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VIDAS
INTERRUMPIDAS
Seguridad mutilada
Diciembre
fue el marco de referencia para la mayoría de ciudadanos que
ahora salen a la calle con un sentimiento de zozobra y una pregunta:
¿cuándo pararán las mutilaciones? La hipótesis
de la Policía contrasta con la opinión de decenas de salvadoreños
que no creen que haya sólo pandillas tras los horrendos crímenes
Equipo Vértice*
vertice@elsalvador.com
El
negro, de luto, dolor, impotencia y zozobra ha teñido la vida
de buena parte de los salvadoreños.
Irónicamente fue en diciembre, mes de festividades y buenos deseos,
cuando estalló este capítulo tenebroso en el que asaltan
muchas dudas, conjeturas e hipótesis, sin llegar a respuestas
que sirvan de alicientes.
¿Pandillas o criminales reproduciendo móviles? ¿Ritos
satánicos o el desbordante accionar de grupos acostumbrados a
la violencia? Los supuestos abundan, de acuerdo al cristal profesional
con que se analice.
Al margen de las posibles explicaciones sobre lo que ocurre en nuestro
país, surgen el temor y la inseguridad ciudadana, debido a que
nadie parece escapar a los horrendos crímenes.
Al principio hubo una calma siniestra, al saberse que los homicidios
cobraban como víctimas a miembros de maras o personas que estuvieran
relacionados directamente con estos grupos. Sórdido ¿verdad?
Pero el asesinato brutal de la estudiante universitaria Zuleyma del
Carmen Guevara Rivas abrió las puertas al sentimiento de preocupación
para el común de los habitantes.
La ciudadanía está en riesgo, declara un representante
de la Fiscalía, que ha dado seguimiento a los asesinatos y mutilaciones
en Soyapango y San Martín.
Estudiosos de la mente y el comportamiento humano hablan de sicópatas,
esquizofrénicos y hasta de oscuros planes trazados para exterminar
a los ya tradicionales mareros. Es decir, atribuyéndoles
las muertes se puede justificar su destrucción, lo
que sea que ello signifique.
Vértice presenta en esta Edición Especial un recuento
de las víctimas, no solo las publicitadas en los últimos
dos meses sino una compilación de otros hechos similares, donde
la mutilación y el desmembramiento están presentes como
regla.
Se exponen los argumentos de una crimonóloga, un antropólogo
y dos siquiatras que ayudan a esbozar el posible perfil del hechor o
hechores.
Las versiónes de las autoridades policiales y fiscales, el sentir
de la Iglesia salvadoreña y de la Casa de Gobierno, en boca del
vicepresidente de la República, se suman a la presente investigación.
Se destacan y exponen, sobre todo, las opiniones de hombres y mujeres
frente a todo lo ocurrido.
Para ello, Vértice consultó vía telefónica
a 80 salvadoreños escogidos al azar. Los puntos comunes para
la mayoría de los consultados se refieren a los niveles de temor
e inseguridad que provocan las mutilaciones.
Sentir ciudadano
¿Cree en las versiónes oficiales sobre el origen de los
crímenes? ¿Tiene miedo? ¿Qué medidas de
seguridad ha tomado?
Son las tres interrogantes que formuló Vértice.
Las respuestas a la primera de las inquietudes -en suma- expresan su
desconfianza a las explicaciones policiales, en el sentido de que las
maras no son las únicas responsables.
No creo en esa versión... para mí que puede ser
alguna banda de la PNC que ha ejecutado estos crímenes y tener
argumentos poderosos para acusar a las maras, señala un
residente, de 32 años, en San Antonio Abad, San Salvador.
... Puede ser venganza contra las mujeres, algún resentido
ante las exigencias de los derechos femeninos, expresa por su
parte un residente de Mejicanos.
El recuento oficial (de los casos más sonados) es de nueve hallazgos
macabros: ocho en San Salvador y uno en San Vicente. La mayoría
(cinco) son contra mujeres que no exceden los 25 años de edad.
Es decir, hay un patrón definido.
Sobre la pregunta: ¿Tiene miedo? Vértice encontró
respuestas rotundas de sí; además de expresiones
como Es horrible, me siento mal de vivir en un país tan
violento..., según declaró un comerciante de Tenancingo.
Una operaria de maquila de Quezaltepeque, un estudiante sonsonateco
y una trabajadora de un restaurante en La Libertad coincidieron en que
perciben mucha inseguridad.
Otros ciudadanos opinan, sin embargo, que andan tranquilos
o siguen, como de costumbre, las mismas rutas para evidenciar
que su situación personal no ha sido afectada.
Las personas que reconocieron sentirse perturbadas por los niveles de
violencia e inseguridad comentaron sobre las medidas de autocuido que
han adoptado.
Estoy pendiente de quién está a mi alrededor,
comenta una empleada de Soyapango.
