17 de agosto de 2003


INTERNACIONAL

Liberia:
¿En manos de la ONU?

Al menos 50 mil liberianos están en un corredor de 500 kilómetros en la frontera entre Liberia y Costa de Marfil, con sus necesidades básicas insatisfechas y amenazados por grupos rebeldes de ambos países.

Monrovia -
vertice@elsalvador.com
La clave de una paz duradera la tiene el Consejo de Seguridad de la ONU.

El territorio que hoy es Liberia fue comprado en 1821 por la Sociedad Estadounidense de Colonización, con la finalidad de dar un espacio a los esclavos libertos que comenzaban a ser percibidos como un problema en Estados Unidos, en especial en el sur. En 1821 justamente, al otro lado del océano pacífico,
Centroamérica proclamaba su declaración de independencia. ¿Curioso, verdad?

Pero, en Liberia, en 1847, el territorio se declaró país independiente. El nombre de su capital, Monrovia, de hecho honra al presidente estadounidense James Monroe (1817-1825).

De aquel soñado proyecto al siglo XX, demasiadas tragedias han acaecido en este trozo de África.

El último tramo de la incesante guerra civil liberiana comenzó en 1999, cuando el movimiento Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD) acusó a Taylor de dictador y lanzó una rebelión en el norte del país. Once de los 15 distritos del país quedaron sumidos en la violencia.

Unas 450.000 personas fueron desplazadas por el conflicto en Liberia, y sobreviven en unos 90 asentamientos con grave escasez de alimentos, de agua, de medicamentos y de servicios básicos.

Fuera de los asentamientos, miles de civiles están a merced de los combatientes de las dos partes, que cometen violaciones, secuestros, asesinatos y realizan levas forzosas, incluso de niños.

Misión internacional

Ahora, tras la renuncia del controversial Charles Taylor (acusado de crímenes de guerra por un tribunal internacional en la vecina Sierra Leona), la clave de una paz duradera en Liberia parece ser que solamente la tiene el Consejo de Seguridad de la ONU, que debe enviar urgentemente una fuerza multinacional con un mandato específico para terminar con 14 años de conflicto y proteger a los civiles.

El Consejo de Seguridad aprobó una fuerza a Liberia, pero todavía resta determinar el número de efectivos y los detalles de la operación.

Mientras tanto, aproximadamente 200 soldados de marina estadounidenses arribaron a Liberia el jueves por la mañana, para cumplir la misión de ayudar a las tropas de paz africanas occidentales a garantizar el flujo de alimentos y asistencia.

La guerra se ha caracterizado por la contratación de mercenarios a sueldo.

“Este será un paso muy importante para ayudar al pueblo de Liberia”, afirmó el embajador de Estados Unidos en Liberia, John Blaney.

Los soldados aterrizaron en helicóptero poco después del amanecer en el único aeropuerto internacional de Liberia, a una hora de camino de Monrovia, volando desde tres barcos de guerra anclados frente al principal puerto de la nación.

Los soldados permanecerán solamente el tiempo suficiente para estabilizar la situación, afirmaron fuentes oficiales en Washington. Luego, regresarán a los barcos, tal vez esta próxima semana, aunque no fue fijado un plazo específico, añadieron.

Los barcos de la fuerza de tareas de la Armada se aproximaron hasta ser vistos desde Monrovia, asolada por años de combates y hambre, minutos después de que el Presidente liberiano, Charles Taylor, renunció bajo la presión internacional, el 11 de agosto, y viajó a Nigeria.

Fuerza limitada

El arribo de los marines permitirá a cientos de soldados de paz africanos asegurar el puerto de Monrovia, en poder de los rebeldes, donde los saqueos son descontrolados.

La ciudad se encuentra dividida entre rebeldes armados y fuerzas leales al gobierno. Se espera que el puerto sea una línea vital para la asistencia internacional a Liberia, una vez asegurado. Las fuerzas insurrectas prometieron retirarse del puerto.

Buzos de la Armada de Estados Unidos deberán inspeccionar el puerto, y helicópteros norteamericanos transportarán a las fuerzas de paz africanas del aeropuerto a la bahía.

Los aproximadamente 750 soldados de paz, encabezados por un brigadier general nigeriano, Festus Okonkwo, tienen dificultades para mantener algo parecido al orden en Monrovia.

Por eso es que la organización Amnistía Internacional (AI), con sede en Londres, advirtió que el envío de una fuerza multinacional está obstaculizado por la propia resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que la creó.
“Saludamos la iniciativa porque en alguna manera contribuye a aliviar el sufrimiento del pueblo liberiano, pero esperábamos que se usara un lenguaje más fuerte y explícito sobre la protección de los civiles”, dice AI.

La organización instó a la ONU a “garantizar que la fuerza de paz que colaborará sea provista de un mandato más contundente y específico sobre la protección de los civiles”.


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