solo puedo decirle que mi posición sigue siendo la misma… Si hubiera algún cambio se materializaría el miércoles.

Sabemos que hubo una confesión en privado en el sentido de que sí aceptaría la candidatura…
Dos cosas: no es así y, si fuera en privado, pues no se los diría a ustedes.

Pero se ha publicado de que usted está indeciso. Gente cercana a usted lo afirma... (interrumpe).
Que se haya publicado como una declaración mía, no; lo que si ha salido es que se presume de que la decisión mía dependerá de los resultados de una investigación o de pláticas de las distintas fuerzas.

¿Qué argumentos considera de peso para que influyan en su decisión?

Primero, hay un componente importante de argumentos de naturaleza personal. En política participamos hombres y mujeres que tenemos valoración de naturaleza política, social y económica pero somos personas que tenemos nuestra propia vida e intereses humanos…
Hay otros argumentos de naturaleza económica y social que tienen que ver con la conveniencia o no de que yo sea el candidato de una fuerza integrada por institutos políticos.

¿La participación de Héctor Silva es conveniente para consolidar esas posibilidades de las que habla.
Esa es una gran decisión que pesa sobre mis hombros (toma un folder rojo que está a un lado de su escritorio) … En este folder rojo voy guardando todas las cartas en las que me piden que sea el candidato (toma una carta y la lee).

Usted tiene bajo sus hombros la responsabilidad de decidir.
Si, yo tengo la responsabilidad de decidir. Y soy yo, en última instancia, el que tiene que decidir.

¿Le da miedo la decisión?
Miedo no es la palabra. Es un reto en la vida.

¿Siente que la historia se le está cargando? Usted fue la figura que en algún momento movió al FMLN hacia la alcaldía de San Salvador y mantuvo hasta un segundo período. Luego hace despuntar al centro democrático ¿siente que lo arrastra la historia?

He asumido las decisiones cuando han llegado. De esas elecciones cada una tiene su historia (señala la pared con recortes de periódicos enmarcados).
La primera fue en 1991, por la entonces Convergencia, y el reto era que no me mataran. No se habían firmado los Acuerdos de Paz. La segunda decisión fue ganar la municipalidad y, luego, mantenerla.
He asumido con un nivel de responsabilidad los retos cuando han venido. La pregunta es en qué momento uno tiene que parar o seguir adelante.

Usted está denotando razones muy personales y casi existenciales.
No le niego de que sean cosas existenciales, en donde los factores políticos también hacen un juego.
Yo por cuatro años intenté, como militante del FMLN, llevar a esa fuerza política a la alternabilidad en el país. Cuatro años después, desistí de ese esfuerzo. Mi propia visión es que la fuerza que conduce al FMLN no es compatible con mi visión de país, de la política, de la economía.
Después del FMLN, casi inmediatamente acepté un nuevo reto de contribuir a la constitución de este esfuerzo de centro como diputado. En eso estamos ahora… Se me pide que de algo más, que lidere como candidato a la presidencia, es otro reto.

¿Se siente presionado por eso?

Sí, para qué le voy a decir que no.

Pero por qué no toma una decisión rápida y definitiva.
Ya lo hice hace un par de meses y se lo planteé a un par de compañeros.
La forma en que han ido dándose los acontecimientos posibilitan que haya tanta insistencia y una especie de decantamiento de la conveniencia de que sea yo. Acepto esa visión; pero no puedo dar una respuesta positiva.

Existe la percepción de que usted se detiene porque no ve sólida la estructura del centro. ¿Está esperando una fuerza partidaria?
En 1991 la Convergencia Democrá-tica era un partido que nunca había participado en elecciones, aún así me decidí a acompañarlos.

Pero son momentos diferentes…
Haz un análisis del pasado. En 1991 yo no me lancé como primer candidato por San Salvador sino por uno de los departamentos, La Libertad. En 1997 participé en la lucha contra ARENA para sacarla de la alcaldía y en ese entonces ARENA era fuerte…

Pero la estructura partidaria del FMLN, aunque un poco nueva, era fuerte…
Esa misma estructura se midió en 1994 y había perdido estrepitosamente. No era una estructura que daba garantías.

Veamos ahora el otro lado de la moneda. En el caso de que no participe, ¿ha medido las consecuencias de su decisión en la construcción del centro?
Sí, es una de las cosas que me ha hecho reflexionar. Sé que mi candidatura se ve favorable por la medición de las encuestas y el apoyo de sectores; pero hay otros que lo pueden hacer. Es una decisión difícil y, en esto, no quiero ser precipitado.

¿Personas del centro político dicen que usted está obligado a lanzarse?

Tengo una educación basada en principios de responsabilidad y moralidad cristiana. Esto lo hace sentirse a uno permanentemente cargado de responsabilidades. Me hace reflexionar.

¿Es el momento para seguirlo pensando?
Ese momento se cierra el día miércoles (sonríe).

Al escucharlo hablar, pareciera que la realidad siempre le ha ido empujado a tomar decisiones y no al revés. Entonces, cuál es la diferencia entre la decisión que toma en 1991 y la que podría tomar ahora.
La experiencia lo hace a uno madurar y mide, con cuidado, las decisiones que se van tomando. Uno aprende que las decisiones importantes no pueden ser emotivas o impulsivas.

¿Es el momento para seguirlo pensando?

Ese momento se cierra el día miércoles (sonríe).

¿Eso podría ser una realidad que lo está empujando?

Sí.

Se ha visualizado en medio de Saca o de Handal?
Lógicamente.

¿Cómo se ve?

Más allá de mí mismo, una buena candidatura del centro cambiaría la dinámica. Volvería esta elección más reflexiva.

Su vida política
El próximo miércoles, Héctor Silva anunciará si participará o no como candidato por el centro.


Durante los últimos nueve meses, Héctor Silva se ha movido en diferentes escenarios políticos. Desde la izquierda al centro.
Siendo aún alcalde capitalino por el FMLN, Silva se lanza a un nuevo proyecto: la mediación en el conflicto de salud, sin el beneplácito de sus compañeros de partido.
Poco antes de las pasadas elecciones para alcaldes y diputados le piden renunciar al FMLN e ingresa a las filas del Centro Democrático Unido (CDU), para participar como candidato a diputado por el departamento de San Salvador.
Con un par de meses de haber ingresado a la Asamblea, Silva vuelve a despuntar como el candidato idóneo de la coalición de centro, según sus propios compañeros de partido. Las encuestas lo ubicaron como una de las figuras con mayor aceptación en la población.
Y pese a los cambios de escenarios políticos, quizá mantiene una buena imagen.
Los centristas reconocen que Silva es el candidato de consenso de todos las sectores sociales y los partidos políticos que integran la fuerza del centro.
Sin embargo, él prefiere tomarse un tiempo para pensarlo bien. “No quiero tomar una decisión precipitada”.
Asegura que se siente presionado por las expectativas que genera su participación, pero no por eso, deja de verlo como un nuevo reto. La pregunta es: “¿Cuándo es el momento para parar? ”, dice.

 


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