Voy en medio de la calle para no ser sorprendida, expone
un ama de casa, de 48 años, residente en Zacamil.
Asumiendo los roles de padres de familia, algunos consultados temen
más por sus hijos e hijas cuando salen de casa. Yo le digo
(al hijo) que vea quién lo sigue, no ande por caminos identificados
peligrosos... que siempre ande alerta, relata un contador de Lourdes,
Colón.
Los testimonios son abundantes... Hombres y mujeres hablan de la necesidad
de velar por sí mismos, los suyos y enseñar a los más
jóvenes cómo protegerse... ¿Y las autoridades?
Son situaciones
difíciles
Las voces oficiales de instituciones como la Casa de Gobierno
y la Iglesia Católica se unieron al sentir de la población,
luego de los macabros hallazgos de los últimos dos
meses |
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Fernando
Sáenz Lacalle , Arzobispo de San Salvador. No
tengo datos suficientes para opinar sobre las declaraciones
de la policía. Hay que pedirle a Dios que haya una
verdadera conversión de todos los corazones para
que respetemos la vida humana.
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Carlos
Quintanilla Schmidt, Vicepresidente de El Salvador.
Hoy estamos hablando de delitos cometidos en donde
las pruebas no son tan claras como se quisiera, pero a través
de una sana crítica creo que podemos determinar la
responsabilidades.
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Opiniones ciudadanas
Vértice consultó a 80 ciudadanos escogidos
al azar, residentes en todo el país. Se formularon
tres interrogantes: ¿Cree en las versiones oficiales
sobre el origen de los crímenes? ¿Tiene miedo?
¿Qué medidas de protección ha tomado?
Las siguientes son solo algunas de las respuestas obtenidas.
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Edad: 42 años
Zona: Colonia IVU, Santa Ana.
No necesariamente son ellos, tendrían que presentar
más pruebas. Es injusto acusarlos solo porque son como
son. |
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Edad: 38 años
Zona: Zacatecoluca
según la información creo que son las
maras porque tanto deportado que viene, uno se imagina que
ellos traen esas acciones.
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Edad: 31 años
Zona: Nuevo Lourdes, Colón.
yo comparto la versión de la policía porque
tanta violencia podría llevarlos a cometer crímenes.
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Edad: 40 años
Zona: Suchitoto, Cuscatlán.
Es una barbarie lo que está pasando en nuestro
país, y como todo ser humano siento temor a que me
pueda pasar esto. |
Edad: 25 años
Zona: San Vicente.
a las maras las utilizan como un medio para limpiarse
las manos, bien podrían ser sectas satánicas.
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Edad: 34 años
Zona: Mejicanos
no he cambiado mis patrones de conducta porque incluso
voy de compras al centro últimamente. |
Edad: 47 años
Zona: Repto. Guadalupe, San Salvador.
también podría ser algún rito satánico,
esto por la forma en que los asesinan. |
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Edad: 33 años
Zona: Santiago de María, Usulután.
yo trabajo con alumnos que están dentro de maras
y no les veo ese tipo de intenciones. Es alguien que tiene
un rencor contra la vida. |
Edad: 43 años
Zona: Tenancingo.
Es horrible, me siento mal por vivir en un país
tan violento... Vivo cerca de maras y lo que hago es encerrarme
por la misma violencia. |
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Edad: 43 años
Zona: Ayutuxtepeque.
no creo ciegamente la hipótesis de las autoridades
porque me parece sospechoso que los culpables caigan tan rápido.
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Edad: 25 años
Zona: La Libertad.
es una secta diabólica y entonces tiene que buscar
a alguien para acusarlo. |
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Edad: 26 años
Zona: Sensuntepeque, Cabañas.
En parte pueden ser muchachos de maras drogados, por
otro lado alguna banda organizada que mata por placer.
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Edad: 19 años
Zona: Usulután.
me da lastima por las personas asesinadas y sus familiares,
y miedo de que esto le ocurra a alguien de mi familia.
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Edad: 46 años
Zona: Barrio San Jacinto.
Yo creo que es una cortina de humo para poder cubrir
otras actividades ilícitas de los políticos
en campaña. |
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VIDAS
INTERRUMPIDAS
Sin un perfil definido
Un
antropólogo, dos siquiatras y una criminóloga no se atreven
a establecer un retrato exacto del o los responsables de las personas
mutiladas. Sin embargo, nos ofrecen un cuadro de características
que pueden ayudar a descubrir el por qué y para qué de
los asesinatos.
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SON
DISCRIMINADOS
Para el antropólogo Gregorio Bello Suazo, los responsables
de estas muertes son un grupo de personas con problemas patológicos
y discriminados por el sistema.
En
boca de este antropólogo, esta expresión tan violenta
no es más que el producto de un sistema económico
que ejerce presión sobre la población, especialmente
sobre un sector como la juventud a la que no les ofrece perspectiva
alguna y, además, los discrimina.
