23 de noviembre de 2003


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

Época de crisis

Tengo la garganta atorada de las ganas de gritar. Desde hace años vengo viendo como se da de patadas a las esperanzas del pueblo.
La situación se hace cada vez más crítica. Nos llaman gente trabajadora y creo que lo somos porque tenemos muchas necesidades y eso nos obliga a hacer más de lo que normalmente tendríamos que hacer, lo que además nos convierte en presa fácil para los explotadores, a quienes sí estamos haciendo más “gordos”.
“Mi amigo fue ase sinado, mi hermano está en las maras”, “mi padre se la pasa borracho”, “mi mamá me echa de la casa”, “en la escuela todos fuman y me ofrecen droga”, “no llego a casa a dormir y nadie pregunta por mí”. Así hablaría un joven común y corriente. Esta situación no es nueva, la vivieron sus padres y sus abuelos.
La pobreza y las heridas no desaparecen firman do tratados de paz. Mi país es un durmiente peligroso. El dinero es la raíz de toda política, la política es la raíz de toda injusticia, la injusticia es la raíz de toda pobreza, y eso no significa que debamos ser ricos para que exista la justicia y la paz.
La agricultura está por los suelos, existen muchos abusos laborales, las leyes son corrompidas, la economía va para abajo, los ricos se hacen más ricos, la caficultura ha desaparecido, los impuestos aumentan, las tarifas de luz y agua están más arriba. Si no fuera por las remesas no nos sostendríamos...30 mil jóvenes mareros, 30 mil víctimas y 30 mil problemas que se suman a un 62% de pobres. Ya es suficiente.

Daniel Burgos
eendbyte@hotmail.com

El TLC y las pupusas
Sencillamente alarmante la noticia publicada en la primera plana de un importante matutino el jueves 30 de octubre de 2003 en la que anunciaba que Honduras se apodera de las pupusas al proponerlas como parte de sus productos nacionales dentro del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos
Sería trágico que se desatara otra guerra como la que ocurrío en 1969, cuando los dos países hermanos se dieron de cañonazos por una pelota. Para evitar tan grave riesgo sugiero a las autoridades correspondientes, que las pupusas sean declaradas “HOSTIA NACIONAL DE EL SALVADOR”, con la aprobación de los señores diputados y el beneplácito de todos los ciudadanos. Con esto, nuestro manjar preferido sería respetado internacionalmente.

Otto Schleusz
oschleusz@navegante.com.sv



Busca a su padre
Señores de la PNC, ayúdenme a encontrar a mi padre que desapareció hace ocho años. Se llama Miguel Ángel Manzanares, tiene unos 57 años, piel morena, pelo negro y colocho, guarda una cicatriz en una de sus piernas.
Hasta hace seis años vivía en la colonia Río Zarco, en la zona A, polígono B, pasaje #3, casa #19 de Santa Ana.Deseo encontrar a mi padre, ya sea vivo o muerto. También hago un llamado a instituciones que se dediquen a buscar personas desaparecidas. No sé si me dirijo a las personas indicadas, pero necesito que alguien me ayude. Cualquier información por favor hacerla llegar a esta dirección: 46 Barrett St #2 Lynn, Boston, Massachusett, 01905.

Mirian Carolina Manzanares
man30302@yahoo.com


Fomentar los valores
Casi a diario recuerdo el rezo diario de mis padres cuando me decían en la infancia: “Lávese las manos”. “¿Ya se lavó la boca?”, “Por favor, estudie”; “no salga a la calle”; “diga siempre ‘por favor’ y ‘gracias”; “salude”, “diga la verdad”, “comparta”, “cuidado”.
A los pocos años fueron cambiando las reglas, todo se fue poniendo más peludo, claro, venía la rebeldía y era un poco más difícil obedecer y mantenerse siempre a la raya y es entonces que mis padres procedían muy sabiamente a decirme en las noches: “Hija, cuídese, escoja a sus amistades, estudie por favor, páseme de grado, hijita venga temprano a la casa , ni se le ocurra beber alcohol, no me vaya a fumar, manténgase alerta, no agarre lo ajeno, respete siempre a las personas, sea precavida, no me mienta, ordene su cuarto, colabore, prepárese, fíjese con quien se mete, no ande en malos pasos, tenga confianza en sí misma, quiérase, y sobre todo encomiéndese a Dios”.
Todo esto es necesario oírlo, pero es más nesesario ponerlo en práctica. Cuando uno es joven, esos consejos quizás le entran a uno por un oído y en el otro le salen, pero créanme, cuando se aconseja con amor a los hijos, sí que funciona.
Por eso, felicitaciones a doña Lourdes de Flores y a su gran equipo de trabajo, por facilitarnos (con el Libro de Valores) un poco más a los padres la gran tarea de que nuestros hijos sean poseedores de grandes valores morales.

Brenda Perla
bperla66@hotmail.com

 


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