19 de octubre de 2003


CON VÉRTIGO EN EL ESPEJO

Una lucha por el poder

Los resultados de las encuestas parecen haber afectado internamente al FMLN. En las bases hay pesimismo. En la dirigencia, un deseo por mantenerse al frente después de los comicios y de buscar, a toda costa, eliminar a la competencia y achacarle una posible derrota el 21 de marzo.

Lafitte Fernández/Luis Laínez
vertice@elsalvador.com

El FMLN vive una doble carrera electoral. El nivel más visible es las elecciones presidenciales de marzo próximo. Sin embargo, lo que ha desatado la persecución interna ha sido un escenario un poco más lejano: el relevo de la dirigencia, previsto para octubre de 2004.

Es en este último campo de batalla donde se han dado choques. Ante los temores de una derrota del partido en las urnas para la Presidencia de la República, la dirigencia ortodoxa ha movido sus influencias para anular a quienes serán clave en las primarias para escoger al nuevo Consejo Nacional y la Comisión Política y, de paso, tener un chivo expiatorio para justificar un posible fracaso.

El primer paso ha sido anular políticamente a uno de los bastiones de la corriente rival. Esta semana se conoció públicamente que el Tribunal de Ética destituyó como coordinador municipal de San Salvador a Roberto Hernández, quien dirigió a las bases capitalinas en las contiendas municipales de 1997, 2000 y 2003.

Además, fue el que logró que Óscar Ortiz, el candidato de los mandos medios, derrotara en la capital a Schafik Handal, el líder de la Corriente Revolucionaria y Socialista (CRS u ortodoxos), en las primarias para escoger al candidato.

No ha sido el grupo que apoyó a Ortíz (entre los que se cuentan ex renovadores, ex ortodoxos y los terceristas) el que inició la batalla. Fue el ala radical la que asestó el primer golpe, el cual se esperaba hasta después de los comicios nacionales.

El adelanto del golpe ortodoxo se habría dado porque quizá presienten que la derrota del 21 de marzo pueda ser de grandes magnitudes, que la militancia les pasará la factura y les desplazará del poder. Ante esto, la jugada ha sido buscar una crisis interna para luego culpar a los nuevos revisionistas de haber dividido y debilitado al partido y, por ende, achacarles la derrota.

La sanción contra Hernández también le prohíbe postularse a cargos de dirección durante el próximo año y medio, ya que le suspendieron por ese tiempo sus derechos como militante, en un claro cálculo para bloquear su postulación en las próximas elecciones internas.

EL PRIMER PURGADO


La búsqueda de la hegemonía
A Roberto Hernández lo acusaron dos militantes de pedirles dinero a cambio de un trabajo en la alcaldía capitalina.
Pero el mismo TE resolvió que no había pruebas “contundentes”. De lo que no tuvo duda es que Hernández criticó a la dirigencia tras una entrevista.
La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional es otro escenario donde se manifiesta la lucha por la hegemonía de personas afines al PC. El docente Madecael Perla, hermano de la magistrada Mirna Perla de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), aspira a ocupar el decanato gracias al apoyo de un grupo afín al sector ortodoxo del Frente. El Alma Mater no escapa a la lucha por la hegemonía.

Las voces críticas

Roberto Hernández prefiere no dar declaraciones a los periodistas, para evitar que sus palabras sean usadas en su contra durante el proceso de revisión del dictamen del Tribunal de Ética.

De hecho, fue una entrevista suya publicada en un matutino la que se esgrimió como prueba para sancionarle. El viernes, el Tribunal advirtió a la militancia que los problemas internos del FMLN se deben discutir exclusivamente en las instancias partidarias, so pena de ser sancionados como Hernández.

A pesar de eso, Domingo Santacruz, el presidente del organismo evaluador, asegura que no hay “cacería de brujas” o “purga” ideológica.

No obstante, se sabe que en la misma condición que Hernández está Orlando Mena, el alcalde de Santa Ana, la tercera ciudad en importancia de El Salvador.

Mena no apoyó la imposición de la dirigencia de la precandidatura de Schafik y se lanzó, de manera pública, a la campaña de Ortíz. En esa misma situación están Isaías Sandoval (alcalde de Suchitoto), Leonardo Hidalgo (de Ilopango) y Carlos Meléndez (Mejicanos).

