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ESPECIAL
Cuarenta años después
Ayer
se cumplieron 40 años del asesinato del presidente de los Estados
Unidos
John F. Kennedy. Los recuerdos aún están frescos, así
como las conjeturas
sobre su muerte
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Un
presidente carismático. John F. Kennedy se supo ganar el
cariño del pueblo estadounidense, que aún lo recuerda.
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Un nuevo análisis de una cinta grabada realizada
hace 40 años por un policía de Dallas podría arrojar
mayores dudas sobre la teoría de que el asesino del presidente
John F. Kennedy no actúo solo.
Durante décadas, teóricos de la conspiración y
algunos científicos han sostenido que un sonido en la cinta
es un disparo realizado desde un pequeño montículo cubierto
de pasto realizado por alguien más que Lee Harvey Oswald.
Empero, Bob Berkovitz, experto forense en acústica, analizó
la grabación y encontró muy improbable que el sonido sea
de un disparo de arma de fuego.
La teoría de que el ruido representa un disparo desde el
montecito cubierto de pasto no es apoyada por el análisis por
computadora, dijo Berkovitz, después de estudiar la cinta
para un programa de televisión.
Para los que creen que hubo una conspiración en el asesinato
del 22 de noviembre de 1963, la cinta es una evidencia clave.
Se cree que ésta fue hecha por un policía de Dallas que
se desplazaba en motocicleta y que accidentalmente dejó encendido
su micrófono durante los minutos del asesinato. Las transmisiones
del micrófono fueron grabadas en el cuartel de la policía.
El Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre
Asesinatos, después de escuchar los reportes sobre las expertos
de acústica que dijeron que había una alta probabilidad
de que la cinta contuviera cuatro sonidos de disparos en lugar
de los tres que se cree disparó Oswald encontró,
en 1979, que probablemente fue resultado de una conspiración.
Pero un panel especial de la Academia Nacional de Ciencias, encabezado
por un físico de Harvard que posteriormente ganaría el
Premio Nobel, en 1982, disputó la evidencia de un cuarto disparo.
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| JFK
fue un hombre dedicado a su trabajo, a pesar de sus enfermedades. |
Indecisión
Otros estudios han apoyado una posición o la otra y no parece probable
que el de Berkovitz sea la última palabra en el largo debate.
G. Robert Blakey, ex consultor en jefe del comité
de la Cámara de Representantes y ahora profesor de derecho en
Notre Dame, dijo que tenía curiosidad en conocer el análisis
de Berkovitz, pero que apoya la investigación de la Cámara.
¿Oswald recibió ayuda? Creo que hay una gran probabilidad
de que hubiera un disparo desde el monte cubierto de pasto, dijo.
El segmento clave de la cinta analizada por Berkovitz está lleno
de un zumbido de estática con algunos ruidos cortos y rápidos.
Sea como haya sido. Solo o con cómplices. Complot o no. Lo cierto
es que aquel 22 de noviembre de 1963, hace exactamente 40 años,
en el momento en que asesinaron al joven y atractivo presidente de los
Estados Unidos John F. Kennedy y éste cayó inerte
en los brazos de su mujer ante las cámaras de televisión,
en ese instante la poderosa nación del norte cambió para
siempre.
Muchos aún piensan que en esa fracción de segundo esa
nación, todavía joven, perdió para siempre su inocencia.
Sin embargo, Estados Unidos ya la había perdido varias veces
antes (en la Guerra Civil, en la Primera Guerra Mundial y en la Gran
Depresión).
Todas las generaciones pierden su inocencia, afirma el historiador
Sherry Paris.
Nosotros perdimos la nuestra el 11 de septiembre (de 2001) y el
mundo cambió para siempre. Para los estadounidenses, el magnicidio
de Kennedy, en 1963, fue igual de significativo.
Existía la sensación de que nada volvería
a ser lo mismo y eso destapó una caja de Pandora de ideas, acciones
y terremotos, añadió.
En otras palabras, lo que hizo que el asesinato de Kennedy se convirtiera
en un suceso que marcó la historia fue que se convirtió
en el primero y más dinámico de toda una serie de cataclismos
y fuerzas revolucionarias que se sumaron para transformar Estados Unidos
en una época que ahora, sencillamente, denominamos los años
60.
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El
día del magnicidio, el presidente Kennedy realizaba -junto
a su esposa- una gira por Dallas, estado de Texas.
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Otra nación
Aquel disparo que mató al presidente fue un tiro que marcó
el inicio de todo el período, apunta el catedrático
de Cultura Robert Thompson.
En los años que siguieron, Estados Unidos se
vio sacudido y tuvo que cambiar por los movimientos de derechos humanos,
las organizaciones ecologistas, la guerra de Vietnam, los movimientos
de protesta y la revolución sexual. También comenzó
a a expandirse el consumo de drogas que alteraban la mente, el éxito
del rockn roll, el auge de los Beatles y el aterrizaje del hombre
en la luna.
Todos estos acontecimientos juntos hicieron avanzar a Estados Unidos
de las formalidades en la sociedad tradicional de los años 50
a la turbulenta época contemporánea.
Casi todos, si no todos estos acontecimientos dramáticos habrían
ocurrido pese a la suerte que corrió Kennedy. Pero unidos al
crecimiento de la televisión en vivo, que experimentó
un momento decisivo con el magnicidio, la sociedad estadounidense nunca
volvería a ser lo mismo.
