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VENDEDORES
DE SUEÑOS
Negocios dudosos
Tentadoras
y sutiles, así se presentan muchas ofertas turísticas.
Todas conllevan un fin: persuadir a consumidores con deseos de placer.
Muchos curiosos han sucumbido ante el hechizo; pero, al despertar, el
paraíso que les prometieron resultó ser era una pesadilla
muy costosa.

He llamado para informarles sobre una empresa que está
estafando personas, dijo una alarmada mujer al otro lado del teléfono.
Así inició el corto relato sobre el peligroso camino que
a su juicio pudieron haber tomado con su marido, de haber sucumbido
ante la encantadora oferta de un paquete vacacional en el extranjero
que les ofrecía una empresa de la cual no sabían nada.
La preocupada mujer dijo que la desconfianza de su marido y el desconocer
totalmente aquella firma que operaba en un hotel capitalino bajo el
nombre Club of America, evitaron que aceptaran la oferta . Yo
llamé luego a la Dirección de Protección al Consumidor
(DPC) para contar lo sucedido y allí me dijeron que me alejara
de ellos porque ya habían denuncias en su contra. Por eso les
llamo para investiguen eso y prevengan a otros, relató.
El director de la DPC, Mario Cruz, confirmó lo dicho por la mujer
en el sentido de que existen denuncias contra ciertas empresas que ofrecen
paquetes vacacionales en el extranjero; pero rehusó mencionar
firmas específicas o calificarlas de estafadoras porque eso lo
definirá la investigación que han iniciado. (Ver entrevista).
La llamada de esta mujer -que no quiso identificarse- y las declaraciones
del director de la DPC, abrió una serie de inquietudes. ¿Qué
hay de cierto en esta denuncias? ¿Quiénes son estas empresas?
¿Cómo operan?
Hay algo claro en esto. Estos grupos empresariales legalmente establecidos
y dedicados a la venta de paquetes vacacionales en el extranjero están
a la caza de clientes con características comunes: suficiente
capacidad económica y poseedores de tarjetas internacionales.
La mujer que llamó a Vértice dijo que a ella le preocupaba
saber cómo la empresa que la contactó sabía que
junto a su esposo manejaban tarjetas de crédito internacional
que suman $30 mil. Ramiro, un cliente que sí sucumbió
a este encanto, contó que lo abordaron mientras compraba en un
supermercado. Se me acercaron unas señoritas que yo pensé
eran del almacén. Después de indagar que yo manejaba tarjetas
internacionales me preguntaron si quería participar en sorteos
mensuales. Acepté y les dí mis datos. Al poco tiempo me
llamaron para decirme que había ganado un viaje. Insistieron
tanto que al final me convencieron que asistí a un coctel donde
me informarían sobre el premio que al final no existía.
El hechizo
Ramiro cuenta que el ambiente de aquella reunión era a media
luz y alrededor de una piscina.
Allí, dos representantes del Club Vacacional Cardel les recrearon
convincentemente los escenarios donde podrían vacacionar una
semana anual durante diez años en cualquier lugar del extranjero
que eligieran. Me pareció que el alojamiento por diez años
resultaba barato y, además, nos convenía porque a menudo
viajamos por razones de trabajo, recuerda Ramiro. Yo no
quería porque era demasiado dinero; pero él no me hizo
caso. Yo desconfié más cuando nos pidieron las cuatro
tarjetas internacionales para consultarlas y al regresar el muchacho
ya venía con el voucher para que lo firmáramos,
recrea la esposa de Ramiro.
Es que me durmieron, todo lo pintaban bonito; pero cuando analizamos
los documentos nos dimos cuenta que habíamos cometido una bobada.
El viaje gratis no existía porque teníamos que pagar al
final $290 y que por la semana de vacaciones anuales terminaríamos
pagando el doble. Decidimos cerrar el contrato, hablé a la empresa
de viajes y se enojaron por eso. Luego pusimos la denuncia en la DPC
para ver si puedo recuperar algo de los $1,745 en concepto de prima
que dimos, explica.
Susana, la otra clienta desencantada, también tiene su historia.
Fue contactada por el Grupo Vacacional Club Of América (CGA)
en un coctel junto a su esposo. Hasta ahora desconoce cómo la
ubicaron; pero asistió a la reunión. La presentación
de un video de todos los escenarios turísticos tuvo su efecto.
Me enamoré de la oferta como se enamora uno de una persona,
dice.
