22 de junio de 2003


INTERNACIONAL

Un examen antes de morir

El ataque suicida provocado por el joven Shabneh puede poner en dificultades el proceso de paz que se reintenta en Medio Oriente. Más de 10 jóvenes, desde enero, han perpetrado acciones similares.

Ian Fisher
The New York Times
,
HEBRON, Rivera Occidental -
vertice@elsalvador.com
La madre de Abdel Madi Shabneh sigue desconcertada por la violencia que generó su hijo, de 18 años de edad.

Lo desconcertante fue que a últimas fechas estudiaba mucho, dijo su familia, como si hubiese planeado su futuro.

La noche anterior al día en que Abdel Madi Shabneh de 18 años hiciera explotar la bomba que llevaba puesta tras abordar el autobús número 14/A en Jerusalén matando a otros 17 en el proceso, estudió para su examen final de inglés de la preparatoria. No hizo comentarios, dijo su madre, sobre las noticias del día sobre los helicópteros israelíes que habían tratado de asesinar a un importante líder del grupo islámico combatiente Hamas, Abdel Aziz Rantisi.

A la mañana siguiente, apenas si le dijo a su madre y a su familia que tenía que estudiar más para el examen.

“Tomó algunos papeles y dijo que necesitaba fotocopiarlos para su prueba”, dijo -el pasado jueves- su madre Rahmeh de 54 años. “Dijo: ‘No me tardo’. Se llevó su libro de inglés. Nunca antes había desaparecido. Fue la primera vez”.

Shabneh no volvió a ser visto sino hasta esa noche, cuando yacía muerto en la calle Jaffa de Jerusalén, con sus pantalones negros y el chal para rezos que usan los judíos ortodoxos, dice la policía israelí.

En la lucha cada vez más intensa entre Hamas e Israel, el ataque de Shabneh es percibido como una represalia por el atentado contra Rantisi; aunque funcionarios israelíes lo cuestionan. Sin embargo, para su familia es un misterio cómo fue que este joven, alto y delgado con un bigote ralo que tenía planeado estudiar electrónica en la universidad este año, terminó en ese autobús.

Cadena de suicidas

Desde enero, más de 10 jóvenes de Hebrón efectuaron ataques similares. Muchos de ellos se conocían entre sí por haber sido jugadores del equipo de fútbol de la Mezquita Yihad en el vecindario de Abu Katila. Cinco de ellos, incluido Shabneh, fueron terroristas suicidas.

Un alto funcionario de la seguridad israelí dijo el jueves por la noche que no existen pruebas directas de que Shabneh estuviera vinculado con otros terroristas suicidas; pero hizo el comentario de que se está considerando la posibilidad.
“De cuando en cuando, tienen esta capacidad para efectuar estos ataques que tienen muy buenos resultados”, dijo el funcionario.

Miembros de la familia dijeron que no sabían que él fuera integrante de Hamas y comentaron que no jugaba en el equipo de la Mezquita Yihad. No obstante, en entrevistas realizadas en esta ciudad el jueves, su familia dio respuestas vagas sobre los equipos en los que jugaba. Un miembro de la familia dijo que jugaba en un equipo de la escuela. Otro dijo que en el de la mezquita de su propio vecindario. Un primo dijo que un jugador de uno de los equipos era un terrorista suicida, pero no proporcionó más detalles.

17 personas murieron por la bomba detonada en el autobús número 14/A.

Los esfuerzos por encontrar a sus compañeros de equipo en esta ciudad resultaron infructuosos. Varias personas de su vecindario afirmaron que los jugadores locales de fútbol habían pasado a la clandestinidad por temor a ser detenidos.

A diferencia de algunas familias de suicidas palestinos que proclaman a sus hijos como mártires, la de Shabneh parecía más desconcertada que otra cosa. “No creo que se vaya a lograr nada con esto”, dijo su primo Zakaria Shabneh al referirse al ataque. “Desafortunadamente, esto nos hará retroceder en lugar de avanzar”.

Shabneh era el menor de nueve hijos cuyo padre murió hace cinco años. Ni él ni sus otros dos hermanos habían sido detenidos alguna vez, dijo la familia (aunque algunos señalaron que hermanos y varios primos fueron detenidos después del ataque).

“No me puedo imaginar cómo se las arregló para llegar a Jerusalén”, comentó su madre. “De haber sabido, habría evitado que hiciera esto. ¿Usted cree que una madre puede aceptar perder a su hijo?”.

Y apunta que con frecuencia él hacía comentarios cuando jóvenes palestinos efectuaban ataques suicidas... “Cuando oía algo sobre ellos, decía: ‘Tiene suerte”.

El jueves, apareció un video de Shabneh, vestido con una camiseta y pantalones de mezclilla, con un rifle Kalashnikov colgado del hombre y en la cabeza tenía la banda verde de Hamas en la que estaba escrito: “Dios es grande”.


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