Uno de esos grupos pueden ser las maras, cuyos integrantes pertenecen
a un sector popular y se muestran contra un sistema que los ha
marginado. Esto los lleva a adquirir nuevas formas de expresión
como un llamado de atención, como diciendo: nosotros
somos miembros de esta sociedad, hemos sido marginados, aislados,
nos ven como la escoria de la sociedad, dice Bello Suazo.
¿Quiénes son? Creo que es un trabajo más
policial que de análisis antropológico. Es algo
muy bien planeado, opina Bello Suazo.
Grito a la sociedad
En el caso de que sean maras, el antropólogo cree que los
mismos tatuajes y los grafitti son un mensaje contra la belleza
y el orden, una respuesta agresiva a una sociedad que los ha discriminado
por años. ¿Qué persiguen? Según Bello
Suazo, tener una presencia en la sociedad que los marginó;
pero, además, aterrorizar.
Otra hipótesis que plantea es que estos crímenes
pueden ser nuevas formas de deshacerse de las personas para despistar,
saciar, cuyos autores pueden ser jóvenes porque se creen
invulnerables y corren riesgos sin medir responsabilidades ni
consecuencias. Tampoco sería raro que sea producto de la
guerra, traumas que no se previeron para el período de
la post guerra.
Todo esto explica el ambiente de agresividad que impera en nuestra
sociedad, que lo promueve el mismo sistema. Aquí
hay que preocuparse primero por entender el fenómeno con
sus características y no simplemente atacarlo por su expresión
formal, recomienda.
Un impacto social que mira Bello Suazo en estos crímenes
no resueltos es que nos acostumbremos a estos grados de violencia,
los que por hoy nos escandalizan porque se nos habían olvidado
las escenas de muertos durante la guerra y porque se les publicita
con amarillismo.
Para este antropólogo hay un mensaje claro: ganar presencia
e impacto en la población, algo que ya se logró.
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ES
UN SICÓPATA
Para la siquiatra Margarita Mendoza de Burgos, detrás
de estos crímenes no hay un Jack El Destripador
sino una delincuencia tipo pandillas lideradas por algún
sicópata .
Introvertido,
solitario, insensible ante el dolor ajeno, frío, poco sociable,
muchas veces con capacidad de liderazgo; sin propiciar afectos entre
quienes le rodean. Pero, es una persona que actúa normal
en los demás aspectos de su vida. Esas son las características
básicas de un sicópata, según la siquiatra
de Burgos, y las de quien podría estar dirigiendo estos crímenes
a través de una especie de pandilla.
Aparentemente, dicen, no es una sola persona la que está
cometiendo este tipo de asesinatos, los están cometiendo
en grupos. Tampoco creo que todos sean sicópatas, sino que
hay un jefe que es un sicópata y los demás lo siguen.
Probablemente éste sea el que tiene más problemas,
pero como los demás están sin orientación,
sin una ley que los pueda frenar, sin trabajo, ese nivel de frustración
engendra más odio por la sociedad. (Quien los dirige) tiene
que ser muy inteligente... Las mentes más inteligentes son
más activas, explica la siquiatra.
¿Un esquizofrénico?
Ella no cree que sea un esquizofrénico el responsable porque
éste no necesariamente es un sicópata; sería
un caso clínico fácilmente identificable (algo que
no pretende el asesino).
Otras revelaciones que la doctora de Burgos encuentra en estos casos
es que quien esté dirigiendo los asesinatos es una persona
con poco afecto, deseosa de causar daño, de hacer sufrir
a la gente. También que ha tenido problemas de conducta desde
pequeño, que ha sufrido algún tipo de maltrato, y
que pareciera tener algo en contra de las mujeres.
Yo no creería que es una persona que se vea tan común
y corriente, sino que da la impresión de que no tiene ningún
oficio (desocupada), que de alguna manera planifica lo que hará,
observando a las víctimas que no tienen protección,
dice.
¿Todo este comportamiento, apunta a algo? De Burgos dice
que el asesino quiere llamar la atención, busca el protagonismo
y que a través de esas formas de asesinato está enviando
un mensaje: que tiene poder sicológico. Pero también
ve con preocupación como los medios de comunicación
están abordando con sensacionalismo cada caso, algo que puede
conducir a crear una especie de héroe, malo, pero al final
un héroe; justamente lo que busca esa mente enferma. |
VIDAS
INTERRUMPIDAS
SE PUEDEN MANEJAR MUCHAS HIPÓTESIS
No
sólo las maras podrían ser las responsables de las mutilaciones,
sostiene el doctor José Roberto Pérez Bennett, siquiatra
y sicólogo médico, sino que podrían existir muchas
otras posibilidades entre los responsables.
Y es que, de acuerdo con el galeno, aún siendo El Salvador un
país tremendamente violento, el tipo de asesinatos escapa a lo
que habitual e históricamente había ocurrido. Es
algo nuevo en la historia de la criminalidad del país,
remarcó.
