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INTERNACIONAL
Liberia:
¿En manos de la ONU?
Al
menos 50 mil liberianos están en un corredor de 500 kilómetros
en la frontera entre Liberia y Costa de Marfil, con sus necesidades
básicas insatisfechas y amenazados por grupos rebeldes de ambos
países.
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La
clave de una paz duradera la tiene el Consejo de Seguridad de
la ONU.
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El territorio que hoy es Liberia
fue comprado en 1821 por la Sociedad Estadounidense de Colonización,
con la finalidad de dar un espacio a los esclavos libertos que comenzaban
a ser percibidos como un problema en Estados Unidos, en especial en
el sur. En 1821 justamente, al otro lado del océano pacífico,
Centroamérica proclamaba su declaración de independencia.
¿Curioso, verdad?
Pero, en Liberia, en 1847, el territorio se declaró país
independiente. El nombre de su capital, Monrovia, de hecho honra al
presidente estadounidense James Monroe (1817-1825).
De aquel soñado proyecto al siglo XX, demasiadas tragedias han
acaecido en este trozo de África.
El último tramo de la incesante guerra civil liberiana comenzó
en 1999, cuando el movimiento Liberianos Unidos para la Reconciliación
y la Democracia (LURD) acusó a Taylor de dictador y lanzó
una rebelión en el norte del país. Once de los 15 distritos
del país quedaron sumidos en la violencia.
Unas 450.000 personas fueron desplazadas por el conflicto en Liberia,
y sobreviven en unos 90 asentamientos con grave escasez de alimentos,
de agua, de medicamentos y de servicios básicos.
Fuera de los asentamientos, miles de civiles están a merced de
los combatientes de las dos partes, que cometen violaciones, secuestros,
asesinatos y realizan levas forzosas, incluso de niños.
Misión internacional
Ahora, tras la renuncia del controversial Charles Taylor (acusado de
crímenes de guerra por un tribunal internacional en la vecina
Sierra Leona), la clave de una paz duradera en Liberia parece ser que
solamente la tiene el Consejo de Seguridad de la ONU, que debe enviar
urgentemente una fuerza multinacional con un mandato específico
para terminar con 14 años de conflicto y proteger a los civiles.
El Consejo de Seguridad aprobó una fuerza a Liberia, pero todavía
resta determinar el número de efectivos y los detalles de la
operación.
Mientras tanto, aproximadamente 200 soldados de marina estadounidenses
arribaron a Liberia el jueves por la mañana, para cumplir la
misión de ayudar a las tropas de paz africanas occidentales a
garantizar el flujo de alimentos y asistencia.
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La
guerra se ha caracterizado por la contratación de mercenarios
a sueldo.
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Este será un paso muy importante para ayudar
al pueblo de Liberia, afirmó el embajador de Estados Unidos
en Liberia, John Blaney.
Los soldados aterrizaron en helicóptero poco
después del amanecer en el único aeropuerto internacional
de Liberia, a una hora de camino de Monrovia, volando desde tres barcos
de guerra anclados frente al principal puerto de la nación.
Los soldados permanecerán solamente el tiempo suficiente para
estabilizar la situación, afirmaron fuentes oficiales en Washington.
Luego, regresarán a los barcos, tal vez esta próxima semana,
aunque no fue fijado un plazo específico, añadieron.
Los barcos de la fuerza de tareas de la Armada se aproximaron hasta
ser vistos desde Monrovia, asolada por años de combates y hambre,
minutos después de que el Presidente liberiano, Charles Taylor,
renunció bajo la presión internacional, el 11 de agosto,
y viajó a Nigeria.
Fuerza limitada
El arribo de los marines permitirá a cientos de soldados de paz
africanos asegurar el puerto de Monrovia, en poder de los rebeldes,
donde los saqueos son descontrolados.
La ciudad se encuentra dividida entre rebeldes armados y fuerzas leales
al gobierno. Se espera que el puerto sea una línea vital para
la asistencia internacional a Liberia, una vez asegurado. Las fuerzas
insurrectas prometieron retirarse del puerto.
Buzos de la Armada de Estados Unidos deberán inspeccionar el
puerto, y helicópteros norteamericanos transportarán a
las fuerzas de paz africanas del aeropuerto a la bahía.
Los aproximadamente 750 soldados de paz, encabezados por un brigadier
general nigeriano, Festus Okonkwo, tienen dificultades para mantener
algo parecido al orden en Monrovia.
Por eso es que la organización Amnistía Internacional
(AI), con sede en Londres, advirtió que el envío de una
fuerza multinacional está obstaculizado por la propia resolución
del Consejo de Seguridad de la ONU que la creó.
Saludamos la iniciativa porque en alguna manera contribuye a aliviar
el sufrimiento del pueblo liberiano, pero esperábamos que se
usara un lenguaje más fuerte y explícito sobre la protección
de los civiles, dice AI.
La organización instó a la ONU a garantizar que
la fuerza de paz que colaborará sea provista de un mandato más
contundente y específico sobre la protección de los civiles.
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