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INTERNACIONAL
¿Amenaza
o desarrollo nuclear?
Irán y el cambio hacia el pragmatismo
A lo
largo de los 24 años de historia de la República Islámica
de Irán, la política
en Teherán, su ciudad capital, ha sido conducida por una mezcla
de orgullo
nacional y un sentido histórico de agravio desde que la revolución
botó al Sha y
replanteó la convivencia pacífica con los
Estados Unidos de Norteamérica.
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¿Por
qué Irán tiene que someterse a reglas que no se
aplican a otros? La pregunta es justa pero necia si la vemos al
margen del 79.
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La revolución islámica de 1979 desechó
a un rey que había sido restituido con un golpe de Estado liderado
por la CIA décadas antes.
La toma de la embajada estadounidense en Teherán después
de la revolución estuvo justificada, decía el argumento,
porque los diplomáticos estadounidenses eran espías
determinados a destruir el experimento de un gobierno islámico
en Irán.
El siglo XX ha corrido su telón y la nueva era en Oriente Medio
es compleja. En los dos últimos años, surgió un
consenso entre estadounidenses y europeos en torno a que Irán
está desarrollando un programa de armamento nuclear. Mientras
lo negaba, Irán también preguntaba la razón por
la que tiene que someterse a reglas que no se aplican a países
como Israel, India y Paquistán, que ya son potencias nucleares.
Sin embargo, el 21 de octubre Teherán aceptó los límites
para sus actividades nucleares, y esto parece ser un asombroso ejemplo
de una dinámica nueva y diferente: el rechazo a una política
de agravio en favor de una evaluación pragmática tanto
de la política mundial como de sus intereses de seguridad nacional.
La decisión de Irán de estar de acuerdo en que se realicen
inspecciones internacionales más a fondo en sus sitios nucleares
y la suspensión de sus actividades para enriquecer uranio fueron
la culminación de un fuerte debate interno que duró meses
en el Parlamento y las mezquitas. Se enfrentaron un pequeño grupo
de línea dura con influencia, que argumentaba que cualquier concesión
era una humillación, y una coalición mucho más
amplia convencida de que la creciente presión exterior por la
cuestión nuclear amenazaba a todo el país.
Farideh Farhi, una científica política que ha escrito
sobre el tema nuclear en Irán, denomina al proceso una
conversación nacional orientada a convencer a los actores importantes
para que resuelvan el problema creativamente.
Realismo pragmático
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La
revolución islámica de 1979 desechó a un
rey restituido por la CIA.
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Y ya están haciendo las cosas como Dios
manda, afirma Farhi.
Ese proceso está lejos de haber concluido, y el acuerdo podría
derrumbarse con facilidad. Sin embargo, sea lo que sea lo que pase,
al parecer los iraníes han decidido sustituir su política
de agravio aplicada desde hace mucho tiempo con un pragmatismo realista
que coloca primero al interés nacional.
Ese argumento fue expresado en forma más categórica en
octubre por Reza Khatami, el líder del partido reformista en
el Parlamento y hermano del presidente Mohammad Khatami. Reza reconoció
que el sistema mundial no es justo, pero también
dijo que Irán ha dañado sus propios intereses con sus
acciones pasadas, que condujeron a que fuera identificado como un Estado
impredecible; pero agregó tendremos que cambiar nuestra
actitud.
La decisión nuclear también hizo añicos uno de
los mitos sobre el cómo se toman las decisiones en Irán.
Se dice que el ayatolá Alí Khamenei, el líder supremo
y el personaje más poderoso del país, está rodeado
por una cerrada banda de conservadores que lo inducen a tomar decisiones
rechazantes.
Pero, en un cambio extraordinario de la situación, Khamenei no
denunció el acuerdo, quizá porque no tenía opción.
Incluso, es posible que comparta el punto de vista, expresó Khatami,
de que Irán no desea tener armamento nuclear.
No fue Khatami ni ningún otro reformista quien negoció
el trato con tres ministros europeos de relaciones exteriores, sino
un clérigo de nivel medio, Hasan Rowhani. En tanto jefe del Supremo
Consejo Nacional de Seguridad de Irán, responsable de la seguridad,
inteligencia y políticas militar y estratégica del país,
Rowhani le informa directamente a Khamenei.
Así es que, ¿a qué se debe el cambio? En diversas
formas, Irán ha tratado muy duro en los últimos años
de tener buenas relaciones con la comunidad internacional.
Los iraníes ayudaron a Washington a hacer la guerra en Afganistán
al sostener a la Alianza del Norte respaldada por ellos, por ejemplo;
y lo ayudaron también en su guerra contra Iraq, al mantenerse
al margen.
Sin embargo, Irán ha sido obstaculizado en su búsqueda
de una política de compromiso por su propia y muy discutida política
interna.
El hecho de que el presidente Bush etiquetara a Irán como parte
de un eje del mal y las insinuaciones de que la República
Islámica podría ser derrocada hizo que cualquier compromiso
significativo con Washington fuera imposible.
El subsecretario de Estado Richard Armitage dijo esta semana que el
gobierno de Bush está preparado para comprometerse en discusiones
limitadas con Irán sobre áreas de interés
mutuo. Sin embargo, enfatizó que el gobierno no tiene la
intención de normalizar relaciones, e Irán sigue convencido
de que no importa qué tanto coincidan sus intereses con los de
Washington, el gobierno de Bush no le hará ningún favor
para garantizar la tranquilidad del sistema político islámico.
Los europeos entienden que la forma de alimentar el nuevo estado de
ánimo de Irán es reconociendo su profundo orgullo y evitando
cualquier cosa que pueda percibirse como humillación. Tanto en
sus declaraciones públicas como en el breve acuerdo final, los
ministros de relaciones exteriores de Francia, Gran Bretaña y
Alemania afirmaron que no habían sido comprometidas la soberanía
y dignidad de Irán.
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Diplomacia pura
Los tres gobiernos declararon que Irán tiene el derecho legal
a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos (que
Estados Unidos argumenta que Irán no necesita y no debería
tener), y se comprometieron a cooperar con transferencias de tecnología
y de acuerdo a los parámetros que establece el convenio.
Sin embargo, para que cualquier cooperación se
materialice, Irán tiene que cumplir con su parte del trato. Tan
sólo dos días después de haber estado de acuerdo
con éste, Rowhani dijo ante una reunión de líderes
de Oraciones del Viernes en Teherán que el gobierno sólo
había anunciado que estaba listo para aceptar inspecciones más
a fondo, pero que no quería hacerlo.
Rowhani también afirmó que la suspensión del enriquecimiento
de uranio podría durar menos de un mes. ¿Un exabrupto
o pura fachada?
No hay duda de que sus comentarios estaban orientados al consumo interno;
aunque, resaltaron el hecho de que el acuerdo nuclear no es, por ningún
motivo, el fin del proceso de negociaciones sino el inicio de un compromiso
de duración indefinida que presenta dos aspectos: la conversación
interna de Irán y la reconciliación tentativa del
país con occidente. Como escribió el periódico
reformista Shargh el otro día: Apenas estamos en el comienzo
del camino.
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El
desarrollo nuclear irani
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La
infraestructura nuclear en Irán es objetada por la administración
Bush.
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El
21 de octubre Teherán aceptó los límites
para sus actividades nucleares.
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