Para Bennett, el responsable de los crímenes reúne todas
las características de un sicópata, sin embargo, sostiene,
también se podría tratar de un grupo dirigido por un individuo
con características sicopatológicas o de algún
rito de iniciación.
Por eso, dice el médico, la teoría de la Policía
es muy cerrada. Aquí hay que trabajar con un montón
de hipótesis, y quedarse sólo con las maras es dejarlo
muy estrecho, muy reducido. La Policía tendría que ampliar
el horizonte investigativo, no sólo quedarse con las maras, y
no cerrarse a otras posibilidades, indicó.
El perfil tentativo
El problema en estos casos, refiere el especialista, es que se está
enfrentando a un individuo sin ningún tipo de escrúpulos,
que no tiene remordimientos por lo que está haciendo y que por
lo mismo puede repetir el acto una y otra vez. Y si a esto se le agrega
que es un sujeto que puede pasar perfectamente desapercibido en la sociedad
y que es inteligente, más que el promedio, entonces la tarea
de las autoridades se vuelve difícil.
El fuerte componente exhibicionista del o los asesinos refuerza la tesis
del médico, en el sentido de que, según él, los
lugares y la forma como se han encontrado los restos parecería
ser un reto a las autoridades para que lo encuentren.
Bennett esboza una fórmula para tratar de dar con este tipo de
criminales. La mejor forma de llegar a ellos es tratar de pensar
estrictamente de la forma como ellos piensan, y segundo, tratar de encontrar
el porqué de las mutilaciones, cuál es el móvil.
Encontrando eso, el cerco se va cerrando, explica el especialista.
SON
PERSONAS SICÓTICAS
Los responsables de los crímenes adolecen de una confusión
mental severa y se podrían etiquetar o diagnosticar como personas
sicóticas, sostiene la licenciada Patricia Márquez,
criminóloga.
La profesional indica que no todos los crímenes tienen un mismo
responsable. Acepta que las maras fueron quienes iniciaron con las mutilaciones;
pero eso obedecía a fines de territorialidad. Luego, por imitación,
aparecieron otras personas, o grupos de personas, identificados con
el hecho y siguieron con los homicidios.
Estos últimos, de acuerdo con Márquez, podrían
ser individuos que a lo largo de su vida han acumulado frustraciones
y no fueron capaces de exteriorizarlas, lo que repercutió en
ciertos comportamientos sicopatológicos que emergen en el momento
menos esperado. Estos individuos, de acuerdo con la profesional, pueden
o no ser de maras.
Las declaraciones de Márquez inclinan a pensar que, entonces,
al igual que lo expuesto por el doctor José Roberto Pérez
Bennett, la Policía está errada en su teoría al
no prever otro tipo de posibilidades en su investigación.
Como cualquiera
De acuerdo con la criminóloga, este tipo de asesinos -por lo
general- tiene problemas para interaccionar con las demás
personas, y eso desde la niñez, con una agresividad que puede
ser muy pasiva o activa, es una persona que no ve los afectos como los
vemos la mayor parte de personas y si lo demuestra en algún momento
podría ser para conquistar una víctima, pero estas
características no son perceptibles a simple vista.
Además, el asesino carece de conciencia y de culpa por lo que
están haciendo y tiene un fuerte componente exhibicionista, ahí
es donde juega un papel negativo el tipo de cobertura que se le está
brindando a los casos porque lo que genera es un tipo de antihéroe,
le incrementa el ego y, peor aún, puede llevar a la imitación
por parte de otros.
Patricia Márquez comparte la opinión de Bennett en el
sentido de que la manera de combatir a este tipo de asesino es pensar
como él.
VIDAS
INTERRUMPIDAS
¿Y si no son pandilleros?
Las
autoridades policiales y fiscales van sobre un único sendero
para esclarecer la autoría de las mutilaciones en el país:
las maras son las responsables y han descartado otras opciones.
Un
asesino serial? ¿Actos de iniciación en ritos satánicos?
¿Pandillas juveniles que marcan su territorio? ¿Delincuencia
común? ¿Un amante del cine snuff?
Vértice se planteó estas preguntas a partir de la única
hipótesis que maneja la Policía y la Fiscalía.
Lo cierto es que el resultado de sus investigaciones no han arrojado
pruebas suficientes en el sistema judicial.
La falta de elementos científicos y la ausencia de hilos conductores
congruentes en la elaboración de las historias que presentan
las autoridades ha desembocado en el sobreseimiento provisional de algunos
acusados. Sin embargo, ¿por qué las autoridades no han
estudiado otras posibilidades? A continuación les presentamos
tres opciones que también rondan a este tipo de crimenes. La
información la hemos consultado a partir de información
documentada en Europa y Estados Unidos donde se toman en cuenta estas
otras hipótesis.
