20 de julio de 2003


EL CIRCO LEGISLATIVO

Bajo la carpa

¿Cómo trabaja la nueva legislatura? ¿Se superan los viejos errores? Vértice siguió el trabajo de los diputados dentro de las Comisiones y en las sesiones plenarias. Poco o nada se ha avanzado en algunos temas. Otros, como los debates, empeoran.

Equipo Vértice
vertice@elsalvador.com
¿El panfletario? A Humberto Centeno le llueven criticas por su actitudes en el pleno

Los llaman para que regresen a sus asientos. Pero como si no fuera con ellos, van al baño, visitan a sus colegas de fracción o de
otros partidos para formar tertulias, saludan invitados o simplemente se hacen los desentendidos.

En el mejor de los casos, cuando deciden sentarse, juegan en computadoras, se dedican a comer, a hablar por teléfono, leer periódicos o libros, más platicas, risas, gestos, besos, abrazos…

No, no se trata de un salón de clases colegial, es el ambiente que domina las magnas sesiones plenarias de los “padres de la patria”.
A ese ambiente de informalidad, irresponsabilidad y desgano se añaden la sátira, los golpes bajos, los ataques viscerales, en fin, todo el cargamento de rencor heredado por los años de guerra.

La sesión plenaria del 10 de julio pasado quedará como tristemente célebre, al manifestarse la “tradicional” informalidad junto a los desbordantes ánimos y ofensas.
El envío de tropas salvadoreñas a Iraq detonó los ataques, sobre todo, entre ARENA y el FMLN.
Como resultado del refuego, los “centristas”, del CDU, terminaron por cargar sus cosas y marcharse en plena sesión.

El comportamiento de los “nuevos” parlamentarios en sus contadas sesiones plenarias (en mes y medio de trabajo) no ha sido el más adecuado. Por eso, ya empezaron a sonar voces dentro del mismo seno legislativo de alarma y preocupación.

Pero no solo es el ambiente en las plenarias. También es el tipo de trabajo que se realiza en las comisiones permanentes o especiales.

Para empezar, el fenómeno poco común de que los diputados propietarios se ausenten de las reuniones programadas y en su lugar dejen a los suplentes.

¿Qué trabajo es más importante para los diputados propietarios que cumplir con las tareas para los que fueron electos?
¿Será el mismo descrédito que tipifica a la Asamblea lo que provoca la deserción?
La lista continúa. Discusiones agrias que recuerdan el pasado poco feliz de algunos diputados, más aún cuando se cambiado de partido… De nuevo, las faltas de respeto, las provocaciones. Amén de las siempre llegadas tarde o la suspensión de reuniones por falta de quorum.

Para algunos legisladores, el problema está en recién llegados. El 40 por ciento se estrena en este período. Es decir, más de 35 diputados carecen de una verdadera formación política.
Otros difieren de la aseveración y aducen que el problema es viejo. Es más, acusan a pasadas administraciones de todo cuanto ocurre.

Como es usual, pocas veces se asumen culpas.

Milena Calderón de Escalón (izquierda), Mariela Peña Pinto y Julio Rank, de ARENA, se tomaron el tiempo necesario para aligerar la plenaria. Mientra el resto continuaba con la sesión.

A lo salvadoreño
Durante años han fallado los intentos de regular los debates en el pleno, como primer paso para evitar los ataques viscerales.


Luego de las tristes escenas del 10 de julio, se hará un nuevo intento.
¿Cómo frenar los ánimos? ¿Cuál será la fórmula mágica a la que recurran los parlamentarios que abanderan la iniciativa para callar, incluso, a sus colegas de fracción?

Una esperanza se deposita en el Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa. Un documento con tantos cambios como veces se ha puesto en práctica el supuesto juego democrático.

Habrá que esperar, no obstante, el tiempo necesario para consolidar, y consensuar las modificaciones del reglamento.
Mientras, posiblemente las plenarias y el trabajo en las comisiones seguirán su curso “normal”. Y frente a todo esto el descrédito quizá sea la palabra que defina al Primer Organo del Estado.

No basta con que en “todo parlamento del mundo se den discusiones”, sostiene Manuel Melgar, del FMLN, sino que, “los parlamentos reflejan la cultura de los pueblos”, completa la idea Milena Calderón, de ARENA.

En ese afán de reflejo de cultura puede hablarse de dos tipos de perfiles que distinguen a nuestra Asamblea: perfiles de partidos y de personajes. Lamentablemente, lo negativo pesa más en ambos casos.

El público no colabora
Durante las plenarias se permite el acceso de visitantes. Debido a los gritos, abucheos o burlas que reciben los diputados de parte de los ciudadanos se piensa restringir la presencia. El tema surgirá como acuerdo entre partidos.

Perfiles por partido
Cada una de los cinco institutos políticos que integran la Asamblea tiene rasgos propios
de cómo se desempeñan institucionalmente.

FMLN: Domina prepotencia
Schafik Han-dal impone su ley. Reclama a sus mismos colegas cuando lo contrarían públicamente. El FMLN, junto al PCN, aplican la mal llamada “aritmética legislativa” que tanto cuestionaron a los areneros en períodos anteriores.

