19 de enero de 2003

Portada
La Columna
Cartas
Tema de Portada
Perfil
Analisis
Reportaje
Especial
Colofón
Archivo

ANALISIS
Tendencias globales

El 2003 inicia convulsionado e incierto. Las decisiones de los dirigentes son cada vez más complejas. Oscilan entre las motivaciones políticas y económicas, la razón de estado y las expectativas ciudadanas.

Carmen Gallardo
vertice@elsalvador.com

El unilateralismo de Estados Unidos ¿Hasta cuándo prevalecerá? Desde que se inició la campaña contra el terrorismo, a raíz de los ataques del 11 de septiembre, EEUU ha desplegado una intensa campaña diplomática destinada a fundamentar ante la comunidad internacional, la necesidad de emprender una guerra preventiva en defensa de la población civil. EEUU se impacienta y desea emprender cuanto antes la acción militar en contra de Irak. ¿Conviene actuar unilateralmente en el mundo actual?
Por razones políticas, estratégicas o económicas, la Casa Blanca ha admitido la necesidad de contar los aliados. Ante las reacciones de cautela manifestadas por ciertos miembros del Consejo de Seguridad, en particular Francia, Rusia y China, la administración del Presidente Bush se ha visto obligada a efectuar cierta reconsideración en su postura.
Bush entra en su tercer año, que es decisivo para una reelección. La lucha antiterrorista, actual razón de ser de la presidencia estadounidense no debe convertirse en una crisis inesperada para las tropas norteamericanas destacadas en el Golfo.
Los dirigentes en Washington se han percatado de que ciertos compromisos adoptados por Bush tales como el mantenimiento de la paz en Afganistán y en otra latitud, el apoyo a las economías de América Latina tienen un alto costo y requieren un profundo conocimiento de las distintas coyunturas.
Si bien la política exterior domina la agenda norteamericana, Bush no puede descuidar los asuntos internos. De hecho su postura inicial, ha evolucionado hacia una mayor intervención del estado federal. Su plan de reactivación económica basado en recortes fiscales y ayudas a las familias y desempleados es una de las tareas pendientes ante los votantes. Los escándalos empresariales y la seguridad aérea son exigencias de la población que tendrá que satisfacer antes de presentarse para un nuevo período.

Medio Oriente explosivo

En el Medio Oriente el eventual derrocamiento de Saddam Hussein no significa se implante la democracia, aunque pondría fin a una dictadura. Irak, con sus 23 millones de habitantes, pudiese en un clima de liberación influir positivamente en la estabilidad de la región. Diversos gobiernos de los países situados entre Marruecos y el Golfo Pérsico no poseen verdadera legitimidad ni han sido elegidos en forma democrática. Los aliados de los EEUU temen ver llegar a sus puertas la violencia que pudiera desencadenar la campaña contra el terrorismo vinculado con Al-Qaida.
Arabia Saudita y Egipto, aliados árabes estratégicos para EEUU, se inquietan ante una posible pérdida de protagonismo regional. En cuanto a sus poblaciones, distanciadas de los dirigentes, siguen situando sus preocupaciones en mejores condiciones de vida.
Queda por ver en qué medida Palestina un país sacudido por el terrorismo puede hacer congeniar la cultura islámica con la vivencia de una democracia moderna. Cabe preguntarse en este inicio de año, si el retiro de Yasser Arafat, propuesto por algunos (entre ellos EEUU), permitiría un renacer palestino. Israel, confiando en su alianza con los EEUU, manifiesta cierta seguridad. La interrogante se sitúa en las próximas elecciones cuando la población decida si mantiene su respaldo a Ariel Sharon, quien es cada vez más cuestionado por el manejo de fondos ilícitos durante su campaña pasada.
En el Lejano Oriente la geopolítica regional se vislumbra compleja entre conflictos fronterizos, amenazas nucleares y terrorismo. La estabilidad en la zona depende de tres factores: el clima en la península coreana, la situación en el estrecho de Taiwán y la estabilidad en Cachemira.
Si miramos hacia Taiwán sigue abierta la posibilidad de un enfrentamiento armado con China por interés económico, el enfrentamiento parece quedarse en términos diplomáticos.
La República Popular de China sigue siendo un país insular con régimen autoritario. En este año, se mueve entre reformas destinadas a transformarse. Las novedades pueden venir del Congreso Nacional, el cual designará posiblemente como nuevo Primer Ministro a Wen Jiabao. La otra esperanza proviene de Hu Jintao, nombrado líder del Partido Comunista chino. Se espera que ambos propicien la apertura de empresas privadas e impulsen una economía de mercado.
Los dirigentes de la vieja guardia tales como Li Peng temen retirarse de la escena política y tener que enfrentar cargos por supuestos actos de corrupción. La comunidad internacional por su parte, esperaría ver gradualmente al partido comunista chino orientarse hacia una tendencia social demócrata, impulsando las privatizaciones así como el sistema de pensiones y de empleo. Se preve la quiebra de numerosas empresas públicas y desempleo para unos 8 millones de trabajadores. Sin embargo, China parece dispuesta a pagar el precio por haber ingresado en 2001 a la Organización Mundial de Comercio, aún sabiendo los costos.
Japón se enfrenta al desafío de adaptar su sistema económico a las realidades actuales recuperando un mayor índice de crecimiento. El Primer Ministro Junichiro Koizumi no ha logrado entablar una verdadera estrategia de relanzamiento económico. Los japoneses siguen ahorrando más de lo esperado, carecen de aspiraciones salariales y registran una deflación inquietante. Lo interesante es el debate público que se está abriendo del cual surgirá ciertamente, un nuevo dinamismo para la economía y la ética política de Japón.
En Asia Central los países independientes desde 1991, se mueven entre la agitación islamista y el descontento de las poblaciones. Los cambios en las dirigencias políticas se han convertido en una necesidad de paz y desarrollo.