1) Las películas snuff -también
conocidas como white heat o the real thing- son aquellas donde se tortura,
viola y asesina con el único objetivo de registrar estos hechos
por algún medio audiovisual.
Muchas son las historias vinculadas a la producción y comercialización
de estas películas, y se las ja relacionado con redes pedófilas,
con ritos satánicos e incluso con círculos millonarios.
En Europa y Estados Unidos este tema no es ajeno a las investigaciones
policiales y, de hecho, fue llevado al cine recientemente. Una de las
producciones es Tesis, la opera prima de Alejandro Amenábar,
que gira en torno a una red clandestina que opera en una facultad de
audiovisuales en Madrid. El otro es 8 Milímetros,
protagonizada por Nicolas Cage, sobre unos asesinatos filmados.
Pero, en el mundo real, lo más cercano a una snuff movie
son las supuestas filmaciones que habría realizado David Berkowitz
-conocido como el Hijo de Sam- de algunos de sus numerosos crímenes.
Estas cintas circularían dentro de la secta norteamericana Iglesia
de Satán.
Yaron Svoray, un ex militar israelí, publicó un libro
sobre la posible existencias de estos films: Dioses de la muerte.
Entre otros datos, Svoray confirma la existencia de videos que registraron
las atrocidades cometidas por los soldados en la ex Yugoslavia a principios
de los años 90.
2) Los asesinos seriales son personas socialmente
normales. Por lo general, su estilo de vida es estable, pero nadie imagina
que lleva una vida doble y un conflicto.
En noviembre de 1999, los especialistas más connotados en asesinos
en serie se reunieron en Valencia, España, para discutir el misterio
de estas psicopatologías. Robert Ressler, ex agente del FBI (asesor
de películas como Copycat y El silencio de
los corderos) junto al psiquiatra Robert Hare y la psicóloga
forense Cadice Skrapec coincidieron en el hecho de que un asesino serial
es el criminal más temido por la policía en todo el mundo.
¿Por qué? La crueldad de los homicidios aterra y los desconcierta.
Steven Egger, profesor de Justicia Criminal en la Universidad de Illinois,
define a estos criminales como la obra de uno o más individuos
que cometen un segundo y posterior asesinato, sin que haya relación
anterior entre víctima y agresor. Los asesinatos posteriores
ocurren en diferentes momentos y no tienen relación aparente
con el asesinato inicial y suelen ser perpetrados en una localización
geográfica distinta porque el motivo del crimen no
es el lucro, sino el deseo de ejercer control o dominación sobre
sus víctimas.
3) En el caso de El Salvador, también
se presume que responda a ritos satánicos o nuevas formas de
iniciación en el mundo delictivo .
Para el antropólogo Gregorio Bello Suazo, aunque el desmembramiento
de cuerpos no es una práctica nueva, pues existió durante
la guerra, lo que ahora estamos viendo puede responder a una nueva práctica
de iniciación porque el concepto de inframundo y la sociedad
oscura, se relaciona mucho con el mundo de las maras, una sociedad marginada
con expresiones muy propias y cada vez más antagónicas
con el concepto de la cultura dominante.
Este tipo de expresiones tienen una connotación más
allá de un fenómeno de identidad grupal o territorial,
es un problema ideológico, de creencias, de sectas, en donde
la forma de organización adquiere características diferentes
que responden a otra concepción de la mara, una forma de organización
mucho más estructurada, afirma Bello Suazo.
La siquiatra Margarita Mendoza de Burgos, por su parte, no descarta
que esta forma de matar podría estar ligado a rituales satánicos,
ya que muchos de los pandilleros son jóvenes y los jóvenes
tienden a buscar lo mágico, lo oculto.
VIDAS
INTERRUMPIDAS
No son crímenes en serie
EL
APARECIMIENTO DE CUERPOS MUTILADOS Y DESMEMBRADOS NO ES NADA NUEVO PARA
LA PNC. LOS INCIPIENTES REGISTROS OFICIALES DAN CUENTA DE SINnÚMERO
DE CASOS ANTES Y DESPUÉS DE LA GUERRA. ES VIOLENCIA SOCIAL,
SOSTIENE PEDRO GONZÁLES, SUB DIRECTOR DE LA POLICÍA
¿Por
qué la policía se aferra a la tesis de que la lucha entre
maras justifica los cuerpos mutilados?
No hemos dicho lucha entre maras, hemos dicho que son delitos que siempre
han estado cometiendo las pandillas.
¿Pero se está dando crédito a otras posibles
explicaciones?
No sé a que se refiere...
¿Asesinatos en serie, ritos?
Asesinos en serie no pueden existir, eso se ha desvinculado ¿por
qué? Porque en unos han participado la MS y otros la 18, o sea
pandillas completamente rivales.
Hay una pandilla que tiene tres homicidios, que es la 18; la MS asesinó
a la universitaria. Otros MS asesinaron a una mujer cerca del (Mercado)
Zurita y fueron capturados en flagrancia... o sea no tenían ningún
vínculo. Cuando hay delitos o criminales en serie o asesinos
en serie existe un móvil, aquí no hay una situación
similar.