En otro nivel de crítica está René Canjura, edil de Nejapa, a quien los ortodoxos nunca le convencieron que apoyara a Handal, pero tampoco se decidió por Ortiz, porque éste maniobró en 2000 para ganar la presidencia de la Corporación de Municipalidades de la República de El Salvador (COMURES).

Otros problemas

Un nuevo actor, el de los ex combatientes (conocido dentro del FMLN como “los veteranos”) entró en la escena interna y preocupa seriamente a la dirigencia ortodoxa.

En un principio, el ala radical confió en Antonio Melgar, “Toñito”, la organización del sector, para controlarlo desde su nacimiento.

Melgar, ex militante de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), fue el presidente del Tribunal de Honor que expulsó a Facundo Guardado, con lo cual demostró su lealtad hacia la CRS.
Para compensarlo, Melgar recibió una jefatura en la Alcaldía de Soyapango. Al llegar el nuevo edil, Carlos “El Diablito” Ruíz, Toñito fue despedido. Fue entonces cuando los ortodoxos le pidieron encargarse de los veteranos.

La súbita muerte de Melgar, por causas naturales, detuvo los planes ortodoxos. Para ese entonces ya se había convocado a una asamblea nacional. La Comisión Política decidió que el coordinador de los ex combatientes debía ser José Luis Merino, conocido como Ramiro Vásquez, antiguo comandante de las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) el brazo armado del Partido Comunista. Sin embargo, los veteranos se rebelaron y pusieron en su lugar al ex diputado Mauricio González, ex miembro de las FPL. Una nueva batalla se dará el 16 de noviembre, fecha en que la Comisión
Política ha fijado para convocar a “sus veteranos”.

Los ortodoxos también enfrentan problemas para dominar al denominado “movimiento social”.
Primero perdieron poder ante la Tendencia Revolucionaria (TR), dirigida por Dagoberto Gutiérrez, la cual abandonó al FMLN en 1996, por considerarlo “un partido parte del sistema”. Ahora están aglutinados en el Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre.

Para tratar de demostrar apoyo social, el cual no fue instantáneo al llevar como candidato a Vicepresidente a Guillermo Mata, líder de los huelguistas del ISSS, crearon el “Bloque Popular Social por la Democracia Real”, el cual aglutina a una sopa de letras de asociaciones.

La lucha interna apenas inicia. El que gane la dirección dentro de un año tendrá un partido desgarrado.

UN NUEVO ACTOR



Veteranos toman beligerancia

Por más de una década olvidados. Los que hicieron la guerra en el FMLN han reclamado espacios y poder en la toma de decisiones. Ya no quieren seguir siendo instrumentos de otros.

Cuando los ex combatientes pidieron a la Comisión Política del FMLN dinero para contratar buses y agua, recibieron una negativa. Además, se les anunció que el coordinador propuesto por la dirigencia sería Ramiro Vásquez.
Esto enfureció doblemente a los veteranos. Primero, por la falta de apoyo y desdén de la dirigencia y porque querían imponerles a un comandante de la FAL, la organización que tuvo la estructura militar más pequeña durante la guerra.
Los veteranos organizaron su propia convención, sin el apoyo del oficialismo y eligieron a , Mauricio González, un ex comandante de las FPL, como su representante. Los ortodoxos organizaron su propia reunión, a la que apenas asistieron 13 ex combatientes, frente a los 1,500 en el otro lado. Los veteranos liderados por González provienen de las FPL, PRTC, RN y ERP, las otras cuatro agrupaciones que formaron la ex guerrilla y prometen otra batalla el 16 de noviembre, cuando se convoque a otra asamblea.





CON VÉRTIGO EN EL ESPEJO

Con el yugo en el cuello

Los resultados de las encuestas realizadas y publicadas en los últimos cuatro meses, así como el declive de la imagen de Schafick Handal, han elevado los errores y desavenencias entre los jefes y asesores de la campaña del FMLN.

Lafitte Fernández/Luis Laínez
vertice@elsalvador.com

El FMLN sabe desde hace tiempo que, a menos que ocurra algo excepcional que revierta las tendencias, la elección presidencial de marzo próximo se le está yendo de las manos.

Los resultados logrados en marzo pasado eran halagadores para sus dirigentes, y punteaba en las encuestas frente a un ARENA que parecía quebrarse en mil pedazos.