La elocuencia de los vendedores terminó de convencerla. La separaron
de su esposo y le pidieron su tarjeta internacional, cuya capacidad
crediticia de $1,000 no fue obstáculo para optar a algún
paquete porque automáticamente le concedieron el crédito
por $752 adicionales.
Al igual que a Ramiro, ella dice que se tomaron la atribución
de cargarle a su cuenta la prima del paquete equivalente a $1,750. Me
sorprendí pero acepté firmar el voucher, el contrato y
un pagaré en el cual debo cancelar $77 mensuales por siete años
con un interés anual del 17.65%, además de $60 cada vez
que pida asesoría, recuerda.
El mayor desencanto para esta joven mujer fue que los $1,750 -que equivalían
a 240 puntos como parte del paquete más económico- le
resultaban insuficientes para hacer efectivo su viaje a un hotel de
Guatemala, ya que necesitaba comprar 89 puntos adicionales.
Susana aduce que no fue informada en todos estos detalles, como tampoco
que lo familiar implicaba no más de cuatro personas,
que no podía elegir el hotel, hacer uso de este derecho durante
la Semana Santa y que cuatro certificados de viaje supuestamente gratuitos
no podían ser utilizados en épocas no feriadas.
La reflexiva lectura del contrato de seis páginas que carecía
de cláusulas que la beneficiaran como cliente y la acalorada
discusión con su marido la impulsaron a visitar la empresa al
día siguiente para clausurar el contrato. El resultado fue la
descortesía de parte del personal y, debido a que llegó
quince minutos tarde de la hora acordada, le eliminaron el derecho a
ser atendida.
Ante mi insistencia de resolver el problema, me dijeron que tenía
que cancelar el 30% del monto del paquete. No puedo pagar este dinero;
además, no he utilizado el plan vacacional. Puse la denuncia
en la DPC y allí supe que hay otras personas afectadas en mi
misma situación. Me preocupa que estas empresas estén
engañando y no se haga nada, dice.
Ramiro se siente engañado porque no le informaron. Susana prefiere
usar la palabra traición. Mientras tanto, abrigan la esperanza
que la DPC les resuelva. Él espera recuperar al menos algo de
los invertido; ella sólo desea clausurar el contrato. No le importa
si pierde su dinero.
¿Contra la ley?
Tanto Ramiro como Susana han aprendido la lección: no dejarse
embaucar más con palabras ni ofertas llamativas.
Aún cuando ambos hablan de engaño, de ilusionismo, de
sueños vendidos, Ana María de Jovel, de la oficina jurídica
del Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) dice que estos
casos no se pueden tipificar como estafas porque existe la firma de
un contrato donde el cliente acepta todas las cláusulas que en
él se detallan.
Tipificar la estafa es bastante complicado porque debe haber engaño,
ardid de por medio. En este caso la gente llega, escucha una oferta
bonita y no garantiza que suplan toda la información necesaria,
se dejan llevar por el atractivo de la oferta. El problema es cuando
firman cualquier documento, a veces documentos en blanco, señala
la abogada.
Ante esta imposibilidad de poder probar que lo que firmaron dista de
lo que les prometieron, Jovel dice que se pueden amparar en la Ley de
Protección al Consumidor, donde estipula el derecho a ser informado
sobre las condiciones de un producto o servicio que se adquiere y a
reclamar por vía judicial, el resarcimiento de daños y
perjuicios; así como también en el hecho que prohíbe
la inclusión de cualquier dato falso que pueda inducir
a engaño con relación al origen, calidad, cantidad, contenido,
precio, garantía, uso o efecto de los mismos....
Intentamos que la empresas denunciadas, Cardel y Club of América,
ofrecieran su versión; pero fue imposible. En Cardel adujeron
que los representantes se encontraban fuera del país, mientras
en Club of América, se negaron a dar alguna declaración
y -con evidente molestia- unas señoritas que atendían
al público dijeron que nos acudiéramos a Atilio Ramírez,
el abogado que representa a la empresa. A él se le llamó
al teléfono señalado y no respondió.
Alfonso Mojica Pérez, coordinador de la Unidad de Delitos al
Patrimonio Privado de la Fiscalía General de la República
(FGR), dice que en este caso podría tratarse de una estafa cuando
a una persona le llaman para decirle que ha ganado un premio; pero al
reclamarlo dicen que no, que debe pagarlo y además cancelar otros
gastos. Sin embargo, ese engaño debe probarse y allí radica
el problema si no se tiene un documento que respalde al afectado. Eso
es más procesal que penal, es más derecho subjetivo que
objetivo porque en este caso concreto habría que probar si le
ofrecieron una cosa y después le cumplieron otra, dice.
