18 de mayo de 2003

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Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com

Carmen Dinarte, la presentadora

Un periodista oriundo de Coahuila, Eliseo Barrón, encendió un debate hace una semana en un foro electrónico al afirmar que el 99% de quienes trabajan en esta profesión son corruptos. El periodista mexicano abundaba en ejemplos como el hecho de ceder a prebendas como un viaje con el presidente de la República, un obsequio envuelto en papel de cumpleaños o cuando un periodista muestra su credencial para entrar a un concierto sin costo alguno.

Hace 18 días, un automóvil placas de vendedor realizó una maniobra brusca justo cuando un tráiler estaba a sus espaldas. El resultado de la imprudencia fue publicado en todos los periódicos y la televisión sangrienta abundó en contar la historia de los cuatro niños que murieron atropellados por una rastra en la carretera del Litoral, en el cantón Los Llanitos, El Tránsito.

La conductora del carro particular era ni más ni menos que Flor del Carmen Dinarte, Florcita o Carmencita, como la conocen en Canal 67, Televisión Oriental (TVO), donde trabaja como presentadora de la revista matinal Buenos Días Oriente y dueña del comercial “Ensueño Primaveral”.

La comunidad migueleña no solo recibió con estupor el hecho que Dinarte estuviera involucrada en la muerte de cuatro vidas, sino que no pudo soportar el papel que jugó el noticiero de Canal 67 al disminuir -como un cero a la izquierda- la noticia. Al ver la noticia, nadie explicaba que ese rostro matutino y sonriente provocó la muerte de Jonathan Castellanos, Santos Ventura, Rafael Ventura y Patricia Rodríguez, y lesiones severas a José Alexander Guzmán, que aún está hospitalizado.

David Perdomo, director de prensa, explicó a Diario de Oriente el viernes anterior la política informativa del medio. Muy franco el caballero: “El manejo que le dimos a la información fue porque así lo dispusieron las autoridades del canal, y le dimos el tratamiento que cualquier medio de comunicación le hubiera dado si se tratara de un empleado de ellos”. ¡...!

¿Acaso el ejercicio del periodismo es sinónimo de impunidad?

Hago la pregunta porque el único que guarda prisión es el ciudadano nicaragüense Elvis Aguilar, quien no huyó de la escena del accidente. La lozana conductora, en cambio, puso pies en polvorosa antes que las autoridades intentaran deducir responsabilidades. En la audiencia inicial, asimismo, ella garantizó su libertad condicionada a cambio de ¢50 mil. Es decir, la vida de cada niño le salió a la módica cantidad de ¢12,500 o ¿se atreverá el Canal 67 a decir que Flor del Carmen pagó demasiado?


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