Pero pueden estar copiando las conductas de un asesino.
Como subdirector de investigaciones he sostenido que ellos no pueden
estarse como queriéndose parecer o queriendo imitar. La MS jamás
quiere parecerse a la 18.
Casos de personas mutiladas tenemos varios: en Santa Ana se encontró
el año pasado a una mujer mutilada, una prostituta... En la historia
del país se han dado casos similares y no solo durante la guerra,
sino después de la firma de los Acuerdo de Paz.
¿Tienen registros de cuántos casos ha habido?
Estamos trabajando en eso, recuérdese que los registros de la
Policía eran bastante malos y a partir del 99 hemos afinado bastante;
pero sobre estos casos tenemos en diferentes puntos del país.
¿Se puede concluir que esto ocurre de manera eventual?
Sí, es parte de la misma violencia social que tiene el país.
Usted habló de haber contratado a un crimonólogo.
La contratación puede explicarse como que se buscan móviles
y perfiles homicidas.
Ya tiene más de seis meses de trabajar en esto... Lo que se pretende
es dejar antecedentes, estudios firmes... Dejar documentos a las nuevas
generaciones de policías por si se dan casos similares en el
futuro.
La idea es sentar la conducta propia de los salvadoreños... En
investigación criminal podemos decir que no se trata de un asesino
en serie, pero tenemos que estudiar la conducta criminológica
de todas estas personas, es obligación de la policía hacerlo.
Usted ha dicho que el primer informe del especialista estará
en 90 días, mientras ¿qué?
Yo le he dicho que camine rápido... Mientras tanto no podemos
confirmar la conducta o el perfil crimonológico de una persona,
sino que podemos hablar de hechos. Ahorita no hemos hecho un estudio
sicológico para podernos aventar y decir: este fue el móvil
conductual de esta o estas personas.
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Se trata
de ritos satánicos
La forma como han mutilado a jóvenes del sexo femenino
desde diciembre pasado es causa suficiente para que la Fiscalía
de Soyapango sostenga que se trata de ritos satánicos inducidos
principalmente por los líderes de pandillas
El jefe de la Sub regional de la Fiscalía de Soyapango,
José Barahona habla de similitudes entre los
homicidios cometidos. (los crímenes) Son similares,
en el aspecto que proceden a la violación, apuñalamiento
y decapitación, dice.
¿Cuál es su hipótesis?
Que las muertes están concatenadas a actos satánicos.
Ellos han cambiado su prototipo, que era el de defensa de sus
zonas con ataques con bombas hechizas a un grupo contrario o ajusticiar
a título personal.
¿Descarta asesinatos es serie?
Definitivamente. A menos que exista una línea de líderes.
Pero que haya alguien especializado en el exterminio no creo.
¿Qué opina sobre la facilidad o intencionalidad
con que se han localizado las partes de cuerpos?
Pareciera que ya no existe un interés de ocultar los hechos
que cometen. Por eso es que lo asocio con una práctica
en donde ellos como que estuvieran convencidos que lo que hacen
es en función de algo.
Los primeros casos son entre pandilleros, luego hay una
víctima que es una estudiante universitaria ¿qué
pasa?
Una nueva hipótesis surge cuando al parecer ella no fue
raptada, sino que ella llegó al lugar.
La familia y compañeros de la joven rechazan que
ella tuviera vínculos con grupos de maras.
Lo que quiero decir, es que ellos saben manejar la situación
en sus objetivos. Ella pudo haber sido manejada por ellos.
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VIDAS
INTERRUMPIDAS
No quiero morir de esa manera
Nueva
aspecto y rutina, sicosis, tensión muscular y ganas de huir son
los patrones adoptados por una joven que, bajo el anonimato, se confesó
una víctima del miedo a raíz de las mutilaciones. Este
es su testimonio en primera persona.
Iba
para Nueva Concepción (Chalatenango) y como siempre, me bajé
en la colonia Atlacatl, cerca de la Troncal del Norte para abordar el
bus. De repente venía unos pandilleros con machetes en las manos
y a toda la gente que encontraban en el camino le cortaban la cabeza.
Yo veía eso horrorizada y sabía que si no me escondía
en algún lugar mi cabeza iba a ser una de esas.
Junto a otras personas me metí en la gasolinera que está
en la zona y desde allí veíamos a través de las
puertas de vidrio como volaban las cabezas por todos lados tipo la serie
de televisión Highlander. También veía
que algunas gentes se escondían en los árboles. Los mareros
intentaban meterse a la gasolinera, rompían los vidrios.
De repente entré a una casa donde se resguardaba una señora
con tres niños pequeños y las dos intentábamos
que uno de ellos dejara de apagar y encender las luces para que los
mareros no nos encontraran, ya que afuera rompían puertas y ventanas,
y abrían techos para entrar a las casas y matar a la gente. De
repente se calmaron y salí corriendo hacia la gasolinera.
