23 de febrero de 2003

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“SE PUEDEN
MANEJAR MUCHAS
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¿Y si no son
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CARTAS

Muerte al volante
Opino que la solución no son ni cursos ni tratamientos psicológicos, ni pruebas psicológicas (que cualquiera podría hacer fraude en ellas, pues con un poco de inteligencia se puede intuir cual es la respuesta correcta). Eso puede ayudar a largo plazo, pero no es la solución. Si hay conductores irresponsables (sean buseros, microbuseros, taxistas o particulares) es por la sensación de impunidad que tienen debido a que no se les aplica la ley como debiera de ser.
En este país, el que pega (si quiere) paga. Si la ley de tránsito se hiciera respetar como se debe (y de ser necesario endurecerla), sería mucho menor el número de accidentes.
Seamos realistas, la única reeducación que entenderían estos tipos es que se les aplique la ley como debe de ser. Muchos motoristas (y esto me consta) que en un momento de su vida fueron “hermanos lejanos”, pero ahora están de regreso en su país, sacaron licencia de conducir en E.U.
Lo simpático es que allá, en E.U., muchos que nunca causaron accidentes (si acaso uno leve), aquí ya llevan una “chorrera”. La razón es simple: en E.U. cometen una falta de tránsito y “se los lleva la que no los trajo” mientras que aquí... bueno, todo azul.
La solución para mi es simple: se necesita mano dura. Me surge una pregunta ¿qué ocasionará más niños muertos? ¿balas perdidas o motoristas malos?
Si es una imprudencia disparar al aire ¿no es también manejar temerariamente sin respetar las señales, ni las normas de tránsito, en vehículos en mal estado?

Miguel Salguero
mikey_mouse323@hotmail.com

Desde Nueva York

Me encantó leer su artículo sobre rehabilitación de víctimas de buses. Soy terapista en Nueva York y me gustó leer algo relacionado con mi carrera.   Quisiera contactarme con mas personas encargadas en rehabilitación en El Salvador para compartir mis conocimientos.
Los que nos vemos obligados a usar ese “pasadizo del crimen” nos exponemos a ese y otros peligros. Cualquier mente lo mínimamente inteligente se daría cuenta del peligro al que nos exponen.

Vilma Elizabeth
Vilelizabeth@aol.com



En desacuerdo total
En la historia de El Salvador han sucedido eventos que nos demuestran, una y otra vez, lo frágiles que somos ante las mentiras de algunas pirujas, quienes se lucran de nuestra credibilidad, a la que, probablemente, ellos llamen estupidez, pero que no es otra cosa mas que inocencia.
Es fácil recordar el robo a cara descubierta que realizaron los pandilleros de Finsepro-Insepro, a sus propios congéneres, el descaro con el que los sanguinarios propietarios de “financieras”, “casas de ahorros”, o como quiera llamarse, se apropiaron de los pocos ahorros del pueblo y huyen a sus países natales (Alemania, España, etc.) o simplemente a Miami. La zanganada de funcionarios públicos al quedarse con dineros del estado, el “genocidio” de algunos gobernantes...Y ahora gentes: “los muchachos de la Madre Patria” ¡nos quieren saquear seis millones de dólares!
Sin embargo, lo verdaderamente devastador es que detrás del asunto es muy probable que unas manos salvadoreñas están abiertas a la espera de un puñado de billetes.

Ana Cruz
Julia@tassc.org



Nuestro transporte público

Debido a que me he quedado sin vehículo tengo un mes y algo de estar usando el transporte colectivo, que de colectivo solo tiene lo espeluznante que es.
Durante una de mis tantas travesías por la mañana de un sábado me subí en una ruta 44 con una música tan estridente que de música no tenía nada; solamente un boom/boom, que no se oye más de fondo y se siente que daña las entrañas de cualquier individuo y esto que soy amante de la música de cualquier género.
Por la tarde me tocó llevar a mi hijo al Zoológico y tuve que abordar un bus de la ruta 2 del año 1970; pero, en este caso, con placas antiguas y solo con 2 asientos buenos, y conste que no discrimino lo viejo, sino el estado de las latas.
Al regreso, en la parada detrás de la Tecnológica, un microbús de la ruta 29 de San Bartolo (por venir peleando con otro a unos 80 kms/hora) se accidentó, arrastró sus llantas unos 20 metros y sé salio de la calle para frenar a un metro de donde estábamos.
Y no exagero cuando cuento que el motorista solo se bajó a revisar las llantas... dos parejas de personas se bajaron asustadas, nosotros quedamos dando gracias a Dios por estar vivos y mi hijo quedó temblando como una hora más.
Sé que cualquiera que lea esta columna dirá: este señor quizás no vive lo que yo a diario.
Pero me pregunto ¿Cuando el Vice ministerio de Transporte va a llegar a la parada del semáforo de la col. Zacamil a ver la pista de carreras que tienen los de la ruta 44 como muchas otras? ¿hasta cuando se van a dedicar a corroborar tanto bus viejo y sacarlo de circulación?
Hace 3 años me invente un dicho propio: “en este país hay 4 tipos de seres: los humanos, los animales, las plantas y los buseros”; aunque me temo que está surgiendo un complemento: “el usuario que es un ser que solo aguanta y no puede decir nada”.

Armando Díaz
C.I.P. 3-5-0001206

 


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