Por ejemplo, Ramiro y Susana carecen de dichos documentos para probar
el engaño que dicen haber sufrido. Sin embargo, tanto el fiscal
como la abogada de Jovel dicen que ambos ciudadanos como cualquier otro
en similar situación, deben agotar el recurso que les ofrezca
la DPC .
El consejo que ofrece Armando Flores, director del CDC, es que la gente
busque asesoría en la DPC y que se cerciore de que existen mecanismos
que garanticen su seguridad. De lo contrario, estarán en
manos de personas sin escrúpulos, sostiene.
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De
timadores, timados y algunos consejos prácticos
Una
siquiatra, un activista de derechos del consumidor y un fiscal
nos ofrecen información que puede ser útil a la
hora de enfrentar un posible engaño y prevenir efectos
negativos.
El mundo de la estafa es sutil, difícilmente
probatorio y muy frecuente en nuestro país. El fiscal Alfonso
Mojica Pérez dice que aquí se presentan en gran
variedad, desde las más burdas como vender un lingote de
oro, un billete de lotería premiado que es falso, pasando
por casos como el de la encomienda proveniente de Estados Unidos
que al final no existe y le cobran por su entrega, hasta llegar
a estafadores más finos que utilizan documentos falsificados
como los de identidad personal, libretas de ahorro o tarjetas
de crédito con las cuales hacen transacciones bancarias.
Pero, ¿cómo identificar una estafa? El fiscal Mojica
dice que este delito tiene elementos objetivos como el engaño,
el error y el perjuicio patrimonial, que deben estar concatenados.
Pero también debe tener elementos subjetivos como el dolo,
porque nadie puede cometer estafa sin querer hacerlo.
¿Cómo reconocer a un engañador? La siquiatra
Margarita Burgos dice que suele ser muy hábil, con capacidad
de liderazgo, es convincente, suelen omitir información
y, muchas veces, fomentan el orgullo propio de la persona a la
que intenta engañar.
Los mecanismos
Es una facilidad natural, entran en este campo para ganar
dinero fácil o tienen un problema de conducta, son malos,
son gente antisocial que no les importa arruinar la vida de otros,
no son estables en un lugar, se mueven, desaparecen, tienen esa
facilidad de estar hoy y mañana no estar.. Parecen honrados,
preocupados, altruistas, que aman al ser humano, apunta
la siquiatra.
Para esta profesional, el éxito de un estafador depende
de la ingenuidad de la gente, de aquella que incluso le gusta
que le endulcen el oído. Es aquí donde aprovecha
el timador porque también suele ser muy empalagoso.
Por eso recomienda que antes de cerrar cualquier contrato uno
tiene que averiguar.
Armando Flores, director del Centro para la Defensa del Consumidor
(CDC), dice que todo consumidor debe estar ante todo informado,
ser educado y orientado, una responsabilidad que es del Estado.
Tenemos una ley con bastantes vacíos y una institucionalidad
frágil todavía... Con lo frágil de la defensa
al consumidor, el país es paraíso para una persona
que quiere hacer dinero rápido, y a eso hay que ponerle
mucha atención, dice.
Ante estos problemas, Flores cree que el consumidor salvadoreño
debe dejar de ser pasivo e ingenuo y tener mucho cuidado cuando
compra sobre todo una idea, como el caso de los paquetes viajeros.
Antes de cerrar un trato, deben pensarlo dos veces,
insiste.
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VENDEDORES
DE SUEÑOS
Hemos
recibido algunas denuncias
Sin
llegar a concluir que se trata de estafas, el director de la DPC, Mario
Cruz, informa que una docena de ciudadanos ha denunciado a empresas
legalmente establecidas luego de sentirse defraudadas por estas. Cada
persona entregó de mil a dos mil dólares como abono de
un ambicioso paquete turístico, del cual gozaron
poco o nada de acuerdo con lo ofrecido
La Dirección de Protección al Consumidor (DPC) tiene indicios
de que algunas empresas, locales y transnacionales, engañan
a las personas. Les ofrecen grandiosos paquetes vacacionales, a la vez
que las convencen de entregar sus tarjetas de crédito o firmar
vouchers, como requisitos para gozar de las ofertas.