Oía a la gente decir que los mareros habían huido en carros
robados. Cuando desperté estaba igual de aterrorizada que en
el sueño. Fue algo tan crudo que me atemorizó.
Presa del temor
Ha sido la única pesadilla de esa naturaleza que he tenido. Sé
que es a raíz de los casos de mutilaciones que han ocurrido en
el país que me han impactado, especialmente la muerte de la estudiante
porque recuerdo que a la vez que leía la forma en que la mataron
todo lo iba esquematizando en mi mente, era como estar viendo la imagen.
Después del sueño ya no me siento segura ni en la casa.
Ahora le echo doble llave a todas las puertas porque siento mucho miedo
y después de las seis de la tarde ya no salgo ni a la tienda.
He cambiado. Ya no quisiera salir de la casa, me da miedo andar en la
calle, me siento como insegura;aunque ande acompañada.
Pero obligadamente tengo que salir y sola me doy terapia de que debo
enfrentar ese miedo. Trato de caminar por zonas mas seguras, voy al
centro capitalino por necesidad y regreso rápido a la casa. En
dos ocasiones que he ido al centro capitalino, he visto hombres mayores
y les he visto caras de sospechosos que me han asustado tanto que casi
me he echado a correr. La última vez fue cerca de Catedral. Luego
me doy cuenta que es el pavor que me ha invadido.
También cuando voy en los buses y veo a esas personas que se
suben a pedir pienso que pueden ser esos mutiladores, que de repente
van a empezar a asaltar o a sacar algún machete y alguien va
a morir allí.
Adiós a los tacones
Me
pongo pálida y no sé si esa persona nota que estoy aterrada.
Le tengo miedo a toda personas tatuada, veo caras sospechosas por todos
lados. Ando siempre tensa cada vez que ando en la calle, me duelen la
espalda y el cuello y sólo me relajo cuando entro a la casa.
Siempre me ha gustado usar tacones y arreglarme mucho, pero ahora uso
zapatos cómodos para salir corriendo en una emergencia y ropa
más sencilla para no llamar la atención. Uso zapatos de
tacón por cuestiones de presentación en mi trabajo; pero
me siento bien insegura.
También desistí de trabajar como voluntaria en una organización
que trabaja con niños de la calle porque cuando pensé
que podían enviarme a trabajar a algún lugar peligroso
me deshice de esa idea .
Cada vez que me entero sobre nuevos casos de personas mutiladas me aumenta
el pánico. Siento que necesito ayuda profesional porque me siento
vulnerable. Siento ganas de huir del país. No lo puedo evitar.
El pavor que siento es que yo pude haber sido una de esas víctimas
o puedo ser la próxima.
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¿Que hacer
en este tipo de casos?
Los siguientes consejos no pretenden garantizarle que usted
estará a salvo o que no será víctima de un
crimen, pero pueden ayudarle a prevenir.
Manténgase alerta
Esté consciente del lugar en que está, no se distraiga,
vea lo que pasa alrededor, párese derecha, cabeza en alto
y brazos balanceados.
Evite la soledad
Estar en el lugar y el momento equivocado puede ser fatal. No
camine sola en callejones, barrios o calles peligrosos ni en altas
horas de la noche. Transite por lugares concurridos.
No pierda el tiempo
Recuerde que el atacante puede estar observándola. Nunca
se detenga a revisar chequeras, bolsos o agendas dentro de su
carro estacionado en cualquier sitio. Una vez entre al carro,
revise el asiento trasero y el piso, asegure bien las puertas
y váyase.
Cuídese de las vagonetas
Si está estacionada junto a una van, entre
a su vehículo por la puerta del copiloto porque la mayoría
de los asesinos en serie suele halar a sus víctimas al
interior de sus vagonetas en el momento que sus víctimas
intentaban subirse al carro por el lado del piloto.
Siempre corra
Si el atacante la amenaza con un arma a la distancia, corra. Este
sólo acertará a distancia en su blanco (o sea, usted)
cuatro de cada cien veces que dispare. Aún cuando lo hiciera,
la gran mayoría no logrará dañar un órgano
vital. Otra cosa es a quemarropa.
Si ha sido apresada
Si se encuentra en la cajuela de un vehículo, patee las
luces traseras, saque el brazo por el agujero y empiece a ondearlo
agitadamente. El conductor-atacante no la verá, pero las
demás si.
Y recuerde que...
Un 99% estaremos expuestos o seremos víctimas de un delito
violento.
Número de emergencia 911
Si mira acciones y personas sospechosas o es testigo de algún
tipo de agresión, marque este número
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VIDAS
INTERRUMPIDAS
No te digo lo que sé
La
policía ha acordonado la zona conocida como La Placita, en el
corazón del barrio San Esteban, mientras los vecinos observan
a los periodistas que se desplaza de un lado a otro en busca de la noticia.