Durante cuatro días, todo el mundo estuvo pegado frente
a la pantalla, señala Thompson. Fue un punto de inflexión
en el periodismo moderno televisivo.
El magnicidio del joven presidente en el que se habían depositado
tantas esperanzas quebró ese revestimiento de robustez que vistió
Estados Unidos y la confianza en sí mismo que el país
gozaba desde la Segunda Guerra Mundial.
El desconcierto se impuso porque nunca hubo una explicación satisfactoria
a los misterios que rodearon la muerte de Kennedy. En la actualidad
abundan las teorías conspirativas sobre el magnicidio de este
presidente con fama de mujeriego, que tomaba numerosas medicinas y pastillas
para aplacar sus diversas enfermedades.
Aparte de la teoría oficial de que lo mató una sola persona,
también se especuló con que la Agencia Central de Inteligencia
(CIA), la mafia o los comunistas estarían detrás.
Cuando un país no recibe una explicación satisfactoria
sobre quién mató a su presidente, por supuesto que habrá
una pérdida de fe en el gobierno, explica Paul Scuderi,
politólogo de la Universidad de California. Y desde entonces
esa fe nunca se ha recuperado, concluye.
el legado de jfk
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| Todo
el pueblo estadounidense fue testigo del estoicismo de la familia
doliente durante los funerales del presidente |
Cuando llegó a la Casa Blanca, en 1961, John
F. Kennedy arrasó en la política del país con su
nuevo estilo.
Aparte de bien parecido, era enérgico, joven y liberal, y cautivó
no sólo a una generación de jóvenes, sino también
al medio de comunicación más innovador de la época:
la televisión.
Su elección, el primer presidente católico
y el más joven en asumir el cargo, con 43 años, rompió
el primero de los muchos tabúes políticos que ha apartado
de la política nacional a mujeres, negros, así como a
hispanos y a los que no fuesen protestantes.
En los 40 años que han transcurrido desde el asesinato, todas
esas barreras y algunas más han caído empujadas por la
acción social y los levantamientos en los años 60, a lo
cual Kennedy contribuyó no sólo inspirándolos,
sino también provocándolos, como cuando envió tropas
a la odiada guerra en Vietnam.
Sin embargo, el principal mensaje que llegó a los jóvenes
fue la implicación social de los Cuerpos de Paz de Kennedy y
las ambiciones científicas que hicieron que el hombre pisara
por primera vez la luna, aun cuando esto ocurrió después
de su muerte.
Pero todo ello implicaría sacrificio, según el propio
Kennedy advirtió. No se pregunten lo que el país
puede hacer por ustedes; pregúntense lo que ustedes pueden hacer
por el país, dijo a la nación el mismo día
que asumió el cargo y que más tarde se convertiría
en posiblemente su cita más famosa.
Pero los medios de comunicación acuñaron otro término
famoso a la era Kennedy: la llamaron Camelot, según el mítico
reino del rey Arturo. Gente del mundo de la interpretación, cantantes,
premios Nobel y artistas acudían a cenar con Jackie, la primera
dama, y Jack en la Casa Blanca en un renacer de ideas y culturas.
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| Hoy,
una cruz señala el lugar exacto del magnicidio (izquierda)
y mantiene vivo el recuerdo. |
Aportó una especie de energía, de
emoción y entusiasmo que la nación no había vivido
en tiempo, señaló Stephen Hess, analista de la Brookings
Institution, una institución privada con sede en Washington.
Todo aquello acabó en la crucial fecha del asesinato, que sumió
al país en un profundo pesar que se intensificó con la
cobertura que de los hechos hizo el medio de comunicación moderno
de la época: la televisión. Millones de personas vivieron
y siguieron el duelo en los salones de su casa, en una semana de emisiones
en directo sin precedentes que acabó con la retransmisión
del funeral de Kennedy.
Los colegios cerraron, los niños y todo el mundo seguía
los inolvidables detalles de unos funerales que una mujer tan consciente
de la imagen como Jackie Kennedy jamás podría haber imaginado.
En el recuerdo queda el hijo pequeño de Kennedy, John John, saludando
el féretro de su paso mientras sonaba el himno de la Marina,
en recuerdo al heroísmo de Kennedy como combatiente de la II
Guerra Mundial.
Han pasado cuarenta años y el recuerdo aún está
fresco. Es probable que continúen apareciendo más tesis
sobre el magnicidio, pero lo cierto es que, con la muerte de Kennedy,
la sociedad estadounidense cambió para siempre.
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JFK,
su historia
Un presidente carismático que logró llegar a lo
más profundo de los sentimientos de la sociedad estadounidense
al grado de transformarla, casi por completo, después de
su asesinato.
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Mayo
1917
John Fitzgerald Kennedy nació el 29 de mayo de 1917 en
Brookline, Massachusetts. El segundo de nueve hermanos
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Enero
1947
Entra a la Casa de Representantes como miembro del Partido Demócrata.
Seis años después se convierte en senador
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Sept.
1953
Contrae matrimonio con Jacqueline Lee Bouvier, pero tuvo numerosos
affaires con mujeres famosas
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Enero
1961
El 20 de enero es electo como presidente de los Estados Unidos.
Se convierte en el mandatario más joven, con 43 años
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Nov.
1963
Es asesinado en Dallas, Texas. Una comisión declara a Lee
Harvey Oswald como el culpable del magnicidio
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