ARENA: Intentan cambios

Al perder poder dentro de la Asamblea a los areneros no les queda más remedio que concertar. El partido tricolor intenta ser oposición y evita las confrontaciones. Aunque los temas relacionados con la guerra lo incita al ataque visceral.

PDC: ¿Al margen del debate?

Los pedecistas evitan plegarse, públicamente, a alguna de las extremas. Dicen tener autonomía para decidir. En ocasiones hacen sentir su poder y se detienen a votar en favor o en contra de importantes iniciativas de ley.

CDU: Difusa identidad

El CDU dice ser la alternativa en medio de ARENA y FMLN, pero no puede negarse su origen de izquierda. Su identidad puede ser difusa cuando cuatro de sus diputados propietarios quieren tener identidad propia.

PCN: Partido de choque

La correlación de poder que los pecenistas logran con el FMLN, los perfila como un partido duro. Los discursos de algunos de sus miembros, de vieja trayectoria, son de choque. Atacan a ARENA, pese a que antes fueron aliados.




EL CIRCO LEGISLATIVO

El elenco

Vértice identifica diez categorías en las cuales se agrupa a los 84 diputados de la Asamblea Legislativa. Hay de todo dentro del Congreso.

Equipo Vértice
vertice@elsalvador.com

Los bromistas
Las bromas que se juegan entre sí los diputados podrían rayar con la ironía.
Ciro Cruz Zepeda es ocurrente, aunque algunas de sus bromas no son muy bien recibidas, como cuando hizo enojar a Héctor Dada y este último abandonó el pleno.
Dagoberto Marroquín y Rafael Machuca son alegres, bromistas, y entre risas pueden asestar duros golpes a los diputados de otros partidos políticos.
El juego de palabras, dobles sentidos puede ser común entre muchos parlamentarios.
Los enojones
El jefe de fracción efemelenista Schafik Handal siempre ocupó el primer lugar de los diputados más explosivos y obstinados. Como precandidato presidencial del Frente ha retomado su papel, aunque ahora parece sonreir un poco más ¿estará seguro de su triunfo en el 2004?
Héctor Dada Hirezi, del CDU, también se agencia el título de enojón. Los periodistas que cubren de manera cotidiana la Asamblea y diputados cercanos comparten la opinión. ¿Quién será más enojado Handal o Dada?

Los pecenistas Rafael Machuca
(izquierda) y Dagoberto Marroquín
son los “padres de la ironía”.

Los sabelotodo
El título original de sabelotodo se adjudicó a Jorge Villacorta, debido a su plena disposición a hablar de cualquier tema, en cualquier momento y con una aparente mesura y profundidad.
Sus colegas de partido, los llamados “centristas”, Héctor Dada y Héctor Silva podrían ostentar sendos títulos de sabelotodos, con especialización en temas financieros y municipalismo, respectivamente.
Pocos diputados, de la vieja guardia o los recién llegados, perfilan para agenciarse el apelativo de sabelotodos.
Los tutores
Su trabajo se puede confundir con el de los jefes de fracción. Corrigen, regañan y orientan a sus compañeros. Además, en ocasiones llegan a las comisiones de trabajo a “supervisar y reforzar” a los nuevos.
Roberto d’Aubuisson aparece de vez en cuando en la Comisión de Asuntos Municipales, donde la mayoría de areneros es nueva. Manuel Melgar, del Frente, en ocasiones da líneas, Schafick Handal, Héctor Dada y otros también se arropan el derecho de decidir quien habla.
Los que orquestan
Son los que se encargan de cuidar que la bancada no se “descarrile” de los lineamientos del partido a la hora de levantar la mano para aprobar a rechazar un decreto. También llamados jefes de fracción.
Se les ve muchas veces paseando por las curules, papeles en mano, cabildeando en procura de sus propios intereses. Rolando Alvarenga, de ARENA; Schafick Handal, del FMLN; Héctor Silva, del CDU; Rodolfo Parker, del PDC, y Rafael Machuca, del PCN.
Los boca-sucia
Los clásicos en esta categoría son Humberto Centeno, del FMLN, y Renato Pérez, de ARENA. No son principiantes, el apelativo lo traen de legislaturas pasadas.
Su mayor aporte lo dieron el 10 de julio pasado, durante la discusión por el envío de tropas a Irak, donde salieron a relucir viejos rencores supuestamente ya superados.
Arnoldo Bernal, del FMLN, se perfila como serio aspirante a engrosar la lista, después de los ataques contra Roberto d’Aubuisson, de ARENA, ese mismo día.
Los más populares
Es habitual verlos atendiendo a las visitas durante las sesiones plenarias o dando declaraciones a los periodistas. A decir de estos últimos, son los más accesibles de los 84 legisladores de la actual Asamblea Legislativa.
Los que sobresalen en esta categoría son Gerardo Suvillaga, de ARENA; Schafick Handal y Hugo Martínez, del FMLN; Jorge Villacorta y Héctor Silva, del CDU.
Otros que quieren formar parte de la lista han optado por ser ellos los que buscan a los comunicadores.
Los del montón
Su elección despertó expectativas, pero hasta ahora han decepcionado por el bajo perfil que han adoptado. No participan en las sesiones plenarias, en lugar de eso se esconden entre las páginas de los periódicos o revistas a la espera de que la sesión finalice.
Federico Hernández, de ARENA; Roger Blandino Nerio, del FMLN, y el diputado pecenista suplente Juan Francisco Villatoro son los asiduos lectores de periódicos o revistas de países asiáticos mientras sus compañeros debaten.
Los de siempre
Mientras el resto de diputados prefiere callar, ellos no “sueltan la guitarra” y se van de boca, muchas veces más de la cuenta. Sus intervenciones a veces arrancan risas, otras, provocan disgustos y gestos de desaprobación, pero por la extensión de ellas.
Da la sensación de que son una especie de delfín de sus partidos para opinar en los temas espinosos.
Dagoberto Marroquín, Salvador Arias, Roberto d’Aubuisson, Jorge Villacorta, Norman Quijano, Rafael Machuca y Ciro Zepeda.
Los de atrás
Su presencia, más que inadvertida, es casi nula. Llegan sólo para hacer número. Los puede ver haciendo la siesta, comiendo tentespiés, sosteniendo algunas tertulias, hablando por teléfono. La lógica ansiedad que provoca una larga jornada de ocio.
La lista es larga, pero para mencionar algunos están Víctor Melgar, Mauricio Quinteros, Vicente Menjívar, Manuel Gutiérrez, Roberto Castillo, entre otros. Para mayor ubicación, son la mayoría de diputados que se sientan atrás del salón azul.
Una especie aparte
No es diputado, pero parece tener más poder que algunos de ellos.
Se trata de Alejandro Solano, el jefe del equipo técnico de la Asamblea Legislativa, una especie de “inmortal” dentro del Primer Órgano del Estado.



