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ANALISIS
Tendencias
globales
El
2003 inicia convulsionado e incierto. Las decisiones de los dirigentes
son cada vez más complejas. Oscilan entre las motivaciones políticas
y económicas, la razón de estado y las expectativas ciudadanas.
Carmen
Gallardo
vertice@elsalvador.com
El unilateralismo de Estados Unidos ¿Hasta cuándo prevalecerá?
Desde que se inició la campaña contra el terrorismo, a
raíz de los ataques del 11 de septiembre, EEUU ha desplegado
una intensa campaña diplomática destinada a fundamentar
ante la comunidad internacional, la necesidad de emprender una guerra
preventiva en defensa de la población civil. EEUU se impacienta
y desea emprender cuanto antes la acción militar en contra de
Irak. ¿Conviene actuar unilateralmente en el mundo actual?
Por razones políticas, estratégicas o económicas,
la Casa Blanca ha admitido la necesidad de contar los aliados. Ante
las reacciones de cautela manifestadas por ciertos miembros del Consejo
de Seguridad, en particular Francia, Rusia y China, la administración
del Presidente Bush se ha visto obligada a efectuar cierta reconsideración
en su postura.
Bush entra en su tercer año, que es decisivo para una reelección.
La lucha antiterrorista, actual razón de ser de la presidencia
estadounidense no debe convertirse en una crisis inesperada para las
tropas norteamericanas destacadas en el Golfo.
Los dirigentes en Washington se han percatado de que ciertos compromisos
adoptados por Bush tales como el mantenimiento de la paz en Afganistán
y en otra latitud, el apoyo a las economías de América
Latina tienen un alto costo y requieren un profundo conocimiento de
las distintas coyunturas.
Si bien la política exterior domina la agenda norteamericana,
Bush no puede descuidar los asuntos internos. De hecho su postura inicial,
ha evolucionado hacia una mayor intervención del estado federal.
Su plan de reactivación económica basado en recortes fiscales
y ayudas a las familias y desempleados es una de las tareas pendientes
ante los votantes. Los escándalos empresariales y la seguridad
aérea son exigencias de la población que tendrá
que satisfacer antes de presentarse para un nuevo período.
Medio Oriente explosivo
En el Medio Oriente el eventual derrocamiento de Saddam Hussein no significa
se implante la democracia, aunque pondría fin a una dictadura.
Irak, con sus 23 millones de habitantes, pudiese en un clima de liberación
influir positivamente en la estabilidad de la región. Diversos
gobiernos de los países situados entre Marruecos y el Golfo Pérsico
no poseen verdadera legitimidad ni han sido elegidos en forma democrática.
Los aliados de los EEUU temen ver llegar a sus puertas la violencia
que pudiera desencadenar la campaña contra el terrorismo vinculado
con Al-Qaida.
Arabia Saudita y Egipto, aliados árabes estratégicos para
EEUU, se inquietan ante una posible pérdida de protagonismo regional.
En cuanto a sus poblaciones, distanciadas de los dirigentes, siguen
situando sus preocupaciones en mejores condiciones de vida.
Queda por ver en qué medida Palestina un país sacudido
por el terrorismo puede hacer congeniar la cultura islámica con
la vivencia de una democracia moderna. Cabe preguntarse en este inicio
de año, si el retiro de Yasser Arafat, propuesto por algunos
(entre ellos EEUU), permitiría un renacer palestino. Israel,
confiando en su alianza con los EEUU, manifiesta cierta seguridad. La
interrogante se sitúa en las próximas elecciones cuando
la población decida si mantiene su respaldo a Ariel Sharon, quien
es cada vez más cuestionado por el manejo de fondos ilícitos
durante su campaña pasada.
En el Lejano Oriente la geopolítica regional se vislumbra compleja
entre conflictos fronterizos, amenazas nucleares y terrorismo. La estabilidad
en la zona depende de tres factores: el clima en la península
coreana, la situación en el estrecho de Taiwán y la estabilidad
en Cachemira.
Si miramos hacia Taiwán sigue abierta la posibilidad de un enfrentamiento
armado con China por interés económico, el enfrentamiento
parece quedarse en términos diplomáticos.
La República Popular de China sigue siendo un país insular
con régimen autoritario. En este año, se mueve entre reformas
destinadas a transformarse. Las novedades pueden venir del Congreso
Nacional, el cual designará posiblemente como nuevo Primer Ministro
a Wen Jiabao. La otra esperanza proviene de Hu Jintao, nombrado líder
del Partido Comunista chino. Se espera que ambos propicien la apertura
de empresas privadas e impulsen una economía de mercado.
