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ENTREVISTA
La
palabra es látigo
Desde
hace años tiene a los medios de comunicación bajo su inquisitiva
mirada. Con fundamentos teóricos implacables disecta las notas
periodísticas en busca de palabras, sentidos y discursos donde
la violencia esté representada. La lingüista argentina Irene
Vasilachis de Gialdino tiene una teoría: podemos construir un
mundo mejor a través de la palabra.
Socióloga,
lingüista y científica. Irene Vasilachis de Gialdino comparte
su tiempo entre la palabra escrita y aquella que recibe directamente
de los niños que viven en las calles de Buenos Aires. Recientemente
la oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
en El Salvador le encargó realizar un estudio sobre cómo
el fenómeno de las maras es representado en los medios
de comunicación salvadoreños. Aunque su análisis
no ha concluido, la doctora Vasilachis anticipó a Vértice
algunas de sus valoraciones.
Vértice: ¿Qué opina sobre el tratamiento
del fenómeno de las maras en los medios del país?
Irene Vasilachis: El tema fue la llamada violencia de los grupos
juveniles.
Digo llamada porque por lo general se predican acciones
violentas pero no están demostradas. En este caso los medios
representan una visión previa al proceso judicial, pues en primer
lugar se define a las personas como delincuentes sin que esté
probado que lo sean. No digo que en todos los casos, pero se cumple
con lo que yo llamo recursos lingüísticos discriminatorios.
¿En qué sentido discriminatorios?
Porque se desconoce la igualdad esencial entre las personas. Se produce
una separación entre ellos y nosotros.
Nosotros somos aquellos en los que residen las virtudes.
Ellos son aquellos en los que residen los antivalores de
la sociedad; nosotros estamos adentro, ellos
están afuera. Una de las maneras recurrentes de representarlo
es a través de metáforas de la guerra.
Venimos de un contexto de guerra ¿No es natural que se extienda
ese sentido en el lenguaje?
No es una extensión, sino es una reedición de ese lenguaje.
Se hace una representación de esos otros, a quienes
se les niega el derecho que a algunos se les concede, como por ejemplo
el derecho de defensa, el derecho a ser representados como individuos
con derecho a tener una vida digna, a ser respetados como personas.
Esa es una forma de violencia.
¿Cree que exista una intención deliberada de mantener
ese lenguaje vigente?
No puedo determinar si hay un interés deliberado. Identificarlo
implicaría una investigación más profunda para
ver cuál es el sentido de la acción de quienes producen
este tipo de notas, este tipo de metáforas, este tipo de conflictos
verticalmente inevitables en la sociedad, como los son los hechos violentos.
No sé en qué grado las personas que escriben este tipo
de noticias son conscientes de la reedición de la violencia que
se genera.
Pero la violencia existe independientemente de los medios de comunicación...
Toda sociedad tiene actos de delincuencia ¿por qué llamarlos
actos de violencia? La sociedad no es violenta, sino que en ella hay
delitos. No se puede generalizar una actitud humana y personificar a
la sociedad como si fuese violenta. En la medida en que yo muestro la
sociedad como más amenazada ésta va a sentirse con más
temor y demandará mayor necesidad de seguridad, con lo cual se
justifican leyes más represivas.
¿Quiere decir que los medios no deberían informar sobre
hechos de violencia?
No es eso. Es sólo que hay diferentes formas de informar. Lo
que uno nota, por lo general, es que se da cuenta del acontecimiento
y no se respeta la dignidad de las personas que posiblemente pudieron
haber ejecutado el acontecimiento. Como lector vinculo a un grupo de
personas con el delito y supongo que todas las personas que pertenecen
a ese grupo son delincuentes.
¿Es una práctica que se da sólo en medios salvadoreños?
Hicimos análisis comparativos con noticias de Argentina y nos
encontramos con lo mismo, es decir, una polarización de la sociedad,
a decir todo en blanco y negro, bueno y malo, digno o no digno. Este
es un modelo propio de la sociedad donde lo más significativo
es la seguridad y no la dignidad de los involucrados en la noticia.
¿Identificó otros vicios?
No, no es el único, pero en términos de violencia yo diría
que es el más grave de todos, pues al hacer esta diferenciación
a través del lenguaje se imposibilita acciones solidarias entre
los individuos, relaciones de unión, de paz o de búsqueda
de objetivos comunes; es decir, que los individuos reconozcan su posibilidad
de transformar históricamente a la sociedad hacia una forma evidentemente
no violenta.
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