21 de septiembre de 2003


LA COLUMNA

Víctor Hugo Dueñas
vertice@elsalvador.com

Al rescate de las letras

La IV Bienal Iberoamericana de la Comunica-ción, clausurada la noche del viernes pasado, dejó un compromiso claro: los periodistas, comunicadores o responsables de la emisión de datos, informaciones o mensajes de carácter público estamos obligados a rescatar las letras. Eso sí, las ‘buenas letras’…

Alex Grijelmo, creador del Libro de Estilo del periódico El País, España, enumeró cinco problemas que con frecuencia se cometen: el uso de palabras extranjeras, la enajenación de los vocablos, la pobreza de vocabulario, la clonación de palabras y la poca delimitada frontera entre opinión e información (esto último se aplica con fuerza a los medios de comunicación).

El uso de extranjerismos provoca que nuestros mensajes sean poco entendibles, pero además, según Grijelmo, evidencia un “complejo de inferioridad” de quienes usan las palabras extrañas, debido a que parecen no sentirse satisfechos con su lenguaje.

La enajenación de los vocablos es el uso de palabras largas “creyendo que tienen más contenido”. Por ejemplo, de los sectores políticos o económicos se hereda: intencionalidad por intención, potencialidad por potencia, obligatoriedad por obligación, cumplir por cumplimentar y, en el peor de los casos, sobredimensionamiento por exceso.

La pobreza del vocabulario no es sólo el uso repetido de término sino que revela “la pobreza de ideas y pensamientos”.
¿Cómo se clonan palabras? Es creer que ‘suenan’ o significan lo mismo que en inglés (el idioma más dominante) que en español. Un ejemplo sencillo ‘event’, que se ha traducido por evento y llega a sustituir a palabras como acto, conferencia, reunión. Lo mismo ocurre con el uso de ‘oral’, en inglés se dice ‘oral sex’, en todo caso lo correcto en español sería sexo bucal.

El más delicado de los problemas advertidos por Grijelmo es la confusión (premeditada o inconsciente) entre información y opinión. A nivel periodístico cada uno encierra un género o especie distinto, con sus atributos y ventajas. Es tarea de los medios informativos separarlos y potenciar cada uno de ellos.

¿Para qué servirá evitar todos estos problemas del lenguaje? Sencillo: para entendernos mejor.

El vicepresidente de la República, Carlos Quintanilla, lo reconoció públicamente: “El hombre y la mujer del siglo XXI no pueden estar incomunicados”.

¿Para qué servirá a los medios de comunicación, específicamente a los periódicos?
Grijelmo lo resume: “si los periódicos escriben bien y usan lenguaje común al resto de la gente, ganarán en crédito y prestigio”..


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