22 de junio de 2003


REPORTAJE

Pagando deudas ajenas

La falta de información, o una mala asesoría, han dejado en aprietos a un cotizante del Fondo Social. Con ayuda de la institución adquirió una casa, la que luego vendió sin notificar. Ahora, los propietarios son otros, pero estos no pagan nada. La enorme deuda la paga el cotizante, quien se quedó sin vivienda.

Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com

Benjamín vendió su casa a través de la corredora de bienes y raíces. Esta dice haber notificado a las partes.

Benjamín M. (nombre ficticio) creyó salir de todos sus problemas cuando decidió vender su casa en 2001. Sin embargo, lejos estaba de imaginar que, dos años más tarde, esa decisión le iba acarrear serios disgustos.

Agobiado por las obligaciones familiares, Benjamín acudió a la corredora de bienes raíces Altofer para que ésta se hiciera cargo de la venta de su propiedad porque estaba pasando por una situación difícil en su hogar. Su esposa se había quedado sin empleo y recién había nacido su hijo. El salario que ganaba en un restaurante de comida rápida no alcanzaba para salir de apuros.|

Pero Benjamín cometió un grave error. No notificó de la transacción al Fondo Social para la Vivienda (FSV) por lo que la propiedad siguió inscrita a su nombre.

Así se explica que, dos años después de la venta, al trabajo de Benjamín llegara una orden de descuento por $76.63 porque los actuales propietarios del inmueble habían caído en mora. La deuda ahora asciende a $8,991.37, y él tiene que pagar; aunque no sea dueño de la casa.

Benjamín alega que, según el trato con la corredora de bienes raíces, del dinero de la transacción se le iba a
descontar un porcentaje para -de acuerdo con ellos- pagar la mora de la casa, cancelar los recibos de agua, luz eléctrica, teléfono y comisión por la transacción.

A partir de ese momento, según Benjamín, el trato establecía que los gastos posteriores iban a correr por cuenta de los nuevos dueños. Todo indica que no fue así.

Benjamín confió en que la corredora haría todos los trámites de la compra-venta. Esto es, notificaría la transacción al
Fondo para que fuera liberado de responsabilidades y traspasar el crédito a los nuevos propietarios. Pero él no se preocupó de ir a verificar el trámite al FSV.

El craso error

Según el Fondo, eso nunca sucedió, a pesar de que Juan Carlos Once, de Altofer, informó que siempre se le notifica a la entidad sobre ese tipo de transacción.

¿Por qué se dio el problema de Benjamín? De acuerdo con Luis Mario Soriano, gerente legal del FSV, estos casos suceden sobre todo por la falta de conocimiento de las personas a la hora de hacer estas operaciones, o por falta de asesoría adecuada.

“(Suceden) por no informarse debidamente antes de hacer este tipo de transacciones, sabiendo de que existe un compromiso de mutuo hipotecario con el FSV”, acotó el funcionario.

Según Soriano, la ley del Fondo es clara al establecer que “cuando un usuario ha adquirido una vivienda con financiamiento del FSV, y que está respaldado (el crédito) con una hipoteca sobre esa vivienda, no puede traspasar la casa, es decir, no puede venderla sin autorización del Fondo”.

La sola existencia de esta anomalía, la entidad financiera haría valer por ley el mutuo hipotecario firmado con el deudor original y exigirle la cancelación del crédito porque eso es causal de caducidad del plazo.

Peor aún, agrega Soriano, si se llegara a dar el caso de la mora extrema, es decir, si no se cancelara el préstamo, el Fondo, “con toda la legalidad del mundo, haría valer su hipoteca sobre el inmueble y lo recupera independientemente de los que lo compraron posteriormente”.

hay muchos deudores

El FSV había otorgado, hasta abril de este año, 130,216 créditos a un monto de 880.59 millones de dólares. Del total de los préstamos, un 21.2 por ciento de usuarios está en mora. Estos usuarios le adeudan al Fondo 42.73 millones de dólares.

Casa nueva 6%
La tasa de interés en los créditos
para adquirir vivienda nueva con un precio de hasta 9,714.29 dólares a
un plazo de 25 años. La prima
es del cero por ciento.

Casas FSV 6%
Los créditos para adquirir activos
extraordinarios se otorgan a un 6% de interés a un plazo de 25 años.
El monto se calcula de acuerdo al
valúo y la capacidad del solicitante.

Sin notificar

“Nadie avisa de esas operaciones porque el mismo Fondo no permite ventas de derecho entre cotizantes y no cotizantes”, aseguró Sonia Benítez, de Altofer.
La representante de la casa corredora de bienes raíces dice que en ese tipo de transacción “tanto el que compró corre un riesgo, como el que vendió”.
En el caso de Benjamín dice que quienes actúan incorrectamente son los gestores de cobro contratados por el Fondo.
Agrega que el cobro es de carácter administrativo y no judicial. “El Fondo debería mejor meter el juicio y recuperar la casa. Ahí pierde el que compró. No es correcto (que le descuenten) porque él ya no es dueño de la casa”, acotó Benítez.