La primera impresión que tienen quienes llegan a la sexta calle
oriente es a través de los sentidos. Un penetrante olor fétido
satura las fosas nasales. Huele feo, a cloaca, a fosa séptica.
Un policía observa el movimiento de los periodistas que llegan
a inspeccionar el nuevo hallazgo macabro.
Dos fotoperiodistas ya se apostaron dentro del terreno baldío
donde se presume que han enterrado a una nueva víctima. No se
sabe más nada, pero el jefe de la Policía, Mauricio Sandoval,
habla de las nuevas hipótesis sobre el asesinato de la universitaria
Zuleyma Guevara.
Ella llegó a donde los mareros, afirma mientras los
reporteros toman nota sin mayor cuestionamiento. Alrededor, una decena
de agentes discute cómo van a trasladar a los nuevos imputados.
Coloquen las patrullas en dirección hacia oriente,
les enfatiza el jefe más próximo.
En medio de dos casas quejumbrosas, hay una puerta metálica que
tiene pintada la leyenda La cripta. Adentro, según
el vecindario que quiere hablar, en ese terreno abandonado, se refugiaban
los piedreros para tostarse. Durante esa mañana,
una llamada telefónica alertó a la policía y una
inspección descubrió a Luis Geovanny Solito, Luis Ernesto
Jeréz, Salvador Antonio Bonilla y Melvin Geovanny Cornejo enterrando
a una presunta pandillera.
Al parecer, una discusión terminó en un asesinato. El
cuerpo de Joselin, como rezaba el tatuaje de la víctima
en uno de sus brazos, se suma a la lista de mujeres asesinadas impunemente.
¿Por qué la mataste?
Pero la pregunta de la prensa es morbosa: ¿la decapitaron?
¿Dígame, señor director, cómo fue que la
decapitaron?. Pero, en este homicidio, Joselin no corrió
la misma suerte de otras jóvenes mujeres cuya identidad todavía
es desconocida. A ella, sólo la degollaron.
Casi nadie se percata, pero después de estar más de 20
minutos en la zona, el olor a heces es imperceptible. La nariz de la
mayoría quizá se ha habituado, pero, al menos, nadie se
incomoda; salvo quienes recién se incorporan al contingente de
curiosos que ronda la entrada a La cripta. De repente, empiezan
a salir los imputados esposados custodiados por policías. Los
reporteros se alborotan y empieza la lucha por captar la mejor secuencia,
la mejor fotografía, el rostro más expresivo de los presuntos
delincuentes. Uno de ellos, claramente dopado, observa asustadizo y
brinca hacia el pick up y entierra su rostro entre las piernas.
Pero ni uno de estos dos son el plato fuerte. Mientras los reporteros
insisten en obtener detalles del crimen con dos de los implicados, la
policía, sin tanto preludio, traslada a los otros dos sujetos,
entre quienes va el presunto líder, Antonio Barahona. La prensa
corre, lo acorrala, lo cerca y alguien empieza a gritar histérico
¡¿Por qué la mataste?! ¿Por qué
la mataste?!. No. No es un familiar. Es Alex, el periodista de
televisión que busca la declaración más sincera.
Frente a la escena, un grupo de vecinos observa sin comprender. Después
de la función, la Policía traslada a los sujetos a la
delegación.
El ambiente regresa a la calma. Los niños de la escuela pública,
que está a cien metros de La cripta, intentan asomarse
entre aquella mezcla de humor negro, incongruencia e irrespeto a la
vida. Los ancianos obvian la acera. La madres apretan las manos de sus
niños, y otras prefieren quedarse un rato a que las autoridades
saquen el cuerpo.
¿Y vos qué, brotha?
Entre los curiosos, frente al predio baldío, un par de sujetos
habla inglés perfecto, pero con un marcado acento a L.A. ¿Y
ellos eran de aquí? pregunta el reportero. El más chico,
con sorna, espeta: Claro, ellos son de El Salvador, en América
Central, Latinoamérica... ¿qué creías?!
¿que eran extraterrestres, asshole?. Luego viene una retahíla
en inglés que no llama la atención de nadie más
que nosotros. Todos ustedes los periodistas son unos pendejos.
Andan perdidos bichos. No saben lo que yo sé. Sabés. Jamás
te voy a decir todo lo que yo sé, escupe mientras obsequia
una sonrisa sarcástica que empieza a incomodarnos.
La policía, en tanto, aguarda la llegada del personal de Medicina
Legal para que retire el cadáver. En su lugar, cuatro socorristas
ingresan a la zona con una camilla. Se rumora que la víctima,
Joselin, estaba por encimita. Solo hubo que
escarbar un poquito y retiraron el cuerpo.
Hasta el momento nadie lo ha reclamado ni ha explicado sobre su origen
o mucho menos su identidad.
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