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LA
COLUMNA
El
voto latino dice talvez
Un sondeo de opinión divulgado el miércoles
pasado en Washington reveló que George W. Bush, el presidente
de la nación más poderosa del planeta, cuenta actualmente
con menos apoyo latino del que tuvo en 2000. ¿Latinos? ¿Poder
hispano? ¿Tienen valor, en realidad, esas palabras?
Dentro del círculo del ala este sí; pero,
cuando hay elecciones y ahora, después de la victoria sobre Iraq
(el triunfo más extraño que ha logrado Estados Unidos
en el frente de guerra -donde la cota diaria de bajas es uno por día)
es posible que el voto hispano sea vital.
La encuesta anual realizada en su séptima edición por
la Coalición Latina, de tendencia republicana, y en combinación
con la Mesa Redonda Comercial Hispana, entrevistó a mil personas.
El resultado es elocuente y -sobre todas las cosas- refleja que los
electores hispanos son materia disponible tanto para republicanos
como demócratas el año próximo. Es decir, ambos
partidos tendrán que realizar una intensa campaña de persuasión
en busca de estos votos.
De los mil encuestados, el 40 por ciento se identifica como demócrata
y otro 20% se declara republicano. Ni chica ni limonada, en pocas palabras.
¿Hacia dónde se inclinan nuestros hermanos lejanos,
por ejemplo?
Nadie lo sabe. Algunos, los más fashions, recuerdan
que Arnold Schwarzenegger empleó a una salvadoreña indocumentada
(hoy residente legal) para que aseara su mansión angelina.
Ese tipo es una excepción entre los republicanos,
me dijo una compatriota optimista, que vive en Houston a la espera de
una amnistía. Ella hacía alusión al endurecimiento
migratorio que ha promovido la administración Bush posterior
a la tragedia del 11 de septiembre de 2001.
Pero, pocos saben que Schwarzenegger voto a favor de la polémica
ley antiinmigrante 187, que impulsó Pete Wilson, uno de los republicanos
veteranos que asesora a la estrella de Hollywood.
Como ven, la política, aquí y en China, funciona en relación
a in-te-re-ses.
Dos años atrás, este mismo sondeo mostró que los
hispanos favorecían a los demócratas más que a
los republicanos, por un margen de 55 a 17.
La magia de Clinton se ha perdido. Mas lo que sí
es una constante es que el electorado hispano tiende más hacia
la preferencia demócrata cuando se trata del Congreso estadounidense.
(El 47.7% de los encuestados todavía opta por los demócratas
antes que por los republicanos, quienes solo tienen el 26% de preferencia.
Eso quizá explica las exiguas concesiones a los hondureños,
mexicanos y salvadoreños ilegales que todavía aspiran
el sueño americano. Quizás.
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