22 de junio de 2003


LA COLUMNA

Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

Prohibido el paso, Inc.

¿A quién le importa la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos, conocida también como el Pacto de San José de Costa Rica? En teoría, solo a los periodistas; al resto, le importa un comino.

La Convención justamente defiende los derechos humanos de las personas, donde, sobre muchas cosas, sobresale la necesidad del respeto al ejercicio de la libertad de expresión y a la prensa. Pero ¿a quién le importa?
Al menos, en el país su aplicación es tan relativa como entrar al estadio nacional con un tiquete comprado en el mercado negro.

Solo así explicamos las posición que asume el Colegio Médico. Para Guillermo Mata está claro que el periodismo está al servicio de un interés que no coincide con el suyo y, por lo tanto, hay que clasificarlo entre el grato y no grato. Hay que cerrar las puertas a los espacios privados donde se deliberan temas de interés público porque hay gente que “se inventa cosas” y a quienes se les recuerda que “hubo problemas por andar husmeando junto a una chiquilla que toma fotos”. Muy descriptivo el candidato político.

¿Y qué pasaría si alguien pregunta si existe conflicto de intereses entre ser presidente del Colegio de profesionales y candidato a la vicepresidencia por la izquierda? Sin duda, encabezaría la lista de nombres cuyo acceso está limitado.

En un artículo reciente, el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA, el doctor Eduardo Bertoni, argumenta que los medios de comunicación social “tienen derecho a realizar su labor en forma independiente.
Presiones directas o indirectas dirigidas a silenciar la labor informativa de los comunicadores sociales son incompatibles con la libertad de expresión”.

Después del bloqueo a dos colegas de La Prensa Gráfica el pasado jueves en el Colegio Médico cabe preguntarse si Guillermo Mata recuerda qué le pasó a Juan Domenech en 1998, tras agredir a la colega Liliana Fuentes Monroy.
¿No lo recuerda? El exabrupto desembocó en su renuncia a la dirección del COENA y a un confinamiento que nunca más lo hizo regresar a la política.

Otro detalle ¿sabe usted que reza el código para el ejercicio seguro del periodismo de la Federación Internacional de Periodistas?

“Nadie ha de interferir en los medios de comunicación. Todo el mundo ha de respetar la integridad física de los
periodistas y el personal de los medios de comunicación en el trabajo. Debe prohibirse interferir físicamente en la filmación u otro trabajo periodístico”.

¿Tampoco le importa? Que aproveche.


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