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REPORTAJE
Pagando
deudas ajenas
La
falta de información, o una mala asesoría, han dejado
en aprietos a un cotizante del Fondo Social. Con ayuda de la institución
adquirió una casa, la que luego vendió sin notificar.
Ahora, los propietarios son otros, pero estos no pagan nada. La enorme
deuda la paga el cotizante, quien se quedó sin vivienda.
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| Benjamín vendió su
casa a través de la corredora de bienes y raíces.
Esta dice haber notificado a las partes. |
Benjamín M. (nombre ficticio) creyó salir
de todos sus problemas cuando decidió vender su casa en 2001.
Sin embargo, lejos estaba de imaginar que, dos años más
tarde, esa decisión le iba acarrear serios disgustos.
Agobiado por las obligaciones familiares, Benjamín acudió
a la corredora de bienes raíces Altofer para que ésta
se hiciera cargo de la venta de su propiedad porque estaba pasando por
una situación difícil en su hogar. Su esposa se había
quedado sin empleo y recién había nacido su hijo. El salario
que ganaba en un restaurante de comida rápida no alcanzaba para
salir de apuros.|
Pero Benjamín cometió un grave error. No notificó
de la transacción al Fondo Social para la Vivienda (FSV) por
lo que la propiedad siguió inscrita a su nombre.
Así se explica que, dos años después de la venta,
al trabajo de Benjamín llegara una orden de descuento por $76.63
porque los actuales propietarios del inmueble habían caído
en mora. La deuda ahora asciende a $8,991.37, y él tiene que
pagar; aunque no sea dueño de la casa.
Benjamín alega que, según el trato con la corredora de
bienes raíces, del dinero de la transacción se le iba
a
descontar un porcentaje para -de acuerdo con ellos- pagar la mora de
la casa, cancelar los recibos de agua, luz eléctrica, teléfono
y comisión por la transacción.
A partir de ese momento, según Benjamín, el trato establecía
que los gastos posteriores iban a correr por cuenta de los nuevos dueños.
Todo indica que no fue así.
Benjamín confió en que la corredora haría todos
los trámites de la compra-venta. Esto es, notificaría
la transacción al
Fondo para que fuera liberado de responsabilidades y traspasar el crédito
a los nuevos propietarios. Pero él no se preocupó de ir
a verificar el trámite al FSV.
El craso error
Según el Fondo, eso nunca sucedió, a pesar de que Juan
Carlos Once, de Altofer, informó que siempre se le notifica a
la entidad sobre ese tipo de transacción.
¿Por qué se dio el problema de Benjamín?
De acuerdo con Luis Mario Soriano, gerente legal del FSV, estos casos
suceden sobre todo por la falta de conocimiento de las personas a la
hora de hacer estas operaciones, o por falta de asesoría adecuada.
(Suceden) por no informarse debidamente antes de hacer este tipo
de transacciones, sabiendo de que existe un compromiso de mutuo hipotecario
con el FSV, acotó el funcionario.
Según Soriano, la ley del Fondo es clara al establecer que cuando
un usuario ha adquirido una vivienda con financiamiento del FSV, y que
está respaldado (el crédito) con una hipoteca sobre esa
vivienda, no puede traspasar la casa, es decir, no puede venderla sin
autorización del Fondo.
La sola existencia de esta anomalía, la entidad financiera haría
valer por ley el mutuo hipotecario firmado con el deudor original y
exigirle la cancelación del crédito porque eso es causal
de caducidad del plazo.
Peor aún, agrega Soriano, si se llegara a dar el caso de la mora
extrema, es decir, si no se cancelara el préstamo, el Fondo,
con toda la legalidad del mundo, haría valer su hipoteca
sobre el inmueble y lo recupera independientemente de los que lo compraron
posteriormente.
hay muchos deudores
El FSV había otorgado, hasta abril de este año, 130,216
créditos a un monto de 880.59 millones de dólares. Del
total de los préstamos, un 21.2 por ciento de usuarios está
en mora. Estos usuarios le adeudan al Fondo 42.73 millones de dólares.
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Casa
nueva 6%
La tasa de interés en los créditos
para adquirir vivienda nueva con un precio de hasta 9,714.29 dólares
a
un plazo de 25 años. La prima
es del cero por ciento.
Casas
FSV 6%
Los créditos para adquirir activos
extraordinarios se otorgan a un 6% de interés a un plazo
de 25 años.
El monto se calcula de acuerdo al
valúo y la capacidad del solicitante.
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Sin
notificar
Nadie
avisa de esas operaciones porque el mismo Fondo no permite ventas
de derecho entre cotizantes y no cotizantes, aseguró
Sonia Benítez, de Altofer.
La representante de la casa corredora de bienes raíces
dice que en ese tipo de transacción tanto el que
compró corre un riesgo, como el que vendió.