Desafíos latinos

América Latina enfrenta para 2003 el gran reto de superar la crisis económica y de manejar el incremento de su deuda externa. Brasil, la primera potencia regional y la cuarta democracia del mundo, opta por una izquierda moderada con su nuevo presidente, Luiz Inacio Lula da Silva. Ello marca el fin de veinte años de régimen conservador.
Brasil y México son dos países importantes para que esta recuperación hemisférica tenga lugar. La inversión extranjera requiere con insistencia ver en América Latina un clima de estabilidad política, seguridad jurídica y cumplimiento de los compromisos contraídos con las instituciones financieras multilaterales.
A raíz de la grave crisis, la población argentina se mantiene escéptica ante la clase política por cuanto el cambio presidencial previsto, no permite prever que el país abandone cierto populismo causante, en parte, de la crisis.
América Latina sigue arrastrando la lacra representada por la producción de droga. Esta sigue siendo uno de los principales problemas para Perú, Bolivia y Venezuela. Colombia, con el apoyo de los EEUU, es de suponer podrá registrar cierta disminución. La evolución de su economía está directamente vinculada con el clima imperante en las relaciones entre las FARC y el Gobierno.
México ha decidido marcar su presencia en los foros internacionales y como miembro no permanente del Consejo de Seguridad seguirá participando en la agenda multilateral en forma destacada. Entre sus desafíos pendientes está el problema migratorio y fronterizo con los EEUU.
Chile, modelo en cuanto a estabilidad política, tiene por reto incrementar su índice de crecimiento económico por encima del 3%.
En caso de guerra con Irak el petróleo de Venezuela será altamente cotizado. Queda por ver si la revolución bolivariana del Presidente Chávez terminará por imponerse en parte debido a la falta de verdaderos líderes de oposición que puedan merecer el apoyo por parte de los EEUU. Las situación es compleja si se piensa que los venezolanos precisan con urgencia recomponer un clima socio político fragmentado, por las divisiones internas, la pobreza y la huida de capitales.
Las negociaciones sobre el proyecto de una zona de libre comercio de las américas marcará la agenda hemisférica este año. Asimismo se espera que el fortalecimiento de la comunidad iberoamericana impulsada por España encuentre nuevos mecanismos de concertación para lograr mayor presencia en los foros internacionales.
Los analistas estiman que el Fondo Monetario Internacional debe reajustar sus políticas de cara a los 34 países del hemisferio que les permita reducir la carga de la deuda externa.
Centroamérica ha situado su expectativa inmediata en alcanzar un Tratado de Libre Comercio con los EEUU abriendo así, una nueva dimensión en sus relaciones con la primera potencia mundial. Le queda no descuidar el futuro y prepararse para iniciar una asociación comercial con la Unión Europea en 2004.

Europa unificada

La Gran Europa Unificada será pronto una realidad gracias a la aceptación de diez nuevos miembros. La ampliación plantea la conveniencia de una nueva constitución y una nueva estructura organizativa en el seno de las instituciones miembro. La ampliación a diez miembros nuevos incrementa en una quinta parte la población y se amplía un cuarto el territorio comunitario. La ayuda de Bruselas se va a orientar más hacia el Este que al Sur, y más a países como África que hacia América Latina.
El desacuerdo de la UE con los EUUU en política exterior, se maneja hoy más que nunca, en términos diplomáticos no teniendo los países europeos, la capacidad para imponer opciones aisladas. Europa sabe que ha perdido presencia en el mundo con respecto al pasado.
Las nuevas realidades cuestionan las teorías de las relaciones internacionales. Hay que atender lo interno para entender lo internacional y saber que la multipolaridad política y económica se sigue contraponiendo, en cierta forma, a la bipolaridad militar.


Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.