Los dirigentes de la vieja guardia tales como Li Peng temen retirarse
de la escena política y tener que enfrentar cargos por supuestos
actos de corrupción. La comunidad internacional por su parte,
esperaría ver gradualmente al partido comunista chino orientarse
hacia una tendencia social demócrata, impulsando las privatizaciones
así como el sistema de pensiones y de empleo. Se preve la quiebra
de numerosas empresas públicas y desempleo para unos 8 millones
de trabajadores. Sin embargo, China parece dispuesta a pagar el precio
por haber ingresado en 2001 a la Organización Mundial de Comercio,
aún sabiendo los costos.
Japón se enfrenta al desafío de adaptar su sistema económico
a las realidades actuales recuperando un mayor índice de crecimiento.
El Primer Ministro Junichiro Koizumi no ha logrado entablar una verdadera
estrategia de relanzamiento económico. Los japoneses siguen ahorrando
más de lo esperado, carecen de aspiraciones salariales y registran
una deflación inquietante. Lo interesante es el debate público
que se está abriendo del cual surgirá ciertamente, un
nuevo dinamismo para la economía y la ética política
de Japón.
En Asia Central los países independientes desde 1991, se mueven
entre la agitación islamista y el descontento de las poblaciones.
Los cambios en las dirigencias políticas se han convertido en
una necesidad de paz y desarrollo.
Desafíos latinos
América Latina enfrenta para 2003 el gran reto de superar la
crisis económica y de manejar el incremento de su deuda externa.
Brasil, la primera potencia regional y la cuarta democracia del mundo,
opta por una izquierda moderada con su nuevo presidente, Luiz Inacio
Lula da Silva. Ello marca el fin de veinte años de régimen
conservador.
Brasil y México son dos países importantes para que esta
recuperación hemisférica tenga lugar. La inversión
extranjera requiere con insistencia ver en América Latina un
clima de estabilidad política, seguridad jurídica y cumplimiento
de los compromisos contraídos con las instituciones financieras
multilaterales.
A raíz de la grave crisis, la población argentina se mantiene
escéptica ante la clase política por cuanto el cambio
presidencial previsto, no permite prever que el país abandone
cierto populismo causante, en parte, de la crisis.
América Latina sigue arrastrando la lacra representada por la
producción de droga. Esta sigue siendo uno de los principales
problemas para Perú, Bolivia y Venezuela. Colombia, con el apoyo
de los EEUU, es de suponer podrá registrar cierta disminución.
La evolución de su economía está directamente vinculada
con el clima imperante en las relaciones entre las FARC y el Gobierno.
México ha decidido marcar su presencia en los foros internacionales
y como miembro no permanente del Consejo de Seguridad seguirá
participando en la agenda multilateral en forma destacada. Entre sus
desafíos pendientes está el problema migratorio y fronterizo
con los EEUU.
Chile, modelo en cuanto a estabilidad política, tiene por reto
incrementar su índice de crecimiento económico por encima
del 3%.
En caso de guerra con Irak el petróleo de Venezuela será
altamente cotizado. Queda por ver si la revolución bolivariana
del Presidente Chávez terminará por imponerse en parte
debido a la falta de verdaderos líderes de oposición que
puedan merecer el apoyo por parte de los EEUU. Las situación
es compleja si se piensa que los venezolanos precisan con urgencia recomponer
un clima socio político fragmentado, por las divisiones internas,
la pobreza y la huida de capitales.
Las negociaciones sobre el proyecto de una zona de libre comercio de
las américas marcará la agenda hemisférica este
año. Asimismo se espera que el fortalecimiento de la comunidad
iberoamericana impulsada por España encuentre nuevos mecanismos
de concertación para lograr mayor presencia en los foros internacionales.
Los analistas estiman que el Fondo Monetario Internacional debe reajustar
sus políticas de cara a los 34 países del hemisferio que
les permita reducir la carga de la deuda externa.
Centroamérica ha situado su expectativa inmediata en alcanzar
un Tratado de Libre Comercio con los EEUU abriendo así, una nueva
dimensión en sus relaciones con la primera potencia mundial.
Le queda no descuidar el futuro y prepararse para iniciar una asociación
comercial con la Unión Europea en 2004.
Europa unificada
La Gran Europa Unificada será pronto una realidad gracias a
la aceptación de diez nuevos miembros. La ampliación plantea
la conveniencia de una nueva constitución y una nueva estructura
organizativa en el seno de las instituciones miembro. La ampliación
a diez miembros nuevos incrementa en una quinta parte la población
y se amplía un cuarto el territorio comunitario. La ayuda de
Bruselas se va a orientar más hacia el Este que al Sur, y más
a países como África que hacia América Latina.
El desacuerdo de la UE con los EUUU en política exterior, se
maneja hoy más que nunca, en términos diplomáticos
no teniendo los países europeos, la capacidad para imponer opciones
aisladas. Europa sabe que ha perdido presencia en el mundo con respecto
al pasado.
Las nuevas realidades cuestionan las teorías de las relaciones
internacionales. Hay que atender lo interno para entender lo internacional
y saber que la multipolaridad política y económica se
sigue contraponiendo, en cierta forma, a la bipolaridad militar.
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