Las causas de la morosidad pueden ser variadas. Van desde la inestabilidad en los empleos, hasta la priorización de satisfacción de necesidades básicas, informaron autoridades de la entidad.

Esto no quiere decir que estas personas puedan perder sus casas. El Fondo ha impulsado una serie de medidas para que esto no suceda. A la fecha, la entidad ha refinanciado un total de 657 créditos por unos 4.68 millones de dólares.

En casos extremos, para los usuarios que ya no puedan seguir cancelando las cuotas, la entidad acepta la vivienda bajo la figura de ‘dación en pago’ y posteriormente las comerciliza con nuevos usuarios sujetos de crédito.
Más de mil deudores se acogieron a esta figura, para paliar una mora que ascendía a más de 10 millones de dólares.

Sin intermediarios

Ante el problema de Benjamín, personeros del Fondo aclaran que ellos no trabajan con intermediarios en las transacciones de ventas de lo que comúnmente se conoce como “venta de derecho”.

“En el Fondo, legal y formalmente, no opera ningún tipo de tramitador”, aclaró Soriano.

El gerente legal hizo la salvedad de que en la única forma que operan con intermediarios autorizados es en la comercialización de los activos extraordinarios, es decir, los inmuebles recuperados por la entidad o cedidos por los usuarios. Éstos son cuatro.

En algunos casos, las personas venden sus propiedades a través de alguna corredora de bienes raíces y corren el riesgo de afrontar problemas como el expuesto anteriormente, advierten las autoridades del Fondo. Lo triste del caso es que, según Soriano, el Fondo sigue teniendo la relación acreedor-deudor con la persona que adquirió la vivienda con financiamiento con la entidad, entonces ésta tiene toda la legitimidad de cobrarle a él, porque las transacciones posteriores no tienen nada que ver con el compromiso que él firmó con el Fondo. “Lamentablemente así es”, dijo el
funcionario.

El único camino que le queda a Benjamín es negociar con los actuales dueños de la vivienda para recuperar su dinero.

“Pero eso es una relación entre él y las otras personas, en eso nosotros no podemos intervenir, ya no es una cuestión en la que el Fondo tenga que ver. Nosotros jurídicamente lo que tenemos es una hipoteca sobre esa casa y él, legal y jurídicamente, sigue siendo deudor de nosotros, aunque ya no sea el dueño de la casa”, dijo Soriano.

Cómo evitarse problemas en la transacción

“Al vender una casa con un gravamen hipotecario sin la autorización del otorgante del crédito, el comprador del supuesto derecho de la vivienda no tiene ninguna representación para llegar a hacer algún reclamo, porque el deudor sigue siendo el primer usuario”, dice Soriano.

“Hay que hacer conciencia a todos los usuarios del Fondo Social para la Vivienda y que tienen un crédito con nosotros con el cual adquirieron una vivienda o la repararon, y tienen una hipoteca, que antes de hacer cualquier operación con ese inmueble se informen debidamente de todos los efectos jurídicos que esas operaciones tienen, porque por no hacerlo se pueden dar casos como esos (el de Benjamín)”, dice el gerente legal del FSV, Lic. Luis Mario Soriano.
Según el funcionario, la institución brinda el servicio de ventanilla doce horas diarias, seis días a la semana, para que los usuarios acudan a notificarse sobre cualquier operación que quieran realizar. Ese mismo servicio se ofrece en las otras dos agencias del Fondo, en San Miguel y Santa Ana. “No hay manera que digan ‘es que aquí nadie me informó, nadie me preguntó”, agrega.
La mejor manera de evitarse inconvenientes, asegura Soriano, es vender el inmueble a otra persona que califique para el financiamiento de la institución, lo que se conoce como venta entre usuarios.
De esa manera, el Fondo le da el financiamiento al nuevo comprador, se cancela la deuda del anterior propietario y el nuevo usuario se queda con la vivienda y con la obligación con la institución.
Si la transacción se hace sin la autorización de la entidad financiera que otorgó el crédito, y con la cual se tiene un mutuo hipotecario, la propiedad no puede ser inscrita en el registro de la propiedad mientras no se haya saldado la deuda y la hipoteca no se levante, advirtieron las autoridades.
Entonces el nuevo comprador no puede oponer el título de propiedad ante terceros. No puede reclamar ningún derecho sobre el inmueble, a la hora que la institución decida hacer valer la hipoteca.



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