Otros hechos levantaban un espíritu triunfalista entre los efemelenistas: la huelga del Seguro Social les dio mucho rédito político y permitió el renacimiento, después de mucho tiempo, de un “movimiento social” ajustado al concepto que históricamente manejaron.

A la luz de esos hechos, el FMLN estimó que eso colocaría al partido a la vanguardia y que cualquier desafecto o miedo que provocara Schafick Handal podría ser neutralizado por la fuerza del partido.

El mayor de todos los yerros lo cometió cuando se olvidó de que, para gran parte de los salvadoreños, el candidato vale más que la pertenencia partidaria. A los efemelenistas les traicionó su propia dialéctica. La prueba de eso es que todas las encuestas que se realizan en el país son unánimes: el candidato está primero que el partido.

El inicio del declive

Al aplicarse esto último, el FMLN comenzó a caer en las encuestas, al igual que Schafick Handal, a quien se le tiene como “un candidato radical”, de temple “chispeante”, con altibajos y “violentador de periodistas”.

Handal planteó un susto formal (por el perfil) y de fondo (por sus ideas pregonadas durante mucho tiempo) desde el principio.

Las cosas empeoraron para el FMLN al desactivarse la huelga del Seguro Social. Como consecuencia de eso, el renacimiento del “movimiento social” quedó, nada más, en viejas conductas desarticuladas, porque no les pegó la dinámica de una verdadera fe política en el cambio que representaría la agrupación de izquierda. Pero el peor golpe se lo lleva el FMLN cuando, frente a los desajustes de imagen de su candidato, se contrapone la figura de Antonio Saca, a quien, según las encuestas, los salvadoreños comienzan a percibir como un hombre que “no crea ansiedades”, “dialoga” y ofrece una “reorientación” de su partido hacia lo social.

Los resultados de las encuestas conocidas en los últimos cuatro meses han creado pánico en el FMLN.
El propósito de vender la idea de un Schafick “light” no dio resultados.

El problema es que Handal tiene muchas décadas encima de mostrarse como un personaje lejos de ese perfil. Como si estuviese preñada por las propias interpretaciones marxistas, la historia se convierte, esta vez, en partera de un candidato sin afectos emocionales positivos.

Sabedores de esto, es que quienes dirigen la campaña del FMLN se metieron en una segunda trampa: si la enderezan
hacia el candidato, no cosechan nada. Por eso no tienen más remedio que seguir con el viejo camino: orientar los anuncios hacia el partido porque el candidato entró en un rápido declive público.

El mensaje disperso

Otro de los problemas que muestra la campaña del FMLN es la dispersión del mensaje: hasta ahora han lanzado siete anuncios (sobre tarifas del agua, electricidad, teléfono, etc.). A ese número sumarán otras tres para llegar a 10 anuncios diferentes de televisión. Y esto ocurre apenas en la precampaña.

En el período similar de las elecciones de alcalde, al FMLN le bastó con construir dos anuncios. Así evitó la dispersión de mensajes.

En los esfuerzos desesperados por agregarle credibilidad y confianza al candidato fuera del “voto duro” de su partido, le elaboraron a Handal un mensaje de 30 minutos que transmitió en tres canales locales. En esa presentación, Handal promete un “paraíso” con el que trata de alcanzar un valor agregado.

Pero el problema es que lo que hacen para mejorar la imagen del candidato no surte efectos, a juicio de publicistas familiarizados con la propaganda política.

A eso se suma el hecho de que el FMLN tiene problemas de identidad en su campaña. Recientemente aprobaron cambiar el lema “por un futuro mejor” y transformarlo en “Sí, por el cambio”. Eso ha creado distanciamientos entre algunos de los estrategas. Unos opinan que no deben aplicar el cambio. Otros creen que esa expresión es utilizada por la coalición CDU-PDC en su campaña, en un juego de palabras en que atan el “sí” a Silva. Incluso, hay quienes critican a los miembros del comando de campaña del FMLN por el hecho de ser “ex comandantes” acostumbrados a dar órdenes y no a ejecutarlas.

A ellos se les acusa, además, de tomar lentamente las decisiones: “gastan semanas, y hasta meses, para discutir un punto sin ponerlo en práctica”, confiesa un dirigente del FMLN que prefirió el anonimato.


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