El jefe de la entidad, Mario Cruz, sostiene que se investigan los casos
y aunque declina revelar nombres de empresas involucradas todo apunta
a que se trata de organizaciones sólidas y de mucha imagen.
Vértice: ¿Tienen conocimiento de esta empresa que opera
en hotel Radisson?
Mario Cruz: Así, puntualmente, no tenemos singularizado
ningún grupo empresarial, pero sí sabemos que algunos
grupos operan en hoteles. Hacen invitaciones como, por ejemplo, al Holiday,
Radisson, Marriot...
Invitan a cocteles a las personas, diciéndoles que se han ganado
un paquete vacacional. Algunas personas llenan cupones en algún
centro comercial, y en otras ocasiones las identifican a por el sistema
Dicom de tarjetas de crédito...
Estos grupos podrían tener relaciones o alianzas con emisores
de tarjetas de crédito, porque lo primero que hacen es que cuando
la gente llega al cóctel de presentación es solicitarles
una tarjeta de crédito internacional, sino varias.
... Ya en el cóctel, esta gente comienza, según las denuncias
que hemos tenido, a generarles ofertas muy atractivas de paquetes vacacionales,
nacionales como internacionales. Las ofertas son muy buenas y dada la
sublimación que provocan las personas que hacen la presentación,
que estas terminan firmando algún voucher con la
tarjeta, aceptando como quien dice, el paquete.
¿Y les dan el servicio?
Tenemos entendido que cuando el cliente solicita el servicio tiene que
pagar algunas cantidades adicionales, las cuales no le dejaron claro
en el momento que le estaban ofreciendo el paquete. Es por eso que muchos
clientes presentan denuncias debido a que lo han tipificado como algo
engañoso.
¿Cuánto entregó la gente adicionalmente?
Tenemos algunos reclamos. En algunos casos de $1,402; otro de $1,562
y otro de $1,745. Todo depende del paquete escogido.
Esto no deja de ser engañoso, hasta cierto punto, porque no es
lo que le van a proporcionar. Lógicamente invitan a personas
de clase media para arriba por su capacidad de pago y mejor récord
crediticio.
Entonces el mensaje es que hay que tener mucho cuidado, hay que examinar
muy bien la oferta y reflexionar en lo que se está adquiriendo.
Usted sabe que con la modernidad, las tarjetas de crédito les
permiten comprar cualquier bien o servicio a nivel del mundo. Como no
es efectivo el que les da, allí pueden generar un compromiso,
porque su firma en un banco es como firmar un pagaré.
También es importante que no pierdan de vista su plástico
porque en algunos establecimientos se las llevan y allí puede
dar lugar a otro tipo de transacciones. Con esto no quiero generar polémica
o desconfianza en cuanto a los establecimientos comerciales en general,
pero sí hay que tener cuidado. Como tarjetahabientes hay que
tener cuidado, es mejor levantarse e ir a la caja a pagar con tarjeta
directamente.
¿Cuántas denuncias de este tipo tiene hasta hoy la
DPC?
En el 2002 tuvimos siete denuncias y en el 2003 hemos tenido cinco.
Los denunciantes son con cierta capacidad financiera, pues ya cuando
los emisores de tarjetas le dan a alguien tarjetas internacional como
VISA, Master Card o American Express es porque es un cliente con muy
buena capacidad o regular capacidad de pago o ingresos.
¿Cómo proceder en estos casos?
El afectado tiene que reclamar directamente y de manera formal o escrita
a la empresa (con quien hizo el trato). Si no le resuelven o queda insatisfecho
porque le resuelven parcialmente, recurre a la DPC a poner la denuncia.
Nosotros intentamos hacer una conciliación económica,
se cita a una reunión personal a ambas partes. Allí se
trata de mediar, esa es nuestra función: la de arbitraje, para
que se le revierta al cliente lo que ha pagado. En algunos casos se
ha revertido, otros están en proceso.
¿Estas empresas son legales?
Sí, lo observamos en la investigación; checamos si la
empresa, por ejemplo, está registrada o inscrita en el Registro
de Comercio.
¿Cuál es la fachada de estas empresas? ¿Son
agencias de viajes?
No, son grupos empresariales que ofrecen grupos vacacionales con amplia
cobertura a nivel de hotelería en todo el mundo. Están
autorizados, al menos, supuestamente por grupos transnacionales porque
tienen en Europa, Asia, América.
¿Se puede decir que estafan?
No necesariamente, pero sí, no proporcionan lo que están
ofreciendo. En este momento estamos investigando para tipificar si están
engañando o no.