En el caso de Benjamín dice que quienes actúan incorrectamente
son los gestores de cobro contratados por el Fondo.
Agrega que el cobro es de carácter administrativo y no
judicial. El Fondo debería mejor meter el juicio
y recuperar la casa. Ahí pierde el que compró. No
es correcto (que le descuenten) porque él ya no es dueño
de la casa, acotó Benítez.
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Las causas de la morosidad pueden ser variadas. Van
desde la inestabilidad en los empleos, hasta la priorización
de satisfacción de necesidades básicas, informaron autoridades
de la entidad.
Esto no quiere decir que estas personas puedan perder sus casas. El
Fondo ha impulsado una serie de medidas para que esto no suceda. A la
fecha, la entidad ha refinanciado un total de 657 créditos por
unos 4.68 millones de dólares.
En casos extremos, para los usuarios que ya no puedan seguir cancelando
las cuotas, la entidad acepta la vivienda bajo la figura de dación
en pago y posteriormente las comerciliza con nuevos usuarios sujetos
de crédito.
Más de mil deudores se acogieron a esta figura, para paliar una
mora que ascendía a más de 10 millones de dólares.
Sin intermediarios
Ante el problema de Benjamín, personeros del
Fondo aclaran que ellos no trabajan con intermediarios en las transacciones
de ventas de lo que comúnmente se conoce como venta de
derecho.
En el Fondo, legal y formalmente, no opera ningún tipo
de tramitador, aclaró Soriano.
El gerente legal hizo la salvedad de que en la única forma que
operan con intermediarios autorizados es en la comercialización
de los activos extraordinarios, es decir, los inmuebles recuperados
por la entidad o cedidos por los usuarios. Éstos son cuatro.
En algunos casos, las personas venden sus propiedades a través
de alguna corredora de bienes raíces y corren el riesgo de afrontar
problemas como el expuesto anteriormente, advierten las autoridades
del Fondo. Lo triste del caso es que, según Soriano, el Fondo
sigue teniendo la relación acreedor-deudor con la persona que
adquirió la vivienda con financiamiento con la entidad, entonces
ésta tiene toda la legitimidad de cobrarle a él, porque
las transacciones posteriores no tienen nada que ver con el compromiso
que él firmó con el Fondo. Lamentablemente así
es, dijo el
funcionario.
El único camino que le queda a Benjamín es negociar con
los actuales dueños de la vivienda para recuperar su dinero.
Pero eso es una relación entre él y las otras personas,
en eso nosotros no podemos intervenir, ya no es una cuestión
en la que el Fondo tenga que ver. Nosotros jurídicamente lo que
tenemos es una hipoteca sobre esa casa y él, legal y jurídicamente,
sigue siendo deudor de nosotros, aunque ya no sea el dueño de
la casa, dijo Soriano.
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Cómo evitarse problemas en la transacción
Al vender una casa con un gravamen
hipotecario sin la autorización del otorgante del crédito,
el comprador del supuesto derecho de la vivienda no tiene ninguna
representación para llegar a hacer algún reclamo,
porque el deudor sigue siendo el primer usuario, dice Soriano.
Hay que hacer conciencia a todos los usuarios del Fondo
Social para la Vivienda y que tienen un crédito con nosotros
con el cual adquirieron una vivienda o la repararon, y tienen
una hipoteca, que antes de hacer cualquier operación con
ese inmueble se informen debidamente de todos los efectos jurídicos
que esas operaciones tienen, porque por no hacerlo se pueden dar
casos como esos (el de Benjamín), dice el gerente
legal del FSV, Lic. Luis Mario Soriano.
Según el funcionario, la institución brinda el servicio
de ventanilla doce horas diarias, seis días a la semana,
para que los usuarios acudan a notificarse sobre cualquier operación
que quieran realizar. Ese mismo servicio se ofrece en las otras
dos agencias del Fondo, en San Miguel y Santa Ana. No hay
manera que digan es que aquí nadie me informó,
nadie me preguntó, agrega.
La mejor manera de evitarse inconvenientes, asegura Soriano, es
vender el inmueble a otra persona que califique para el financiamiento
de la institución, lo que se conoce como venta entre usuarios.
De esa manera, el Fondo le da el financiamiento al nuevo comprador,
se cancela la deuda del anterior propietario y el nuevo usuario
se queda con la vivienda y con la obligación con la institución.
Si la transacción se hace sin la autorización de
la entidad financiera que otorgó el crédito, y con
la cual se tiene un mutuo hipotecario, la propiedad no puede ser
inscrita en el registro de la propiedad mientras no se haya saldado
la deuda y la hipoteca no se levante, advirtieron las autoridades.
Entonces el nuevo comprador no puede oponer el título de
propiedad ante terceros. No puede reclamar ningún derecho
sobre el inmueble, a la hora que la institución decida
hacer valer la hipoteca.
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