19 de enero de 2003

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CARTAS

Pobres Leoncitos

Con mucha tristeza he visto publicada la noticia sobre la muerte de dos felinos del Parque Zoológico del país.
La leona que falleció con sus crías pudo haber sido debido a que probablemente no se le dió el manejo adecuado y en el momento preciso, ya que si ésta había presentado problemas en partos anteriores, este antecedente era suficiente para catalogar un embarazo de alto riesgo y la decisión de hacer una cesárea en el momento preciso para evitar tan fatal desenlace.
Y ahora nuevamente el cachorrito Yulú Cova, cuyo nacimiento llenó de alegría a muchos lectores, no sólamente niños, sino a quienes amamos a los animales.
Qué lamentable es el hecho de que su cuidador, a pesar de conocer las normas de alimentación, haya tomado decisiones que fueron fatales para la vida de este precioso animalito.
Todo esto puede ser consecuencia del desconocimiento, falta de capacitación constante, falta de supervisión de las autoridades del parque, lo que lleva a que se den estas situaciones.
Hace poco tuve la oportunidad de visitar el Zoológico y pude observar que las condiciones físicas de los animales no son las adecuadas; no es necesario ser veterinaria, especialista en animales salvajes, para ver que el ambiente en que vive la Manyula, Alfredito y los otros no es el adecuado.
¿Cuánto asigna el gobierno para el cuido de este parque? ¿Cuánta capacitación poseen las autoridades que lo administran?
¿Cuán capaces y entrenados están los cuidadores? Qué conscientes estamos los que visitamos el parque que debemos cuidar la limpieza y respetar a los animales? No podemos comparar los zoológicos de Miami con el nuestro, pero al menos podemos darle a esos animalitos una vida digna.

Flor de Minero
pochitainutec@hotmail.com

Estimado ciudadano preocupado

Dado que usted se dió la tarea de leer mi humilde opinión, publicada en este rotativo, en donde me refería a los acontecimientos del lunes 16 de diciembre, en el interior del centro penitenciario La Esperanza y en donde estuvo involucrada un funcionario público. Me tomo la atribución de corresponderle su correo:En primer lugar, le recuerdo que desde los acuerdos de paz, como sociedad salvadoreña, comenzamos a dar los primeros pasos en democracia, donde todos los ciudadanos podemos expresar nuestras preocupaciones acerca de nuestro país, según sea nuestro sentir y pensar después de 12 años de verguenza.
Su opinión puede ser diferente a la mía, y por eso lo respeto.
En segundo lugar, En cuanto a lo del correo “tont@útil”, Creo, que más útil le es usted a otro grupo, dado el tinte de su correo, ya que para fortuna mía, me señala de algo que ni remotamente he escrito.
En la carta y estoy segura de ser así, yo me refería directamente en lo que respecta a responsabilidades y es más, pedía que se responsabilizara la persona encargada de dicho procedimiento.
A todas luces el caso ocurrido el pasado mes de diciembre, se les salió de control.
Quiero finalizar con una última opinión la cual la considero muy importante. Gracias a Dios, yo sí, realmente se lo digo, como verdadera ciudadana salvadoreña,preocupada, por todas las cosas que pasan en El Salvador.



Jossette Rodríguez
drajosseen@hotmail.com

Deseo de justicia
Deseo que Dios bendiga sus hogares y a cada uno de ustedes y sus queridas familias. Que el año 2003, nos traiga la paz anhelada, la fuerza necesaria, el ánimo que necesitamos todos, el amor que se ha perdido, el valor que está escondido, la prosperidad a través del trabajo diario, la unión familiar y el apoyo sincero.
Sobre todo, yo deseo: la verdad de los casos inconclusos, la justicia anhelada por todos los salvadoreños, el final de la corrupción y de la impunidad, el valor de los jueces y la imparcialidad, un sistema judicial donde no exista el padrino, el de cuello blanco y el compadre, un El Salvador donde no se tenga que huir a un país lejano y extraño, la libertad de estar con nuestros seres queridos y caminar tranquilos, el sueño de un niño saludable y feliz, los hogares unidos, los trabajos estables, el levantar mi rostro con dignidad, la comunión diaria con Dios, el agradecimiento a un nuevo día, respirar tranquila, dormir en paz.
Quiero la verdad y la justicia para mi amada e inolvidable: Katya Natalia Miranda Jiménez y sentirme orgullosa de ser madre.
“Quiero la verdad y la justicia”, la única verdad que hay y que está atorada en los testigos. Quiero que me ayuden a encontrarla y ofrecérsela a esa niña de 9 años y que hoy tuviera 12 años, 8 meses.
Que Dios Todopoderoso ilumine sus hogares, les proteja y bendiga en éste año que comienza y los venideros. Les quiero mucho, les agradezco por todo lo que han hecho por nosotros, les tengo presente en mi mente y corazón.

Hilda María Jiménez



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