VENDEDORES
DE SUEÑOS
En
busca de la ansiada fortuna
Hace
poco menos de tres meses, un residente en la ciudad de Izalco buscó
en los periódicos la oportunidad de encontrarse con algún
chance que le permitiera mejorar sus ingresos económicos
para su familia. Ahí lo leyó.
Un
llamativo anuncio de un cuarto de página le llama la atención.
Una prestigiosa empresa canadiense ofrece la oportunidad de trabajar
en plataformas petroleras con un sueldo de $310 a $430 diarios y hasta
50 mil al año. Todo depende del área en donde se logre
ubicar.
Lo único que se les solicita a los aspirantes es enviar por correo
electrónico sus datos básicos; entre ellos, la dirección
de la casa. Prácticamente y según el anuncio, no hay requisitos
indispensables.
Al protagonista de esta historia, los terremotos de enero de 2001 le
dañaron su casa en Izalco y la situación económica
que atraviesa es peor: apenas le alcanza el sueldo para mantener a su
familia.
Después de eso, cualquier oferta lucrativa significa mucho para
realizar sus sueños, construir una mejor vivienda para
sus dos hijos y su esposa y darle todo lo que hoy no puede conseguir
con su empleo.
Sin embargo, una de esas señales despertó en él
una increíble aspiración: viajar al extranjero y ganar
¡por lo menos 250 dólares diarios!
Y, aunque suena un poco fantasiosa la oportunidad, así lo recalcaba
el anuncio en el que se ofrecía trabajo bien remunerado en plataformas
petroleras.
De inmediato le dijo a un amigo que pusiera sus datos en un correo electrónico,
con el deseo que le respondieran y le dieran una esperanza de que podría
aspirar a ganar ese dinero.
Un mes y medio después le llegaron dos formularios a través
del correo postal (hasta su casa) en las que se explica el mecanismo
de cómo la compañía le ayudará a colocarse
en el puesto.
Todavía crédulo por el ofrecimiento piensa que la
oferta es buena y (que con el trabajo) se levantaría rápido
de su pobreza. Por su cabeza no cruza la idea de que lo puedan estafar;
todo parece serio.
Su nombre y dirección llegaron claramente impresos en el sobre
y, dentro, dos formularios de diferente color, en donde se escudriña
su ambicioso deseo de mejorar su vida.
En la ilustrativa carta se le reafirma las perspectivas de empleo y
se insiste en que la empresa será la encargada de guiar y asistir
su solicitud. Además, se agrega toda una gama de información
sobre el trabajo en las bases petroleras.
En la carta se agregan fotografías de diferentes lugares ubicados
en alta mar, como muestra de la autenticidad y seriedad de la empresa.
No obstante existe algo singular en algunos datos y es que esta escritos
en inglés.
Se le remitió adjunto una solicitud y asimismo se le pide enviar
un primer desembolso de 189 dólares, como una cuota de anticipo,
para iniciar con el proceso de documentación.
Además tendrá que incluir un currículum que establezca
únicamente sus experiencias laborales.
Después que reciba una oferta fija de trabajo y la documentación
legal necesaria, tendrá que cancelar otros 249 dólares.
La empresa es tajante al condicionar el contrato mientras no se envíe,
antes del 11 de junio, el currículum y la compra de un cheque
bancario de 189 dólares como cuota de anticipo.
El receptor de la oferta pretende continuar con su intento de buscar
trabajo e, incluso ha solicitado ayuda económica a familiares
que residen en Estados Unidos. Ellos le han contestado que le enviarán
el dinero en los próximos días.
En la carta dice que existe la garantía de regresarme el
dinero si no me logran conectar, señala.
Su esposa admite que ésta no es la primera vez que se ilusiona
por un mañana mejor; ya antes se lo engancharon con
la promesa de conseguir una visa para viajar a los Estados Unidos y
ella ahora no cree que esta sea una buena idea.
Un amigo le pidió 20 mil pesos para conseguirle la visa
y no volvimos a saber de él, recuerda.
Pero, al parecer, el protagonista de nuevo se ha llenado de ilusiones.
La oferta está buena y ahí dicen que te entrenan...
se ve buena, insiste, quien hasta hace unos días estaba
dispuesto a arreglárselas para enviar lo que le pedían.
Compromisos
El interesado en ser contratado por una petrolera debe hacer dos giros
bancarios que suman más de $400 antes de recibir la oferta
definitiva. Unos todavía esperan respuesta.
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