EL CIRCO LEGISLATIVO

“Callarán a los picos de oro”

Para mejorar la imagen de la Asamblea los dirigentes partidarios iniciaron un debate de cómo deben realizarse los debates. Se piensa restringir participaciones.

Héctor Silva , Ernesto Dueñas y Héctor Dada cuando abandonaron la plenaria

El amargo sabor de boca que dejó la plenaria del 10 de julio impactó a la Comisión Política, una de las más importantes entidades legislativas, donde se agrupan los secretarios y jefes de fracción.

Conscientes y, posiblemente avergonzados de lo ocurrido, el tema surgió tímido y a manera de diálogo informal entre el presidente de la Asamblea, Ciro Cruz Zepeda, y la efemelenista Celina Monterrosa.
“Sí, esas situacione incómodas no debieran suscitarse”, dijo Cruz.

Y siguió: “hay que pensar en reglas para evitar agresiones”, “regular la introducción de piezas” para controlar las participaciones, “medir el impacto que (las discusiones) provoca (n) en la prensa”. En fin, callar a los “picos de oro”, concluyó.

Roto el hielo sobre el punto, la mayoría de diputados presentes en la comisión reprochó los incidentes.
Rodolfo Parker, del PDC, habló de actitudes reprobables.

El arenero Rolando Alvarenga expresó que “el comportamiento que está teniendo el pleno está dejando mucho que desear”.

“No podemos decir, en nombre de la libertad (de expresión) lo que se nos ronque la gana”, añadió.
Francisco Merino, del PCN, coincidió con el arenero en el sentido que “con el acaloramiento (de los debates) se reclama el derecho de hablar”, pero “hay que guardar orden y respeto”.

La arenera Milena Calderón y el pecenista Dagoberto Marroquín rompieron la línea de “golpes de pecho” de sus colegas y se dedicaron a los ataques. Calderón acusó a los efemelenistas debido a su que son “principiantes” en la Junta Directiva. Mientras que Marroquín acusó directamente a los “nuevos” diputados, debido a su encandilamiento frente a las cámaras de televisión.

Durante hora y media, desde las 2:30 del miércoles pasado, se discutió el tema. Por suerte hubo acuerdo: nombrar una comisión especial que proponga las nuevas reglas del debate… Quedan dudas si se lograrán, más aún, si serán aplicadas.

Subcomisión Política
Mañana (lunes) sesionará por primera vez, la comisión especial que intentará reglamentar las participaciones durante las plenarias. Cinco diputados (uno por cada partido) y asesores por fracción integrarán el grupo especial.
“Cuando ven cámaras de televisión, más se encandilan los que no saben de la dinámica legislativa”
Dagoberto Marroquín, PCN.

“Se ha hecho una changoneta dentro del Salón Azul y ese problema no es nuestro sino de los principiantes”
Milena Calderón, ARENA.

“No evitemos el debate si no el debate sucio, los golpes bajos… Hay que evitar las malcriadezas”
Celina Monterrosa, FMLN.

“Hay insultos personales, actitudes repobables… Hay quienes siguen polarizando por puro gusto”
Rodolfo Parker, PDC.

“Debe haber un compromiso de los jefes de fracción para evitar ese tipo de discusiones (en el pleno)”
Héctor Silva, CDU.


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